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December 31 RESÚMENES DE 2007 (Y IV)"Cada día es una pequeña vida"
Quinto Horacio Flaco
MES A MES
Enero
- Me dio cuenta de que estoy loco por Rocío.
- El mejor fin de año de mi vida.
- El Caja San Fernando consigue clasificarse para la Copa del Rey.
- Me paso el The Legend of Zelda: Twilight Princess.
- Me apunto al gimnasio.
- Entrevisto a Romay en el Pío XII, mi colegio.
- Actúo de nuevo como comentarista de un partido de televisión en CRN Giralda.
Febrero
- Rocío y yo empezamos a salir.
- Nuestra primera cita.
- Nuestro primer beso.
- Nuestro primer cine: "Una noche en el museo".
- Me engancho a Héroes.
- Cubro la Copa del Rey de Málaga.
- Echan a Manel Comas del Caja San Fernando.
Marzo
- Nuestro primer mesario.
- Empezamos nuestro diario.
- Vamos a ver juntos 'Don Juan Tenorio', de Teatro Clásico de Sevilla.
- Me anuncian que me quitan de Baloncesto para colocarme en Fútbol Sevillano.
- Rocío y yo vamos juntos a la gala de aniversario de ED.
- Conozco y entrevisto a Pedro Barthe.
Abril
- La aburridísima Semana Santa, con Rocío en el Camino de Santiago y mis amigos en Portugal.
- Y la espectacular Feria de Abril, yendo casi todos los días al Real.
- Decidimos irnos juntos de viaje durante el verano.
Mayo
- Mi 25 cumpleaños.
- Rocío y yo vemos juntos Eurovisión, indignándonos con la victoria de Serbia.
- Mi breve experiencia en la Agenda.
- Me confirman que, pese al cambio de sección, cubriré el Eurobasket.
- Termina la temporada para el Caja San Fernando.
Junio
- Mi serie de ocho días de reportajes sobre el nacimiento del Caja San Fernando.
- Anticipo el interés del Caja por Rubén Magnano.
- Entrevista a Cherry por su experiencia en Bulgaria.
- Acaba la primera temporada de Héroes. Julio
- Comienza mi mes de vacaciones.
- El Ayuntamiento trata de timarnos con su oferta de viaje para jóvenes a Centroeuropa.
- Sobre la bocina, contratamos un viaje a Praga, Viena y Budapest.
- Nuestra semana por Centroeuropa.
- Mi amiga Marta me entrevista para su proyecto de radio.
Agosto
- La FIBA me acredita para el Eurobasket.
- Mis viajes a San Fernando para entrevistar a los jugadores de la selección española.
- Mi visita a la cárcel junto a Calderón.
- Varios compañeros me anticipan que ED ya tiene decidida mi salida.
Septiembre
- Cubro el Eurobasket.
- España cae en la final del Europeo ante Rusia.
- Mi disputa con Nolo.
- Mi definitivo cambio de sección.
- Me leo el último libro de Harry Potter.
- Rocío me invita al Sato.
Octubre
- Mis primeras semanas en Fútbol Sevillano.
- Vacaciones a finales de mes.
- Rocío y yo vamos a ver la exposición sobre Egipto.
Noviembre
- Rocío y yo vemos Stardust.
- La magnífica mereth de los muertos.
- Aumentan el trabajo de mi sección, pese a reducirse el personal.
- Visito habitualmente a mis abuelos maternos.
- Asisto a un ensayo del grupo de mi hermano.
Diciembre
- Mi jefe me confirma que es muy probable que no siga en ED.
- La novia de mi hermano nos invita a ver 'El método Gronholm' en el Lope de Vega.
- Paso las Navidades con Rocío.
- Me pierdo el primer concierto de mi hermano.
Momento más feliz: Han sido tantos al lado de Rocío que me costaría elegir uno; pero si tuviera que hacerlo, diría que el 17 de febrero, el día de nuestro primer beso. Momento más triste: El 10 de noviembre, cuando me anunciaron que el trabajo no dejaría de aumentar, pese a que habían echado a un compañero de mi sección.
Persona a la que más me ha gustado conocer: Aunque ya la conocía de antes, creo que es evidente que este es el año de Rocío.
Persona a la que menos me ha gustado conocer: La Cúpula, por su propensión al caos, a hacerlo todo mal y a dejar de contar con la gente válida, para quedarse con neuróticos e inútiles.
Mejor película: 1) 'Stardust': cierto es que se trata de una historia muy básica de aventuras, pero las magníficas interpretaciones de De Niro, Daines y Pfeiffer; los bien llevados efectos especiales; el excelente ritmo de la narración; la soberbia fotografía; los impresionantes toques de humor... Y mil cosas más la convierten en el mejor filme del año.
2) 'Harry Potter y la orden del fénix': ha conseguido que hasta vea con buenos ojos el quinto libro, que me pareció aburridísimo.
3) 'El laberinto del fauno': lo sé, es de 2006, pero, por desgracia, no la vi en su día, y tocó en este 2007. Un magnífico cuento de hadas, mezclado de manera acertadísima con las dosis justas de realidad y crueldad.
Peor película: 1) 'Spiderman 3': tras la crítica que le hice en este blog, creo que era evidente que iba a ser el peor filme del año.
2) 'Los seis signos de la luz': una magnífica demostración de cómo desaprovechar una gran historia, unos soberbios poderes mágicos y un mundo de fantasía.
3) 'Piratas del Caribe: En el fin del mundo': el peor broche imaginable a una de las que se auguraban como mejores sagas de la historia reciente del cine.
Mejor actor: Forest Whitaker, por 'El último rey de Escocia'. Impresionante actuación la del estadounidense, que encara a la perfección la megalomanía y el cinismo del dictador ugandés Amin. En determinados momentos de la película, realmente llega a dar miedo, y deseas no estar en la piel del doctor escocés.
Mejor actriz: Belén Rueda, por 'El orfanato'. Resulta sorprendente cómo ha evolucionado el talento de esta mujer. En este filme lleva ella sola el peso de toda la narración sin ningún problema, despuntando a lo grande merced a su soberbia representación del dolor y la angustia de una madre que pierde a su hijo.
Mejor canción: 1) 'Amaranth', de Nightwish. Pese al cambio de cantante, los finlandeses demuestran con esta canción que su calidad sonora está fuera de toda duda.
2) 'Norwegian Love Song', de Leaves' Eyes. Aunque en este directo se escucha bastante mal, es una canción con mucha fuerza y pasión.
3) 'Las de la intuición', de Shakira. Esta tonada de la solista colombiana es de lo poquito salvable que ha dado el pop en este 2007 que tanto daño ha hecho a la música.
Mejor grupo: Shakira. Su nuevo disco está repleto de canciones interesantes y, teniendo en cuenta toda la morralla que ha habido este año, resultó tranquilizador escuchar algo en condiciones por la radio.
Grupo revelación: La quinta estación. Han reflotado el género de las baladas, algo que parecía imposible ante tanto ritmo latino, y la voz de su cantante es impresionante. Aire fresco para la música española.
Mejor libro: 'Harry Potter y las Reliquias de la Muerte', de J.K. Rowling. Aunque dejó alguna cosita en el tintero, y no es un libro tan redondo como el tercero o el cuarto, sin duda es un broche de oro a la mayor saga de libros de los últimos 20 años.
Mejor programa de televisión: Pressing Catch. Sí, estáis leyendo bien. Sé que todos los combates son falsos, que están actuando y demás, pero narices, es que el espectáculo que ofrecen es impresionante. Las puestas en escena están muy bien trabajadas (por ejemplo, la entrada al ring del Undertaker); los personajes, perfectamente definidos dentro de sus roles; algunos golpes y ataques son brutales (destacable cómo se juegan el tipo Jeff Hardy y el Rey Mysterio)... Y qué demonios, ¡el Taker es el mejor!
Mejor serie de televisión: Héroes. Si bien es cierto que la segunda temporada ha dejado bastante que desear (por culpa de la huelga de guionistas, todo sea dicho), la primera fue sencillamente sublime, sobre todo gracias al malo, Sylar, que incluso sin poderes prueba ser un némesis de primera categoría. Eso sin olvidar al señor Bennett, un personaje que le da mil vueltas, por complejidad y forma de actuar, a todos los demás protagonistas. ¡Ah! Y Hiro es Dios
Mejor videojuego: The legend of Zelda: Twilight Princess. Aunque, una vez más, todo lo ocurrido en el Ocarina, el mejor juego de la saga Zelda, se obvia de manera cuasi insultante, sobre todo al final, hay que reconocer que esta secuela es genial en muchos sentidos. Gráficamente hablando es una obra maestra, con escenarios sublimes, llenos de belleza, por los que es un placer cabalgar o remar; su jugabilidad es tremenda, manteniéndose fiel a la línea mostrada en el Ocarina; su planteamiento, sumamente original, destacando especialmente la transformación en lobo; y deja para el recuerdo escenas tan sobresalientes como la pelea a caballo sobre el puente.
Mejor manga/anime: Cazadores de magos. Una saga francamente divertida, que me descubrió Rocío, y que me permitó sobrellevar los aburridos viajes en tren hasta San Fernando durante el verano.
Mejor deportista español: Joan Llaneras (ciclismo), por haber conquistado su séptima medalla de oro en unos Mundiales tras imponerse, en este año, en la prueba mundialista de puntuación.
Mejor deportista española: Gemma Mengual (natación sincronizada), por sus cuatro platas y dos bronces en los Mundiales; un oro y dos platas en la Copa de Europa; y un oro, una plata y un bronce en el FINA World Trophy.
Mejor deportista sevillano: Israel Rodríguez (voleibol), por ganar la Copa del Rey; proclamarse MVP del torneo del KO; alcanzar el subcampeonato de Liga; imponerse con España en la Liga Europea; lograr el oro en el Campeonato de Europa con la selección hispana; ser nombrado Mejor Atacante de la cita continental; e integrar el quinteto ideal de dicho torneo.
Mejor deportista sevillana: Marina Alabau (vela), líder del ránking mundial de RS:X y campeona de Europa de dicha modalidad.
Reconocimiento póstumo: a Antonio Puerta, un futbolista de una gran proyección, que nos abandonó este año.
Mejor deportista internacional (H): Michael Phelps (Estados Unidos), por hacerse con siete medallas de oro y batir cinco récords del mundo en los Mundiales de natación.
Mejor deportista internacional (M): Anastasia Davidova y Anastasia Ermakova (Rusia), por conquistar cinco oros en los Campeonatos del mundo de natación sincronizada.
Deportista revelación español: David Ferrer (tenis), por su subcampeonato en el Masters, sus semifinales en el US Open y sus tres títulos ATP.
Deportista revelación internacional: Lewis Hamilton (Reino Unido), por haberse proclamado subcampeón del Mundial de Fórmula Uno en su primera temporada.
Mejor club deportivo: Sevilla F.C., por haber conquistado su segunda Copa de la UEFA consecutiva, la Copa del Rey, la Supercopa de España, haberse clasificado para la Liga de Campeones y haber peleado hasta el final por la Liga. Además, su segundo equipo subió a Segunda; su tercero, a Tercera; y su equipo femenino alcanzó las semifinales de la Copa de la Reina.
Mejor entrenador: Andrea Anastasi, por haber llevado a la selección española de voleibol a ganar la Liga Europea y el Campeonato de Europa, cuando, en el pasado, era un combinado nacional de tercera línea internacional.
Mejores anuncios: 1) Renault Megane
3) Coca Cola
DESEOS DE 2007
- Que toda mi familia siga bien de salud, por encima de todo. Mi familia directa, gracias a Dios, sí ha estado bien, aunque a mi abuelo... le han diagnosticado Alzheimer. Un deseo cumplido a medias, por tanto.
- Que pueda cubrir el Eurobasket de España desde el primer día hasta el último. No lo cubrí como me hubiese gustado, pero, al menos, ahí estuvimos, disfrutando del soberbio ambiente de un Europeo en San Pablo, entrevistando a las grandes estrellas españolas del baloncesto... La verdad es que fue una experiencia irrepetible.
- Que me salga novia de una vez. Creo que sólo puedo decir aquí una cosa: Rocío, eres mi bendición. Te quiero.
- Que no se produzcan más malentendidos con mis amistades. Por fortuna, este año no ha habido problemas de ninguna índole, así que, en este sentido, puedo sentirme satisfecho.
- Que ETA y Al Qaeda no cometan más atentados. Por desgracia, ambas organizaciones no sólo no han desaparecido, sino que han intensificado sus actuaciones. Una auténtica lástima...
- Que pueda viajar al extranjero este próximo verano, me da igual el destino. Finalmente cayeron Praga, Viena y Budapest, ciudades que tenía muchas ganas de conocer y que me encantaron.
- Que mi hermano se aclare y decida cuál debe ser su futuro. Aunque en este punto hubo una mayor incertidumbre, Alejandro ya tiene bien enfocado su futuro, así que me puedo quedar tranquilo.
- Que Diario de Sevilla deje de avasallar con los fichajes. Y, efectivamente, dejó de hacerlo... pero sólo porque Juan de la Huerga se marchó a La Razón, desde donde volvió a dar mucha guerra.
DESEOS PARA 2008
- Que mi familia siga bien de salud, por encima de todo.
- Que encuentre un nuevo destino laboral, que me guste, me realice y que esté razonablemente bien pagado.
- Que me pueda sacar el carnet de conducir.
- Que ETA y Al Qaeda desaparezcan de la faz de la Tierra.
- Que pueda viajar al extranjero, me da igual el sitio.
- Que el Cajasol no descienda a la LEB Oro.
- Que España consiga muchas medallas en los Juegos Olímpicos de Pekín.
- Que pueda practicar tiro con arco, o esgrima.
En fin, supongo que ya está todo. Hay que reconocer que, pese a los baches profesionales, este ha sido un gran año gracias a una mujer maravillosa, Rocío, a la que sigo sin poder agradecerle todo lo que ha hecho por mí. Ella ha sido la estrella en un mar tempestuoso; la luz en las tinieblas; una bendición del Cielo. Por eso, jamás podré olvidar este 2007, que ha supuesto tanta felicidad para mí. Gracias a todos por leerme, y perdonad si estos resúmenes han sido tan cortos. Espero poder dedicaros muchas más líneas dentro de un año, y contaros en ellas que me ha tocado un cuponazo y que estoy viviendo en un castillo de Escocia
¡FELIZ 2008! December 30 RESÚMENES DE 2007 (III)"Si tú llamas experiencias a tus dificultades, y recuerdas que cada una ayuda a madurar, vas a crecer vigoroso y feliz"
Henry Miller
El Eurobasket. Un reto sin igual. Una experiencia única. Una aventura profesional hecha a mi medida. Regresaba de las vacaciones con las pilas bien cargadas, y dispuesto a apuntarme cientos de tantos. De hecho, antes de irme a mi descanso estival, dejé un 'planning' de actuación con muchísimas sugerencias, que, para mi sorpresa, ni se había estudiado. Así que, en vista de que mis jefes no iban a mover un dedo por promocionar el Europeo en condiciones, me dispuse a aplicar mis ideas por mi cuenta. Era lo mínimo que podía hacer. Esta cita iba a ser la más importante del deporte en Sevilla este año, y quería que ESTADIO fuese la referencia informativa de la misma.
Así que, justo el día que volvía, me marché en tren a San Fernando, donde la selección española se concentraba desde hacía pocos días, para entrevistar a Sergio Rodríguez. Este sólo sería el primero de mis muchos desplazamientos a la localidad gaditana, gracias a los cuales pude charlar con Rudy Fernández, Calderón, Felipe Reyes... Esto es, prácticamente todos los jugadores que, en 2006, habían conquistado el oro mundialista. Tan sólo me fastidió no haber podido pillar a Pau Gasol, pero el .... de su agente, que es el que da permiso para hablar con él, no me dio ni la más mínima opción, y tampoco pude cogerle al asalto, ya que, cuando iba a hacerlo, él estaba con molestias y no bajaba a la pista de entrenamientos... Bueno, otra vez será.
La cobertura previa del Eurobasket fue, sin duda, excelente. Fuimos uno de los medios de comunicación que más páginas e información ofrecimos durante el mes de agosto, con reportajes, entrevistas en exclusiva, crónicas a lo grande de los amistosos, breves diarios sobre los rivales de España... Nos quedó de escándalo. Sin embargo, yo ya sabía que eso iba a salir de maravilla. A mí lo que me preocupaba, por encima de todo, era la previa del Europeo, y su seguimiento. Propuse muchas ideas, pero, por desgracia, a todas se les hizo caso omiso. Para colmo de males, la semana antes de que arrancara el torneo, echaron del periódico a mi compañero de Polideportivo y amigo Juanmi, dejando la sección en cuadro para afrontar el evento. Y por si esto no fuese poco, mi jefe trató de hacer que Nacho, mi supervisor, y yo descansásemos durante los tres días que duraba el campeonato en Sevilla. Y todo porque una becaria "necesitaba" el fin de semana... Lógicamente, nos opusimos a tal despropósito. ¿Por qué ese afán de boicot? Ni idea. Lo único que sé es que, al final, las cosas no marcharon tan bien como esperaba.
Y es que apenas nos dieron páginas para cubrir a lo grande el Eurobasket, ni medios, ni nada de nada. Nacho y yo tuvimos que hacer carambólas para cuadrar todo lo mínimo que había que meter (resultados, clasificaciones, previas, actualidad de España, etc.). Pero nada más. Ni un reportaje de ambiente, ni una entrevista a los rivales (o a Andrés Montes), ni una noticia curiosa (y mira que las hubo). Nada. Hasta ABC, que dedica generalmente poco espacio al baloncesto (en comparación con otros medios), sacó más cosillas que nosotros. Fue lamentable la falta de miras de mis jefes. Pudimos habernos convertido en el periódico del Europeo, lo que habría repercutido en mayores ventas y más publicidades durante esos tres días. La misma gente de marketing se lo echó en cara a mis superiores. Una gran oportunidad, perdida por la poca vista de los que mandan.
Al menos, pude disfrutar del Eurobasket en directo, y eso ya resultó impagable. Si lo deseáis, podéis leer el resumen de mis peripecias europeas en este blog, pero os dejo algunos apuntes. A nivel personal, me lo pasé en grande, tanto por asistir a partidos bastante interesantes, como por ver el extraordinario ambiente que se respiraba en el pabellón de San Pablo (impresionante la afición letona, que acudió en masa y disfrazada :P) o deleitarme con el impresionante catering del evento (Dios, qué hambre). España no me defraudó al principio, demostrando su aplastante superioridad ante Portugal, pero, poco a poco, notaba que se estaba relajando en exceso. Frente a Letonia, la selección, pese a llevarse la victoria, no estuvo tan atinada y, claro, tanto va el cántaro a la fuente... Contra Croacia, los errores se repitieron y los balcánicos no dudaron en aprovecharlo para convertirse en el primer combinado que derrotaba a los campeones del mundo. Y todo en mi último partido en directo como periodista... Una despedida magnífica.
Afortunadamente, mi periplo con el basket no acabó aquí. Mis jefes tuvieron a bien dejarme en Polideportivo hasta que el Eurobasket terminase, así que iba a poder apurar durante una semana y media más. Al principio, todo fue bien, pero, el día de la final, sucedió lo impensable. Un compañero, cuya definición me reservo (aunque creo que os la podréis imaginar), me estuvo buscando durante toda aquella semana, sin encontrarme. Básicamente, porque siempre he pasado mucho de las tonterías del personal. Sin embargo, tras ganar Rusia a España en aquel apretadísimo partido, el muy imbécil se puso a celebrar por todo lo alto el triunfo eslavo, y justo delante mía. Y, entre los nervios del choque; la impotencia y la frustración de saber que la empresa ya tenía decidido echarme en enero; la tristeza por la derrota y lo mal que me caía ese chaval, salté. Y le dije un par de verdades, esto es, que era idiota. Lo admito, no fue el lugar idóneo para hacerlo, y todavía me arrepiento de haberme dejado llevar por mis bajos instintos. Como sabéis, yo puedo tener carácter, pero soy un tío muy pacífico. Aun así, la verdad es que me quedé muy a gusto. Él solo se lo buscó. ¿Por qué narices tenía que celebrar la victoria de Rusia con tanta efusividad, si ni le iba ni le venía?
No era el modo en el que yo quería despedirme de la sección de Polideportivo. Había trabajado muy duro para tener una reputación, y ahora, todo se veía enturbiado por un desliz. A Dios gracia, nadie me lo tuvo en cuenta, y todos mis compañeros me mostraron su apoyo y su comprensión. Y mi jefe me permitió disfrutar de una semana más de Polideportivo, ya sin Nacho. El gran equipo que formábamos Juanmi, él y yo terminaba de romperse, y las cosas, a partir de aquí, sólo irían a peor. El miércoles 26 mi pase a Fútbol Sevillano se hizo realidad, y mi pesadilla laboral comenzó.
Octubre fue un mes durísimo. Lo pasé realmente mal. No podía elegir ya mis descansos, los turnos eran agotadores (siete, seis y siete días consecutivos), la cantidad de trabajo se acrecentaba a pasos agigantados, el caos organizativo aumentaba por momentos... Fue horrible. Me sentía impotente y enrabietado. Afrontar todo esto sabiendo que, por mucho que hiciera, mi salida ya estaba decidida, no fue nada sencillo. Sin embargo, ya me conocéis. Soy un luchador, un tío de raza. Apreté los dientes, me armé de valor y encaré la adversidad como sólo puede hacerse: de frente. Ya que me iban a echar, por lo menos quería irme por la puerta grande, demostrando que soy un soberbio profesional, capaz de escribir sobre lo que sea. Ese deseo de probar mi valía, junto al inestimable apoyo y cariño de mi familia y, por supuesto, de Rocío, me hizo acudir cada día al trabajo con fuerza y entusiasmo. Por supuesto, hubo jornadas más complicadas que otras, pero lo encaré lo mejor que supe. Y con mucho éxito, como ya os narré por estos lares.
Por desgracia, el destino me tenía deparado otro revés en noviembre: la marcha de uno de mis compañeros de sección, quedándonos, por tanto, en cuadro. Es decir, que tendríamos que afrontar el mismo trabajo (incluso más, ya que en esos días se incluyó un nuevo suplemento) con menos personal. El día que me dieron esta amarga noticia, se me vino el mundo abajo. ¿Por qué narices no se había contratado antes a alguien para cubrir esta baja, que estaba prevista? Todavía sigo sin entenderlo. Por lo menos, me quedaba un consuelo: en este mes apenas iba a trabajar gracias a las vacaciones que tenía atrasadas. Así que, tras soportar una semanita infernal, el 17 comencé un período de descanso de nueve días que me vino de escándalo. No sólo pude recargar pilas, sino que, además, disfruté durante el fin de semana de la espectacular Mereth de los Muertos, que organizaba el Smial de Rocío. Me lo pasé francamente bien, tanto por lo bien organizado que estaba todo, como por las actividades (el tiro con arco mola) y, sobre todo, por la compañía de toda la gente de Pelargir, en donde he descubierto muchos y buenos amigos. Ni que decir tiene que estar al lado de Rocío aquellos días, y dormir de nuevo a su lado, fue algo mágico y hermoso.
La experiencia en El Pedroso me vino de escándalo. Regresé al trabajo con nuevos ánimos y, pese a que seguíamos siendo uno menos, lo sobrellevé bastante bien hasta que, más de un mes después, al fin llegó el refuerzo que necesitábamos. Desde entonces, todo ha sido llevadero, en buena medida gracias a que las Ligas se han ido de vacaciones en estos días de Navidad. Ahora ya sólo me queda un mes, y fuera. No pierdo la esperanza de quedarme como colaborador, pero trato de no pensar demasiado en ello. Tan sólo deseo disfrutar de estas fiestas con la gente a la que quiero, y el futuro, siempre desconocido e inquietante, ya llegará y se verá. De momento, estoy moviendo mis hilos y analizando mis opciones, por si ED finalmente me da el bote, y tengo varias cosas pensadas. A ver si, en este 2008 que entra, sale todo bien y encuentro un nuevo destino que me guste y me llene. Sea como fuere, ya he probado, por activa y por pasiva, que soy un profesional como la copa de un pino, así que estoy convencido de que, antes o después, me saldrá algo.
Como me dijo una vez mi jefe de ABC: "Hay apuestas arriesgadas, pero con Alberto siempre se apuesta a ganador". Y yo creo que tiene razón. Ganaré. No sé cómo, pero lo haré. No me dejaré derrotar por la adversidad. Lucharé. Y venceré. December 29 RESÚMENES DE 2007 (II)"Cuando el trabajo es un placer la vida es bella. Pero cuando nos es impuesto la vida es una esclavitud"
Máximo Gorki
Mientras empezaba a vivir en un sueño gracias a Rocío, las cosas en el plano laboral tampoco me iban nada mal. Como recordaréis de mis resúmenes de 2006, había terminado el año en una de mis mayores cúspides profesionales, con un premio bajo el brazo, el prestigio por las nubes e incluso mi primera colaboración como comentarista de baloncesto en CRN Giralda. Y, durante el arranque de 2007, la tónica no varió en absoluto. No sólo volví a participar con mi querido Jesús Tobella en la retransmisión de un partido del Qalat, sino que, además, pude ver al fin a mi Caja San Fernando clasificado para la Copa del Rey, una auténtica alegría a nivel personal y, por supuesto, también profesional. No en vano, la cita copera era una magnífica oportunidad para demostrar mi valía una vez más, y ganarme así el contrato fijo que yo tanto ansiaba.
Desde el 15 de enero, justo un día después de que se certificase la presencia cajista en el torneo del KO, insistí continuamente a mi jefe para que organizasemos el desplazamiento a Málaga, sede del campeonato, y la cobertura del mismo. Sin embargo, ya sabéis cómo funciona ESTADIO Deportivo: lento y mal. Pese a mi persistencia, mis superiores no movieron un dedo hasta un par de días antes de que arrancase la Copa. Fue casi un milagro que encontrásemos un hotel en la capital costasoleña, como la gente de administración me comentaría más adelante. Es más, tales fueron las prisas de última hora, que ni siquiera me explicaron bien cómo funcionaban los sistemas de transmisión de archivos desde el portátil hasta la central del periódico. Un completo caos que me sacó de quicio, pero que, a Dios gracia, acabó solucionándose, por lo que pude disfrutar mucho en esta primera gran cita baloncestística del año.
Como ya escribí en este blog un extenso texto sobre mis peripecias en la Copa, me limitaré a resumirlas: fue genial. Pese a los problemas informáticos y a que casi pierdo el tren de regreso por culpa de la ineptitud de los empleados de mi hotel, la vivencia fue realmente gratificante. Pagué un poquito mi falta de experiencia en cubrir desplazamientos de equipos (a fin de cuentas, era mi primera vez), pero, aun así, mi labor resultó, cuanto menos, notable, con declaraciones y fotos en exclusiva de todos los jugadores del Caja San Fernando, así como de varias leyendas de la ACB, como Wally Szcerbiak padre o Darryl Middleton. Y, a nivel personal, me lo pasé realmente en grande, viviendo a tope el soberbio ambiente de la Copa del Rey, merced a una afición canaria soberbia; y disfrutando de la excelente organización del evento, la espectacularidad de los cuartos de final, y la belleza de las vistas y monumentos de Málaga, una ciudad que me resultó más acogedora de lo que me imaginaba. ¿El único 'pero'? Que el Caja cayese en primera ronda ante el TAU, pero bueno, eso tuvo su lectura positiva
Si a esto le unimos mi soberbia previa del torneo, con siete páginas con toda la información sobre el mismo, la verdad es que me quedó una cobertura bastante decente. De hecho, confiaba en que, con esta enésima demostración de mis habilidades, mis jefes tomasen nota para el futuro, y me garantizasen un puesto en el Eurobasket que se iba a disputar en Sevilla en septiembre (y que, de paso, considerasen en serio mi renovación definitiva). Iluso de mí... A principios de marzo, mi director nos citó a dos compañeros fijos y a mí para una reunión cuyo contenido no se anticipó (para variar). Había oído rumores de que se iban a producir cambios de personal entre secciones, pero, como dos de los convocados éramos de Polideportivo, no quise ser pájaro de mal agüero y descarté que eso fuese a ocurrir. A veces puedo ser muy inocente... Y es que, efectivamente, mis jefes anunciaron que Nacho, mi supervisor por aquel entonces, iba a ser trasladado a Sevilla/Betis; que Nolo, el otro periodista, pasaba a Poli; y que yo, para mi desgracia, acabaría relegado a la papelera del reciclaje del periódico: Fútbol Sevillano. ¿Por qué lo llamo así? Muy simple: nadie que hubiese entrado allí, había logrado quedarse después. Independientemente de que fueran necesarios, o de que hicieran bien su trabajo, los profesionales que recalaban ahí, acababan cogiendo la puerta.
Para colmo de males, se trata de la sección con mayor carga de trabajo de todo ED; la peor organizada; la menos interesante; la menos valorada... Lógicamente, aquello supuso un jarro de agua fría para mis esperanzas e ilusiones. No sólo me arrebataban el baloncesto y casi me descartaban para el Europeo, sino que, además, echaban por tierra todas las opciones que tuviera de quedarme en el futuro, cuando todavía me restaban muchos meses de contrato. Mi moral estaba por los suelos, pero entonces, una luz surgió de entre las tinieblas: Rocío. La llamé y me ofreció consuelo y apoyo tanto por teléfono, como después por la noche, saliendo juntos a cenar pese a que ella tenía clase a la mañana siguiente. Ella sola, con su hermosa sonrisa y su ingenio, se bastó para animarme, hacerme olvidar las penurias y darme el coraje necesario para tomar la decisión de abandonar ED antes de que me echasen. Eso sí, una vez encontrase una alternativa laboral en condiciones.
Por desgracia, ninguna puerta se me abrió al principio y, tras escuchar que, posiblemente, la dirección del periódico fuese a cambiar en un futuro próximo, decidí tomármelo con calma y estudiar bien mis opciones. Además, no estaba dispuesto a que un revés enturbiara la paz y la felicidad que vivía al lado de Rocío. Ese nunca había sido mi estilo, y no iba a serlo ahora. Quería disfrutar de su cariño y su compañía, y así lo hice durante mucho tiempo, con un paréntesis: la Semana Santa. Y es que sus padres acabaron convenciéndola para que, durante la Pascua, se fuese a hacer el Camino de Santiago, por lo que estuvimos esos siete días separados por primera vez desde que empezamos a salir. Ni que decir tiene que fue una etapa muy dura para mí. La echaba mucho de menos. Daba igual que hablase con ella todos los días por teléfono, o que nos mandáramos muchos mensajes. No podía estar a su lado, ni charlar con ella durante horas, ni abrazarla, ni besarla... Como remate, todos mis amigos se fueron de viaje y no contaron conmigo, por lo que me quedé en Sevilla completamente abandonado. Vamos, lo que se dice una Semana Santa de auténtico escándalo.
Eso sí, en la Feria Rocío y yo recuperamos el tiempo perdido. Fuimos prácticamente todos los días al Real, disfrutando del magnífico ambiente que allí se vive, la comida, la bebida y las sevillanas. La caseta de su amiga Isa se convirtió ya casi en un clásico de la Semana Grande de Sevilla, así como la de la Asociación de la Prensa, donde estaban mis compañeros de trabajo. No es que se me apeteciese verlos, pero bueno, era un sitio más donde disfrutar de la fiesta con Rocío, y eso ya me era suficiente. Más o menos igual que en la gala de aniversario de ED, en la que ella y yo también nos divertimos mucho, sobre todo viendo al típico 'barman' realizando acrobacias con las botellas y sirviéndonos un rico cóctel de licor de coco. Daba igual a dónde fuéramos, yo siempre me lo pasaba en grande. Disfrutaba de la vida, y todo gracias a Rocío, que endulzaba cada momento, cada instante de mi existencia con la suya.
Poco a poco, empecé a enfocar los problemas con algo más de perspectiva, sobre todo tras el fiasco de mi breve experiencia en la Agenda de la Empresa Andaluza, de donde me marché tras no convencerme sus condiciones laborales. Además, mis jefes acabaron por asegurar mi presencia en el Eurobasket, así que ya me dispuse a pasarlo bien en mis últimos meses en el baloncesto, y a aprovechar al máximo los (muchos) buenos momentos de mi vida privada, como mi 25 cumpleaños, la velada de Eurovisión con Rocío (sigo sin entender cómo pudo ganar Serbia)... Además, en junio tuve muchos aciertos y logros a nivel profesional, como el interés del Caja por Rubén Magnano; la entrevista a Cherry por su experiencia en Bulgaria; y, sobre todo, el especial de ocho días sobre el vigésimo aniversario de la creación del Caja San Fernando. Esta serie de reportajes, de hecho, ha sido uno de mis mayores éxitos como periodista: fotos especiales, declaraciones y entrevistas en exclusiva, diseños novedosos para mis páginas... Eso sin olvidar lo más importante: la votación popular que organicé para que la propia afición sevillana escogiese al mejor quinteto de la historia del club, una iniciativa que tuvo un éxito considerable. El proyecto salió a las mil maravillas, y recibí varias felicitaciones por mi trabajo. Un nuevo broche de oro para mi carrera, y justo antes de las vacaciones.
A diferencia del año anterior, esta vez sí pude disfrutar de mi descanso estival, que pasé casi en su totalidad con Rocío. Es más, julio fue una etapa fantástica. Ella y yo compartimos emociones, experiencias, aficiones... Cierto es que el calor no nos permitía salir tanto como en primavera, pero aun así no dejamos de vernos, y de disfrutar de la compañía del otro durante horas. Todo iba de maravilla, salvo una cosa: nuestros planes de viaje. Durante mucho tiempo, estuvimos estudiando diversos destinos, manejando ofertas y analizando posibilidades hasta que, al fin, nos decidimos por una expedición a Praga y Budapest que organizaba el Ayuntamiento para jóvenes. El viaje tenía mucho tiempo libre y, lo mejor de todo, era realmente barato. Demasiado bonito, ¿verdad? Efectivamente, demasiado. Tras la primera reunión de los que íbamos a acudir con los organizadores, nos dimos cuenta de que aquello era una estafa de primer orden: ni una excursión incluida; los hoteles, de dudosa calidad y horriblemente situados; las habitaciones, comunales, cuando los establecimientos a los que íbamos no ofrecían esa alternativa... Y así muchas cosas más. Como es lógico, fuimos a protestar tanto a Juventud como al Corte Inglés, pero, al ver que nos trataban como a idiotas, lo mandé todo a paseo y decidí recuperar mi dinero para destinarlo a otra alternativa de viaje.
Sin embargo, julio avanzaba con paso firme, y pocas opciones teníamos ya. Muchos de los destinos llevaban meses abarrotados, y tampoco podíamos gastarnos un dineral en unas vacaciones. Afortunadamente, encontramos justo lo que queríamos: Praga, Viena y Budapest, pensión completa, con vuelos directos desde Sevilla y a buen precio. No lo dudamos ni un segundo: nos apuntamos. Y, la verdad, no nos arrepentimos, si bien es cierto, tal como expuse también por estos lares, que el viaje pudo haber estado mejor. El caos organizativo, la falta de cuidados a los que íbamos a hoteles de tres estrellas, o la premura con la que teníamos que verlo todo, enturbiaron algo una expedición que, aun así, disfruté muchísimo. Aunque Praga no me entusiasmó tanto como me esperaba (me habían hablado demasiado bien de ella), sí me gustó bastante, sobre todo gracias a Rocío, que me la enseñó de cabo a rabo con suma maestría. Viena me conquistó de lleno, y Budapest también tuvo su encanto. La verdad es que fue un viaje fantástico, que habría sido todavía mejor si ella y yo nos lo hubiésemos montado por nuestra cuenta y riesgo. Así que, ya sabéis, si os decantáis por esos destinos alguna vez, no lo dudéis: no contratéis tours.
De todos modos, lo mejor de aquella experiencia fue, por supuesto, dormir al lado de Rocío durante toda una semana. Compartir ese grado de intimidad con ella fue muy hermoso, una vivencia indescriptiblemente bella. De hecho, tras despedirme de ella en el aeropuerto de San Pablo, noté un vacío en mi día a día. Me faltaba ella, sobre todo por las noches. La echaba mucho de menos, aunque, como todavía me quedaban vacaciones, pude disfrutar un poco más de su compañía, antes de regresar a la lucha diaria en ESTADIO y, sobre todo, a los preparativos para la gran cita deportiva del año: el Eurobasket. Había mucho por hacer. Era mi momento, mi gran oportunidad, y tenía que aprovecharla como fuese. Llegaba la hora de demostrar a todo el mundo el soberbio periodista que soy. December 28 RESÚMENES DE 2007 (I)"Amar y ser correspondido es algo prodigioso" Honoré de Balzac
Si hubiera que ponerle un título a este 2007, no tendría ninguna duda. Y es que, tras mucho tiempo inmerso en la más absoluta soledad, llegó a mi vida un ángel, una mujer fantástica, que me ha dado más felicidad de la que jamás podría haber imaginado, y que tan sólo había sentido antes en sueños. Este ha sido el año del milagro de Rocío. Sólo así puedo calificar todo lo que me ha ocurrido con ella en estos 365 días, en los que he sentido la magia del primer beso, la alegría del amor correspondido y, sobre todo, la dicha de tener el cariño, el apoyo y el corazón de una persona maravillosa, a la que he intentado corresponder del modo en que se merece cada día desde que estamos juntos.
"El amor está a la vuelta de la esquina". "Llegará cuando menos te lo esperes". Sinceramente, jamás había creído en estas frases hechas y, cuando me las decían, me sentaban como una patada. En mi interior, pensaba que eran sólo un consuelo para solterones como yo, para que no diésemos la murga al resto del mundo. La vida, al parecer, no está exenta de cierta ironía. No en vano, el amor me esperaba a tan sólo 20 metros de mi casa (literalmente), y arribó casi de improviso, poco a poco. Todo comenzó en las Navidades del año pasado. Casi sin darme cuenta, empecé a quedarme embelesado con su belleza cada vez que la miraba; a hablar con ella en el portal de su casa durante horas, aunque ese tiempo se me pasaba demasiado rápido; a pensar a todas horas en ella, ya fuese en el trabajo, el baloncesto... En mi alma sonaba el fragmento de la canción de Sabina que dice: "Chaval, te estás enamorando".
Y, finalmente, en el día de Reyes, tomé conciencia de que estaba loco por Rocío. ¿Por qué lo supe? No sabría decirlo. Simplemente lo supe. Quizá fuera por cómo se agachaba conmigo para recoger caramelos; o por las magníficas conversaciones que tuvimos aquella noche sobre mil y un temas; o por lo hemosa que estaba; o porque no paraba de echarle bullas a Juanmi, mi compañero de trabajo por aquel entonces, para terminar rápido y, así, poder estar a su lado... Mi corazón, mi alma y mi cabeza hablaban al unísono: estás enamorado de ella. Y mucho. Cada vez que me despertaba, sólo quería volver a verla, hablar con ella, hacerla reír, compartir mis ideas, mis reflexiones y mis creencias con ella, y viceversa; escucharla; y, por supuesto, abrazarla y besarla, aunque esto último me lo guardé para mí durante mucho tiempo. Todo lo demás carecía ya de importancia para mí. Incluso cuando el Caja se clasificó para la Copa del Rey, sólo podía pensar en ella. Daba saltos de alegría por aquel éxito deportivo, pero, en cada bote, lo que de verdad hacía era descargar una pizca de esa pasión que nacía y crecía en mi interior.
Esperaba con ilusión e impaciencia a que llegase cada fin de semana para poder verla, y confiaba en enamorarla poco a poco. Sin embargo, no tuve oportunidad alguna. El destino, esto es, los exámenes, lo impidieron. Ella tenía que estudiar y, durante tres 'findes' consecutivos, no apareció en nuestras quedadas, para mi desconsuelo. La primera vez que ocurrió, apenas le dí importancia, pero a la tercera, creí que iba a volverme loco. Llegaba al trabajo con la única idea en mi mente de salir pronto, y metía un montón de bulla a mis compañeros para que así fuera. Iba corriendo hasta nuestro lugar de reunión y, cuando allí llegaba, Rocío no estaba. Tan sólo Javi y Migue me esperaban. Confío en que la decepción no se me notase en exceso en el rostro, porque era eso lo que sentía. No es que no me gustase salir con mis amigos a solas (Dios me libre). Es que deseaba estar con ella cada día más, y me invadían la rabia y la impotencia cuando no podía ser.
Y, cuando me enteré de que, al cuarto fin de semana, posiblemente tampoco la fuese a ver, me negué en redondo. A la semana siguiente, me iba para Málaga a cubrir la Copa del Rey, y no quería estar casi mes y medio sin disfrutar de su compañía, su sabiduría, sus ideas y su belleza. Así que urdí una estratagema: el viernes 2 yo lo tenía de descanso, y sabía que ella tenía un tiempo muerto en su época de exámenes. Además, mis amigos, por diversas causas, no iban a poder quedar con nosotros. Era el día perfecto, la noche propicia, para estar a solas. Pedí a Javi el número de teléfono de Rocío, y le mandé un sms diciéndole si quería salir para despejarse un poco. Tardó algo en contestarme, pero, cuando lo hizo, el corazón me dio un vuelco. Ella quería que nos viesemos.
Antes de nuestra cita, estaba sumamente nervioso. Parecía un colegial. No paraba de pensar en mil cosas a la vez: que si estaré suficientemente guapo, que tenía que contarle que había entrevistado a Romay en nuestro antiguo colegio (ambos fuimos al mismo, el Pío XII)... Sin embargo, todas las dudas, las ansias y las tribulaciones desparecieron en cuanto la vi avanzar hacia la puerta de su casa. Estaba guapísima. Era como una visión celestial. Después de tanto tiempo separados, por fin estaba a su vera y, sólo por hablar con ella, ya me sentía inmensamente feliz. Nos fuimos a cenar y, durante la comida, no paramos de charlar sobre todos los temas imaginables: mi trabajo, sus estudios, el Pío XII, el Velázquez (también fuimos al mismo instituto)... Jamás había tenido una conversación tan fluida con nadie. Era sencillamente mágico. A cada segundo que pasaba, me enamoraba más y más de ella. Después, nos fuimos a los billares y, allí, le cogí la mano por primera vez. El corazón se me iba a salir del pecho. Tenía muchas ganas de besarla, pero no lo hice. Me estuve maldiciendo por eso después de dejarla en su casa, pero, la verdad, creo que fue lo mejor. La velada fue perfecta tal y como transcurrió.
Si ya tenía claro que quería estar con ella por encima de todo, después de aquella noche era aún más evidente para mí. Casi me parecía cosa del destino: que ella y yo hubiésemos ido a los mismos centros educativos; que hubiésemos vivido experiencias muy parecidas; que nos gustaran las mismas cosas... Por un lado, temía que esa magia se acabase si me declaraba, pero ese miedo era una hormiga en comparación con mi deseo de mostrarle lo que sentía, y compartirlo con ella. En aquellos días comía cada vez menos por los nervios del amor, y sólo quería escribir en el club de los foreros solteros, en el foro ACB, para descargar sentimientos, y escuchar de boca de otros lo que yo creía intuir: que ella también quería estar conmigo. Y, como no soportaba estar más en la duda, tres días después de aquella cita maravillosa, me declaré. Y cuando ella me dijo que yo también le gustaba, casi quise saltar de alegría allí mismo. Era como un sueño hecho realidad, una bendición celestial. De todos modos, ella me pidió algo de tiempo y, como tenía por delante la Copa, no tuve ningún problema en dárselo.
Durante el viaje de ida a Málaga, pese a que estuve charlando todo el rato con un compañero de trabajo que también iba para la capital costasoleña, no paré de pensar en ella. Y así fue a lo largo de toda la cita copera. De hecho, casi deseaba que el Caja fuese eliminado pronto, para así regresar a casa el sábado y verla aquel mismo día. Y Dios quiso que así fuera. Aunque soy un cajista de pro y me lo estaba pasando en grande allí, me reconfortó ver cómo mi equipo caía en cuartos de final ante el TAU Cerámica. Lógicamente, me jodió un poquito, sobre todo por los amigos que yo tenía en el vestuario blanquiverde (Comas, Cazorla...), pero no tanto como debería haber sido normal. Y es que, para mi sorpresa, casi ni me importaba. Sólo deseaba estar de nuevo con Rocío, y que nuestra relación comenzase por fin. Sin embargo, ella siguió pidiéndome tiempo aquel sábado de mi regreso y yo, que no quería meter la pata, se lo dí.
Durante casi una semana, no tuvimos apenas contacto, y eso que San Valentín caía por esas fechas. Sin embargo, yo no deseaba agobiarla, así que me obligué a no hacer nada por ella, aunque era lo único que mi corazón ansiaba. Aquellos días se me pasaron muy lentamente. Se arrastraban como un caracol, y eso me desesperaba. Únicamente quería que llegase con rapidez el fin de semana para estar a su lado, pero no había manera. Cada mañana corría en la cinta de mi gimnasio con velocidad, como queriendo acelerar el tiempo, y ni por esas. No quería comer, y apenas podía dormir. El trabajo no me llenaba como antes. Sólo ella estaba en mi mente y en mi corazón. Pero, como ya sabéis, aquella espera tan angustiante tuvo su final feliz. El sábado 17, para ser más exactos. Aquella noche morí por un beso suyo, para vivir desde entonces en el Paraíso de su amor.
Nuestro primer mes juntos fue... Sinceramente, no puedo describirlo con palabras. Maravilloso. Fantástico. Mágico. De ensueño. Cualquier calificación se queda corta, y no hace justicia a lo feliz que me sentía. Era algo... Vaya, se me están cayendo lagrimitas ahora... Compartir mi vida, mis sentimientos, mi ser, con ella, era (y es) lo mejor que jamás me había pasado. Ella daba sentido a todo, y me hacía sentir más fuerte, más sabio... Ella, a su vez, me enseñaba cosas nuevas sobre muchas materias, como el cine, dándome a conocer películas que luego me encantaron; la música; el manga/anime; el amor; la vida... No sólo tenía la suerte de estar con una mujer preciosa, sino también culta, inteligente, sensible, cariñosa..., con la que, además, podía compartir gustos y aficiones, como el teatro, el cine, los videojuegos... Me sentía (y me siento) el hombre más afortunado sobre la Tierra. Y, en mi corazón, sólo deseaba devolverle todo el amor y la felicidad que ella me daba, ya fuera con flores, risas, besos, abrazos... Lo que ella necesitase, lo tendría, y aún más.
Cuando cumplimos nuestro primer mes, decidí dedicarle el día por completo a ella, y hacerla sentir como una reina. Preparé una jornada fantástica, con cena romántica, ramo de rosas y otras cosas más. Quería que fuese uno de los días más especiales de su vida. Y creo que lo conseguí. Por lo menos, logré que ella fuese el centro de atención de la ciudad aquella noche. No hubo persona que no la mirase, y que no la envidiase. Se equivocaban. Al que tenían que envidiar era a mí. Yo era el mayor afortunado en aquella velada, por tener agarrada de mi brazo a una mujer sencillamente maravillosa. En aquel primer mesario se instauró una "tradición" entre nosotros: nuestro diario. Un libro en blanco en el que escribimos ella y yo, y en el que nos contamos absolutamente de todo, con sinceridad y unas pequeñas dosis de moñería (las cuales aporto yo en mi mayoría, ya que, como ella bien me indica, soy un moña mayúsculo). La verdad es que me encantó la idea. Es una buena manera de comunicarse, de compartir emociones e impresiones, y de conocerse a fondo. La recomiendo a todo el mundo.
Y llegó la hora de la verdad. Hasta entonces, ninguna relación mía había durado más de un mes y pico. Rocío estaba a punto de sobrepasar esa frontera, y yo no quería que mi relación con ella acabase igual que las otras. La amaba de verdad, como jamás lo había hecho hasta ahora, y no deseaba despertar del sueño de su cariño. Durante días estuve algo inquieto, una desazón que, después, desparecía en cuanto estábamos juntos. Ella, sin querer, me daba a entender que, esta vez, las tornas iban a ser distintas. Y, gracias a Dios, así fue. Pasamos un segundo mes tan mágico como el primero, y la maldición que me había perseguido hasta ahora se desvaneció, se rindió ante el poder de su mirada y su sonrisa. Con especial cariño recuerdo las tardes que pasamos en el parque juntos, con su perra jugando a nuestro lado. Si alguna vez me piden que defina la felicidad, lo haré describiendo cómo eran aquellas jornadas en María Luisa. Eran como un Paraíso sobre la Tierra. En verdad, cada día con Rocío es así, pero esos, en particular, fueron todavía más especiales.
Mi vida era perfecta: trabajaba en lo que más me gustaba, mi familia no tenía problemas serios, y una mujer maravillosa me daba diariamente su cariño. No podía pedir más, ni deseaba más. Sin embargo, las cosas, en el plano laboral, estaban a punto de cambiar... para peor, por desgracia. |
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