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    May 17

    Nada nuevo bajo el sol

    "Me quedo con la experiencia que he vivido"
    Soraya

    Eurovisión está empezando a ser excesivamente predecible. Como en los días previos se diga que un país es el ganador, seguro que lo será. Da igual que lleve a un mono tocando la pandereta, que se alzará con la victoria sí o sí. Solo así se puede explicar el triunfo del noruego Alexander Rybak, cuya canción, Fairytale, ha arrasado totalmente en la final de esta noche. De hecho, ha logrado la puntuación más alta de la historia del Festival, rozando los 400 tantos (se quedó en 387) y superando en 169 a la segunda clasificada, Islandia, y en 180 a la tercera, Azerbayán. Precisamente en esos otros dos puestos es dónde estuvo la emoción, ya que, hasta el último país, no se sabía quién acompañaría a los noruegos en el podio, o mejor dicho, en qué orden. Turquía y el Reino Unido cerraron un 'top-five' muy reñido en una gala espectacular y muy trabajada, con mucho colorido desde el principio hasta el final.

    Y España... Menuda decepción. Soraya no se merecía acabar penúltima. La canción no pasará a la historia, estamos de acuerdo, pero tampoco era tan mala como para recibir únicamente 23 puntos. No me esperaba que el boicot por lo de las semifinales nos pasara tanta factura. Solo Andorra y Portugal han respondido a la llamada de Soraya, con 12 y 7 tantos, respectivamente. El resto de Europa se ha olvidado de nosotros por completo. Suiza nos dio 3 y Grecia 1, y punto final. No hay más que hablar. El Viejo Continente nos ha dado la espalda en este Festival, y ya va siendo hora de que hagamos lo propio.

    Si Rodolfo Chikilicuatre se hizo con 55 puntos, ¿qué no se hubiera merecido Soraya? La extremeña defendió apropiadamente su obra, luciéndose sobre todo en el final. También me resultó muy curioso el truco de la desaparición, que pareció encantar al público asistente al Olimpisky de Moscú, y creo que los acompañamientos no fueron del todo malos (aunque mejorables). ¿Cuáles fueron, pues, los fallos? Para empezar, la puesta en escena y el vestuario, demasiado pobres. No podemos pensar que con dos fuegos artificiales al final nos va a bastar para alcanzar un buen puesto; segundo, la coreografía, nada trabajada. Los bailarines rusos eran buenos, pero, en comparación con las danzas preparadas por Grecia o Turquía, lo nuestro ha sido de patio de colegio; tercero, salir los últimos, que siempre es un arma de doble filo; y finalmente, que a Soraya se la vio bastante nerviosa en los primeros compases, y eso también pesó. Por supuesto, no me olvido del boicot ya mencionado por nuestro desplante en las semifinales. Que Portugal solo nos dé siete puntos es sinónimo de que algo se ha hecho muy mal.

    ¿Y ahora qué? Pues yo lo veo claro: marcharnos. Si llevamos algo en condiciones a Eurovisión, nos gastamos un dineral en promoción internacional y, aun así, quedamos penúltimos, me parece evidente que toca retirada, como hizo Italia en su momento. No podemos estar costeando un Festival que nos maltrata de esta manera. Insisto, la canción no era algo maravilloso, pero, ¿realmente era peor que la de Rusia? ¿O que la de Moldavia? ¿O que la de Croacia? ¿O que la de Noruega? Porque seamos serios: la tonada nórdica era bastante regular. Como ya he dicho mil veces, armónicamente puede pasar, pero Alexander Rybak no canta nada. Que sí, la puesta en escena ha estado francamente bien (con esas proyecciones de juguetes y cuentos de hadas), y sus compañeras le han ayudado a paliar sus defectos, pero, aun así, no la veo tan superior como los marcadores han reflejado.

    Por todo ello, yo creo que RTVE tendría, primero, que 'pasar' olímpicamente de abonar cualquier multa por lo de no emitir en directo su semifinal; bastante estamos poniendo los españoles de nuestros bolsillos para, encima, pagar más. Y después, mandar a paseo Eurovisión. Gastar el dinero en algo que no nos reporta ningún beneficio es absurdo, y más en la situación económica actual. Si hubiera alguna fórmula para agradar a los europeos, pues todavía podríamos planteárnoslo, pero sinceramente, creo que ese capital estaría mejor invertido de otra manera. Que otros sufraguen el espectáculo. A España ya no le interesa en absoluto, ni a nivel de audiencias, ni a ningún otro. ¿Otro Chikilicuatre? Pues mira, ahora sí me lo llevaba, aunque insisto, para eso, mejor nos gastamos esos millones de euros en educación, sanidad o infraestructuras. O en generar trabajo.

    Decepciones aparte, hay que reconocer que el Festival ha estado más que a la altura este año. De entrada, el escenario ha sido el más espectacular que he visto en mi vida. Los 31 millones de euros que ha invertido Rusia se han notado, y para bien. Los múltiples monitores gigantes (muchos de ellos móviles), las luces, el colorido... Todo ha sido grandioso. El comienzo también ha brillado con luz propia, con el Circo del Sol apoyando en escena al ganador de la ya penúltima edición, Diman Bilan, quien entró, literalmente, destrozando tabiques. Una curiosa manera de dar la bienvenida a Europa a una gala dinámica, que en ningún caso se hizo lenta y que no estuvo mal presentada (si bien la pareja escogida por los rusos no ha sido lo mejor de la noche).

    En cuanto a las actuaciones de hoy, me encantó la escenografía escogida por Grecia para apoyar al legendario Sakis Rouvas, con una plataforma móvil a la que dieron mucho uso. Por desgracia para Rouvas, eso no le sirvió ni para estar entre los cinco primeros (se tuvo que conformar con un séptimo lugar), donde sí acabó el Reino Unido. No es para menos. A la potente voz de Jade Ewen hubo que unirle el talento de un compositor excelente como es Andrew Lloyd Webber, autor de musicales tan importantes como Cats o Jesucristo Superstar; una auténtica apuesta de calidad, que esta vez sí se vio recompensada con un quinto puesto. Por delante, amén de la mencionada Noruega, quedaron Turquía (una de las favoritas), Azerbayán (hito histórico el de este país, que en dos participaciones ya ha conseguido un tercer puesto) e Islandia, que sorprendió a propios y extraños merced a la personalidad y encanto que desplegó Yohanna, la representante islandesa.

    Tampoco le fueron mal las cosas a Francia, cuya apuesta por la archiconocida Patricia Kaas le ha valido acabar octava. Y eso que se trataba de una balada bastante corriente, pero las tablas y la popularidad de Kaas en Europa del Este (tiene hasta 850 establecimientos de cosmética en Rusia) fueron más que suficientes para arañar un puesto en el 'Top 10', que cerraron Bosnia y Armenia. De esta última hay que destacar su inteligencia a la hora de plantear su canción. Primero, por cambiar el armenio por el inglés, salvo en un pequeño trozo del estribillo; y segundo, y más importante, por los vestidos tradicionales que emplearon las hermanas Arshakyan, realmente curiosos.

    Por la cola, cabe destacar el último puesto de Finlandia, a la que el cambio del 'heavy' por la música disco no le ha ido nada bien. Y la culpa no fue de la pieza en sí, sino de la cantante, Karima, que destrozó a chillido limpio la canción. También le fue mal a Chiara, toda una veterana del Festival a la que, para sorpresa de todos, se le rompió la voz en más de una ocasión por culpa de los nervios. La 'mezzo-soprano' sueca tampoco logró convencer, pese a su excelente voz, al igual que le ocurrió a Dita von Teese, cuyo espectáculo de 'strip-tease' fue censurado por los realizadores. Las cámaras solo la enfocaron justo al final, cuando ya demostró que no iba a enseñar los pechos (tal como le exigió la UER). En Alemania también deberían plantearse su continuidad en este evento. Ni gastándose un dineral en una 'star' han conseguido el reconocimiento del público europeo.

    Otra sorpresa ha sido el undécimo puesto de Rusia, cuya oferta, aparte de mala, ha estado pésimamente presentada. Poner cómo la imagen de la cantante envejecía en todos los monitores no ha sido una buena idea. Curiosa e impactante, desde luego, pero bastante desacertada. Con todo, la política de bloques ha impedido el fiasco anfitrión, aunque ya no nos podemos escudar mucho en eso. No en vano, a la folklórica Portugal le han dado 57 (merecidos) puntos. Otra agradable noticia la ha protagonizado Estonia, cuya propuesta de violínes y violonchellos ha convencido, y de qué modo: sexto lugar, con 129 tantos.Ciertamente, en líneas generales, este Festival ha sido bastante justo, con las excepciones de Noruega, Alemania y, por supuesto, España.

    En fin, termina un Festival más, una decepción más. Si en su día no entendí el triunfo de la Serifovic, este año me ha resultado inexplicable lo de Rybak, pero ya sabemos cuán caprichoso es Eurovisión. Una pena que eso jamás nos haya beneficiado, solo perjudicado...
    May 16

    ¡Vamos Soraya!

    "I think that I do this better for everytime"
     
    ¡Ya queda menos de una hora para la gran final! Nervios, tensión, ilusión... Mil y una sensaciones se viven en el 'backstage' del Olimpisky de Moscú en estas horas previas a la ronda decisiva de Eurovisión, en la que se decidirá quién sucederá a Diman Bilan como rey o reina del Festival de la canción europea. ¿Los favoritos? El griego Sakis Rouvas, el noruego Alexander Rybak y la turca Hadise. ¿Y la española Soraya? Las apuestas indican que acabará en mitad de la tabla, muy cerca del 'top-ten'... Un resultado que, sin ser negativo, no haría justicia a los méritos de la extremeña, que presenta una canción llena de ritmo y muy adecuada para este evento.
     
    ¿Y por qué un puesto tan bajo para nuestra representante? Los motivos son diversos. Aunque La Noche es para mí ha gustado muchísimo, RTVE la ha boicoteado de la manera más absurda posible estas dos últimas semanas. Primero, retirándose del turno de voto de la primera semifinal por coincidir esta con el Debate del Estado de la Nación, una circunstancia que debió preverse y que ha perjudicado a muchos países, entre ellos a nuestros vecinos Andorra (ausente en esta final) y Portugal (que sí estará, gracias al jurado). La consecuencia ha sido lógica: esas naciones han llamado al boicot contra Soraya. La UER tomó una decisión salomónica: España emitiría la segunda 'semi' y votaría en ella. Pero héte tú aquí que, en otra maniobra incomprensible, TVE transmitía dicha gala en diferido. Esto es, España no votó en ninguna de las dos rondas clasificatorias, para enfado monumental de todos los países europeos, quienes ahora se cobrarán justa venganza con nuestra representante. Así, en un tiempo récord, TVE ha echado por tierra la excelente labor de promoción que había realizado por toda Europa, reduciendo nuestras opciones de triunfo a la nada.
     
    Posibilidades que no eran remotas ni mucho menos. A pesar de la notable igualdad que hay este año en Eurovisión, realmente ni un país destacaba por encima de los demás, y eso nos beneficiaba. Como remate, la UER, organizadora del concurso, había cambiado las reglas de votación para evitar que las políticas de bloques resultaran decisivas, como había ocurrido desde la implantación del televoto. La noche es para mí había recorrido los platós de medio continente, con una Soraya desplegando todo su encanto y convenciendo a ese público que hoy decidirá su destino... Sin embargo, la estupidez de TVE nos han relegado a la mitad de la tabla. Ya podrían haber hecho esto el año pasado, con la abominación Chikilicuatre, y no con Soraya, que lleva la mejor canción española desde el Europe's living a celebration de Rosa. Por supuesto, habrá sanción de la UER, probablemente económica, como si no pagáramos ya suficiente por este Festival (aportamos un tercio del presupuesto)....
     
    Así pues, con Soraya descartada por deméritos de su valedora, la lista de posibles triunfadores queda reducida a los ya mencionados Rouvas, Rybak y Hadise, si bien ninguna de sus propuestas me termina de convencer. Si acaso, la que más me gusta es la de la cantante turca, y tampoco es que me entusiasme. Al menos, tiene algo más de gracia que la helena (más de lo mismo, amigo Rouvas), y es considerablemente mejor que la noruega, cuyo éxito me resulta inexplicable. Como ya dije en mis análisis, musicalmente hablando me parece una pieza curiosa, pero Rybak NO SABE CANTAR. No tiene voz alguna, y su pronunciación del inglés es ridícula y ñoña. Con todo, más que Turquía, me encantaría que se llevara el título o Suecia, con la impresionante voz de Malena Ernman, o Finlandia, la cual, pese a no llevar algo 'heavy', ofrece una de las composiciones más atractivas de la final. Mis esperanzas van en que el público europeo tenga algo de oído y apueste por la sueca, porque como gane Rybak, reniego de este Festival (hasta el año que viene, claro XD).
     
    Los fineses actuarán justo antes que nuestra Soraya, a la que le ha tocado la siempre peligrosa última posición (la canción permanece más en la retentiva del espectador, pero también este se encuentra más cansado). Mejor le ha ido en el sorteo al resto de miembros del 'Big Four'. Francia actuará, por ejemplo, tercera, lo cual puede beneficiarla mucho. No en vano, esta será una final con muchas baladas y, dado que los galos vuelven a traer su típica canción eurovisiva (a saber, una canción lenta en francés), cuanto antes salga, menos aburrido estará el personal y mejor la acogerá. También apuesta por este estilo el Reino Unido, si bien nada tiene que ver la propuesta británica con la francesa. La voz de la isleña Jade Ewen es, sencillamente, espectacular, y nada más por eso se merece quedar en esos diez primeros puestos que se le auguran.
     
    Alemania, por su parte, trae una composición que mezcla el swing, el jazz y el estilo 'croonie' de manera más que acertada. Una pieza de mucha categoría a la que no le hacía falta el espectáculo de la 'stripper' Dita von Teese (a la que la UER le ha prohibido enseñar los pechos, como ella deseaba) para llamar la atención. Por último, Rusia, la anfitriona, tratará de repetir el éxito del año pasado con la jovencísima Anastasia Prikhodko, si bien se antoja complicado, ya que Mamo no se aproxima ni por asomo al nivel exhibido por Diman Bilan en Belgrado.
     
    ¿Quién ganará? Personalmente, creo que lo hará Turquía, seguida de Grecia y Noruega. A su vez, Reino Unido, Malta, Suecia, Finlandia y Azerbayán me parecen claras en el 'top ten' de este año. En cuanto al resto, resulta difícil de predecir. Me encantaría decir que España tiene sus opciones de finalizar entre las diez primeras, pero, por los motivos ya expuestos, no lo veo ya factible. Solo espero que Europa no sea muy mala con Soraya, quien lleva una canción mucho mejor que la de algunos teóricos favoritos, y la deje en buen lugar. Y, sobre todo, que no quede por debajo del 16º lugar, porque si no, me veo llevando en 2010 a Estambul a otro Chikilicuatre cualquiera. Y, la verdad, para hacer eso, mejor nos quitamos de en medio y dejamos el Festival para aquellos países que se lo toman en serio.
     
    Un saludo eurovisivo a todos mis lectores. En los próximos días, ya os haré un resumen de mis impresiones sobre la gran final. ¡Hasta entonces!
    May 14

    El regreso de Rouvas... y Eslovaquia

    "I can't wait to rock Russia"
     
    Siete de diez. No está nada mal. De mis pronósticos de la primera semifinal, solo me he confundido con Bielorrusia (inexplicable su eliminación), Suiza (tampoco he entendido su ausencia de la final) y Bulgaria, las cuales han sido derrotadas por Portugal (¡BRAVO!), Bosnia (esos bloques haciendo de las suyas) e Islandia (sorprendente que una balada tan sosa haya superado a Suiza o Bélgica). ¿Cuántas acertaré en la segunda semifinal? Veamos, primero, qué países participarán en ella esta noche.
     
    1.- Croacia: Los croatas, tras su tango de 2008, prueban suerte este año con unos sonidos más cercanos a sus fronteras. Lijepa Tena nada tiene que ver con la Romanca que tan mala acogida tuvo en su vecina Belgrado (21º en la final), y apuesta por una pieza de ritmo lento, pero intensa, claramente basada en la música balcánica y helena, con ciertos tintes árabescos (no muchos, en verdad, pero alguna referencia hay). Asimismo, Igor Crukov, el representante de la Arlequinada, posee una voz con mucha presencia y carácter, que le imprime personalidad a la obra. Pero como todas las canciones lentas, la reacción del público europeo es una verdadera incógnita. Quizá la acojan bien, o es posible que no. No obstante, la política de bloques podría rescatarla para la final.
     
    2.- Irlanda: Se acabaron las bromas. Eso tuvieron que decir los irlandeses el año pasado tras el descalabro del pavo Dustin en semifinales. Por eso mismo, en Moscú se han dejado de experimentos bizarros y han apostado por la calidad, encarnada en el grupo Black Daisy. ¿Su oferta? Et Cetera, un claro ejemplo del 'girl-pop' que puso de moda hace unos años Meredith Brooks. Las irlandesas apuestan por ese rock-pop alegre, desenfadado y pegadizo, más propio de una banda del otro lado del charco que de las islas británicas. Una bocanada de aire fresco para la Isla Esmeralda, que, con la salvedad del pavo Dustin, solía llevar o música folk-celta o baladas. Este cambio, sin duda positivo, debería dejarse notar y permitir a Irlanda disputar su segunda final en los últimos cinco años, un objetivo que, aunque se presume humilde (sobre todo si tenemos en cuenta los siete triunfos de Eire en el pasado), bastaría para contentar a la parroquia británica, una de las grandes damnificadas por la política de bloques.
     
    3.- Letonia: Probka es una de las propuestas, posiblemente, más extrañas de las que se escucharán en toda esta edición del Festival. Y no porque esté escrita en ruso, lo que, con toda seguridad, le hará ganar muchísimos puntos en la semifinal (y en la final, para qué negarlo), sino por cómo es la propia canción en sí. Se trata de un completo caos de armonías y sonidos, la mayoría extraídos del rock y el pop, que no terminan de combinar adecuadamente. Parece más un experimento musical que una composición propiamente dicha para un concurso. Sin duda alguna, es muy original, ya que nadie había apostado antes por este estilo, y resulta impactante, aunque el resultado final no me termina de convencer. Con todo, casi seguro que pasa de ronda, nada más por estar en ruso.
     
    4.- Serbia: Otro país que rompe por completo con lo que venía ofreciendo en sus dos primeros años de vida en el Festival. Frente a las intensas baladas de Serifovic (que le valió su primer título) o Tomasevic (sexto puesto), los balcánicos presentan a Marko Kon y Milaan con Cipela, una pieza que combina la música tradicional de acordeón con el pop "electrónico" occidental. ¿Sus puntos fuertes? La voz de Marko Kon, autor e intérprete de esta obra, la cual recuerda en buena medida a la del italiano Zucchero; y algunos aspectos de la puesta en escena, muy teatral, divertida y original; ¿los débiles? Quizá la misma puesta en escena, que a veces queda un poco esperpéntica (mucha atención a los pelos de Kon, que nada tienen que envidiar a los de Carlos Valderrama), y que la canción en sí no está mal, pero no es nada del otro mundo. Por supuesto, está en perfecto serbio, lo que, aun así, no es novedad (y no le restó puntos en el pasado). Yo creo que pasará de ronda, aunque no veo tan claro que lo haga tan bien como sus predecesoras.
     
    5.- Polonia: La que sigue fiel a su trayectoria es Polonia, que no se decanta por las piezas folklóricas o étnicas (o cantadas en polaco), sino por la música más convencional. De este modo, a Moscú lleva una preciosa balada pop en inglés titulada I don't wanna leave, que defenderá Lidia Kopania, una prometedora perla del país centroeuropeo. No en vano, ha trabajado ya con los mismos productores que convirtieron en estrellas a Christina Aguilera, Sheryl Crow, Phil Collins... De ahí que esta composición tenga unas claras reminiscencias de la típica música lenta norteamericana. De hecho, podría ser perfectamente parte de un disco de Mariah Carey o de la mencionada Aguilera. Obviamente, Kopania no tiene el timbre de Carey, pero tampoco le hace falta. Su voz tiene mucha fuerza, dulzura y pasión por sí sola y, si defiende bien la pieza, debería estar sí o sí en la final.
     
    6.- Noruega: He aquí un caso desconcertante. Todos apuestan, ya no solo por que el Fairytale de Alexander Rybak se lleve el billete para la ronda decisiva del sábado, sino por su triunfo final en tierras moscovitas. Y, francamente, no veo que esta canción sea para tanto. No se puede negar que, a nivel armónico, es una obra de categoría, con unos acertados toques de violín a lo largo de sus casi tres minutos y medio. De hecho, hay que reconocerle a Rybak su talento como compositor y violinista. Sin embargo, de cantar tiene poca idea. Su voz y su pronunciación del inglés dejan bastante que desear. No es algo sangrante o inaudible, pero desde luego se pueden escuchar en este Festival voces mucho más bonitas que la suya. Francamente, no creo que debiera pasar, y si lo hace, no debería estar entre las tres primeras.
     
    7.- Chipre: La isla mediterránea nos ofrece (¿y cuántas van ya?) una nueva balada pop-rock, bastante corriente, aunque igualmente emotiva. Y todo gracias a Christina Metaxa, la solista chipriota, que consigue imprimirle a Firefly un toque muy personal y cercano. Por desgracia, la pieza es demasiado monótona, y hasta repetitiva. se deja escuchar, pero le falta algo más de chispa para cautivar al exigente público europeo. Una auténtica lástima, pues Metaxa podría haber defendido cualquier otro tipo de canción sin ningún tipo de problema... Por voz, que no por experiencia. Es más, se dice que la chica es algo tímida y, a sus 17 años, la responsabilidad de representar a su país le puede pasar factura (que se lo digan a Lydia...).
     
    8.- Eslovaquia: Aquí tenemos uno de los regresos más esperados, el de Eslovaquia, la cual no concursaba en Eurovisión desde 1998. Una prolongada ausencia que termina hoy con Let' Tmou, una... ¿Lo adivináis? Sí señores, OTRA BALADA, por si no tuviéramos suficientes Lengua fuera Eso sí, la canción que interpretan Kamil Mikulčík y Nela Pociskova está un peldaño por encima de la de Chipre, sobre todo por la espectacular voz de Pociskova y su excelente química con Mikulčík. Con todo, no deja de ser la típica balada, algo lenta, aunque muy íntima, cuyo futuro en el Festival es toda una incógnita. Si Islandia pudo clasificarse, Eslovaquia debería hacerlo, pero, como siempre digo, las reacciones europeas a una canción así son difíciles de predecir.
     
    9.- Dinamarca: No, Ronan Keating no se presenta por Dinamarca este año, aunque casi casi. No en vano, el irlandés ha compuesto esta pieza, llamada Believe again, que defiende con presteza el nórdico Brinck, cuyo timbre recuerda bastante al de Keating. Por supuesto, la obra es calcada a otras del británico, que mezcla la balada con el rock-pop de las Islas, en una composición rítmica, que no se hace pesada (no como sus predecesoras) y que engancha con rapidez desde el primer acorde. Realmente no se le puede sacar ni una pega a la fuerte apuesta danesa, la cual apunta muy alto en la final de este próximo sábado.
     
    10.- Eslovenia: ¡Por fin! ¡Una no-balada! Es más, tenemos aquí una de las propuestas de mayor categoría de toda la semifinal. Y eso que ¡apenas tiene letra cantada! Sí, como léeis. En sus 2:45 primeros minutos, Love Symphony no tendrá ni cuatro estrofas. Al final, por supuesto, Martina, la solista de Quartissimo, se luce algo más, pero no es en absoluto la protagonista de una pieza donde los violínes y el violonchello de sus compañeros llevan la voz cantante (y nunca mejor dicho). Una auténtica experiencia sonora, y también visual. No en vano, la puesta en escena está bastante trabajada, con unos biombos de papel que ocultan a los cinco miembros del grupo, en especial a Martina, quien apenas sale 30 segundos al final. Una innovación de calidad, la cual, por desgracia, no sé si apreciará el público europeo. Debería estar, no obstante, en la gran final.
     
    11.- Hungría: Zoli Ádok trae a Rusia una composición realmente interesante. Dance with me es una combinación de pop y dance muy bailable, divertida y que Ádok interpreta de manera más que adecuada. De hecho, el magiar promete una coreografía muy cuidada sobre el escenario de Moscú, así que habrá que estar atentos. Desde luego, tampoco le hace falta mucha parafernalia, ya que es la típica canción que suele funcionar en Eurovisión, sobre todo merced a su estribillo potente y pegadizo, que se te queda fácilmente en la cabeza. Si sabe venderse bien esta noche, no debería tener ningún problema para certificar su pase a la siguiente ronda, y una vez allí, creo que optará por estar entre las diez primeras.
     
    12.- Azerbayán: Tras su triunfal debut el año pasado en Eurovisión (octavos con el demonio y el ángel de Day after Day), esta pequeña república caucásica aspira a repetir éxito con otro dúo: AySel y Arash, quienes defenderán Always. Se trata de otra pieza que invita a bailar, muy del gusto de los países orientales al mezclar sonidos folklóricos del Este con la música de discoteca, los sonidos latinos e incluso el reaggeton (disimulado, por supuesto). No se puede negar que Azerbayán le ha cogido el punto al Festival. La obra no podría ser más apropiada para este concurso por su ritmo y su tono desenfadado (sin olvidar que está escrita en inglés). Su presencia en la gala del sábado me parece evidente, y creo que reeditar el octavo puesto es más que posible.
     
    13.- Grecia: ¡Y Sakis Rouvas vuelve a intentarlo! Junto al de Chiara, este era uno de los regresos más esperados de Eurovisión. En su primer asalto al Festival, el heleno finalizó en una meritoria tercera posición (la misma que consiguió Kallomira en 2008), y este año desea llegar un poco más alto. ¿Lo logrará? Bueno, es difícil de decir. Su propuesta, This is our night es un calco de Shake it, la canción que lo encumbró en su país en 2004. Esto es, dance, música electrónica y algunos acordes de música griega y latina (los menos esta vez) para dar forma a una pieza bailable como pocas y con un estribillo que engancha. La única pega es, precisamente, que es más de lo mismo. No innova ni varía en absoluto, y eso puede pagarlo caro. Que se lo digan a Charlotte Perrelli, que se estrelló el año pasado pese a ser la última ganadora sueca de Eurovisión. Por tanto, la duda está en saber si el público europeo hará lo propio con Rouvas, o le premiará por su insistencia. Por cierto, ¿volverá a dar su famosa voltereta? ¿O los años le habrán pasado factura?
     
    14.- Lituania: Y tras la 'marcha' de Sakis Rouvas, pasamos a una propuesta algo más relajada, la del lituano Sasha Son y su Love. Aunque pueda parecer una balada, no, no os asustéis, no lo es. Simplemente es una canción de ritmo lento, marcada por el sonido del piano que toca el propio Sasha Son, con el acompañamiento de un bajo, una guitarra y una batería solo en el estribillo. Pese a que no es muy dinámica, no se hace pesada o repetitiva, sino que es capaz de mantener la atención del espectador en todo momento. Una apuesta de calidad por parte de Lituania, que confía en que, esta vez, el público europeo la respete como se merece. No en vano, siempre que han mandado algo de categoría, se han quedado a las puertas de la final. Solo hubo una excepción, la de LT United con We are the winners, una tonada de broma que, para sorpresa de todos, quedó sexta en 2006. ¿Podrá acabar Sasha con esta mala racha?
     
    15.- Moldavia: Los moldavos tienen una curiosa costumbre con Eurovisión desde que arribaron al Festival en 2005. Un año cuajan un buen papel, y al otro meten la pata. Siguiendo ese razonamiento, en Moscú'09 tendría que irles bien, aunque yo no lo veo del todo claro. Y no porque Nelly Ciobanu y su Hora din Moldova no tengan nivel para este concurso, ni mucho menos. La verdad es que su composición es realmente curiosa y atractiva, tanto por sus sonidos como por la probable puesta en escena (con vestidos folklóricos moldavos), pero quizá es demasiado étnica. El comienzo, de hecho, es digno del 'opening' de Xena, y después toda la canción tiene un marcado acento eslavo. Obviamente, eso le granjeará muchos votos de simpatía del bloque ruso, pero es difícil decir cómo la acogerán en la zona báltica y en Occidente. Con todo, resulta una pieza divertida, que no pasa desapercibida. Creo que tiene serias opciones de estar en la final.
     
    16.- Albania: Recuperamos la música de discoteca y el dance con la modesta Albania, la cual, tras su soberbio debut en 2004 (séptima), nunca más ha logrado acabar entre las diez primeras, con dos ausencias en finales incluidas. ¿Será este año su punto de inflexión? Hay que reconocer que Carry me in your dreams tiene mucho a su favor: un estribillo pegadizo, una música muy bailable, una buena combinación de sonidos occidentales y folklóricos... Quizá lo único que falla sea la voz de su intérprete, Kejsi Tola, quien no presenta un timbre destacable. No obstante, defiende con solvencia su canción, bastante adecuada para el Festival. No sería de extrañar que lograra su billete para el sábado, aunque si pasa, no creo que alcance allí una buena posición.
     
    17.- Ucrania: Los eslavos siempre se han caracterizado por llamar la atención, de una manera u otra. Desde la Xena Ruslana al travesti Verka Serduchka, Ucrania se decanta cada año por puestas en escena muy curiosas y canciones con una alta carga rítmica, y en Moscú no va a ser la excepción. De entrada, veremos a Svetlana Loboda, la representante ucraniana, y sus bailarines colgados de unos engranajes metálicos gigantes, y después todos ellos han preparado una coreografía con mucha energía, que a buen seguro cautivará al público europeo. Y la tonada en sí, titulada Be my Valentine, responde a los parámetros clásicos eurovisivos, con mezclas de estilos... De todos modos, esta puede que sea la pieza ucraniana más floja de los últimos años, si bien creo que su presencia en la final del sábado es casi segura.
     
    18.- Estonia: Otra que ha abandonado el camino de las payasadas tras el desastre de 2008, y apuesta por algo de mayor nivel. Rändajad destaca por su soberbia utilización de los violínes y los violonchellos, los cuales se lucen especialmente en los 'bridges', acompañados de algunos toques de percusión. Sin duda alguna, no se trata de una canción al uso. No apuesta por lo llamativo o lo emotivo, como muchas de sus rivales, sino que marca un punto de novedad que quizá pueda funcionarle. Y falta le hace a una Estonia que no se mete en una final desde 2003. Muy lejos queda ya el éxito de Everybody de 2001, y los bálticos desean reverdecer sus laureles con esta interesante pieza que, aun así, adolece de una voz con presencia que la ayude a destacar.
     
    19.- Holanda: Y cierra la semifinal otro país que hace mucho que no huele una final. Para los holandeses, al igual que para sus vecinos belgas, Eurovisión se ha convertido en una auténtica misión imposible. No hay manera de convencer al público europeo para que les conceda un billete para la ronda decisiva, la cual no pisan desde 2004. Lo han intentado absolutamente todo, y sin resultado. Y, la verdad, creo que en 2009 volverá a repetirse la historia. No es que el Shine de The Toppers no sea curiosa o interesante, solo que es un sonido del pasado. Esto es, quizá hace diez años habría incluso ganado Eurovisión, pero ahora esta pieza queda algo desfasada, pese a que tenga ritmo y un estribillo en condiciones. Han cometido justo el mismo error que Charlotte Perrelli. Sin embargo, no es descartable que lleguen a la final, ya que, pese a todo, es muy eurovisiva.
     
    Bien, terminadas las presentaciones, hagamos los pronósticos. Desde mi modesto punto de vista, creo que pasarán a la siguiente fase Polonia, Ucrania, Grecia, Azerbayán, Hungría, Dinamarca, Eslovenia, Serbia, Moldavia y, para rematar, me gustaría que se metiera Irlanda, pero al final lo hará Noruega. A ver cuánto acierto en esta ocasión.
     
    Y el próximo sábado, recordad, ¡LA GRAN FINAL! Ya os pondré este fin de semana un completo análisis sobre la misma, así como de las opciones de triunfo de Soraya, nuestra representante. Un saludo a todos mis lectores.
    May 12

    ¡Priv'et, Eurovisión!

    "I expect to please the audience and myself"
    Petr Elfimov


    ¡Ya está aquí Eurovisión! Y, la verdad, espero este evento con mucha impaciencia. No en vano, y a diferencia de años anteriores, España lleva al fin una canción en condiciones, una voz espectacular... Esto es, una candidatura clara a hacerse con uno de los tres primeros puestos en el Festival, sobre todo ahora que han cambiado el sistema de votación, con la recuperación obligatoria de la figura de los jurados. No soy tan iluso como para pensar que vamos a ganar, pero estoy convencido de que, tras casi un lustro de ostracismo, nuestro país volverá a la elite de este concurso.

    Como es habitual en este blog, me dispongo a analizaros todos los participantes de esta edición que se celebrará en Moscú, aunque, antes de empezar, quiero hacer un apunte. Yo no soy profesor de Conservatorio, ni una persona que viva de la música. Soy alguien que tiene una cultura musical razonable, ni amplia ni reducida. Eso sí, de Eurovisión sé bastante, debido a los muchos años que llevo viendo el Festival, por lo que, en muchas ocasiones, no valoraré las composiciones por su calidad, sino por cómo puedan funcionar en la capital rusa. Asimismo, tampoco pretendo sentar cátedra con mis análisis. Es una opinión, y punto. Deseo dejar esto bien claro para evitar malentendidos o malinterpretaciones.

    Bien, dicho esto, procedamos a comentar cómo llegan los 18 países que van a participar en la primera semifinal:

    1.- Montenegro: En su tercera participación en Eurovisión, la pequeña república balcánica pretende continuar con su escalada particular de puestos (22º y 14º en las semifinales de 2007 y 2008, respectivamente) y meterse en su primer final con Just get out of my life,
    una canción movida, alegre y desenfadada que defenderá la joven Andrea Demirovic. No se trata de una composición sobresaliente, todo sea dicho, pero lo cierto es que tiene ritmo, que Demirovic posee una voz bastante decente... Así que, si nada falla, la veremos en la final del próximo sábado. Una vez allí, no creo que llegue al 'top ten', aunque lo estará rondando. Si la puesta en escena fuera un poco más espectacular, quizá sí estaría entre las diez mejores, pero el duelo Demirovic-bailarín, pese a la química existente entre ambos, no me parece suficiente, por mucho que encaje con la letra de la canción.

    2.- República Checa: Nuestros amigos checos lo intentaron con 'heavys' en su primer año, y se la pegaron; en 2008, llevaron algo más convencional, y aunque rozaron las finales, nuevamente se quedaron atrás... Imagino que esa impotencia es la que les ha "forzado" a traer a Rusia a la propuesta más 'friki' de todo el Festival. Gipsy.cz ofrece con Aven Romale un espectáculo que en nada se parece al de España o Bosnia del año pasado, pero que rompe completamente con la normalidad de Eurovisión. Su solista, el rapero Radoslav 'Gipsy' Banga, subirá al escenario disfrazado de superhéroe para interpretar una canción llena de humor (en perfecto checo, por desgracia), con claros tintes zíngaros en homenaje a su origen gitano. Es difícil predecir cómo reaccionará el público europeo a su apuesta, que no es surrealista o absurda, sino bastante divertida. Con todo, veo complicado que pase de ronda.

    3.- Bélgica: Interesante propuesta la que traen los belgas este año, recuperando el viejo rock'n'roll de los años 50. Ya no solo en la estética, sino en toda la canción, llamada igual que el grupo que la interpreta, Copycat. Se trata de un homenaje de verdadera categoría al rockabilly estadounidense y a la figura de Elvis Presley, a la cual trata de imitar el cantante de la banda, Patrick Ouchène, tanto en sus gestos como en su voz. Él ha sido el principal artífice de esta composición, muy bailable (dentro de lo que es el rock clásico, claro), con mucho ritmo, divertida... Posiblemente sea una de las canciones de mayor nivel de este concurso, y debería estar en la siguiente ronda, aunque ya sabemos cómo le suele ir a Bélgica desde que aparecieron las semifinales en 2004. Ni siquiera Kate Ryan pudo con esta infranqueable barrera para los flamencos. ¿Lo conseguirá Copycat?

    4.- Bielorrusia: Los bálticos viajan a su vecina Rusia con, quizá, una de las voces más potentes de todo el Festival. Petr Elfimov presentará en la semifinal una balada rock-pop de mucha fuerza, Eyes that never lie, con la que Bielorrusia tratará de regresar a una final tras el descalabro del año anterior. Y, la verdad, lo tiene todo a su favor, ya no solo para estar presente en la última ronda, sino también incluso para mejorar el sexto puesto alcanzado Dmitry Koldun en 2007. No es para menos. Elfimov canta de maravilla y la composición no es lenta en ningún tramo (como suele ocurrir con las baladas). Todo lo contrario. Es dinámica, pegadiza y con un estribillo que engancha. Por si esto fuera poco, la puesta en escena, con una persona envuelta en un "velo de fuego", es creativa y curiosa. No me sorprendería en absoluto que incluso se llevara Eurovisión.

    5.- Suecia: Y si Elfimov os pareció poca cosa, esperad a escuchar la voz de la representante sueca. Sí, queridos lectores, es una 'mezzo-soprano', y no del estilo de Tarja Turunen. Malena Ernman es una auténtica profesional del canto, que ha trabajado en las casas de la Ópera de Viena o París (entre otras), y cuyo talento gusta de trasladar a otros estilos, como se puede apreciar en la apuesta de Suecia para este Festival. La Voix (no podría estar mejor traído el título) recuerda en muchos sentidos a la música de discoteca de los años 90, convenientemente actualizada para este concurso. Aunque los tramos en inglés no son nada del otro mundo, el estribillo, en perfecto francés (guiño claro a los votos de Francia y Bélgica), es una completa apoteósis de música y voz. Ernman, de hecho, no se 'corta' nada y realiza, casi al final, una exhibición asombrosa. Si Bielorrusia tiene opciones de quedar bien, Suecia puede incluso vencer.

    6.- Armenia: Octavos, octavos y cuartos. Armenia parece imparable en estos últimos años en Eurovisión. Y, sin embargo, no tengo muy claro que este año vayan a seguir en esa estela. Jan Jan, la canción que defenderán las hermanas Inga y Anush Arshakyan, no está mal, pero le falta algo. Desde luego ritmo tiene, es bastante pegadiza, los toques orientales le dan mucho exotismo a la pieza... Y, aun así, no la veo quedando bien. Quizá sea porque no me gustan en exceso las voces de las hermanas Arshakyan, o porque es demasiado étnica, no sabría decirlo. Supongo que llegarán a la final, aunque solo sea por el apoyo vecinal, pero no las veo repitiendo los excelentes puestos alcanzados por sus compatriotas en el pasado.

    7.- Andorra: Tras el batacazo de Gisela, nuestros vecinos han vuelto a su estilo, a saber, música pop normal, corriente y moliente en catalán, aunque con estribillo en inglés. Susanne Georgi (danesa nacionalizada andorrana) ofrece una canción bastante buena a nivel general, pero nada eurovisiva. La teva decisió se deja escuchar y, probablemente, sería la típica que tendríamos puesta en la radio del coche mientras viajamos, pero, por desgracia, eso no es suficiente para este Festival. Para colmo de males, España, país en el que se volcaron durante la etapa de promoción, no votará en esta primera semifinal (a petición de RTVE, y para enfado colosal de los pirenaicos), por lo que lo tiene muy complicado para pasar de ronda. Sería una lástima, ya que merece mucho más la pena que otras composiciones (la armenia, por no ir más lejos), pero es lo que ocurre cuando mandas a Moscú algo que apenas se puede vender en un Festival de esta índole.

    8.- Suiza: Apuesta muy fuerte de los helvéticos, que llevan a Eurovisión a una de sus bandas más conocidas, Lovebugs, quienes cantarán The highest heights, una composición de rock-pop de nivel, que recuerda en varios puntos al 'brit-pop' de Coldplay (salvando las distancias, por supuesto). El bajo es el que toma el protagonismo en esta pieza, donde también escuchamos mucho teclado, el cual se emplea en el 'bridge' final con ciertas reminiscencias a Depeche Mode. Richard Rainey, productor de U2, es el padrino de este grupo con más de 15 años de experiencia, y que tiene en este Festival la oportunidad única de darse a conocer definitivamente por toda Europa. Dichas tablas, amén de la calidad musical de su obra, deberían bastar para darles el pase a las finales.

    9.- Turquía: Los turcos siguen fiel a su estilo y mandan a Rusia una canción muy bailable, que mezcla los sonidos occidentales con los árabes y que, para variar, está en inglés, a lo que hay que unirle el atractivo de su representante, Hadise (fruto del OT turco), que a buen seguro atraerá muchos votos con sus movimientos de cadera. Por tanto, parece claro que Düm Tek Tek estará el próximo sábado en el escenario de Moscú, para así cumplir con su objetivo de acabar, como mínimo, entre los diez primeros. Aunque es bastante típica y realmente no tiene mucho nivel (como son los casos de Suiza, Bielorrusia o Suecia), es la canción habitual que nunca queda mal en el Festival, por lo que es muy probable que logre sus metas sin problemas.

    10.- Israel: Que nos os engañe el título. There must be another way apenas tiene un par de frases en inglés. El resto está cantado en unos excelentes hebreo y árabe. Sí, como oís, las dos lenguas oficiales de Israel. Y es que el país asiático manda a la archiconocida Noa y a la palestina Mira Awad para conmover los corazones europeos con una muestra de unión racial y cultural en una canción pop bastante básica, cuyo mensaje, por desgracia, no llega por culpa de los idiomas. Con todo, hay que aplaudir a Israel por apostar, primero, por algo tan 'emotivo' (aunque ya podrían hacer lo mismo en lo que realmente importa...); y segundo, por dos voces que se complementan tan bien como las de Noa y Awad. Más o menos se ha seguido, por tanto, con el estilo que marcó el año pasado Boaz, y que tan bien les funcionó a los israelíes (noveno puesto). Las veo en la final, aunque no me atrevería a decir qué tal les irá el próximo sábado.

    11.- Bulgaria: El caso de este país centroeuropeo es muy curioso. Solo ha pasado una vez de semifinales, y lo hizo con una canción horrorosa que, para colmo, quedó quinta en la final. El resto de sus propuestas, claramente mejores, se estrellaron una tras otra. ¿Ocurrirá lo mismo con Illusion? Nunca se sabe, pero la verdad es que la apuesta búlgara es bastante acertada. La canción, completamente disco-pop (con ciertos toques étnicos), tiene mucho ritmo y su única pega es que el estribillo no es todo lo pegadizo que podría ser. Un defecto que, de todos modos, compensa Krassimir Avramov, el representante eslavo, merced a su espectacular voz de 'tenor-altino', la cual despliega en todo su potencial. Estos factores, unidos a la puesta en escena (trajes medievales y fuego -simulado, claro-), prácticamente le garantizan un puesto en la final, en la que podría cuajar un buen papel.

    12.- Islandia: El país nórdico confía en no repetir su maldición particular de los últimos cinco años, en los que solo ha logrado alcanzar la final en una ocasión, y estar presente en la ronda definitiva del sábado gracias a una balada pop titulada Is it true? Y sus opciones tendrá, sin lugar a dudas, ya que, a diferencia de las canciones típicas de este estilo (como la de Francia), no se hace excesivamente lenta ni pesada en ningún momento. No llega, eso sí, al nivel de Bielorrusia, pero se encuentra en esa línea. Su intérprete, la danesa nacionalizada Yohanna, no posee una mala voz, quizá algo monocorde, pero bastante correcta, defendiendo la composición con presteza. No obstante, como cualquier balada, su supervivencia dependerá totalmente de cómo la acepte el público europeo, muy voluble con este tipo de piezas.

    13.- Macedonia: Y tras Armenia, aquí tenemos a otra pareja de hermanos, los gemelos Filipovski, quienes conforman el pilar de la banda de rock Next Time, los heraldos macedonios en Moscú. No tienen ni un año de vida, y ya han conseguido convencer a sus compatriotas para asumir la responsabilidad de regresar a una final tras el fiasco de 2008. Su propuesta, Neshto Shto Ke Ostane, es la típica canción rock-pop, sin nada realmente particular que la destaque. Es una composición que se deja escuchar bastante bien y que resulta pegadiza, aunque es posible que pase algo desapercibida entre el resto de sus rivales. Podría pasar el corte, ya que tiene calidad, pero si lo hace, será de manera apurada.

    14.- Rumanía: Es raro que los rumanos no manden una canción competitiva, y este año no ha sido una excepción. The Balkan Girls mezcla la música dance, el pop y los ritmos folklóricos de tambor para dar a luz a una pieza muy adecuada para el Festival de Eurovisión, con mucho ritmo, un estribillo potente, escrita en inglés...
    Recuerda en buena medida al Secret combination de la griega Kalomira del año pasado, la cual quedó en una soberbia tercera posición. ¿Logrará tal hazaña Elena Gheorghe? No sería descartable, puesto que la rumana y su grupo de bailarinas prometen, además, una coreografía trabajada y original, lo cual reforzará notablemente sus opciones. No creo, de todos modos, que iguale a Kalomira, pero estoy convencido de que podría ser un 'top-ten'.

    15.- Finlandia: Ruptura total de Waldo's People con el estilo que ha predominado en Finlandia desde Lordi, abandonando el rock y el heavy para dar paso al dance más clásico que se podrá escuchar en esta semifinal. Y, como buena composición de este estilo, engancha desde el primer segundo, es pegadiza, muy bailable... No me sorprendería incluso que fuera uno de los éxitos de este verano en las discotecas. Lose control sería, de hecho, favorita al título hace pocos años, aunque quizá ahora los gustos europeos hayan cambiado y no convenza tanto. Con todo, su presencia en la final me parece obvia, ya que es la canción que siempre queda bien en el Festival. Y ya en la final, pues quién sabe...

    16.- Portugal: Vânia Fernandes hizo historia en Belgrado'08. La solista lusa consiguió, después de cinco años de ausencia, que Portugal estuviera presente en una final de Eurovisión. ¿Podrá reeditar el éxito Flor-de-lis? Francamente, lo veo complicado. Y no porque la canción no merezca la pena. Todas as ruas do amor es una muestra maravillosa de la música folklórica de nuestros vecinos, una pieza de nivel que te llega al alma... Si entiendes el portugués, claro. Y ese va a ser su principal problema: el idioma. Frente a tantas canciones rítmicas en inglés, una composición 'folk' en portugués tiene poco o nada que hacer. Por categoría, debería estar sí o sí en la final, pero lo más seguro es que, de nuevo, Portugal se quede a las puertas.

    17.- Malta: Aquí tenemos uno de los regresos de esta edición del Festival. Tras su soberbio subcampeonato en 2005, Chiara vuelve al ruedo de Eurovisión con What if we, una canción que se asemeja bastante a aquel Angel que la encumbró en la final de Kiev. La maltesa sigue fiel a su estilo y presenta una balada en la que demuestra todo su potencial sonoro, especialmente en un estribillo emotivo que, en ciertos sentidos, rememora a la Celine Dion de hace varios años. Al igual que en 2005, ese estribillo es el que lleva todo el peso de una pieza que no se hace tampoco lenta y que logra encandilar desde el primer momento. Apuesta muy fuerte la de Malta, que desea regresar a una final tras dos años fuera.
     
    18.- Bosnia: Tras la mamarrachada surrealista del año pasado, los bosnios recuperan la cordura (el año que viene la volverán a perder, descuidad) y mandan una composición que también va dirigida a conmover los corazones europeos. Bistra Voda, sin embargo, tiene un fallo importante, y es que no sabe pasar adecuadamente del folklore balcánico a la "balada pop", quedando unos cambios algo bruscos que restan credibilidad a la pieza. Con todo, la voz de Davor Ebner, vocalista del grupo Regina, compensa ese error y le da más presencia. Si pasó a la final el año pasado Laka, Regina debería hacerlo también, pero la competencia es muy dura, y no veo clara su presencia en Moscú este sábado.

    Y ahora, mis predicciones. A la final del sábado pasarán Bielorrusia, Suecia, Malta, Finlandia, Rumanía, Bulgaria, Turquía, Israel, Suiza y una décima que me gustaría que fuera Bélgica, pero que acabará siendo Armenia (los bloques, ya sabéis...). A ver cuánto me equivoco ^_^

    Un saludo a todos mis lectores. El jueves, el análisis de la segunda semifinal.
    May 11

    Menudo añito, Cajasol

    "La temporada, evidentemente, no ha sido buena"
    Pedro Martínez

    Desastre. Con esta sencilla palabra se podría definir la temporada de un Cajasol que se ha salvado de milagro, y gracias, sobre todo, a la providencial llegada a Sevilla de Clay Tucker a modo de Séptimo de Caballería. No voy a irme con rodeos. Si el club de San Pablo no se hubiera hecho con los servicios del escolta estadounidense, muy probablemente ahora estaríais leyendo que el Cajasol se despide de la ACB hasta dentro de un año por lo menos. Y es que, antes de que Tucker arribara a tierras andaluzas, el equipo marchaba último, y con pocos visos de recuperación.

    Afortunadamente, Tucker firmó por el Caja y todo se resolvió. Resulta muy triste resumir una campaña entera en esa sencilla frase, pero es que es la realidad tal cual. El conjunto sevillano estuvo casi todo el año coqueteando con el descenso a la LEB, y por méritos completamente propios. Hasta la jornada 21, era la segunda peor defensa de la ACB, con 77,4 puntos en contra de media, así como el segundo ataque menos productivo de la Liga (69,3 tantos por partido), lo que le colocaba como 'farolillo rojo' de la tabla y solo cuatro victorias en su haber. Un balance catastrófico que nadie parecía capaz de recuperar. El cambio de Pedro Martínez por Manel Comas en el banquillo apenas había servido para algo, y los múltiples fichajes (un total de cinco) no habían resultado muy productivos, con la salvedad de Nick Caner-Medley.

    La entidad de San Pablo pagaba, de esta manera, una gestión deportiva sencillamente nefasta. Oriol Humet (cuyo futuro, por suerte, ya no estará vinculado al Caja) desmantelaba el equipo que tan bien lo había hecho en la segunda vuelta de la 07/08, y no solo no lo reforzaba, sino que lo empeoraba. Así, el club hispalense se desprendía de valores seguros como Kakiouzis o Betts para traer, en cambio, a Dejan Savanovic, sin ninguna experiencia internacional; Mile Ilic, un pívot rocoso que nada había demostrado hasta la fecha en casi ningún sitio; y Warren Carter, un interior con ínfulas de alero, cuyo único contacto con el baloncesto europeo habían sido unos pocos partidos en un equipo de segunda fila de Turquía. Para remate, se ficha por una cantidad ingente de dinero a Juanjo Triguero, un pívot de unas excelentes condiciones físicas y técnicas, pero con una debilidad psicológica que ya le había pasado factura en años anteriores.

    Y eso solo fue el juego interior, que en el puesto de base se cometieron todavía más errores. Se renueva a un Elmer Bennett que ronda la cuarentena (y con evidentes molestias físicas) y, para darle descansos de calidad, se traen a Andrea Pecile (que no es base, sino escolta) y a Pedro Rivero, quien nunca había jugado ni en la ACB ni en ninguna otra Liga de nivel. Es decir, un base muy veterano iba a tener que tirar del carro en una campaña excesivamente larga, con Liga y competiciones europeas. Obviamente, Bennett, uno de los artífices de la salvación cajista en la 07/08, no lo resistió y, poco después de que empezara la competición, anunció su salida del Caja (en cierta medida, "forzada" por el propio club) y su retirada definitiva. ¿Consecuencia? Que el Cajasol estuvo sin base definitivo durante casi toda la segunda vuelta. ¿Por qué? Tyus Edney, el primer recambio, no duró ni dos partidos; su sustituto, DeJuan Collins, nunca estuvo a la altura de las circunstancias (3,8 puntos y 2,4 asistencias en cinco choques)... Esto es, hasta el mes de enero, el Caja no tuvo ni un director de juego en condiciones.

    Por supuesto, la falta de referencias interiores y la ausencia de un base catapultaron al equipo negro al fondo de la clasificación. El club cortó entonces la cabeza a mi querido Manel Comas, pero Pedro Martínez no lo hizo mucho mejor: una victoria y ocho derrotas hasta el fichaje de un '1' puro, el del serbio Branko Milisavljevic. Su presencia en el Caja supuso todo un soplo de aire fresco para el plantel andaluz, que rápidamente encadenó, bajo su mando, dos triunfos consecutivos que a punto estuvieron de ser tres (el Real Madrid se escapó por solo tres puntos). Sin embargo, todavía faltaba algo. Un verdadero líder que sacara las castañas del fuego en los momentos peliagudos de los partidos, que asumiera la responsabilidad anotadora y diera al Cajasol el empuje definitivo hasta la salvación. Y entonces llegó 'Jesucristo' Tucker.

    ¿Por qué le llamó así? Porque resucitó a un muerto. Tras debutar con un tropiezo ante el TAU (cosa lógica por otra parte), Tucker se desató como una máquina de anotar, con una media de 20 tantos, y lideró al Cajasol en una reacción sin precedentes, cosechando seis triunfos consecutivos, tanto ante rivales por la permanencia (CAI Zaragoza, Murcia) como frente a equipos que luchaban por los 'play offs' (Joventut, Pamesa, Gran Canaria, Bilbao). En ese 'repóker más uno', los sevillanos promediaron, a su vez, 86,5 puntos, esto es, 17,2 más de lo que habían logrado hasta esa fecha. Eso sí, las prestaciones defensivas del equipo no mejoraron (78,5 tantos en contra), pero sí lo hizo su carácter, sus ganas de lucha por seguir en la ACB, un espíritu que se encarnó en las figuras de los dos refuerzos de mitad de temporada para el juego interior: Nick Caner-Medley y Xavi Rey.

    Resulta curioso el caso de estos dos pívots. Ambos llegaron por la puerta de atrás, sin hacer mucho ruido, pero, poco a poco, se fueron consolidando en los esquemas de Pedro Martínez y, al final de esta campaña, se han consolidado como dos de los pilares fundamentales de la resurrección sevillana. Por un lado, Caner-Medley (nominado para formar parte del Quinteto Ideal de la ACB) se convirtió en uno de los mejores reboteadores de la Liga, con sus 7,9 rechaces, amén de uno de los puntales ofensivos del bloque de San Pablo (10,7 tantos); mientras que Rey, cedido por el Barcelona, demostraba que la falta de experiencia, a veces, no está reñida con el talento, destapándose como uno de los 'centers' con más futuro de España. No es para menos. En las últimas siete jornadas del campeonato, el catalán ha presentado unos números excelentes, con 7,8 puntos, 5,1 capturas y 13,1 de valoración.

    La salvación parecía estar al alcance de la mano. Sin embargo, esta no llegó tampoco por merecimientos cajistas, sino de rebote. Tras esa espectacular racha de victorias, el Cajasol regresó al camino de la apatía y la desidia, dejándose avasallar por el Barcelona, el Fuenlabrada, el Estudiantes y hasta el Menorca. Tuvo que ser Javi Salgado, base del iurbentia Bilbao, el que, con un triple postrero ante el CAI, certificara la permanencia en la ACB de un equipo andaluz que solo hizo méritos para quedarse en seis jornadas. Fue suficiente, sin lugar a dudas, pero, tras haber visto muy cerca la LEB, va siendo ya hora de que se imponga una profunda reflexión sobre el futuro del baloncesto en nuestra ciudad.

    El primer paso es reconocer que la gestión deportiva ha sido deplorable, y cobrarse responsabilidades. En este sentido, estimo primordial la salida de Oriol Humet y todo su equipo de colaboradores, quienes no han sabido en ningún momento encauzar el rumbo del club en la mejor Liga europea. Encontrarse de casualidad con Clay Tucker no me parece mérito suficiente para que mantengan sus puestos de trabajo. La Caja tiene, en este sentido, una ardua labor, pues
    el club está plagado de amigos y conocidos de Humet. Ignoro a quién elegirán como recambio en la dirección deportiva del club, pero, francamente, espero que sea un hombre con experiencia contrastada y que de verdad sepa sondear los mercados nacionales e internacionales en busca de lo mejor.

    Y, después, me parece fundamental un buen lavado de cara en la plantilla. Aunque siempre he abogado por la continuidad de los proyectos, el vergonzoso papel cuajado por el actual plantel en sus últimos compromisos demuestran a las claras que, a día de hoy, este Cajasol no puede hacer más de lo que se ha visto este año. Y esta vez hemos tenido suerte, pero puede que, a la próxima, no veamos a la Virgen en forma de ametralladora estadounidense y acabemos descendiendo a la LEB. Para evitarlo, considero fundamental reforzar todo el juego exterior, empezando por el puesto de base. Milisavljevic ha probado que es un director de juego de garantías, pero la edad ya le está pasando factura y deberíamos contar con un relevo que le dé descansos de calidad. Rivero, obviamente, no es ese hombre, y debe salir. ¿Mis candidatos? Sergio Sánchez, un viejo conocido del club, y sobre todo el brasileño Marcelinho Huertas, quien se queda libre tras el descenso en Italia de la mítica Fortitudo.

    La rotación exterior también debe variar. Miso no ha hecho absolutamente nada en dos años y los rumores le colocan en Fuenlabrada el año próximo. Que se lo lleven. Es muy probable que la salida del escolta madrileño esté seguida del fichaje del sevillano Rafa Martínez, quien se marcharía del Pamesa tras la llegada a Valencia de Saúl Blanco procedente del mismísimo 'Fuenla'. Una jugada a tres bandas que podría beneficiarnos considerablemente. Como compañero de Martínez, yo apostaría por el argentino Paolo Quinteros, que se ha destapado como un soberbio '1-2' en las filas del ya descendido CAI. La permanencia de Ignerski y la llegada de Mario Stojic (o de algún estadounidense de nivel) complementarían un juego exterior de auténtico lujo.

    Finalmente, yo trataría de mantener más o menos el bloque interior cajista. Xavi Rey regresa al Barça, pero estoy convencido de que los blaugranas aceptarán cederlo un año más a Sevilla, por lo que le veo vistiendo la zamarra negra el año próximo. Dejan Savanovic y Juanjo Triguero tienen contrato, así que se quedarán, si bien yo trataría de charlar con el Barcelona para ver, si ya de paso, se quieren quedar con Triguero a cambio de Jordi Trías, quien no cuenta para Xavi Pascual. También me parece clave la permanencia de Nick Caner-Medley, a pesar incluso de su trifulca con el canterano Diouf. Un desliz en la vida privada no puede condicionar una decisión deportiva, sobre todo después del coraje demostrado por el estadounidense, clave en nuestra salvación.

    No tendrían la misma suerte Tyronne Ellis y Clay Tucker. El primero ha trabajado duro y con profesionalidad, pero me parece un jugador demasiado errático, que no mantiene ninguna regularidad en la parcela anotadora (su punto fuerte). Se le deben agradecer los servicios prestados, sin duda, pero yo no le renovaría. Tampoco me quedaba con 'Jesucristo' Tucker, quien, tras un comienzo arrollador, se ha ido desinflando gradualmente, demostrando que solo desata a la bestia que lleva dentro cuando le interesa. No es que sea un mal profesional, pero estimo que Quinteros o Rafa Martínez lo harían bien en su lugar, y no le echaríamos de menos en absoluto (o eso espero). Eso sin contar su elevada ficha... Pedro Martínez, por el contrario, debe seguir. No creo que haya hecho méritos para quedarse en Sevilla, pero necesitamos una continuidad en la línea de trabajo. Y, en el fondo, tampoco lo ha hecho tan mal... A fin de cuentas, no tenía mimbres al principio con los que trabajar...

    Termina otro año de sufrimiento, y ya he perdido la cuenta de todos los que van. La afición del Cajasol no se merece esto, ni mucho menos. Es preciso que la Caja tome cartas en el asunto y ponga al frente del club a gente comprometida con el mundo de la canasta, que sepa de este deporte y que llegue con mucha ilusión. No es normal que el octavo mayor presupuesto de la ACB acabe 14º, a dos triunfos del descenso. Los sufrimientos se han de acabar a la voz de ya. Es imperativo para la buena salud del 'basket' y el polideportivo en Sevilla. Así que, por favor, señores rectores de Cajasol, si leen esto, ¡manos a la obra! Hay que empezar a trabajar cuanto antes y no dormirse en los laureles, que hemos perdido mucho el tiempo y va siendo hora de reaccionar.
    May 01

    Au revoir...

    "La muerte es el menor de todos los males"
    Sir Francis Bacon


    No te pude decir adiós. Te marchaste sin avisar, en un caluroso uno de mayo, el día del trabajador. Un curioso homenaje que la vida te ha brindado a tí, posiblemente uno de los hombres más entregados que jamás haya conocido. Quisiera haberte abrazado por última vez, haber charlado contigo en francés (como te gustaba hacer), haber escuchado tu voz, aunque ya te costara reconocerme... Sin embargo, has decidido irte de nuestro lado sin más, sin una sonrisa final con la que recordarte para siempre.

    Te fuiste sin dolor, poco a poco. La Muerte fue compasiva, y te acogió en su regazo antes de que te sometieras a una arriesgada operación, a un post-operatorio insufrible, a una vejez sin memoria y dignidad por culpa del demonio del Alzheimer. Y solo ese pensamiento me consuela en estos momentos de duelo, en los que las palabras salen con cuentagotas de mi mente y mis labios.

    Ignoro si esto ha sido designio de Dios o tuyo, aunque conociéndote, seguro que la decisión última la has tenido tú. Pues eras un hombre recio y sacrificado
    , que nunca pensó en sí mismo. Quiero creer que, con tu último aliento, has querido realizar el mayor de los sacrificios: el de tu propia vida en favor de las nuestras. Y, aun así, no puedo alegrarme de ninguna de las maneras. Y es que todos te amábamos, desde tu mujer a tus nietos, y deseábamos tenerte a nuestro lado un poco más. Solo un rato más...

    Tu nombre no pasará a los libros de historia, pero yo siempre te recordaré como el hombre que acompañaba a mi madre al cine cuando las zorras de sus amigas la dejaban tirada; como la persona que me llevaba en su moto cuando era pequeño; como el ser humano que despertó mi pasión por los idiomas y la música clásica... Sé que no es mucho. Me encantaría darte el homenaje que te mereces, que el país entero estuviera de luto para rendir pleitesia a tu memoria... Aunque supongo que eso no te habría gustado. No eras un hombre excéntrico, o al que le agradaran la suntuosidad o la ostentación. Eras un ser humano humilde, y así espero que sea este escrito con el que quiero despedirme.

    Ojalá estuvieras aquí para leer esto. Ojalá sepas lo mucho que todos te quisimos, aunque no fueras un hombre perfecto. Ojalá sepas lo orgulloso que me sentía de que fueras mi abuelo, mi padrino, mi amigo. Te marchaste sin que te pudiera decir todo esto por última vez y, por eso, nunca me perdonaré. Podría haberte ido a ver ayer mismo, pero no creí que esto fuera a ocurrir. Pensaba que estarías a mi lado todavía para verme colocado, trabajando honradamente y dispuesto a encarar los retos que me llegaran de la vida. Tenía la esperanza de verte sentado a la mesa de mis padres estas próximas Navidades... Pero ya no podrá ser... Me has dejado. Nos has dejado.

    Puede que ahora estés disfrutando de una hermosa alcoba en el Paraíso. O quizá reencontrándote con tus hermanas, tus tías, tus padres. O a lo mejor tu alma esté visitando en este instante el Louvre o el Ermitage, conociendo tu amada París, disfrutando de un gran concierto de música clásica en Viena... Ignoro dónde estarás y qué estarás haciendo, pero sea lo que sea, seguro que eres feliz y estás en paz, pues esa debería ser la recompensa de los hombres buenos y honrados como tú al final de sus vidas.

    No sé qué más decir. Podría hablar de tu vida, tu entrega, tu amor por tus hijas... Pero diga lo que diga, no te haré justicia. Tú te merecerías mucho más que unas simples líneas en un blog de Internet, pero es todo cuánto te puedo ofrecer, así como la promesa de que cuidaré de la abuela en tu nombre. Solo te pido que me des fuerza para brindarte mi último adiós en persona, y que me guíes con tu sabiduría desde allá dónde estés, para así convertirme en el nieto que hubieras deseado que fuera.

    Hasta siempre, abuelo padrino. Au revoir, mon ami. Je ne te oublierais pas, Jerónimo. Te quiero...