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April 30 ¡Pues grande es la mereth de Númenor!"El único deber es el deber de divertirse terriblemente" Oscar Wilde Tras muchas peticiones (bueno, en realidad no, pero siempre queda bien decirlo :P), aquí la tenéis, mi crónica de la Mereth Eruquiéreme de Númenor, en la que me lo he pasado realmente bien. He disfrutado de cada una de sus actividades, del maravilloso entorno, de la comida y, por supuesto, de la compañía. Y no solo la de Rocío, cuya belleza me dejó de nuevo sin palabras durante la cena de gala; o la de mi smial, del que me sentí sumamente orgulloso en ese fin de semana; sino también la de mucha otra gente, tanto conocida como no, con la que me he reído, he llorado (de la risa), he bailado... Ciertamente, ha sido un evento fantástico, al que me alegro muchísimo de haber acudido.
Después de jugar al Tetris más complicado de nuestras vidas en el coche de Delia, la expedición de Pelargir partió rumbo hacia Elenna (esto es, a un centro juvenil en Ávila) con la única intención de divertirnos como nunca. Ya el viaje estuvo cargado de anécdotas, como la sesión de canciones infantiles (¿A que mola mi versión de Willy Fogg? XD), el viejo Gandalf pitando cada vez que le venía en gana, la pasión ovejil de Diana... Sin embargo, todo eso sería tan solo el preludio de lo que nos esperaba en Númenor, a la que arribamos tarde, pero a tiempo para descargar y ver la primera de sus pequeñas representaciones. Sinceramente, el sitio me encantó. La pequeña ermita le daba un toque peculiar y encantador al jardín, muy bien decorado por nuestros amigos de la Isla del Don; el paraje era espectacular (cómo me gustan los campos verdes...) y ayudaba mucho a la ambientación de la mereth; las habitaciones eran amplias y confortables (aunque me decepcionó notablemente que no hubiera hidromasaje ¬¬); y la comida... ¡Qué decir de la comida! Nos pusimos "púos", sobre todo con las deliciosas natillas y la espectacular barbacoa con la que nos obsequiaron al día siguiente.
Pero no vayamos tan rápido, que nos saltamos muchas cosas. Tras los saludos, abrazos y reencuentros de rigor, y la "tudoriana" presentación de la mereth, pasamos a la Sala del Trono para asistir a la primera conferencia del fin de semana, con la seducción en la obra de Tolkien como 'leit motiv'. Un tema que Míriel supo tratar con mucho acierto en una exposición realmente interesante, sobre todo desde un punto de vista psicológico. Me gustaron bastante esos cuatro perfiles básicos de personalidad que ella nos enseñó (sí, lo admito, soy un bebé melancólico, aunque no un tristón, ¡que conste!), así como la aplicación de los distintos tipos de seductor a los personajes de Tolkien (¿Cuál le habría correspondido a Tom Bombadil, que es el que se me vino a la cabeza?). Fue una conferencia divertida y amena, como también lo fue la de Valandil sobre Sir Gawain y el caballero verde (pese a que no hubiera chicas en minifalda :P). Me parecieron interesantes sus reflexiones sobre la moral cristiana como pilar maestro (e incorruptible) de la conducta de Sir Gawain, si bien yo estimo que el caballero artúrico tampoco vulnera su código de honor durante las pruebas a la que le someten. Pero bueno, eso es otro tema, y merece ser tratado en otra ocasión.
La suculenta cena dio paso, posteriormente, al Concurso de Relatos Románticos y Sensuales, en los que Pelargir arrasó literalmente. No en vano, Delia, mi presidenta, se hizo con la victoria en la categoría romántica, y Rocío en la sensual, con dos relatos excepcionales que se merecieron ganar sin lugar a dudas. El de mi nena causó verdadera sensación, lo cual no es de extrañar. Pese al "erotismo" que rezumaba, se trataba de un texto de muy buen gusto, en el que se usaban las palabras precisas para sorprender sin escandalizar. Cuando ella me dijo la idea que tenía en mente, sabía que se llevaría el primer premio, pero, la verdad, jamás me habría esperado que Ro supiera escribir así. Por mucho que ella diga que es literatura de mala calidad, yo creo que hizo un trabajo brillante, y así también lo estimó el jurado, que no dudó en galardonar, a su vez, a Delia por su excelente historia sobre Denethor. Mi más sincera enhorabuena a ambas, y si no habéis leído sus historias, ¡ya estáis tardando!
En cuanto a mí, El último beso, mi propuesta para este certamen (la cual podéis leer en el Zeality de blogspot), no pudo llevarse ningún reconocimiento, si bien me alegró mucho que uno de los miembros del jurado me comentara, al día siguiente, que mi texto había agradado, ya que, en poco espacio, había sido capaz de desarrollar perfectamente una historia redonda y hermosa. De hecho, al parecer quedé segundo en categoría romántica, solo por detrás de Delia. Por todo ello, me siento muy orgulloso de mi esfuerzo, a pesar de no haber ganado. Ha sido un triunfo moral, que valen también lo suyo. No puedo decir lo mismo de la taza que decoré en el Taller de Ajuar, pero leches, ¡tendría que haber existido algún patrón de ayuda! Si lo llego a saber, me traigo mi librito de símbolos celtas, que habrían quedado algo mejor que las "flores" que hice ^_^U Pero oye, la verdad es que estuvo divertido y, bueno, tampoco estuvo tan mal mi trabajo (eso sí, si no lo comparo con el de Rocío o el de Rosa, que fueron impresionantes). Desde aquí, y aunque no lo lea, quisiera dar a Ranandil las gracias por su dedicación y paciencia con un alumno tan poco hábil como un servidor.
Mucho mejor me fue en el Taller de bailes. Pillé rápidamente los pasos y no se me dieron nada mal. Tampoco eran muy complicados, todo hay que decirlo, pero oye, que uno no es Fred Astaire :P Hasta Gildanel me dijo que sabía llevar bien a una mujer en las dos danzas que pudimos ensayar. Claro que ella era mi "mama", y me ve con muy buenos ojos. Sí, habéis leído bien, he vuelto de Númenor con una madre y un padre bajo el brazo. Y todo gracias al rol en vivo que jugamos tras la barbacoa, y en el que sufrí, como otros muchos, la 'maldición del candelabro'. Mi objetivo era casarme con el personaje que interpretaba Rocío y, para ello, tenía que ayudar a sus padres a encontrar unas lámparas que les habían robado. Al principio, pensé que era una trampa para desacreditar a mi familia (no en vano, se supone que estaban enfrentadas), pero luego terminé desesperado buscando los 'joíos' candelabros, que no había Dios que los hallara. Y, de mientras, no sé cuánta gente intentando asesinarme... Ro y yo nos planteamos seriamente una fuga para casarnos en secreto, porque llegó un momento en que la historia no avanzaba y estábamos ya hasta el gorro, pero finalmente no hizo falta, cumplimos con nuestra misión y nos dieron muchos 'míriels' que fueron claves muy poco rato después...
No en vano, gracias a ese dinero (y al conseguido por mi 'presi'), Pelargir volvió a dar la nota en la Subasta de esclavos que se celebró a continuación. Primero, nos hicimos con Antonio Galthor, al que le pusimos un collar de perro y una cadenita (idea suya, que conste) para regalárselo a su Diana; y luego con la mismísima reina de Númenor, Míriel. Y encima nos sobró dinero para comprar a la mitad de Arthedain (Insertar risa malvada aquí). La monarca de Elenna y su tesorero... ¡Qué poco falta para que todo Númenor sea nuestro! (Nueva risa malvada por aquí). Dentro de nada, el mundo temblará ante el poder y el glamour de ¡PELARMENOR! (Risa malvada definitiva :P).
Eso sí, creo que conquistamos muchos más corazones, tanto numeroneanos como de otras tierras, merced a nuestro mathom, una Surprise Box rosa con un templete de cristal decorado, y una serie de objetos románticos. La verdad es que el regalo que hicimos a la organización fue simpático, original y muy trabajado (mis felicitaciones a Delia y Jessica, las principales artífices), aunque no fue el único 'mathom' de mucha categoría, ya que los que ofrecieron Frodo Gamyi y sus acompañantes (una preciosa pintura) o Minas Tirith (cuya presentación resultó brillante) también estuvieron geniales. No creo que Númenor pueda quejarse en ese sentido.
No obstante, y siempre desde mi punto de vista, el mejor regalo que pudimos dar a todos los asistentes a la mereth fue nuestra comedia Arda Salvaje. No sé de qué me alegré más, si de lo mucho que se rió la gente con nuestros 'sketchs', o de cómo disfrutamos todo Pelargir interpretando los papeles que redactamos en su día (Ilúvatar, Bradpittel, Miss Moria, los orcos...). Ni que decir tiene que nuestra representación tuvo una acogida soberbia, que todos se lo pasaron bomba con nuestras bromas y que cada uno de nosotros recibimos las correspondientes felicitaciones de los que allí estaban presentes. De todo corazón, muchísimas gracias. Sinceramente, jamás me lo había pasado tan bien como actor, y me enorgullece que, desde nuestra modestia, consigamos arrancar tantas sonrisas a la gente de la STE.
Eso sí, no acabo aquí mi labor como intérprete en la Mereth, ya que, a la mañana siguiente, Númenor me concedió el honor de darme un papel en su musical ¿Quién os lo ha contado?, basado en las canciones de Abba. Si bien mi rol fue bastante secundario, me encantó participar en una obra de teatro de nuestros amigos de Elenna, la cual, por cierto, fue brillante (como siempre, vamos). Especialmente geniales estuvieron Ranandil y Saruman como Rey de Gondor y su Consejero. ¡Qué me pude reir con ellos desde los bastidores! También me gustó la pelea que tuvimos los soldados de Gondor y Arnor (que para algo era mi escena), la trama de Gildanel y Cachorro, las intervenciones de Galthor, o el You can dance de Míriel, Gildanel y Erendis, que estuvo muy propio. En verdad, toda la obra estuvo fantástica. Se notó la cantidad de horas de ensayos y trabajo que tuvieron a sus espaldas para sacarlo adelante.
De todas maneras, si hubo algo que me conquistó de pleno en esta mereth, no fueron ni los teatros, ni la comida, ni las actividades. Fue una espectacular mujer, que desplegó toda su belleza durante la cena de gala. Una mujer que, ataviada con su fabuloso vestido rojo, me cautivó por enésima vez. Una mujer que, incluso recién levantada, despierta en mí toda clase de emociones. Una mujer a la que echo de menos cada mañana, cuando me levanto solo en mi dormitorio. Una mujer a la que no dudo en decirle que la quiero y en demostrárselo, incluso en esta mereth, donde se llevó más de una sorpresa gracias a mi ingenio moña. Muchas gracias, Rocío, porque tú has hecho de verdad que esta sea una mereth del amor y el romanticismo. Al menos para mí. Te quiero, mi amor.
Me dejo muchas cosas en el tintero, como los desayunos en pijama, los "flirteos" con Arthedain y Elessar Telcontar, el taller de chocolate, el 'lover', el concurso de sobrevestas mojadas... Pero, como no ponga fin a mi relato ya, puedo pasarme todo el día escribiendo, y no es plan. Así que, sin más que añadir que un fuerte abrazo a todos mis lectores, se despide este reportero. Muchas gracias a todos por leerme. April 08 Perlas de hoy, estrellas de mañana"Ya estoy en el libro de los récords y esto es lo que quería. Quedará para siempre"
Este fin de semana el deporte español ha visto cómo dos de sus jóvenes perlas han dado un importante paso adelante en su camino para convertirse en estrellas. Una de ellas ha alcanzado cotas impensables, y solo al alcance de los dioses de su disciplina; la otra, en su primera competición internacional y llegando como una completa desconocida, ha rozado dos podios. Y todo ello en dos de los pilares angulares de los Juegos Olímpicos, en los cuales poca o ninguna tradición tenemos, a saber, la natación y la gimnasia. ¿Sus nombres? Rafael Muñoz y Ana María Izurieta.
Muñoz, un nadador que ya apuntaba buenas maneras en el pasado, ha asombrado a propios y extraños en los Campeonatos de España de natación, celebrados en Málaga estos días previos a la Semana Santa. El cordobés, primero, igualó la marca con la que Michael Phelps ganó el oro en Pekín en los 100 metros mariposa, a solo 18 centésimas del récord mundial; y, al día siguiente, batía la plusmarca global (y, por ende, la europea) en 50 metros, con un registro de 22.43, esto es, medio segundo menos que el tiempo que realizó en su día el ya ex 'recordman' de la distancia, el surafricano Ronald Schoeman. Unas auténticas proezas, y ya no solo por el hecho de estar a la altura de una leyenda viva de la piscina como Phelps, sino por que sea un español formado en nuestra tierra el que lo consiga.
La natación hispana siempre ha sido un desastre. De hecho, nuestros grandes éxitos en la piscina han llegado de las manos de nacionalizados (Nina Zhivaneskaia) o de hijos de inmigrantes españoles en países más desarrollados en esta disciplina (Martín López-Zubero). Rafa Muñoz es un producto genuino español. Nacido y criado deportivamente en Córdoba, se proclamó contra pronóstico campeón de Europa júnior en 2005, batiendo a chavales mayores que él. Un éxito que, unido a los oros nacionales que había ganado en los Campeonatos de España de la categoría, le valieron una beca y la tutela del insigne Paul Wildeboer, quien completó su formación. Gracias a este entrenador, el andaluz perfeccionó su estilo, lo que le permitió revalidar su título continental júnior en 2006 y hacerse con el primero a nivel absoluto nacional en su mágico 2005.
Su imparable progresión continuó sin interrupción hasta que, en los Europeos de Eindhoven de 2008, sorprendió a todos con la conquista de dos bronces y sendos récords nacionales en 50 y 100 metros mariposa. No obstante, no todo marchaba bien. Maurizio Coconi, director técnico de la Federación Española de natación, le invitó a marcharse del programa de ayudas de la RFEN, y solo el apoyo de la Andaluza le permitió acudir a los Juegos de Pekín, en los que un proceso febril le impidió pasar a las semifinales de sus distancias. Todo un descalabro que le hundió anímicamente, y que casi le llevó a la retirada... Sin embargo, Muñoz no se rindió y tomó una drástica decisión: marcharse a Francia para que lo entrenara Romain Bernier, quien ya había producido a los mejores talentos de la natación gala.
Los resultados fueron inmediatos. En el Europeo de piscina corta de 2008 alcanzó una plata y un bronce, y a día de hoy ya es 'récordman' mundial de los 50 metros mariposa. Todo un ejemplo de superación y lucha, que demuestra que el problema de la natación española no es la falta de talento, sino de buenos entrenadores y dirigentes que encaucen ese potencial. Y es que no solo tenemos a Muñoz dando guerra. Por detrás suya viene una camada de gente muy prometedora, como el sevillano Melquiades Álvarez (plusmarquista nacional en 100 y 200 braza, batiendo el récord de Sergi López de 1990), Mireia Belmonte, Brenton Cabello, Alex Villaécija, Claudia Dasca, Sergio Luján, Rufino Regueira... Solo habrá que esperar que, tras el tiempo perdido con Coconi, las cosas empiecen a marchar y estas perlas en bruto no se echen a perder.
Si el rey del fin de semana deportivo fue Rafa Muñoz, la reina, sin duda alguna, fue Ana María Izurieta, una gimnasta completamente desconocida hasta que, en los recientes Europeos de Milán, brilló con luz propia con dos cuartos puestos en el concurso general y en la prueba de suelo. Y todo en su primera competición internacional. A sus 16 años, y sin ninguna experiencia en grandes eventos, Izurieta rozó primero el bronce en categoría individual, quedándose a 0'9 puntos de la tercera clasificada, la suiza Ariella Kaeslin, y a 1,3 de la plata, cosechada por la rusa Ksenia Afanaseva; y en suelo, se quedó a poco más de medio tanto para subirse al cajón, al superarla la eslava Xenia Semenova (campeona actual de Europa) por únicamente 0,55. Unos resultados excelentes para una debutante a nivel internacional, y que prueban que la gimnasia española femenina se mantiene con vida.
La aparición de Izurieta ha supuesto toda una bocanada de oxígeno para esta disciplina en España, en la que se había perdido fuelle de manera inexplicable desde 2004. Tras la retirada de Elena Gómez, la primera campeona mundial española en gimnasia de la historia, ninguna niña había sido capaz de recoger el testigo. Patricia Moreno, bronce en Atenas, no terminó de explotar por culpa de las lesiones y nunca pudo desplegar todo su potencial, mientras que Lénika de Simone se convirtió en el mayor fiasco de la factoría de Jesús Carballo, seleccionador nacional. Laura Campos, en la que había depositada muchas esperanzas, también se diluyó como sal en el agua... Parecía que, como ocurrió con la rítmica tras el 'boom' de mediados de los 90, la artística femenina acabaría relegada al olvido... Sin embargo, Carballo lo ha vuelto a hacer. Cogió a una niña de 8 años de Guayaquil (Ecuador) y la ha convertido en nuestra gran esperanza en esta disciplina.
Vuelvo a repetir lo mismo de siempre: el deporte es la mejor manera de integración posible para los inmigrantes. A esta niña se la dejó utilizar todas las instalaciones del C.A.R. de Madrid sin ningún tipo de interés oculto, simplemente por permitirle seguir con su adorado deporte. Y a día de hoy, ahí está, compitiendo por España, dando pinceladas del que puede ser un futuro muy brillante, mientras sus padres pueden disfrutar de una buena vida (o algo parecido, porque con la crisis, vaya usted a saber...) en nuestras fronteras. Es algo que ya comenté en su día por estos lares, y que hoy recalco, porque ya se está viendo el beneficio del que hablaba hace casi un año.
Izurieta y Muñoz. Dos nombres que sonarán mucho en los medios de comunicación en los próximos años. Ojalá su progresión no se trunque y podamos disfrutar de tan espléndidos deportistas en los Juegos de Londres, dentro de tres años tan solo. Un saludo a todos. |
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