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    December 31

    Resúmenes de 2008 (IV)

    "Si no te ha sorprendido nada extraño durante el día, es que no ha habido día"
     
    MES A MES
     
    ENERO
     
    - El fantástico día 3.
     
    - Mis primeros Reyes con Rocío.
     
    - El ya ex director de ED me confirma mi marcha a finales de mes.
     
    - El nuevo mandamás del periódico trata de darme sus excusas...
     
    - ...Que, "misteriosamente", no coinciden con las del gerente.
     
    - Me despido de toda la gente de ED.
     
    - Empiezo a buscar trabajo.
     
    - Rocío me enseña la versión de Orgullo y Prejuicio que protagoniza Colin Firth.
     
    FEBRERO
     
    - Mi aniversario con Rocío.
     
    - Me apunto a las Oposiciones de Administrativo y Auxiliar de la Junta con mi amigo Juanmi.
     
    - Comienzo a estudiar la Constitución.
     
    - Solicito el crédito de la iniciativa "carnet de conducir por un euro".
     
    - Me intereso por unas clases de esgrima.
     
    MARZO
     
    - Me toca ser Vocal Segundo en una mesa electoral durante los Comicios nacionales y autonómicos.
     
    - El PSOE gana las Generales.
     
    - Nuestra primera visita a Málaga-Ithilien.
     
    - Paso toda la Semana Santa con Rocío.
     
    - Arranca la versión en blogspot de Zeality.
     
    - Mi primera nota de prensa con Pelargir.
     
    ABRIL
     
    - Rocío y yo vemos los fuegos artificiales de la Feria de Abril desde el Real.
     
    - La completa visita turística de Ithilien a Sevilla.
     
    - A Rocío y a mí se nos ocurre una idea para grabar un corto, con las Cartas a Papá Noel como inspiración.
     
    - Me confirman que las Oposiciones se adelantan a mediados de mayo.
     
    - El Cajasol certifica su permanencia en la ACB.
     
    MAYO
     
    - Me presento a las Oposiciones de la Junta de Andalucía.
     
    - Las 12 horas de estudio el día previo a los éxamenes. 
     
    - Echo la bulla a la academia Adams por su falta de profesionalidad.
     
    - Hago de padrino para mi prima Belén en su Confirmación.
     
    - Visito varias veces la Feria Medieval.
     
    - Celebro mi cumpleaños con Rocío y la familia.
     
    - Nos reunimos para ver Eurovisión y el despropósito del Chikilicuatre.
     
    - Me llevo una decepción con la cuarta entrega de Indiana Jones.
     
    - Comienzo a estudiar la parte teórica del carnet de conducir.
     
    - Empieza el taller de lectura de Pelargir.
     
    JUNIO
     
    - Me entero de que he aprobado con un 6,1 el examen de Auxiliar.
     
    - Echo los papeles para la fase de concurso.
     
    - Apruebo la parte teórica del carnet de conducir.
     
    - Empiezo las clases prácticas con Conchi.
     
    - Me hago socio definitivo de la STE y, por ende, de Pelargir.
     
    - España gana la Eurocopa de fútbol.
     
    - Elaboro el dossier de prensa para Pelargir, y también su proyecto de comunicación.
     
    JULIO
     
    - El aniversario de Pelargir, con la gente de Ithilien.
     
    - Me paso dos semanas viviendo solo en casa.
     
    - Comienza el taller de cine de Pelargir.
     
    - Suspendo a la primera el examen práctico...
     
    - ... ¡Pero apruebo a la segunda!
     
    - Nuestra segunda visita a Málaga-Ithilien.
     
    - Arrancan mis textos especiales sobre los Juegos Olímpicos en mis blogs.
     
    - Descubro Jeckyll y Dexter.
     
    AGOSTO
     
    - El viaje a Londres...
     
    - ...Y también a Oxford, Stonehenge, Bath y Windsor.
     
    - El padre de Rocío me contagia la varicela.
     
    - Disfruto de los Juegos Olímpicos de Pekín.
     
    - Retomo los estudios de las Oposiciones.
     
    - Me compro un coche nuevo, con la ayuda de mis padres.
     
    - En Pelargir elaboramos los guiones del teatro de marionetas y del corto.
     
    - Veo El Caballero Oscuro.
     
    SEPTIEMBRE
     
    - Pelargir y yo, con la colaboración de Ithilien, rodamos el corto ¡Qué duro es ser Papá Noel!.
     
    - Los ensayos dominicales del teatro de marionetas en casa de Delia.
     
    - Mi padre me da nuevas clases de conducir.
     
    - Destrozo una de las puertas del coche con una columna del garaje.
     
    OCTUBRE
     
    - Me encuentro de casualidad con Javier Serrato.
     
    - Me apalabro con Sevilla Deportes.
     
    - Les realizo algunos primeros trabajos.
     
    - Eva Luna me confecciona mi uniforme de Pelargir.
     
    - La Estelcon en Salamanca.
     
    - La soberbia fiesta de Halloween de Delia.
     
    NOVIEMBRE
     
    - Incontables reuniones de trabajo.
     
    - Ficho a Nacho Ramírez, José Luis Sosa y Pablo Cenizo para el proyecto.
     
    - Tengo que trabajar en el Salón del Automóvil.
     
    - Sale un número cero del periódico para olvidar.
     
    - Las irrisorias Oposiciones de Canal Sur.
     
    - El aniversario de Ithilien en Málaga.
     
    DICIEMBRE
     
    - Por fin firmo mi contrato...
     
    - ...Pero me entero de que no estoy dado de alta.
     
    - La visita de Nani y Antonio durante el Puente de la Inmaculada.
     
    - Entrevisto a Andrea Pecile con mi disfraz de Papá Noel.
     
    - Regreso a San Pablo para charlar con la gente del Cajasol.
     
    - Y también a la Ciudad Deportiva del Sevilla, para hacer lo propio con Manolo Jiménez y Federico Fazio.
     
    - Me paso varios días encerrado en la nueva empresa de diseño preparando el número uno del periódico.
     
    - Terminamos un rotativo espectacular, pero todavía no ha salido.
     
    - El Cajasol me invita a su comida de Navidad.
     
    - Lanzo un órdago a la empresa.
     

    Momento más feliz: La verdad es que me lo he pasado tan bien con Rocío y la gente de Pelargir este año, que es realmente complicado quedarme con una fecha concreta, aunque si tuviera que hacerlo, seguramente me quedaría con la noche de Halloween.

    Momento más triste: El 10 de enero, en el que el ex director de Estadio Deportivo no solo me anunciaba que no seguiría en el periódico, sino que, encima, trató de despreciar mi labor hasta la fecha. 
     
    Persona a la que más me ha gustado conocer: La nominación este año va de manera conjunta a Nani, Antonio y Gregorio, que me han ofrecido su amistad, su cariño y su apoyo sin reservas. 
     
    Persona a la que menos me ha gustado conocer: Javier Serrato, por razones obvias.
     
    Mejor película: 1) 'El caballero oscuro': Unos efectos visuales espectaculares, una trama bien cuidada y llevada, un Batman sólido y creíble, un Harvey Dent estelar y un Joker irrepetible convierten a esta cinta, sin lugar a dudas, en la mejor de este año.
    2) 'Wall-E': Posiblemente la mejor película de animación que he visto en lustros. Con tan solo dos palabras (Wall-E y Eva), los dos robots protagonistas expresan más sentimientos de los que uno podría imaginarse. Amor, valor, amistad... Todos esos valores están perfectamente representados en un filme nada infantil, pero, a la vez, tierno y emotivo.
    3) 'El diablo viste de Prada': Excelente crítica al mundo de la moda, enfocada desde una perspectiva divertida y amena, y protagonizada por una Meryl Streep soberbia.
     
    Peor película: 1) 'Los crímenes de Oxford': Aparentaba ser una película de misterio y thriller apasionante, pero se quedó solo en eso, en apariencia. Y es que el argumento, la clave de este género, mostraba incoherencias por todas partes; el final es absurdo y ridículo; Elijah Wood no termina de convencer en su rol protagonista; y Leonor Watling, una actriz magnífica, queda relegada a mero complemento de erotismo (esto es, solo sirve para enseñar las tetas). Toda una decepción.
    2) 'Indiana Jones y el reino de las calaveras de cristal': ¡Menudo fiasco! Vaya manera lamentable de rescatar una de las mejores sagas cinematográficas de todos los tiempos. Como ya realicé una profunda crítica del filme en este blog, no voy a insistir mucho en el tema, aunque, para los vagos y flojos, os lo resumo en una sola línea: para esto, mejor que 'Indy' no hubiera salido de su retiro.
    3) 'Las Crónicas de Narnia: El Príncipe Caspian': Pobre adaptación del libro de C.S. Lewis, y pésima secuela de la primera película, cuya magia desaparece por completo en este segundo filme. La historia en sí hace aguas por todas partes; Caspian es poco menos que un niñato imbécil; representar a los telmarianos como descendientes de piratas españoles es ridículo; algunos efectos estaban claramente plagiados de otras cintas (¡Hola Ulmo! ¿Cuándo te invoco Arwen?)...
     
    Mejor actor: Heath Ledger, por 'El Caballero Oscuro'. ¿Qué decir de su interpretación del Joker que no se haya comentado ya? Aunque al principio dudé de que pudiera hacer un Joker en condiciones, pronto me di cuenta del error que había cometido. Es incluso mejor que el de Jack Nicholson. Y es que Ledger fue capaz de aunar la genialidad, la locura y el terror que simbolizan los actos y las palabras de este macabro personaje, al que encarna a la perfección. Una auténtica lástima que no volvamos a tener el placer de verle una vez más.
     
    Mejor actriz: Meryl Streep, por 'El Diablo se viste de Prada'. Casi siempre, esta actriz ha interpretado a mujeres bastante dulces, por lo que verla como una cínica, implacable y desalmada directora de una revista de moda fue, sin duda, sorprendente. Y la verdad es que lo hace de miedo. Realmente da una imagen firme, seria, seca. No exhibe ese buen talante que había mostrado en sus papeles anteriores ni por asomo. La crueldad, pero, al mismo tiempo, la humanidad, que desprende el personaje de Miranda Priestly resulta abrumadora. Me sorprende que no se llevara el Óscar en su día.
     
    Actor revelación: Josh Brolin, por 'American Gangster'. El que fuera hermano mayor del protagonista en 'Los Goonies', se ha convertido este año en uno de los mejores actores del panorama internacional, tanto por su papel en este filme como en el de 'No es país para viejos'. En esta cinta, de hecho, pese a ser un secundario, logra llevarse buena parte del peso de la narración, eclipsando completamente a Russell Crowe (y no solo en sus escenas conjuntas), e incluso rivalizando con el propio Denzel Washington.
     
    Actriz revelación: Alison Steadman, por 'Orgullo y Prejuicio'. Aunque casi todos los intérpretes de esta mini-serie de la BBC brillan con luz propia, esta actriz consigue hacerlo de una manera especial. Steadman clava con detalle la personalidad de la Señora Bennett, no cayendo en los errores habituales que se suelen cometer con este personaje, esto es, convertirla en una mujer demasiado histriónica o histérica, o en un mero acompañamiento cómico. La británica alcanza un punto intermedio admirable entre todos esos defectos, y da realismo a la forma de ser de la Señora Bennett, a la que encarna de una manera colosal.
     
    Mejor canción: 1) 'Last of the wilds', de Nightwish. Enésima demostración del talento musical de este grupo finlandés, que prueba nuevamente que no necesita una cantante para componer canciones de primer nivel.
    2) 'The Islander', de Nightwish. Emotiva tonada de los fineses, bien interpretada por Marco Hietala y con unos toques celtas excelentes.
    3) 'While your lips are still red', de Nightwish. No solo son capaces los nórdicos de componer heavy melódico, sino también canciones románticas de corte clásico, como demuestran en esta hermosa balada.
     
    Mejor grupo/artista: Nightwish. Teniendo en cuenta que las tres mejores canciones del año son suyas, esto era bastante evidente, ¿verdad?
     
    Grupo/artista revelación: Duffy. Me encanta la voz que tiene la británica, cuya personalidad ha sido capaz de rescatar el género del Soul de una manera excelente y única.
     
    Mejor libro: 'Hoja de Niggle', de J.R.R. Tolkien. Aunque todas las 'obras menores' del autor inglés me están cautivando, esta me emocionó especialmente, sobre todo por la manera de tratar la redención del alma humana y el tema de la muerte y el Más Allá. Nunca me habría esperado un Tolkien tan profundo y emotivo como el que se puede leer en ese libro.
     
    Mejor programa de televisión: El Hormiguero. Una vez salí de la dinámica periodística, pude por fin ver este excelente programa de humor, lleno de 'gags' excelentes, curiosidades, buenas entrevistas y, sobre todo, unas dosis de 'buen rollo' que ningún otro programa desprende hoy día en la pequeña pantalla.
     
    Mejor serie de televisión: 1) Psych. Si hubiera habido una clasificación de series el año pasado, habría ocupado sin lugar a dudas la segunda posición. Y en este 2008, se merece con creces la medalla de oro, por los miles de excelentes ratos que me ha hecho pasar con las tonterías de Gus, Shawn o Lassiter.
    2) Dexter. Una serie sencillamente impresionante. Aunque pueda parecer algo morboso ver las aventuras de un asesino en serie, en verdad los crímenes son lo menos importante de este drama psicológico y humano, que de verdad te hace plantearte nociones como las de justicia, piedad o amor. La primera temporada resultó alucinante, y no menos emocionante fue la segunda, cuyo final estuvo a la altura de cualquier expectativa.
    3) Jekyll. Sorprendente revisión de la historia del doctor Jeckyll realizada por la BBC, en la que no solo actualiza a los personajes de ese clásico de la literatura, sino que les da una nueva e inesperada vuelta de tuerca, unos detalles que convierten a esta mini-serie británica en una auténtica maravilla del entretenimiento.
     
    Mención especial: Orgullo y Prejuicio (1995). Se trata de la mejor versión que jamás veréis de este libro de Jane Austen. No exagero. La reconstrucción de la sociedad de la época es brillante; todos los personajes están bien desarrollados, sin excepción alguna; Alison Steadman, Benjamin Whitrow, David Bamber y Barbara Leigh-Hunt cuajan unas actuaciones estelares; Colin Firth, directamente, es el Señor Darcy (nadie va a poder igualar esta encarnación; lo hace perfecto); la trama está perfectamente desarrollada, casi sin perder ni un detalle... Es una adaptación de matrícula de honor.
     
    Mejor videojuego: Buzz. Me ha proporcionado horas y horas de diversión, amén de convertirse en el único juego en el que Rocío no me gana (lo que ya es mucho decir) casi nunca. De momento, he podido disfrutar de dos de sus versiones, pero, en breve, caerán más. Esperemos que mi racha de imbatibilidad se mantenga XD
     
    Mejor manga/anime: Hana yori dango. Lo leí por recomendación de Rocío, y la verdad es que me enganchó desde el primer minuto. Aunque algunos puedan pensar que es un típico culebrón, no lo es en absoluto. Todo lo contrario, es una historia capaz de mezclar a la perfección humor, drama, romanticismo y aventura, con unos personajes que cautivan desde el principio, tanto Tsukushi Makino, la protagonista, como los cuatro integrantes del 'F4', en especial Tsukasa Doumyouji, cuyo carácter me encanta (y me recuerda a mí en cierta medida ^^U).
     
    Mejor web: Facebook. Nada más por el Pet Society, esta web debe estar en esta relación de premios, aunque este 'tuenti' internacional también ofrece muchas otras tonter... digoooooooooooo, posibilidades, como los concursos, los juegos de rol on line, los 'hazte fan', etcétera, etcétera.
     
    Mejor deportista español: Rafael Nadal (tenis), por haber conquistado su cuarto Roland Garros consecutivo; su primer Wimbledon; el oro en los Juegos Olímpicos; el número uno mundial; y haber contribuído a que España ganara su tercera Copa Davis.
     
    Mejor deportista española: Gemma Mengual (natación sincronizada), por sus cuatro medallas de oro en los Europeos; dos platas en los Juegos Olímpicos; sus dos oros en el Preolímpico; y sus cuatro oros en el III Trofeo Mundial FINA.
     
    Mejor deportista sevillano: Sergio Ramos (fútbol), por haber conquistado una Liga y una Supercopa de España con el Real Madrid; y la Eurocopa con la selección española.
     
    Mejor deportista sevillana: Marina Alabau (vela), por el oro en los Campeonatos de Europa, el bronce en los Mundiales y el cuarto puesto en los Juegos Olímpicos, en la modalidad de RS:X.
     
    Mejor deportista internacional (H): Michael Phelps (Estados Unidos), por sus ocho medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín, con siete récords del mundo y uno olímpico.
     
    Mejor deportista internacional (M): Eugenia Kanayeva (Rusia), por su medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín; su Campeonato de Europa; y sus tres oros en la Copa del Mundo de gimnasia rítmica.
     
    Deportista revelación español: Carlos Pérez Rial y Saúl Craviotto (piragüismo), por su medalla de oro en los Juegos Olímpicos y su plata en los Europeos, en la modalidad de K2-500 metros.
     
    Deportista revelación internacional: Usain Bolt (Jamaica), por sus tres medallas de oro en los Juegos Olímpicos (100, 200 y 4x100), con sendos récords del mundo.
     
    Mejor club deportivo: Balonmano Ciudad Real, por conquistar este año la Liga ASOBAL (segunda consecutiva), la Copa del Rey, la Copa de Europa y la Supercopa de Europa.
     
    Mejor entrenador: Anna Tarrés, por haber llevado a la selección española de natación sincronizada a lo más alto de los Campeonatos de Europa, y a un podio de los Juegos Olímpicos.
     
    Mejores anuncios: 1) Visa.
    2) Repsol.
     
    DESEOS DE 2008
     
    - Que mi familia siga bien de salud, por encima de todo. Deseo cumplido con creces, con la salvedad de los problemas de mi abuelo, claro.
     
    - Que encuentre un nuevo destino laboral, que me guste, me realice y que esté razonablemente bien pagado. Me habría encantado decir que este deseo se ha realizado, pero cada día es más evidente que no es así.
     
    - Que me pueda sacar el carnet de conducir. A pesar de Conchi, ¡misión cumplida!
     
    - Que ETA y Al Qaeda desaparezcan de la faz de la Tierra. Esto era más un sueño que un deseo, aunque hay que admitir que, al menos, la ETA ha recibido un buen número de golpes este año en su estructura. Así que, bueno, digamos que esto se ha cumplido a medias.
     
    - Que pueda viajar al extranjero, me da igual el sitio. ¡Y fue Londres, baby!
     
    - Que el Cajasol no descienda a la LEB Oro. Costó lo suyo, pero al final Manel Comas consiguió lo que parecía imposible hace un año.
     
    - Que España consiga muchas medallas en los Juegos Olímpicos de Pekín. 18 medallas, con cinco oros y diez platas, un soberbio balance para nuestro país, sin lugar a dudas.
     
    - Que pueda practicar tiro con arco, o esgrima. Lo de la esgrima estuvo complicado por culpa de los horarios, pero el tiro con arco sí cayó. Solo practiqué dos o tres veces este año, pero por algo se empieza.
     
    DESEOS PARA 2009
     
    - Que mi familia siga teniendo buena salud, una vez más.
     
    - Que sea capaz de aprobar las Oposiciones, tanto las de la Junta como las del Estado.
     
    - Que me salga un buen trabajo, que me dé estabilidad y no esté mal pagado.
     
    - Que mis amigos Mercedes y Manolo Baila se restablezcan por completo de sus enfermedades.
     
    - Que el Cajasol no descienda a la LEB Oro (otra vez).
     
    - Que pueda viajar al extranjero.
     
    - Que ETA siga sufriendo más golpes como los de este año.
     
    - Que España sea capaz de superar la recesión económica.
     
    En fin, no han estado mal estos resúmenes, ¿verdad? Lo cierto es que, para haber sido un año sin trabajo, ha sido muy movido e interesante, con muchas experiencias, tanto positivas como negativas. Sin embargo, no quiero centrarme ahora en lo malo, sino en que he encontrado multitud de nuevos amigos, a los que aprecio muchísimo (Delia, David, Jessica, Diana, Nani, Antonio...); en que me he sacado el carnet de conducir y tengo un coche nuevo precioso; en que he regresado a mi amada Londres; en que al fin he visitado el Stonehenge; en que he visto a España tutearle a todo un 'Dream Team' en una final olímpica, o ganar una Eurocopa de fútbol... Y, sobre todo, que una mujer maravillosa y fantástica sigue dándome, cada día, su cariño y su apoyo. Puede que este no haya sido el año de mi vida, pero no creo que haya sido nada malo. Por eso mismo, esta noche, desde el balcón de mi tía, lo despediré como se merece, con una sonrisa y el firme deseo de que, en 2009, las cosas en el plano personal sigan igual de bien; y que mejoren en el profesional. Por tanto, y como ya es habitual, no me queda nada más que decir que no sea:
     
    ¡FELIZ 2009!
    December 30

    Resúmenes de 2008 (III)

    "Desconfía de la persona que lo ve todo bien"
     
    El mes de octubre (y, por ende, el final de año) se auguraba tranquilo y apacible, con una única meta real en el horizonte: la Estelcon. Como ya comenté en el último texto, mi smial y yo ya habíamos rodado, a esas alturas, un corto sobre las Cartas a Papá Noel, mientras que, cada domingo, íbamos a casa de Delia, nuestra presidente, para ensayar durante horas el teatro de marionetas que también íbamos a presentar en la Asamblea Nacional de la STE. Así que, entre los estudios y los ensayos, la verdad es que estaba bastante entretenido. Sí, deseaba trabajar y, de hecho, volví a llamar a bastantes puertas (Público, SER) en las semanas previas a la EC (aunque, lamentablemente, ninguna se me abrió), pero no me obsesionaba ni me agobiaba mi situación. Es más, a cada día que pasaba, extrañaba menos mi etapa de periodista, la cual llegué a considerar completamente superada... Siempre que no me llegara una oferta que no pudiera rechazar.
     
    Y, contra todo pronóstico, ocurrió precisamente lo que no esperaba que sucediese. Me salió una propuesta de trabajo, y de las buenas, de las que necesitaba para volver a ilusionarme con el periodismo. Y todo de completa casualidad. Una mañana de octubre, me hallaba yo en el taller de una modista (a la que contraté para que me hiciera el uniforme del smial para la EC), cuando recibí un mensaje de Rocío, en el que me informaba de que, esa tarde, los Celtas Cortos tocarían en la FNAC, por lo que, tras regresar a casa y estudiar un poco, me dirigí a ese centro comercial para saber si quedaban entradas. Y nada más salir de mi domicilio, me encontré frente a frente con Javier Gómez, un empresario sevillano que iba a abrir aquí una nueva radio, ¡y necesitaba gente! Por supuesto, me ofrecí de inmediato, y él y yo concertamos una cita para la semana siguiente, en la que me daría a conocer las condiciones y el proyecto más a fondo.
     
    No podría creerme la suerte que había tenido, y todavía menos cuándo, en aquella entrevista de trabajo, Gómez me ofrecía un contrato fijo y un sueldo de entre 1.200 y 1.500 euros. Parecía increíble, demasiado bueno para ser verdad. Por supuesto, rápidamente acepté y me dispuse a encarar un reto profesional muy interesante, teniendo que poner en pie no sólo una radio local, sino también un periódico y una web de deportes. Me iba a tocar la cobertura del Real Betis Balompié, lo que no me atraía demasiado, pero aquello poco me importaba, al menos en comparación con la posibilidad de trabajar en la radio (mi gran sueño desde adolescente) y estar en el nacimiento de un conglomerado mediático tan ambicioso. Como os podéis imaginar, acudí a la Estelcon con el corazón henchido de esperanza, lo que me ayudó a pasármelo todavía mejor en este evento, como ya pudistéis leer por estos lares.
     
    Nada más regresar, me puse manos a la obra con el proyecto, escribiendo un par de textos que el propio Javier Gómez me pidió para el primer periódico. Asimismo, le entregué tanto mi DNI como mi documento de afiliación a la Seguridad Social, para que, lo antes posible, me redactara el contrato, me diese de alta y empezase a ganar dinero. El empresario me aseguró que, en un par de semanas, estaría todo listo... Y aquí fue dónde todo empezó a torcerse. Las semanas se convirtieron en meses y, hasta principios de diciembre, no tuve mi contrato listo para la firma. Eso sí, de entre medias, tuve que volcarme con el periódico, pasar toda una tarde en el Salón del Automóvil entrevistando posibles clientes de publicidad, asistir a reuniones de contenidos...
     
    Durante las primeras semanas, aun así, tuve mucha paciencia y le di poca importancia a lo del contrato, ya que, por activa y por pasiva, me indicaban que todo se arreglaría en breve. Y, dado que había mucho que hacer y organizar, preferí no ser pájaro de mal agüero y me centré en el arranque del proyecto, para lo que, primeramente, era necesario conformar un buen equipo de redacción. Y es que, por aquellos entonces, solo dos personas estábamos fijas para el periódico: mi director, Fernando Aguilera, y yo. Había ya diseñador y fotógrafos, pero faltaban 'plumillas', así que empecé a sondear el mercado y fiché a dos chavales (y amigos) que eran de mi total confianza, José Luis Sosa y Pablo Cenizo, a quienes conocía de mi etapa del Caja San Fernando. Los dos, a su vez, trajeron a otro becario más, Alberto Valle, con el que el cupo de redactores parecía más o menos cubierto, a falta de que llegara otro periodista contrastado. Y este fue otro buen amigo y ex compañero de ED, Nacho Ramírez. Las bases estaban asentadas. Ahora solo quedaba sacar el primer periódico, a mediados de noviembre.
     
    Aunque los contenidos (que ya estaban decididos antes de que yo firmara por Sevilla Deportes -el nombre del proyecto-) no me convencían en exceso, pensé que, si la maquetación era buena y había muchas fotos (como se me aseguró que pasaría), sería suficiente para un número cero decente, que sirviera para darnos a conocer y concedernos un punto de partida para futuras ediciones. Todo parecía dispuesto para dar la 'campanada', pero sucedió justo lo contrario. ¿Por qué? Las fotos eran pequeñas y de mala calidad; no había maquetación alguna, ni subtítulos, ni firmas, ni pies de foto...; los titulares no se diferenciaban nada del texto corriente y moliente; es más, algunos escritos no tenían ni título; los textos estaban puestos de cualquier manera, pareciendo aquello más un libro gigante que un periódico; las faltas de ortografía no estaban corregidas; y un larguísimo etcétera de fallos garrafales, que se resume en una sencilla frase: era un aborto del periodismo escrito.
     
    Pero lo mejor de todo fue, sin lugar a dudas, el "editorial" del empresario, repleto de frases inconexas o sin sentido, errores ortográficos y sintácticos, insultos... Esta fue la primera muestra de las ínfulas de periodista de Gómez, aunque, por desgracia, no fue la última. Así, nada más estrenarse la web, no dudó en "redactar" varios textos que ni un periódico de colegio aceptaría en sus páginas; se personaba en las ruedas de prensa, y no dudaba en saltarse todos los protocolos para destacar; agobiaba y presionaba a los tres becarios (cuyos convenios con la Universidad todavía no están ni preparados) cada vez que podía... Y mi contrato sin llegar... Afortunadamente, mi vida personal templaba una y otra vez mis mosqueos, ya fuera con actividades del smial, la celebración del aniversario de Ithilien en Málaga (o su visita durante el puente de Diciembre), la fantástica noche de Halloween (¡Agua mierdosaaaa!) o, simplemente, pasándolo en grande con Rocío. De todos modos, en el fondo siempre era consciente de que ambas situaciones (la laboral y la periodística) eran insostenibles, y que había que ponerles freno cuanto antes.
     
    La segunda tuvo una rápida solución: echar al antiguo diseñador gráfico (cuyo interés por el proyecto era mínimo) y contratar a BPS, una empresa de diseño donde trabaja mi amiga y ex compañera de ABC, Yria. El cambio fue claramente a mejor. Pasamos de tener un periódico sin ni un solo elemento gráfico, a otro perfectamente definido, con su mancheta, sus titulares, sus secundarios, sus fondos a color... Una auténtica maravilla. Ya había una cosa menos de la que preocuparse. Ahora solo quedaba que me firmaran el contrato de una maldita vez, lo que no ocurriría hasta el 3 de diciembre. Antes, el 28 de noviembre, tuve que personarme en el despacho del abogado de Javier Gómez para llevarme una desagradable sorpresa: el contrato no estaba en absoluto redactado. De hecho, el letrado no sabía ni siquiera cuál era mi categoría profesional, ¡y eso que había pasado mes y medio desde que había dado mis papeles al empresario! Para colmo de males, el contrato pasó de ser fijo a uno temporal de seis meses, y tampoco me informaron de cuál sería mi salario. Me marché de aquel bufete con un enfado descomunal, que tardó dos días en desaparecer. Obviamente, tuve que dejar claro que, sin contrato, no seguiría trabajando, una medida de presión que surtió efecto. El 3, como ya he indicado, pude firmar, aunque con pelea previa para que me pagaran el mínimo de mi grupo profesional (¡querían darme menos sueldo!).
     
    Al fin, todo parecía claro, y ya podía centrarme en lo que quería: el periódico. Había mucho que hacer, y poco tiempo para ello. Supuestamente, teníamos que salir el 15 de diciembre, y no había nada hecho. Gómez, en una de sus pocas decisiones acertadas, retrasó la fecha de publicación hasta el 19 y, después (por compromisos publicitarios), el 23 de diciembre, lo que nos dio bastante margen de maniobra para cerrar a tiempo todas las páginas y confeccionar un periódico magnífico. Entrevistas a Manolo Jiménez y Francisco Chaparro, entrenadores respectivos del Sevilla y el Betis; otra curiosísima a Andrea Pecile, una de las estrellas del Cajasol, disfrazado de Papá Noel; resúmenes deportivos del año... La verdad es que elaboramos un número uno muy atractivo, y con muchos puntos fuertes. Por fin teníamos colocadas las bases del periódico. Me costó semanas y semanas de trabajo arduo, desplazándome de un lado a otro, llamando mil veces por teléfono a todas partes, pero mereció la pena. El mismo 19 de este mes, vi al fin el rotativo terminado, a falta solo de las publicidades. Habíamos cumplido.
     
    Sin embargo, el empresario no hizo lo propio y, a día de hoy, ese número uno todavía no ha visto la luz del sol. ¿La razón? Gómez nos informaba el lunes 22 de que se habían caído un buen número de publicidades y que, por consiguiente, no se podía salir. Una excusa que ha retrasado nuestra fecha de publicación a día desconocido de la semana que viene, en la que todos nuestros contenidos, como es lógico, estarán desactualizados, restándole muchísimo mérito a la excelente labor de todos mis compañeros... Y a la mía también, por supuesto. Esta ha sido la penúltima informalidad de este señor, aunque no la más grave. No en vano, ni mi contrato ni el de Nacho están dados de alta en el INEM ni en la Seguridad Social. Desde la empresa se nos ha asegurado que sí, que todo se ha practicado a través del SAE (y que, por eso, no tienen noticias todavía de nuestra situación ni en la SS ni en las oficinas estatales de empleo), pero insisto, ni en la Tesorería General de la Seguridad Social hay constancia de nuestras altas. Y, por supuesto, todavía no hemos visto ni un euro. Ya no solo los sueldos de diciembre (lo que podría ser normal), sino también las gratificaciones por lo trabajado antes de la firma del contrato, esto es, todo el mes de noviembre y parte del de octubre.
     
    Y así hasta hoy. De momento, ni el alta ni el sueldo han llegado, y mi paciencia se está agotando a pasos agigantados. Cierto es que se trata de una empresa nueva, y que los inicios son siempre complicados, pero es que ya muchas personas me han avisado de que este hombre es un sinvergüenza, desde gente allegada (Nacho Delgado, jefe de prensa del Cajasol, por ejemplo) hasta perfectos desconocidos que han trabajado para Javier Gómez en el pasado, y que hoy se encuentran de pleito con él por incumplimiento de pagos. Por eso mismo, ya he lanzado un órdago: o la situación mejora de manera inmediata, o me voy. Sería una lástima, porque empezar de cero una radio y un periódico me hace muchísima ilusión, pero no estoy dispuesto a que me tomen el pelo. El director, el único que está hablándonos con franqueza, me ha pedido un voto de confianza, y se lo he dado, pero me temo que no va a durar mucho. Me fío de él, pero no de Gómez, quien, con su torpeza, está torpedeando la salida del nuevo periódico hasta unos límites que no os podéis imaginar.
     
    Francamente, no me veo dentro de un año hablando de lo bien que me encuentro en Sevilla Deportes. No al menos de momento. El panorama es malísimo, y si todo no mejora rápido, me temo que no tendré más remedio que marcharme... O incluso adoptar otras medidas más contundentes. Por ahora, espero que mi sueldo llegue a mi cuenta a lo largo de esta semana. Si lo hace, mi paciencia aumentará; si no, estoy preparado para coger las maletas. Y conmigo, lo hará la empresa de diseño gráfico y todo el equipo de redacción del periódico. Nadie aguanta a Javier Gómez y, la verdad, creo que ninguno vemos clara la situación. Es una pena. Siempre había soñado con fundar mi propio periódico, y aquí tenía la oportunidad de mi vida de demostrarle a toda Sevilla mi valía. Pero como ya dije antes, las cosas nunca son lo que parecen.
     
    Ignoro lo que ocurrirá en los próximos meses, pero, por mi parte, yo optaría por cobrar, marcharme como un caballero y regresar a la tranquila vida del opositor. Creo que sería lo mejor, dados los antecedentes y las circunstancias. Bueno, miento, lo mejor sería que todo se arreglara y pudiera deciros, al fin, que tengo un trabajo de verdad, pero ya ese sueño parece eso, un mero sueño. Pero no me importa, ni me abate este contratiempo. En 2009, pase lo que pase, seguiré luchando por tener el futuro que me merezco, ya sea en el mundo del periodismo o de la Administración. No pienso rendirme, por gigantesco que esté siendo este obstáculo. Voy a salir adelante, sea como sea. Y lo conseguiré. Antes o después, pero lo lograré. 
    December 29

    Resúmenes de 2008 (II)

    "El arte del descanso es una parte del arte de trabajar"
     
    ¡Y por fin vacaciones! ¡Y qué a tiempo! Tras unos meses agotadores, entre mi marcha de ED y las Oposiciones, necesitaba de manera urgente desconectar de todo, relajarme y descansar. Por eso, nada más salir de los tests (y tras cerciorarme de que no habría nuevos exámenes para la Junta hasta bien entrado 2009), me dispuse a disfrutar del final de la primavera y el verano como se merecían, esto es, sin dar un palo al agua. Ya retomaría los estudios la última semana de agosto, tras los Juegos Olímpicos. No había ninguna prisa. Era el momento de pasárselo bien.
     
    La semana posterior a las Oposiciones fue, de hecho, muy divertida, con la celebración de mi cumpleaños, el estreno del DVD de mi cuarto, la nueva película de Indiana Jones y, muy especialmente, Eurovisión, organizando incluso una pequeña reunión en mi casa para ver el certamen. La verdad es que me lo pasé en grande en esos días, que me cargaron pronto las pilas para encarar con ganas un nuevo reto: el del carnet de conducir. Ya en febrero intenté apuntarme a las clases teóricas, pero mis planes se vieron frustados, no por el volumen de temas que tenía que preparar para los exámenes de la Junta, sino por el banco. Y es que traté de beneficiarme de la iniciativa del carnet por un euro, pero mi sucursal (también repleta de inútiles) me pidió avales y papeles de todo tipo, primero; y luego tardó mil en gestionar mi solicitud. Cuando ya estábamos casi a principios de abril, todavía no habían terminado todos los trámites necesarios para concederme el crédito, así que desistí y decidí aprender a conducir tras las 'Opos'.
     
    Y así fue. Me dirigí a una autoescuela cercana a mi casa y, en dos semanas (merced a un sistema informático que me permitió estudiar de manera rápida y sencilla), ya estaba perfectamente preparado para el examen teórico. Por un instante, temí que me ocurriera lo mismo que en las Oposiciones, pero mis dudas rápidamente se disiparon, al ver que podía contestar a todas las preguntas sin ningún tipo de problema. A los pocos días, me informaron de que, no solo había aprobado el test, sino que no había cometido ni un solo fallo. Todo un señor triunfo, sin duda alguna, aunque yo ya sabía que la parte teórica no era la que me iba a dar quebraderos de cabeza. Era la práctica la que me inquietaba.
     
    Un par de semanas después de aprobar aquel examen, comencé mis clases de conducir. Casi siempre había visto a unos señores mayores en los coches de prácticas, pero ninguno de ellos fue mi maestro, por desgracia. Tuve toda la mala suerte de que me tocara una chica, no mucho más mayor que yo, que no tenía ni idea ni de enseñar ni de tratar a la gente. Conchi se llamaba, ¡y menudo personaje! Se trataba, para que os hagáis una idea, de una 'kani' "reformada", con un sentimiento de inferioridad espectacular y ningún sentido de la ética profesional. ¿Por qué digo esto? Bueno, tengo mis razones: una clase se la pasó discutiendo con el "novio" por el móvil; no me explicó nunca cómo hacer un stop, un ceda o una cuesta; si te equivocabas, en vez de corregirte, te chillaba y no te decía en qué te equivocabas...
     
    Pero lo mejor de todo eran sus "sesiones psicológicas" XD Hubo una clase entera de dos horas que se la pasó criticando mi forma de comportarme con unas amistades, y recalcando, además, que ella, sin estudios, tenía un trabajo fantástico y bien pagado, mientras que yo, siendo universitario, estaba en el paro. Os podéis imaginar cómo me puse. Obviamente, y dado que estaba al volante, no desaté a la bestia que llevo dentro, pero le dejé bastante clarito que no era nadie para meterse en mis asuntos. A los días siguientes, apenas me dio conversación (lo que agradecí muchísimo) y se mostró muy "dócil" para lo que era esta mujer. Sinceramente, fue infernal aprender a conducir con ella. No había manera de saber si hacías las cosas bien o mal, o en qué te equivocabas. Y encima, tenía que aguantar a una tipa así, entre hora y hora y media todos los días y, por supuesto, siempre muy tempranito, a las 8 e incluso a las 7:30 de la mañana.
     
    Conchi estaba dispuesta a darme las vacaciones y, sinceramente, lo consiguió. Ella sola acumulaba una serie de defectos que no soporto en la gente, como la estupidez, la intolerancia o la falta de educación, y me sacaba contínuamente de mis casillas. Por eso mismo, cuando hice el examen práctico, ya no solo deseaba aprobar para tener mi carnet, sino también para quitarme de encima a semejante personaje. Por desgracia, en mi primer intento, las cosas no fueron especialmente bien. Por culpa de una mujer con un carrito de la compra, hice una parada indebida en un semáforo en verde, y luego, en el aparcamiento, que siempre se me había dado bien, metí la pata de manera colosal... Por supuesto, Conchi no tuvo reparos en casi acordarse de mi madre por haber suspendido, lo que reforzó mi odio hacia ella. A Dios gracias, en el penúltimo examen de julio, tuve una suerte espectacular, con un recorrido extremadamente sencillo y de corta duración, que me permitió sacarme el carnet sin problemas. Eso sí, tuve que esperar cerca de dos horas para saber que había aprobado Lengua fuera, aunque mereció la pena.
     
    En dos meses había conseguido uno de los objetivos que me había propuesto para este año. Me costó bastante dinero y muchísima paciencia, pero ya lo tenía "en mi poder". Sí, habéis visto bien, he entrecomillado esa parte, y tengo mis motivos para ello. Aunque a finales de julio ya podría haber conducido con un resguardo de Tráfico, realmente no tuve la documentación necesaria hasta que volví de mi viaje de Londres, a mediados de agosto. ¿Por qué? Uno de los empleados de la autoescuela (que me había dicho previamente que fuera yo mismo a recoger dicho papel) se había tomado la libertad de cogerlo por mí y, tras ni siquiera intentar ponerse en contacto conmigo, me dio, a través de mi hermano, una dirección, la de su casa, para que fuera a recuperarlo (sí, suena a secuestro, ¿verdad? XD). Así lo hice, pero nunca le pillé en su domicilio. El hombre, muy listo él, tampoco dejó un teléfono de contacto, o unas horas de referencia para quedar con él, por lo que nunca pude coger el papelito de las narices. Tampoco es que me fuera necesario, ya que tuve enseguida el carnet de conducir real en mi casa, pero...
     
    Y así, aprobado y sin carnet, me dispuse a pasarlo bien en un mes de agosto que se me pasó volando entre los Juegos Olímpicos de Pekín y, muy especialmente, mi expedición a Londres con Rocío y su familia. Y no me lo pude pasar mejor, lo que tampoco era muy complicado. No en vano, la capital londinense es una ciudad espectacular, que me tiene enamorado desde que la visité por primera vez en 1999, aunque, en esta ocasión, pude disfrutar muchísimo más de ella. Y es que ya no solo regresé a todos los lugares que me encantaron en su día (Museo Británico, la Torre de Londres, el Museo de Historia Natural...), sino que pude estar en otros muchos que me perdí con mis tíos y mis primos, como la Galería Nacional (un poco pobre para la fama que tiene, aunque solo por ver La Venus del Espejo de Velázquez, merece la pena), Harrod's (impresionantes los 'looks' setenteros que se gastaban los muchimillonarios árabes que rondaban por allí), el Soho, Hyde Park y el Memorial del Rey Alberto, el Tate Museum (con su espectacular cuadro de La Novia), el mercadillo de Portobello Road (inmenso y lleno de antigüedades realmente valiosas, así como de muchas otras tonterías muy curiosas), el Parlamento, con sus dos Cámaras -Lores y Comunes- (¡toqué la silla del Primer Ministro!)...
     
    Aunque, si tuviera que destacar algo de este viaje, serían dos sitios que recomiendo encarecidamente. El primero es el Museo de Alberto y Victoria, sumamente desconocido, pero espectacular como él solo. Y ya no solo por sus dos inmensas salas repletas de copias, a escala real, del pórtico de la catedral de Santiago, la columna de Adriano o el David de Miguel Ángel, entre otros emblemáticos monumentos; sino también por su vasta colección de reliquias de Japón, Nepal, China, la India... ¡Prácticamente es un segundo Museo Británico! Asimismo, dispone de una amplia colección de muebles de época, reproducciones de salas señoriales de distintas eras, cuadros de Turner o Constable, una impresionante colección de joyas, disfraces de Sherlock Holmes (sí, leéis bien) y un larguísimo etcétera. Si os pasáis por Londres alguna vez, no lo dudéis: visitadlo. Merece muchísimo la pena.
     
    El otro lugar es archiconocido, pero no por eso quiero dejar de resaltarlo en este resumen. Se trata del Stonehenge. Aunque pueda parecer una simple estructura megalítica, sin ningún atractivo, no es así ni mucho menos. Al igual que me ocurrió en el Coliseo o los campos de Escocia, sentí esa energía especial, ese halo mágico que rodea a esta emblemática construcción, que realmente impresiona en directo. Además, el entorno que la rodea, con unos extensos prados completamente verdes, ayudan mucho más a meterte en situación. Lo único que Rocío y yo lamentamos fue no poder caminar por dentro del círculo de piedra, ya que, por motivos de seguridad, nadie podía pasar de un cordel situado en su perímetro. Una auténtica lástima, sin duda, pero eso no le restó belleza ni interés a esta visita, que vino acompañada de otra a las famosas termas romanas de Bath (queda pendiente una excursión a fondo por esta hermosa ciudad) y al castillo de Windsor (en el que por fin pude ver un Cambio de la Guardia -aunque el de Buckingham sigue, por desgracia, en tareas pendientes-), así como a la villa universitaria de Oxford, donde tuvimos la ocasión Ro y yo de brindar a la salud de Tolkien en su pub favorito, The eagle and the child.
     
    De todos modos, lo que más me gustó fue patear durante días toda la ciudad de Londres, vivir su ambiente cosmopolita, disfrutar de su diversidad étnica y cultural, viajar con su fantástico metro a todas partes, comprar comida en el soberbio Sainsbury's, posiblemente el mejor supermercado que jamás haya pisado... Esto es, ser, durante casi dos semanas, un londinense más, bebiendo té y comiendo muffins de chocolate y platos precocinados hindúes a precios irrisorios (sobre todo teniendo en cuenta lo caros que son los restaurantes hindúes en España), y con el Big Ben de fondo a todas horas. Si ya de por sí me encantaba esta ciudad, me enamoró aún más, si eso es posible, tras este viaje, que estuvo cargado de anécdotas, como el paseo nocturno en pijama, el eufemismo de los caballeros mercantes, coger un autobus para bajarnos en su siguiente parada, preguntar en Harrod's dónde estaban los regalos baratos... ¿El único 'pero'? La varicela que me pegó el padre de Rocío, y que me tuvo en jaque mi última semana de vacaciones ^_^U
     
    Por lo menos, mientras estaba malo, pude disfrutar de los Juegos de Pekín, que seguí con especial interés, y de los que hablé largo y tendido antes, durante y después de la cita china en mis dos blogs, así que no insistiré mucho en este tema. Simplemente diré que me maravilló ver nadar a Michael Phelps, correr a Usain Bolt y saltar a Yelena Isinbayeva, amén de regocijarme con los oros de Rafael Nadal en tenis, y de Carlos Pérez y Saúl Craviotto en piragüísmo, la remontada de España en las semifinales de hockey frente a Australia, las dos medallas de Joan Llaneras (¡hasta siempre, campeón!), el ejercicio de suelo de Gervasio Deferr o los de las sirenas en la piscina. Me lo pasé en grande, casi tanto como en Atlanta 96, incluso pese a la caída de Marta Domínguez en la final de obstáculos, la 'pájara' de Paquillo Fernández o la eliminación de la selección de waterpolo en cuartos de final.
     
    Los Juegos fueron el broche a un verano espectacular y nada aburrido, que comenzó con la Eurocopa de fútbol o los triunfos de Nadal en Wimbledon y Roland Garros; y que continuó con las dos semanas que tuve la casa para mí solo y mi afiliación definitiva a la Sociedad Tolkien Española. Así, a principios de julio, pude celebrar el aniversario de Pelargir como un socio más de pleno derecho, y no solo como agregado XD Aquel día fue soberbio. Nos lo pasamos de escándalo en la piscina, hartándonos de comer (creo que Delia todavía tendrá restos del almuerzo en su casa XD), tirando al arco, bailando, jugando a la DDR... Y todo acompañado de una gente estupenda, tanto de mi smial como del de Ithilien, que compartió con nosotros esa fecha tan especial. Pero no todo ha sido cachondeo y risas con Pelargir. No en vano, en esos meses iniciamos nuestro taller de lectura, que me ha permitido conocer las obras menores de Tolkien (las cuales, curiosamente, me gustan más que las famosas), y también el de cine; arrancó mi proyecto de prensa y comunicación para el smial; preparamos el teatro de marionetas que representaríamos en la Estelcon, la Asamblea Nacional de la STE; y, ya en septiembre, rodamos un corto divertidísimo, basado en las Cartas de Papá Noel de Tolkien, cuyo estreno también estaba proyectado para esa semana de la Estelcon. Eso sin olvidar nuestra segunda (pero no última) visita a Málaga, en la que pudimos conocer la Alcazaba y la Catedral, amén de reencontrarnos con el delicioso 'Kunta'.
     
    Pero el verano se acabó, y tocó el turno de volver a los estudios. Y esta vez sí que me costó retomarlos. Ya no solo por las pocas ganas de pasarme, otra vez, las tardes enteras 'empollando' (en vez de vagueando), sino también porque, por mi mente, empezaron a rondar dudas absurdas sobre si, algún día, sacaría las Oposiciones, o si de nuevo me ocurriría lo mismo que en el pasado mes de mayo. Sin embargo, esos temores pronto me abandonaron. Como ya sabía de qué iban todos los temas, la preparación era mucho más sencilla y relajada, y eso me permitió ganar confianza y centrarme en lo que tenía que hacer: estudiar sin preocuparme excesivamente por el futuro. Además, en esas fechas, pude comprarme con mis ahorros (y la inestimable ayuda de mis padres) un coche nuevo, un Dacia Sandero plateado, con todas las prestaciones. El coche era precioso, y, una vez que aprendí a manejarlo, comencé a disfrutar de la libertad que te da un automóvil. Podía ir a todos los sitios que quisiera, visitar a los amigos que vivían lejos... Y aunque al final me salió más caro de lo que tenía planeado por culpa de una .... columna de garaje (que me hizo cambiar una puerta entera del coche a las dos semanas de tenerlo), no me arrepiento en absoluto de su compra.
     
    Mi Sandero, la Estelcon en el horizonte... Había muchas cosas que me llenaban de ilusión y que desterraban de mi alma cualquier pensamiento negativo sobre mi situación laboral. Lógicamente, yo seguía buscando trabajo, pero los estudios eran mi principal foco de interés. Con cerca de 10 meses por delante, esta vez disponía de todo el tiempo que necesitaba para preparar los exámenes de la Junta de Andalucía y el Estado con las debidas garantías, y me conjuré para no conformarme con un aprobado. A la próxima, sacaría una verdadera nota, una que me permitiera soñar con la interinidad. Y, de mientras, disfrutaría de las actividades de mi smial y de la compañía y el cariño de Rocío. Se auguraba una etapa muy tranquila en mi vida, pero el destino tenía preparados para mí otros planes.
    December 28

    Resúmenes de 2008 (I)

    "El hombre se descubre cuando se mide con un obstáculo"
     
    2008. Un año contradictorio y raro como pocos. Por una parte, durante estos 365 días he podido disfrutar de mi vida privada como nunca, explorando nuevas facetas creativas, viajando, divirtiéndome con antiguos y nuevos amigos, amando a Rocío... Sin embargo, por otro, he sentido el implacable peso del paro sobre mis hombros; la decepción y el sinsabor de una inmerecida partida; y la inquietud por una situación laboral surrealista, cuyos últimos capítulos, para bien o para mal, todavía están por escribirse.
     
    Pero no adelantemos acontecimientos. A fin de cuentas, ese es el final de la historia que nos ocupa y, ¿qué clase de relato sería este si comenzara por el final (sí, lo sé, una copia burda de ¿Por quién doblan las campanas?, pero no es mi intención ni plagiar a Hemingway, ni morir por la causa XD)?. Por eso mismo, hagamos como Hiro Nakamura y viajemos unos cuantos meses atrás en el tiempo, a los albores de este año que ya está acabando. Como ya sabéis por mis resúmenes de 2007, el panorama no pintaba demasiado bien para mí en Estadio Deportivo. Tras tres meses de tormento en la sección de Fútbol Sevillano, encaraba enero como una auténtica recta final. Aunque trataba de ser optimista en ocasiones, y no pensar que ya estaba todo el pescado vendido, en el fondo era consciente de que mi etapa en ED llegaba a un inevitable desenlace.
     
    Ni siquiera la marcha de David Borrego a La Razón el 1 de enero, la cual dejó en cuadro a las secciones de Sevilla y Betis, me brindó la oportunidad de continuar en la empresa. El 10 de enero el director me citaba en su despacho y confirmaba mis sospechas: ED me daría la patada a finales de mes. Aquella conversación, aun así, no fue triste para mí. No le dí el placer de verme abatido. De hecho, con contundentes y medidos argumentos, fui destrozando una a una las pobres excusas que tenía preparadas, o más bien, las que le quedaban en la recámara. No en vano, no podían echarme ni por falta de rendimiento, ya que me había esforzado al máximo en mi nueva sección (con un trabajo alabado por muchos de mis compañeros), ni tampoco por inexistencia de huecos. Le puse en un verdadero aprieto, y disfruté con ello, para qué negarlo. No fue, claro está, un momento agradable. No en vano, me condenaban al paro sin motivo; pero no perdí las formas y salí de aquel despacho con la cabeza muy alta... Al igual que hice, varias semanas después, de la redacción, para ya no volver nunca más.
     
    El mes de enero me pareció una eternidad. Los días se arrastraban de manera lenta y anodina y, en mi cabeza, tan solo deseaba que llegara cuanto antes el 29 para coger las maletas y desterrar al olvido los suplementos de cantera, los interminables domingos de llamadas telefónicas a Marinaleda, Utrera o Camas... En definitiva, para librarme al fin del martirio chino al que llevaba sometido desde septiembre de 2007. Cierto es que, en el horizonte, asomaba el paro, pero, si os soy sincero, no me importaba demasiado encarar ese destino. Todo lo contrario. Tenía muchas ganas de empezar a moverme, de echar currículums, de hablar con mis conocidos, de buscarme la vida... Y de vivirla también. Se me apetecía algo de tranquilidad tras los últimos meses en ED. Quería disfrutar de todo lo que no podía como periodista: los fines de semana, las tardes, los puentes, multitud de hobbies... No veía el paro como algo horrible (aunque lo sea). Lo afrontaba como una excelente oportunidad. Además, durante ocho meses, iba a cobrar el subsidio de desempleo, así que tenía margen de maniobra.
     
    Sin pena ni gloria llegó el día 29 y, con él, mi marcha. El día se me hizo interminable, pero, finalmente, llegó la hora de decir adiós, o de que me lo dijeran. Curiosamente, hubo bastante gente que no se dignó en despedirme, pero, con el tiempo, he aprendido a olvidarme de aquellos absurdos personajillos (quienes, ironías de la vida, ya engrosan las filas del paro, o lo harán muy pronto), y valorar más a aquellas personas que, con sincero afecto, me abrazaron y me desearon lo mejor para la nueva etapa que iba a afrontar. Manolo Solís, Rafa de Vos, Óscar, Vizcaíno, Antonio Medina, María Román, Rodelas, Rosa... Todos ellos se dignaron en darme su cariño ante aquella incómoda situación, y, en consecuencia, no puedo más que acordarme de ellos y agradecerles, una vez más, su apoyo, su consideración y, en varios casos, su amistad. De todo corazón, muchas gracias.
     
    ¿Y el director? ¿No tuvo tampoco ese detalle? Digamos que lo intentó XD Pocos días antes de mi partida, fue él quién hizo las maletas, al ser trasladado por nuestra editorial a otro periódico en Madrid. Se le ofreció una fiesta de despedida, a la que no acudí, aunque eso no me impidió personarme en su despacho para decirle adiós. A fin de cuentas, uno es un caballero y no iba a perder las formas por tan poca cosa. Eso sí, Jesús dijo hermanos, pero no primos. Así, cuando él intentó darme un abrazo, se lo impedí con la mirada, se quedó quieto, le tendí la mano y me la estrechó. Sin más. Creo que ha sido el gesto más frío y calculado de toda mi vida, y fue la leche XD Me encantó ver su cara de sorpresa cuando no le traté con la misma efusividad con la que él me recibió en sus estancias. Me dio a entender que le dolía mi forma de comportarme con él, pero a mí poco me importaba cómo se sintiera. El que iba al paro no era él, sino yo, y no tenía por qué prestarle miramientos de alguna clase. Y menos tras la forma en la que me despidió. Su sucesor en el cargo, Joaquín Adorna, procuró arreglarlo en cierta medida, como os expuse por estos lares en su día, pero su zurdido pronto se descosió: mientras que Adorna me aseguró que no continuaba porque el gerente se negaba, este, el día que cobré mi finiquito, me reveló que, por él, yo seguiría en ED, pero que ninguno de los jefes de redacción había apoyado mi candidatura.
     
    ¿Quién miente entonces? ¿Y qué más daba? Yo ya era consciente de los motivos por los que no seguía en la empresa (no me iba de copas con los jefes, por ejemplo, o a jugar al pádel con ellos), y sus baratas excusas me importaban un comino. Ellos eran el pasado, y ahí se iban a quedar. En ese momento, lo único que me interesaba era mi futuro, y cómo lo iba a encarar, lo que también tenía ya decidido. Aunque todavía estaba dispuesto a pelear en el mundo del periodismo, tenía claro que no podía hipotecar mi vida por un sueño (que, en buena medida, ya se había cumplido). Debía labrarme un porvenir, uno que me ofreciera estabilidad, sin preocuparme por despidos sin fundamento, ni tonterías de ese estilo. Y sabía que solo un camino me podía llevar hasta ese destino: las Oposiciones. Durante los meses anteriores a mi marcha de ED, esta idea rondó varias veces mi cabeza y, finalmente, me convencí de que era lo mejor, tanto para diversificar mis opciones, como para que no me quedara parado, sin hacer nada, hasta que me saliera algo. Y, al fin y al cabo, ¿quién no sueña con ser funcionario? De esta manera, y tras enterarme de que la Junta de Andalucía realizaría en junio sus exámenes para Administrativo, no lo dudé, me apunté a una academia y empecé a hincar codos.
     
    La verdad es que no me resultó muy difícil retomar el camino del estudiante. Más bien al contrario. Al no tener que echarle demasiadas horas al día (unas seis-siete, aproximádamente), disponía de tiempo de sobra para otros asuntos, como, muy especialmente, preparar mi aniversario con Rocío. Estuve casi mes y medio antes de esa emblemática fecha cuidando hasta el mínimo detalle, buscando un regalo especial para ella, un romántico restaurante para cenar juntos... Aunque, por culpa de los estudios, no pude estar con ella todo el día, tampoco hizo falta para que aquel 17 de febrero fuera de lo más especial. La velada fue simplemente perfecta, y no tanto porque todo lo que había planeado saliera de maravilla. No, lo que hizo aquella noche tan mágica fue la suerte de estar acompañado por una mujer bellísima y fantástica, que tanto cariño me había dado hasta la fecha (y que sigue ofreciéndome hoy, por supuesto) y a la que rendí el homenaje que se merecía. Cada gesto, cada mirada, cada caricia, cada beso, eran como un pedazo de Paraíso en mi corazón y en mi alma. Fue maravilloso compartir con ella esas horas, que, por desgracia, se me pasaron volando. Aun así, disfruté con cada segundo de su compañía hasta un punto que me sería imposible expresarlo con palabras. Y es que Rocío consigue que todo parezca tan hermoso, tan fácil... Es, sencillamente, una mujer única en este mundo. Por eso estoy tan enamorado de ella; y por eso, siempre que puedo, le digo lo mucho que la quiero. Es lo mínimo que puedo hacer para devolverle todo lo que ella me da, que es mucho, aunque ella diga que no Sonrisa
     
    Precisamente, esa ha sido una de las cosas positivas que ha tenido el paro: he podido estar más tiempo con Rocío. Cada noche desde febrero, por ejemplo, estamos juntos en su casa, viendo muchas de las series o programas de televisión que nos gustan, como El Hormiguero, Psych, Dexter, Jeckyll, House, Héroes, Medium... Asimismo, gracias a ella, me he introducido en un nuevo mundo, en el que he podido desatar mis capacidades creativas y, sobre todo, conocer gente estupenda, cuya amistad tan importante ha sido para mí a lo largo de este año. Hablo, cómo no, de la gente del smial de Pelargir, mi smial. Antes de que terminara 2007, ya había tenido la oportunidad de charlar y hacer buenas migas con ellos, pero ha sido en este 2008 cuándo nuestra relación se ha estrechado de manera especial. Poco a poco, fui yendo a sus reuniones, incorporándome a sus actividades, conociéndoles más a fondo... Y me conquistaron de pleno. Ya no solo porque fueran unas personas magníficas, con las que me llevaba de escándalo; sino también porque me agradaba su forma de enfocar la STE, que no era más un lugar para hacer el friki sin motivo, sino un sitio para debatir, leer, aprender y trabajar.
     
    Y, por qué no decirlo, también para viajar. Así, el Domingo de Ramos fuimos todos juntos a visitar al smial de Ithilien, en Málaga, con el que también he forjado este año unos lazos muy estrechos. No es para menos. Nani, Antonio, Gregorio o Tindo siempre se han portado genial conmigo; me han ofrecido su amistad sin reservas, de manera sincera; me han aconsejado sobre muchas materias... Francamente, no pensé que podría encontrar tanta buena gente en tan poco tiempo, pero así ha sido desde que llegué a la STE. Delia, Jessica, David, Diana o Rosa (y su lindísima hija Larisa) en Sevilla, y Nani y compañía en Málaga, se han volcado conmigo de una manera tal, que casi no tengo palabras para agradecérselo como se merecen. Sois todos los mejores. Muchas gracias por ser cómo sois, y por estar ahí cuándo os he necesitado.
     
    El apoyo de Rocío y de la gente de mi smial fue crucial para que afrontara con entereza y tranquilidad el duro reto de las Oposiciones. Como ya dije antes, no me costó demasiado volver a 'empollar' y, como en mi época universitaria, pude organizarme todo el trabajo de manera óptima, de modo que mantuve un ritmo de estudio constante, pero no agotador, lo que, a su vez, me permitió disfrutar de varios días libres (como en Semana Santa, que, esta vez, sí pude pasar con Rocío; o en Feria, con visita de Ithilien incluida); o cumplir con algunas curiosas responsabilidades, como la de ser miembro de una mesa electoral, experiencia que ya os narré en este espacio, o padrino de mi prima Belén en su Confirmación. Ni siquiera el cambio de fecha del exámen, que se trasladó de junio a mediados de mayo, trastocó mucho mis planes. De hecho, en clase demostraba una y otra vez que estaba sobradamente preparado para encarar este test con garantías de éxito. En mi corazón, incluso, albergaba la esperanza de sacar una nota lo suficientemente alta, quizá no para darme una plaza (lo cual era una completa utopía), pero sí quizá una interinidad, el primer paso para entrar en la Administración...
     
    Pero todos ya sabéis lo que ocurrió. En el examen, un alto porcentaje de preguntas versó sobre una ley que en clase apenas se había tocado, y de la que yo no tenía referencia alguna, y eso me impidió sacar más allá de un 6,1, con 62 preguntas acertadas de 63 contestadas. Un bagaje suficiente, pero no satisfactorio, fruto combinado de la falta de profesionalidad de Adams, la academia en la que me estaba preparando estas Oposiciones, y la mala fortuna. ¿Por qué digo esto? Muy simple. En febrero, yo me apunté en un principio a los cursos de Administrativo de la Junta, pero, al ver que era demasiado temario para solo tres meses de preparación, decidí bajar el nivel y probar con los de Auxiliar, que eran un poco más sencillos. Desafortunadamente, los libros de Auxiliaría nunca estaban disponibles, y tuve que pasarme casi dos meses estudiando con los de Administrativo, los cuales, para más inri, estaban completamente desactualizados. Y, para mi desgracia, uno de los temas que me tuve que preparar con ese tomo anticuado fue el que, precisamente, contenía esa nueva ley, que no aparecía en sus páginas. Para colmo de males, la profesora no mencionó esta norma en ninguna de sus explicaciones en clase, por lo que no tuve noticias de ella hasta que fue demasiado tarde.
     
    Pedí explicaciones a la academia, pero esta se lavó las manos. De todos modos, el mal ya estaba hecho, así que eché en saco roto sus recomendaciones de pasarme todo el verano estudiando con ellos, y me dispuse a esperar los resultados, rezando por que todo el esfuerzo realizado no hubiera sido en balde. Y afortunadamente, así fue. Merced a ese 6,1, hoy día me encuentro en la bolsa de trabajo de la Junta de Andalucía, lo que supone un comienzo. No el que yo esperaba, cierto es, pero sí el suficiente para sentar las bases de mi futuro. Ahora solo quedaba continuar en esta senda, la cual, eso sí, decidí retomar en septiembre. Había trabajado mucho (demasiado incluso, con ese sábado 17 de mayo estudiando casi 12 horas seguidas) y me había ganado el derecho a unas buenas vacaciones, que me recargaran las pilas de cara a los próximos retos que tendría que afrontar. Ahora bien, no todo fueron risas y diversión durante la temporada estival...