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September 26 Y SE ACABÓ..."Haz que las contrariedades te alienten y los obstáculos te engrandezcan"
Anónimo
Y al fin llegó... El día que yo más temía... Mi traspaso a la sección de Fútbol Sevillano. A partir de hoy, y tras cuatro días de descanso (que se me han pasado demasiado rápido), abandono mi querido baloncesto (y, por extensión, el polideportivo) para empezar a hablar del balompié regional, esto es, todas las categorías inferiores existentes, desde Segunda B hasta Primera Provincial, pasando por alevines, infantiles y no sé cuántas cosas más. La verdad es que no tengo ninguna motivación e ilusión por volver al trabajo, y no sólo por los insulsos temas que voy a tratar, o los pésimos horarios, o el sobrecargante volumen de trabajo, o la pésima organización del mismo... Sino, sobre todo, porque mis esfuerzos en tan desagradecida sección no se van a tener en cuenta para nada, ya que mi destino en Estadio Deportivo lleva decidido desde marzo de este año.
Y es que ya sé que no cuentan conmigo una vez acabe mi contrato, allá por enero de 2008. Eso sí, nadie ha tenido la decencia de decírmelo a la cara. Me he enterado a través de terceras o cuartas personas... Como comprenderéis, mi moral está por los suelos. Ni siquiera dispongo del beneficio de la duda, aunque bien que me dijeron que este cambio de sección, realizado con nocturnidad y alevosía, era para hacerme ganar versatilidad y no sé cuántas tonterías más. Ya lo dije en su día: por mucho que tratasen de ocultarlo, meterme en Fútbol Sevillano sólo era el paso previo para "echarme". Mis sospechas, por desgracia, estaban bien fundadas.
Si, por lo menos, me hubiesen dejado en Polideportivo... Sí, la perspectiva de futuro, en teoría, seguiría siendo igual de mala, pero trabajaría en una sección que me gusta, lo que haría que llevase mejor mi precaria situación en la empresa. Ahora, encima de ser consciente de que no sigo, tengo que dar varios pasos atrás en mi carrera para hablar de categorías de las que ningún otro medio se hace eco. Sinceramente, no entiendo por qué se siguen dando determinados resultados en ED. A fin de cuentas, en Polideportivo no cubrimos todas las categorías de todos los deportes; tan sólo hablamos de los mejores equipos masculinos y femeninos de cada disciplina, y en paz. Es lógico. Si no, necesitaríamos un periódico para nosotros solos. Sin embargo, esta consecuente forma de pensar no se aplica en Fútbol Sevillano, donde hay que dar noticias de TODOS los equipos de la provincia...
Me da tanta rabia esta situación... Pero, como reza el proverbio que he utilizado como encabezamiento, no voy a dejar que esta contrariedad me destroce el espíritu, sino que lo voy a aprovechar para demostrar, por encima de todo, que soy un señor profesional que no se amilana ante la adversidad. Es cierto, no tengo ganas de luchar, pero, aun así, voy a plantar batalla como jamás lo he hecho antes en mi vida. No estoy dispuesto a darle a mis jefes la satisfacción de verme derrotado. No voy a permitirlo. Tengo un orgullo, un nombre y un prestigio a los que debo hacer honores y, si me marcho de ED, quiero hacerlo con la cabeza bien alta, sabedor de que he rendido de maravilla a todos los niveles, incluso en aquellos que desprecio, como es el caso que nos ocupa.
Estos cuatro meses van a ser duros, cierto, pero, a fin de cuentas, no voy a estar más de eso, así que me lo tomo como si fuese un trabajo eventual, en el que ganaré un buen dinero a cambio de mi esfuerzo. Un capital que, por ejemplo, me permitirá apuntarme en breve en la autoescuela; acudir a la Mereth del próximo mes de noviembre; salir a cenar con Rocío siempre que lo deseemos; comprarme mis caprichillos (como DVD's, libros y demás); hacer estas Navidades unos excelentes regalos a la gente que quiero... Además, sigo cotizando, y mi sueldo, por fortuna, no va a bajar por estar en dicha sección, así que me lo tomo con filosofía. Siempre es mejor trabajar, aunque sea en temas que no me gusten, que estar en el paro, como les ha sucedido recientemente a muchos de mis compañeros, que se han visto fuera del periódico sin previo aviso: Juanmi, Manolo Galán, Adrián, Julián, Antonio Federero...
Gracias a Dios, yo ya sé cuál es mi destino en ED, así que, a diferencia de todos ellos, tengo mucho tiempo para maniobrar con presteza y buscar mis nuevos destinos. Porque, por supuesto, si tengo la oportunidad de marcharme antes de que me echen, la aprovecharé. De momento, aun así, voy a esperar acontecimientos. Es probable, que no seguro, que haya cambios en la jefatura de mi periódico, y si eso sucede, quizá las puertas de ED no estén tan cerradas para mí como sospecho. Con unos nuevos director y gerente, a lo mejor dispongo de una nueva oportunidad para demostrar mi valía, y ganarme el contrato fijo que me merezco. Sinceramente, si eso sucediera, me daría igual la sección en la que me encontrase. Con tal de tener estabilidad laboral, me importaría bien poco todo lo demás. Claro que, antes, tienen que producirse dichos cambios. Y si no ocurren, bueno, trabajaremos con dignidad, orgullo y eficiencia, como siempre lo he hecho, y trataremos de analizar las alternativas con las que cuento.
Toca, posiblemente, una de las épocas más laboriosas y desagradecidas de mi trayectoria como profesional de la comunicación, pero no pienso rendirme. No lo hice en situaciones peores, así que esta tampoco podrá conmigo... O, al menos, eso espero
Gracias a todos por leerme. Ojalá os pueda transmitir mejores nuevas en el futuro. September 11 CONFESIONES BAJO LA LLUVIA 3.0"Estoy comprometido con la verdad" Mahatma Ghandi En tal día como hoy, y tras una prolongada ausencia por estos lares, me dispongo a recuperar esta sección de confesiones personales, aunque con un enfoque diferente. Casi todos vosotros, mis queridos lectores, conocéis muchos aspectos de mí gracias a este espacio, pero la mayoría son algo triviales, o están relacionados con gustos y aficiones mías. Hoy propongo algo diferente. Voy a descubriros algunas cuestiones un poco más profundas sobre mí. Quizá alguna sea también mundana, u os lo parezca, aunque trataré de que no sea así. Confío en que os gusten. Allá vamos:
* ¿A que no sabíais que uno de mis sueños es convertirme en Secretario General del Consejo Superior de Deportes? Pues sí, me encantaría ostentar este cargo, desde el que intentaría situar a España entre las mayores potencias del mundo. De hecho, tengo miles de ideas en la cabeza, como la inversión consecuente (por ejemplo, nada de gastar dinero en atletismo de velocidad o fondo, donde jamás ganaremos medallas en los Mundiales o los Juegos); la contratación de entrenadores extranjeros para mejorar en aquellas disciplinas en las que no brillamos (chinos para los saltos de trampolín, italianos para la natación); becas para entrenar en otros países; puestos de funcionarios para aquellos deportistas que hayan llegado a la elite de sus disciplinas; promulgar leyes para que los niños hagan, al menos, dos deportes diferentes, uno de equipo y otro individual... Pero, sobre todo, mi principal caballo de batalla sería la suspensión de cualquier ayuda económica al mundo del fútbol. Un futbolista de clase media ya cobra lo suficiente en su carrera deportiva para que, encima, reciba becas de estudio (como Doblas) y demás compensaciones por parte del Estado. Quien desee fomentar el fútbol, lo tendrá que hacer con fondos exclusivamente privados, y sin ninguna ayuda pública. Así, muchos clubes menores desaparecerían, cierto, pero esos fondos podrían invertirse en otros deportes e instituciones que lo necesitan mucho más.
* Siempre he sido creyente. Sí, creo en Dios y en Jesús, pero no en la Iglesia Católica, que jamás me ha dado motivos para depositar mi fe en ella. Además, yo prefiero tener una visión menos cerrada de las enseñanzas de Cristo y del mundo espiritual en general. Por ejemplo, yo no creo que existan el Cielo y el Infierno tal como lo dictan las enseñanzas católicas. Si Dios es siempre misericordioso, ¿por qué iba a condenarnos para toda la eternidad por sólo 70, 80 u 90 años de errores? Personalmente, yo creo que, cuando morimos, nuestras almas son evaluadas en función de nuestros aciertos y pecados para, posteriormente, reencarnarnos en otra vida que nos enseñará algo que debimos aprender en nuestra anterior existencia. Un racista, por ejemplo, sufrirá racismo y odio en su siguiente vida, para que aprenda lo errónea que fue su conducta. Asimismo, también creo que el Universo fue creado por Dios, pero desde una perspectiva más lógica. Es decir, mi fe me dicta que Dios lo creó todo, pero basándose en leyes científicas, en calculadas combinaciones de partículas y reacciones en cadena que dieron origen al Big Bang. Y es que jamás he entendido por qué religión y ciencia han de estar enfrentadas.
* Políticamente hablando, siempre me he considerado de izquierdas, pero jamás del PSOE o de IU. Los segundos jamás me han parecido una formación seria (y aun menos tras ver al desastroso señor Silva en la Delegación de Deportes de Sevilla), y los primeros me están decepcionando de manera supina en el Gobierno. Sinceramente, nunca he comprendido por qué, en este país, se tiene que ser 'rojo' y, a la vez, del PSOE. Yo apuesto, en su lugar, por una postura crítica, capaz de ver lo bueno y lo malo de cada partido político. De hecho, sueño con que, algún día, surja una formación de centro, de esas que tanto abundan por Europa, que aúne la tolerancia de la izquierda con el saber hacer de la derecha en la economía. Una coalición de ese estilo no sólo se llevaría mi voto, sino, estoy convencido, todos los de la clase media española, especialmente si su líder es Alberto Ruiz Gallardón, el único político que, hoy día, merece mi respeto. Tampoco estaría mal que surgiese un partido nacionalista andaluz en condiciones, que pelease por nuestros intereses en Madrid como Esquerra hace por Cataluña, o el PNV por Euskadi. Si todos los andaluces uniésemos nuestros votos, seríamos la mayor potencia electoral del país, y por fin podríamos lograr todo lo que nos merecemos. Dejaríamos de ser el culo de España.
* A pesar de mi último comentario, no soy nacionalista andaluz. De hecho, desprecio mis raíces andaluzas, como ya comenté en su día, y considero los nacionalismos como un movimiento político arcaico, más propio del siglo XIX que del XXI. No en vano, ¿qué sentido tiene ahora fomentar el separatismo, cuando todos tratamos de construir una Europa unida y sin fronteras? Comprendo, eso sí, que regiones como Cataluña, Euskadi, Córcega o Flandes reivindiquen su identidad, sus costumbres autóctonas, su idioma... Pero no entiendo por qué, en el camino, tienen que despreciar a los países a los que pertenecen. Además, muchas de estas "naciones" jamás han sido países independientes, así que, ¿con qué derecho reclaman ahora dicha autonomía? Escocia, por ejemplo, sí existió como reino ajeno a Inglaterra durante siglos, hasta que los ingleses la invadieron, prohibiendo durante décadas el kilt, el gaélico... ¿Ha sucedido acaso eso en Cataluña o Euskadi? Y que no me vengan los catalanes con las revueltas armadas de Barcelona de hace unos siglos. Por la misma regla de tres, Andalucía debería exigir a todo el norte de España una deuda histórica brutal por la invasión del Al-Andalus.
* Las Universidades me parecen un lastre. Si por mí fuera, desaparecerían en su mayoría. No, no estoy exagerando. Analizando mi propia experiencia, y la de otras personas cercanas a mí, he llegado a la conclusión de que la enseñanza superior en nuestro país está muy mal montada. No responde a las necesidades laborales de nuestra sociedad, y sólo sirve para que muchos petulantes y pomposos inútiles cobren una pasta a final de mes. Ese es el caso de Periodismo. Personalmente, creo que todas las facultades de esta rama deberían ser borradas del mapa y, en su lugar, deberían crearse escuelas fomentadas por los medios de comunicación, en las que la enseñanza del periodismo fuese práctica desde el principio hasta el final. Sus plazas serían limitadas, en función de la oferta laboral existente. Así, si en Sevilla sólo se necesitan 20 periodistas, tan sólo habría otras tantas inscripciones en dichas escuelas, a las que se accedería mediante un examen de Lengua y Redacción. De este modo, las empresas estarían obligadas a contratar en firme, y no a explotar becarios, hacer contratos basura, aprovecharse de la ilusión de los jóvenes que desean labrarse un futuro...
* Nunca me he atrevido a escribir una novela en serio. No me veo capaz. Creo que redacto razonablemente bien, y soy un comunicador notable (modestia aparte), pero sería un desastre como novelista. ¿La razón? Sencillamente, me voy demasiado por las ramas cuando tengo espacio ilimitado para escribir. Cuando trabajo como periodista, siempre dispongo de límites, tanto temáticos como espacio-temporales, que me ayudan a ser escueto y directo. Pero cuando estoy ante un folio en blanco, puedo ponerme a escribir líneas y líneas sin que estas tengan la calidad necesaria para ser buena literatura. No valgo para narrar aventuras de ficción, pese a que tengo una imaginación bastante prolífica. Además, y me avergüenza decirlo, soy bastante flojo. Prefiero ver las escenas que me invento en mi cabeza, que ponerlas sobre un papel. Me da muchísima pereza, la verdad. Quizá algún día, cuando considere que tengo mi talento lo suficientemente pulido, me anime a escribir una novela, pero no creo que eso ocurra dentro de poco. Antes, tengo que encontrar la historia perfecta, la que mejor se amolde a mis habilidades, mi personalidad y mi alma.
Bueno, creo que, por hoy, ya es suficiente. Espero que este texto haya sido de vuestro agrado. Un saludo a todos. September 09 PERIPECIAS DEL EUROBASKET"En el Eurobasket hay un nivel altísimo"
Dirk Nowitzki
En esta semana que termina he tenido la oportunidad de vivir una de las experiencias personales y profesionales más gratas de mi existencia. Tras cinco años en la profesión, por fin he podido cubrir un gran evento internacional (uno de mis sueños periodísticos), el Eurobasket de España, cuya primera fase se disputó en Sevilla estos días atrás. Ni que decir tiene que ha sido una vivencia agotadora, tanto física como psicológicamente, pero, sin lugar a dudas, ha merecido mucho la pena. Aunque con ligeros matices, eso sí...
Aunque mi cobertura del Eurobasket comenzó en la primera semana de agosto, con mis viajes en tren de una mañana a San Fernando (localidad donde la selección se concentró), la acción de verdad arrancó hace dos jueves, con la visita de José Manuel Calderón a la cárcel. Allí, un grupo de reclusos había formado un equipo de baloncesto con el nombre del base, quien fue a ver a estos presos para mostrarles su apoyo. Por supuesto, allí también estuve yo para cubrir el acto y lograr las primeras declaraciones de un miembro del combinado nacional en Sevilla. La visita fue realmente emotiva. Ya no sólo por el gesto de Calderón de visitar, saludar y dialogar con los reos, que es digno de elogio (me pregunto cuántos futbolistas harían lo mismo), sino por la misma actitud de los prisioneros, que fue ejemplar. Su modélica conducta, pese a estar encerrados, me hizo replantearme muchas cosas, como la suerte que he tenido en la vida, y ellos no... Eso sí, la mayoría de los que estaban allí eran delincuentes de poca monta, posiblemente ladrones y timadores. Los realmente peligrosos fueron los que nos rondaron cuando salíamos de Sevilla 2. Y es que los funcionarios de prisiones "tuvieron a bien" abrir todas las compuertas del pasillo por el que teníamos que pasar, paseándose algunos presos con muy mala pinta a nuestro alrededor... Obviamente, yo sabía que no iba a pasar nada, pero no dejé de estar ojo avizor, por si acaso.
Al día siguiente, el viernes 31, por fin ví (y con mi querida acreditación en mi poder) a los discípulos de Pepu Hernández entrenándose en el remozado pabellón de San Pablo. La verdad es que ha quedado francamente bien, sobre todo el parqué de la cancha, así como el nuevo sistema de climatización, que se agradeció bastante durante los días de partido. Tan sólo pudimos asistir a los últimos minutos del entreno, tras el cual nos pusieron en suerte a Navarro y Berni Rodríguez. Me decepcionó no poder entrevistar al jugador que yo quisiera, como sí pude hacer en San Fernando. Entre otras cosas, por tener que compartir al protagonista con radios y televisiones, que no dudan en empujarte, moverte la libreta y demás para coger los mejores sitios. Es una auténtica guerra sin cuartel, donde sale lo peor de cada periodista y cámara. Menos mal que yo, en mis tiempos, fui jugador de rugby
Y así, con suma tranquilidad (y con la exclusiva de lo que costaba el seguro de Garbajosa en mi haber), arribé al sábado 1, cuya mañana se presentó ajetreada como pocas. Primero, cubrí la visita del alcalde, el señor Menteserrín, al hotel de la selección, un acto muy breve, más de lo que yo me esperaba, en el que sólo el edil nos atendió. De ahí, me tuve que ir corriendo hasta la Casa Rosa, sede protocolaria de la Junta de Andalucía, para asistir a la recepción que allí ofreció el presidente Manuel Chaves al combinado nacional. Una cita a la que llegamos tarde "gracias" a la estricta seguridad del recinto. De hecho, creo que le di sin querer un portazo a un jugador de España intentando entrar en la sala donde ya había comenzado el agasajo... Menos mal que nadie me vio
El domingo 2 se planteaba tranquilo y relajado en teoría... hasta que me llegó un SMS diciendo que Jorge Garbajosa iba a dar una rueda de prensa en el hotel de concentración aquella mañana. Como no podía ser de otra manera, hasta allí que fui, dispuesto a averiguar por fin si el ala-pívot podría disputar o no el Eurobasket con España. Durante tres largos cuartos de hora, esperamos en el hall al jugador y al presidente de la Federación Española de Baloncesto, José Luis Sáez, con la tensión creciendo por momentos. Yo, aun así, no pude quedarme quieto, y comencé a dar vueltas por el hotel hasta que me encontré con Jordi Trías, el teórico sustituto de 'Garba'. TVE le estaba entrevistando, y no dudé en colocarme al lado para averiguar qué iba a pasar. Y la duda por fin se disipó: Trías anunciaba que sería Garbajosa el que jugase el Europeo, y no él.
A los pocos minutos, Garbajosa y Sáez bajaron y, entre los aplausos de toda la prensa (incluídos los míos), anunciaron lo que yo ya sabía. El jugador, visiblemente agotado y emocionado, casi se echó a llorar en más de una ocasión, lo que reforzó su imagen de persona comprometida y luchadora. Fue impresionante ver a un hombre hecho y derecho como él de esa manera... Como también lo fue el excelente catering que nos pusieron a los periodistas, y del que di buena cuenta, especialmente de los bocadillos de jamón con tomate. Tampoco estuvo mal el tentempié vespertino, con pastelitos y galletas, aunque, a nivel profesional, esa tarde fue menos productiva. Me habían dicho que, en aquella sobremesa, íbamos a poder hablar a solas con el jugador que quisiéramos, y yo, inocente de mí, pensé que por fin tendría la oportunidad de entrevistar a Pau Gasol, quien se me ha resistido gracias al ..... del agente. Ni por asomo. Se podía charlar con Berni, Cabezas, Mumbrú, Marc Gasol (quienes, por cierto, ya habían hablado recientemente)... Pero ni rastro de Pau, Navarro o Pepu. Estos habían sido reservados para una rueda de prensa posterior que me tuve que tragar, y que ralentizó considerablemente mi trabajo. De hecho, acabé saliendo de la redacción a las 12:30 de la noche...
Pero lo peor ya había pasado. Las mañanas de actos y ruedas de prensa terminaron, y comenzaba lo que yo más deseaba: el torneo. Llegué pronto este lunes pasado a San Pablo, y rápidamente me di cuenta de la magnitud del evento. Miles de personas habían venido desde Letonia para animar a su selección, así como muchos medios de comunicación tanto del país báltico como de Croacia o Portugal. El ambiente dentro del pabellón era tremendo. Los letones, disfrazados con pelucas de mujer y coronas de flores (uno incluso iba ataviado como una canasta), no pararon de animar y cantar durante todo su debut en el Eurobasket; las Red Foxes, las animadoras europeas más famosas en el mundo del basket, hacían las delicias con coreografías y vestidos de lo más originales (y que nadie entienda esto como un comentario erótico-festivo, por favor ¬¬); los aficionados sevillanos, alentados por las charangas, animaban más de lo que jamás había visto en aquel pabellón... Desde la Copa del Rey de 2004 no había presenciado nada parecido. Era increíble, casi tanto como el catering para periodistas: jamón, queso curado, sandwiches de todo tipo, patatas, frutos secos, refrescos, agua serbia -Vodavoda era la marca-...
Tras proveerme del conveniente avituallamiento, me dirigí a mi asiento en la tribuna de prensa. Confiaba en que me tocara al lado de algún compañero hispalense, pero no pudo ser. Al contrario, tuve la mala suerte de estar al lado de dos periodistas croatas, cuya apariencia no invitaba a ninguna clase de conversación. Y, a mi izquierda, la gente de Marca, que me demostró muy poquita educación. ¿Un ejemplo? Hablaba yo con Sergio Ávila, redactor de ABC Sevilla, sobre Rusia, que estaba en muy buena forma, y le decía que, como empezase a jugar en serio, podía incluso ganarnos a nosotros. El periodista de Marca esbozó una risa de desprecio a mi comentario. Lo miré, y traté de explicarme, pero hizo caso omiso a todas mis aseveraciones. Personalmente, me sentó bastante mal aquel gesto. No entiendo por qué tuvo que despreciarme así, sin conocerme en absoluto, ni saber nada de mi experiencia con el baloncesto. Quizá por ello me gustó que España perdiese ante Croacia, aunque él obviaba la realidad (que habíamos jugado muy mal frente a los balcánicos) y se escudaba en una falta no pitada en el último segundo. Muy típico de Marca, ¿no es cierto?
¿De verdad jugamos mal ante Croacia? Yo creo que sí. Y también contra Letonia, sólo que esta no tiene el talento del que dispone el conjunto arlequinado. En esos dos partidos, me dio la impresión de que la 'Roja' jugaba con demasiada soberbia, sabiéndose ganadora con tan sólo estar en la cancha. Cuando se distanciaba lo suficiente, parecía que no se tomase en serio a sus rivales, defendiendo con menos intensidad y atacando como un equipo de colegio. Daba auténtica lástima. Sí, luego reaccionaba, pero, si ante Letonia eso fue suciente, no pasó lo mismo con Croacia, que nos acabó doblegando con dos triples en los últimos 30 segundos. Pese al "regocijo" por la lección de humildad que recibió tanto la selección como el compañero de Marca, me supo mal contemplar aquella derrota, sobre todo porque aquel, probablemente, fue mi último partido de baloncesto como periodista. Y me habría encantado narrar una victoria, en vez de un clamoroso tropiezo.
Más cosas que no me gustaron... Las mesas de la tribuna de prensa, que eran muy pequeñas e incómodas; que nos "lloviera" encima por el exceso de humedad que había en San Pablo; que mi fotógrafo tardase mil años en mandar las instantáneas de los choques (no se enteraba de que teníamos que cerrar a la una); que me tocara muchas veces el maquetador torpe, que tarda otro milenio en diseñar páginas de lo más simples... Pero, por encima de todo, lamento no haber podido dedicar a este evento todas las páginas que se merecía. Yo confiaba en publicar un suplemento especial para el comienzo del Eurobasket, así como en escribir un sinfín de textos y entrevistas sobre el campeonato. Sin embargo, mis "sabios" jefes no lo estimaron oportuno. Apenas me dieron espacio antes y durante el torneo; no aparecimos en portada ni una sola vez en los días previos; los partidos de Segunda B tenían más peso en la primera página que nosotros; no se nos ayudó en nada; dificultaron nuestros descansos; no se publicó ningún suplemento (fuimos EL ÚNICO PERIÓDICO que no redactó un especial); no se tuvieron en consideración ninguna de mis ideas y sugerencias... Y todo por culpa de unos jefes incompetentes, que no han sabido ver el negocio, como les denunció el responsable de publicidad del periódico poco después de que terminase el Eurobasket en Sevilla.
Ha sido una lástima, desde luego, pero, por lo menos, a mí me queda el consuelo de haber cubierto un gran evento; disfrutado de varias jornadas intensas y emocionantes a nivel profesional; conocido en persona a jugadores de la talla de Calderón; paladeado jamón del bueno y vivido unos días magníficos. Sin duda, la experiencia ha merecido la pena.
Un saludo a todos mis lectores.
P.D.: Ya sé que os estaréis preguntando: ¿Y a Andrés Montes? ¿A él no lo conociste? Pues me temo que no. Traté de pillarlo el segundo día, pero se hizo el longui con el móvil, y ya no lo volví a intentar. Recordé que, muchas veces, es mejor no hablar con estos personajes, ya que entonces se transforman en personas poco agradables, que echan por tierra su máscara pública, esa que sí gusta. Así que decidí no hablarle más, para así conservar en mi memoria su imagen del peculiar comentarista que tanto me divierte... Eso sí, qué poco tiene que ver este Montes con Pedro Barthe. Este último sí que es todo un señor, tanto en el periodismo como en la vida real, tal como me demostró hace unos pocos meses, cuando tuve la oportunidad de conocerlo en persona en San Pablo. Una pena que nadie le reconozca su valía como se merece. September 03 LUCES Y SOMBRAS EN OSAKA"Ha habido muchos fallos" José María Odriozola Sinceramente, no podría estar más de acuerdo con el presidente de la Federación Española de Atletismo. El papel de España en los recientemente finalizados Mundiales de Osaka ha sido, cuanto menos, decepcionante. Tan sólo tres medallas se han conseguido, cuando podrían haber caído muchas más, y todo por la falta de coraje de nuestros atletas, que han fallado, como siempre, en las grandes ocasiones. No obstante, el balance general de este campeonato debe ser positivo, ya que los países de nuestro entorno, otrora potencias en este deporte, han tenido también muchos problemas para subirse al podio.
Así, Italia, hasta las dos últimas jornadas, no tenía ni una sola presea en su casillero. Un estadounidense nacionalizado, Andrew Howe, fue el que abrió el medallero para los transalpinos, que, al final, han conseguido el mismo número de metales que nosotros: tres. Francia, por poner otro ejemplo, sólo ha cazado dos medallas; el Reino Unido, si no llega a ser por sus velocistas, sólo habría arañado una; Marruecos, que antes dominaba el medio fondo, se ha quedado con una; Japón, también una... Incluso China, que promete arrasar en los Juegos de Pekín, se ha tenido que conformar con tres. Eso sí, estos países han conseguido más platas y oros que nosotros, de ahí que hayan terminado por delante en la clasificación. Pero, si contamos el total de preseas cosechadas, España estaría en octava posición, por lo que debemos sentirnos bastante satisfechos.
Sin embargo, a todos se nos ha quedado la sensación de que se podría haber logrado mucho más. Mario Pestano, por ejemplo, podría haberse subido al podio fácilmente en disco, ya que las medallas han estado muy accesibles; Concha Montaner, que había presentado grandes marcas esta temporada en longitud, ni siquiera se metió en la final; Juan Carlos Higuero, campeón de Europa de los 1.500 metros en pista cubierta este invierno, ni siquiera terminó entre los diez primeros... Y así muchos casos más. La verdad, no entiendo la falta de carácter de nuestros atletas. Si hacen buenas marcas a lo largo del año, ¿qué es lo que les impide rendir a la altura de sus posibilidades en las grandes citas al aire libre? Por culpa de esa debilidad mental, España se marcha de Japón con muchos menos éxitos en su haber de los que podría haber tenido, y eso debe acabar ya.
Quizá la Federación debería plantearse seriamente la contratación de un gabinete de psicólogos (en el caso de que ya lo tenga, de BUENOS psicólogos) que ayude a nuestros deportistas a concienciarse de que pueden estar entre los mejores. Sólo hay que fijarse en el caso de Mayte Martínez, bronce en estos Mundiales. Ella jamás se había visto capaz de lograr una medalla mundialista, y sin embargo lo ha conseguido. ¿Por qué? Porque supo competir. Porque, cuando vio que tenía la oportunidad de subir al podio, la aprovechó. Por desgracia, ha tardado muchos años en creérselo, lo que ha provocado que su carrera deportiva no haya sido tan laureada como podría haber sido. Ese fallo generalizado entre nuestros atletas, esa falta de confianza en sus posibilidades, tiene una fácil solución, que es la de convencerles de que se equivocan. Hay que meterles en la cabeza que pueden estar en la elite de sus respectivas pruebas. Eso sí, si realmente lo desean...
Y es que a veces parece que a nuestros atletas les da igual hacerlo bien o mal. Por ejemplo, nuestro competidor en el decatlón se jactaba, tras terminar horriblemente mal en los 400 metros, de que no sabía hacerlo mejor, que eso era lo máximo que podía hacer. Pues narices, si no eres bueno, ¡NO TE DEDIQUES AL ATLETISMO! Me resulta indignante que se destinen fondos a financiar las carreras de personajes así, que jamás llegarán a nada, y que les importa un comino si quedan los últimos o los primeros. Si de verdad tenemos tan pocos recursos para el deporte, ¿por qué los invertimos así de mal? He ahí otro de los grandes cánceres de nuestro atletismo. Destinamos dinero a deportistas que jamás nos darán medallas, o estarán cerca de ellas. ¿Qué sentido tiene eso? Personalmente, envidio el modelo de Suecia. Este país tiene cinco atletas de elite, pero todos son firmes aspirantes al podio, e incluso a hacerse con el oro. Quizá puedan fallar, pero, por lo menos, siempre están ahí, lo que no se puede decir de muchos españoles.
Mi modelo de gestión sería simple: quitaría las becas y ayudas a todos aquellos que no sean claros candidatos al éxito. Siento decirlo así, pero si no valen para el atletismo, que se dediquen a otros deportes o materias. No vamos a estar pagándoles para que hagan el ridículo año sí, año también. Y así, los que de verdad merezcan la pena, recibirían todo lo que necesitasen para llegar al nivel de las medallas. Por ejemplo, la jerezana Mercedes Chilla, plusmarquista nacional de jabalina, podría entrenarse todo el año con el legendario Jan Zelezny, que le podría enseñar nuevas formas de lanzar, mejorar su estilo... Y así sucesivamente con todos aquellos que puedan despuntar. Luego, con los muchos recursos sobrantes, trataría de fomentar la cantera, promocionar este deporte en los colegios, garantizar la permanencia de las escuelas de atletismo (o crear nuevas), pagar mejor a los entrenadores de las mismas... Y todo para que, dentro de 15 ó 20 años, tengamos diez o quince aspirantes a medalla, y no sólo dos.
Por supuesto, hay que invertir con cabeza. No tiene ningún sentido formar a los chavales en disciplinas que jamás van a poder dominar, como la velocidad (terreno vedado para los estadounidenses y caribeños) o el fondo (que dominan con rotundidad kenianos y etíopes). Hay que centrarse en el medio fondo, los lanzamientos y los saltos, así como la marcha, que tan excelentes resultados nos ha dado siempre. Estoy convencido de que, si nos esforzásemos en sacar buenos saltadores y lanzadores, España tendría mucho que decir en pruebas como la jabalina, el peso, la longitud o la altura, en las que la técnica se impone muchas veces a las condiciones físicas. Debemos apostar por ellas, ya que son el camino a la gloria en el atletismo. Y si no, que se lo digan a Alemania, Bielorrusia o la República Checa.
De todas maneras, hay que ser optimistas. Estamos en mejor situación que otras naciones que invierten más en deporte que nosotros, y no hay que olvidar que muchos de nuestros números uno han acudido lesionados a esta cita (Juanma Molina), o ni siquiera han podido venir (Marta Domínguez, Joan Lino, Josephine Onyia). Personalmente, creo que el balance de tres medallas es aceptable, y firmaría el mismo para los próximos Juegos Olímpicos. De hecho, creo que tanto la plata de Paquillo como los bronces de Mayte Martínez y María Vasco se pueden reeditar en Pekín. Tan sólo espero que, si Pestano u otros tienen la oportunidad de sumar metales a nuestra cuenta, lo hagan y no se vengan abajo como siempre les sucede. Y si no, por Dios, que alguien les dé un toque de atención.
Un saludo a todos mis lectores. |
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