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    February 17

    Carta al Destino

    "Créeme, en tu corazón brilla la estrella de tu destino"
     
    Querido Destino,
     
    Durante años he maldecido tu nombre. Tu presencia en mi vida era sinónimo de dolor y hastío. Desde que era un muchacho, cargabas contra mí con toda la crueldad de la que eras capaz. En ocasiones, podía rechazar tus golpes; en otras, me golpeabas con tanta fuerza que me costaba un mundo volver a levantarme. Y ni siquiera eso te bastaba. Volvías una y otra vez a ponerme a prueba, cada vez con mayor dureza, y nunca entendía la razón.
     
    Sin embargo, tal día como hoy, hace dos años, por fin comprendí tu plan. Y por eso te quiero dar las gracias. Te agradezco que me mandaras a mi colegio, aquél en el que tuve que sobrevivir bajo la ley del puño y la sangre, porque, de esa manera, me diste un origen en común con ella. Y solo por eso, merecieron la pena todos los ojos morados, toda la sangre derramada de mis labios, todos los momentos de dolor físico, todos los largos años de batallas diarias dentro y fuera de mi escuela...
     
    Te agradezco también por enviarme lejos de todo lo que yo conocía, una vez alcanzada mi felicidad, para arribar a un Instituto donde sufrí dos años de completa soledad, sin un solo día de tregua. Dos años en los que las burlas y los desprecios machacaron mi mente, mi ánimo y mi espíritu, y que ahora, al fin, tienen sentido para mí. Y es que, gracias a estar en ese Instituto, me permitiste conocer a las personas que, más tarde, harían que mi camino se uniera al de ella. Y solo por eso, merecieron la pena todas las torturas que padecí en aquellos tiempos.
     
    Destino, te odié con todo mi corazón cuando ciertas amistades empezaron a darme de lado por motivos diversos, hace tan solo tres años. Los fantasmas pasados de la soledad volvieron a mi vida, que se basaba en trabajar y quedarme encerrado en casa. Sentía que mi juventud se malgastaba, que mi existencia se disipaba sin que a nadie le importase en absoluto. Pero ahora solo puedo estarte agradecido por aquella prueba, porque, merced a ella, me animé a salir con nuevas amistades, las cuales trajeron definitivamente a mi vera a la mujer más maravillosa del planeta. Y solo por eso, merecieron la pena esos meses de largo hastío y decepción.
     
    Sino, tu nombre iba acompañado de hiel durante los cuatro años en los que no conocí el cariño de ninguna mujer. Me hiciste pensar que acabaría vistiendo santos, resignado a una existencia sin amor, sin la compañía de una persona que me hiciera sentirme vivo cada vez que me despertaba por las mañanas. Me torturabas con sueños en los que veía a esa mujer especial, y me la arrebatabas cuando abría los ojos a un nuevo día. Pero tu objetivo no era torturarme, sino prepararme para darle todo mi amor a un mujer sin igual en este mundo, que iba a conseguir que esos años fueran tan solo un mal recuerdo, que se desvanece como polvo en el viento. Y solo por eso, mereció la pena esperar cuatro sencillos años. Habría aguardado por siglos, si ese era el requisito necesario para disfrutar de sus labios y su amor.
     
    Ahora lo comprendo todo. No eras cruel. Todo lo contrario. Me preparabas para darme el mejor regalo que se me podía entregar en esta vida. El cariño, la compañía y el tacto de una mujer capaz de hacer que te agradezca por todo ese sufrimiento, aunque en aquel entonces me sirviera para abjurar de tí. Querido Destino, perdona a este simple mortal, que no supo entender que lo llevabas a los brazos de la mujer más bella de cuantas existen. Y, de todo corazón, gracias. Muchas gracias por darme esta felicidad que apenas se puede describir con palabras. Gracias por traer a mi vida a Rocío.
     
    Se despide, con toda la gratitud de la que su corazón (profundamente enamorado desde hace dos años) es capaz,
     
    Alberto
     
    P.D.: Feliz Aniversario, preciosa. Te quiero.
    February 01

    La belleza de una leyenda

    "I always wanted to make a wuxia movie"
     
    A veces la gente se pregunta por qué el cine está considerado como la séptima de las artes. Teniendo en cuenta las bazofias que últimamente se ven en la gran pantalla, la verdad es que no me sorprende que la gente se lo cuestione. Sin embargo, el pasado viernes contemplé una cinta que volvió a demostrarme lo maravilloso que puede llegar a ser el cine, y por qué tiene una consideración similar a la pintura o la música. Rocío (cómo no) me enseñó una película que aúna la belleza fílmica con la estética, en una narración nada pretenciosa y sumamente entretenida. Se trataba de un filme chino muy famoso, que hasta esta semana no había tenido la ocasión de ver, lo que lamento de veras, porque jamás había asistido a un espectáculo semejante de luz, color y fotografía. ¿Su nombre? Ying Xiong, más conocida en España como Hero.
     
    Como siempre, voy a incluir muchos detalles de la trama en este análisis, así que, si no habéis visto la película, os sugiero que dejéis de leerme y busquéis la cinta en www.peliculasyonkis.com, porque os estáis perdiendo un filme mágico. Cuando lo hayáis hecho, volved, por favor, para ver si coincidimos en nuestras conclusiones. Advertidos quedáis pues. Sinceramente, no sabría bien cómo empezar esta crítica a esta maravilla hecha en 35 milímetros. A mí, y ya lo sabéis los que me conocéis, no me suelen gustar las películas chinas. La acción me parece siempre absurda y poco creíble; las tramas, mal hilvanadas; los personajes, excesivamente hieráticos (poco expresivos); y sumamente petulantes. Mucho me temía que Hero fuese más de lo mismo, y eso hizo que, hasta hace dos días, no decidiera darle una oportunidad. Y, por primera vez, tuve que admitir mi error y rendirme ante el impresionante despliegue de recursos, tanto narrativos como estéticos, del que hace gala Zhang Yimou.
     
    No en vano, el director chino sabe cómo combinar todos esos ingredientes a la perfección, de manera que cada elemento no se emplea de manera gratuita, sino que todos tienen su significado, su peso dentro de la narración. En este sentido, no puedo más que aplaudir el excelente uso que realiza Yimou del color, el cual se convierte en el hilo conductor de la historia. Dada la enorme cantidad de 'flash-backs' que hay a lo largo de la película, los colores ayudan a seguir el curso de los acontecimientos, separando la parte real (negro) de las mentiras (rojo), las interpretaciones (azul), las confesiones (blanco) y los recuerdos (verde). De esta manera, el espectador nunca se pierde y siempre sabe lo que está ocurriendo, y cómo debe interpretarlo. De hecho, hay varias escenas en las que esta gama cromática se mezcla, lo que te permite entender qué partes de lo que se está contando son verdad, y cuáles no.
     
    Teniendo en cuenta que la película presenta hasta cuatro versiones diferentes de un mismo relato, esta solución es tan inteligente como original, sin olvidar que dota a la cinta de una belleza única, muy básica, pero realmente impactante. Lo mismo podría decirse de la fotografía. En pocas películas he visto una iluminación tan cuidada, perfilada hasta el último detalle (según descubrimos Ro y yo, una escena tardó tres semanas en rodarse porque Yimou quería unas condiciones muy concretas de luz y transparencia del agua). Los parajes en los que se rueda el filme contribuyen decisivamente en este factor. Desde los desiertos hasta los lagos, pasando por los bosques (e incluso los mismos escenarios recreados), Yimou nos ofrece una soberbia colección de estampas de China, unos paisajes hermosos que también ayudan en la narración, al otorgar un mayor dramatismo a las escenas de lucha. La BSO, también espectacular, y el sonido acompañan perfectamente a las imágenes y a la acción, a las que no les resta ni un ápice de protagonismo.
     
    No obstante, Hero no es únicamente un brillante ejercicio visual y sonoro, sino también una película muy entretenida. La trama es simple: un héroe sin nombre es llevado a presencia del rey de Qin (quien, posteriormente, se convertirá en el primer Emperador de China) para que obtenga su recompensa por dar muerte a tres asesinos que habían tratado de atentar contra él. El Sin Nombre narra cómo los derrotó, pero el monarca no le cree y, a partir de entonces, se van desarrollando diferentes versiones de la misma historia hasta que el héroe se descubre como un cuarto asesino, demostrando al rey que nada es lo que parece a primera vista. Ese es, sin lugar a dudas, el leit motiv de esta película. Absolutamente nada se puede interpretar de manera literal, todo tiene dobles e incluso triples lecturas. Esto queda perfectamente simbolizado en el momento en el que el rey de Qin comprende el significado de un pictograma escrito por uno de los asesinos. Al principio, desprecia la obra y no le presta ninguna atención, pero, al mirarla detenidamente, comienza a entender lo que implica ese símbolo, la fuerza y el poder que posee. Es justo lo mismo que le ocurrirá al Sin Nombre al final de la película. Este, pese a que cuenta con una oportunidad inmejorable de matar al rey, comprende que la vida del soberano puede valer mucho más que su venganza personal (e incluso que su propia existencia), y le deja en paz... Aunque eso le valga la muerte.
     
    Esa misma lección es la que, previamente, comprendió Espada Rota, uno de los tres asesinos, e incluso el mismo rey de Qin, quien aprende a valorar la vida humana en general, y no solo la suya propia. Esto es, Hero se convierte en un canto al sacrificio por el bien mayor, un valor muy implantado en la cultura china y que decanta el destino de cada uno de los personajes. Así, el Sin Nombre fallece, pero se convierte en un héroe de la nueva China; el rey cumple con su destino y unifica el país, acabando con décadas de sangre y guerras; Espada Rota también muere como un valiente, defendiendo sus ideales frente a Nieve, su mujer, quien, cegada por sus egoístas propósitos y la sed de venganza, acaba en mal lugar (suicidándose al ver que el odio le ha hecho perder todo lo que amaba). Realmente interesante es la escena en que se resuelve la trama entre Espada Rota y Nieve, en la que, tras un intenso combate, el primero es capaz de hacer el mayor sacrificio por ver su sueño de paz realizado. Al mismo tiempo, Sin Nombre también acepta su destino final, el cual ni el mismo rey de Qin puede evitar. Me pareció muy curioso cómo el soberano duda antes de condenar a muerte al que iba a ser su asesino. Su respeto por el espadachín y su conciencia pelean contra su deber, representado por la horda de consejeros sin rostro que le instan a que castigue a Sin Nombre. La cabeza frente al corazón. Así podría resumirse la historia.
     
    Creo que resulta evidente que la actuación de Espada Rota, encarnado por Tony Leung Chiu Wai, me pareció soberbia. De hecho, el actor da una clase magistral de expresividad, desplegando de manera extraordinaria un abanico amplísimo de emociones: odio, celos, dolor, duelo, serenidad, sabiduría... Hace creíble al personaje tanto en su versión rencorosa (la mentira del Sin Nombre), como en la trágica (la interpretación del Emperador) o en la sabia (la real y definitiva), amén de que protagoniza dos de los combates más hermosos de la película: contra el rey de Qin en una sala de gasas verdes, y sobre la superficie de un lago junto con Jet Li, el protagonista del filme. Este actor nunca me ha gustado, la verdad, pero en esta cinta está más que correcto. Su actuación no estaría, ni mucho menos, entre las diez cosas más destacables de Hero, pero, a diferencia de otros proyectos suyos, hay que reconocer que aquí cumple bastante bien.
     
    Aun así, la fama de Li (quien, por cierto, rebajó su caché para participar en esta película) no es suficiente para eclipsar al excelente Chiu Wai, o a la soberbia Maggie Cheung, quien también brilla con luz propia como la asesina Nieve. Al igual que Espada Rota, Cheung, quien parece una mujer muy fría al principio, es capaz de transmitir al espectador todo tipo de sentimientos, desde amor a sacrificio, pasando por decepción, suficiencia, desesperación... De hecho, posiblemente sea el personaje más rico de todos los de la cinta, ya que es el más humano de todos. Aunque me gustó mucho Espada Rota, este, en ocasiones, es demasiado perfecto. Nieve, por el contrario, tiene unas reacciones más lógicas en todas las versiones del relato. Además, es el centro de las dos escenas de lucha más espectaculares, parando ella sola la gran mayoría de las flechas del ejército chino y derrotando a Ziyi Zhang en un bosque otoñal de una hermosura singular.
     
    Este es otro punto a favor de la película. Las peleas en el cine chino, generalmente, suelen ser demasiado irreales, y no casan nada bien con lo que se está narrando. En Hero, eso no ocurre en absoluto. Las espectaculares artes marciales desplegadas por todos los protagonistas no resultan antiestéticas o exageradas en casi ningún momento. Todo lo contrario. Las coreografías contribuyen a la belleza de la narración, siendo tan vistosas como elegantes. Quisiera destacar, sobre todo, el manejo de Cielo, el tercer asesino, de la lanza, y la ya mencionada batalla entre Cheung y Zhang, en la que la primera derriba a su contrincante con el simple movimiento de las hojas y el viento, sin desenvainar la espada hasta casi el final del combate.
     
    Queridos lectores, esta es, y no exagero, una de las mejores películas que jamás he visto. Bella, emocionante, vistosa, colorida... Desde el primero momento te atrae con su espectacular despliegue de 'extras' (más de 18.000 personas participan en la película) y escenarios, para luego cautivarte con su estética, su música, su fotografía y unos personajes llenos de profundidad y emociones, en una historia mucho más universal de lo que pueda parecer a simple vista. Insisto, si no la habéis visto, hacedlo cuanto antes, porque os estáis perdiendo, si no, uno de los mejores filmes de los últimos diez años.
     
    Un saludo a todos.