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    September 27

    ¡OH CAPITÁN, MI CAPITÁN!

    "Siempre soñé con un homenaje así"
     
    El pasado jueves, el pabellón de San Pablo, y toda Sevilla en general, homenajeó a uno de los jugadores de baloncesto más emblemáticos de la historia de nuestra ciudad, y del Cajasol (o Caja San Fernando, como prefiráis). Raúl Pérez, quien confirmó su retirada de las canchas hace ya bastante tiempo, decía adiós a la pista que más alegrías le ha dado a lo largo de su carrera, con una serie de actos sumamente emotivos, en especial la retirada de la camiseta con el número nueve, esa que lució durante doce campañas, una cifra inigualable hasta el momento y que le convierten, sin duda, en el gran capitán del club hispalense, y de todos los corazones cajistas. Un concurso de triples, su gran especialidad, y un partido con algunos de sus antiguos compañeros y amigos, pusieron el punto final a la trayectoria del alero de Carmona, quien ya tiene su nombre inscrito con letras doradas en la historia del basket de Sevilla.
     
    Podría ponerme ahora a enunciar todos los méritos, éxitos y demás honores que ha conquistado Raúl durante sus 20 años como profesional de la canasta, pero, como ya se ha escrito mucho sobre el tema, prefiero hablar de lo que él ha significado para mí. Porque Raúl Pérez no ha sido sólo para mí un símbolo del cajismo, o un jugador excepcional de basket, sino un amigo, un compañero de fatigas y un emblema de mi carrera periodística. No en vano, la primera noticia que yo escribí fue de su regreso al Caja San Fernando, allá por julio de 2002. Antes de hablar con él, estaba sumamente nervioso. Era mi primera entrevista y, aunque tenía muy claro lo que quería preguntarle, no sabía cómo me iba a ir... Sin embargo, Raúl me atendió con mucha amabilidad y cortesía, permitiéndome escribir una noticia muy completa, de la que siempre me he sentido particularmente orgulloso.
     
    Un mes después de hablar por teléfono, nuestros caminos volvieron a cruzarse. Una tarde en ABC se me ocurrió una curiosa idea para un reportaje: Raúl y Víctor, los hermanos Pérez, en una entrevista conjunta hablando de la oportunidad de jugar juntos en el Caja San Fernando durante aquel verano de 2002. Los llamé y la propuesta les encantó, quedándome una noticia muy coqueta e interesante, que a punto estuvo de ser mi primera portada como profesional (me lo impidió Ronaldo, con su fichaje por el Real Madrid ¬¬). Tras conocerle en persona, la excelente opinión que tenía de él no cambió en absoluto. Todo lo contrario, mejoró ostensiblemente, ya que descubrí a una persona humilde, franca, simpática y muy agradable. Me encantó charlar con él, y también con su hermano, al que le sacaba poco más de dos o tres años, y con el que congenié incluso más rápido que con el propio Raúl.
     
    Desde entonces, Raúl siempre ha sido una de mis predilecciones. Y no sólo por eso. Siempre que podía, me dedicaba unos minutos para charlar tras los entrenamientos y, como poco, me saludaba y preguntaba cómo andaba; tal vez no me ofrecía muchos titulares espectaculares, pero entrevistarle era una gozada, ya que me proporcionaba material para páginas y páginas; me "regaló" algunos de mis mejores reportajes, como su visita a ABC junto a su entrenador, Gustavo Aranzana; y siempre que le necesitaba, no dudaba en echarme un cable. Recuerdo con especial cariño aquella ocasión en la que, trabajando para Sevilla Televisión, se me cayó mi invitado a última hora y le pedí que viniera corriendo para una charla en directo. No se lo pensó dos veces y acudió, salvándome la vida. Era (y es) un solete y, por eso, lamenté mucho el día en que, durante la temporada 03/04, se lesionó contra el Manresa, una molestia que le hizo perderse lo que quedaba de campaña.
     
    Esa dolencia fue el comienzo del fin de su carrera ACB. Raúl nunca terminó de recuperar el tono físico, aunque eso no le impidió aguantar dos años más en la elite como capitán del Caja San Fernando. Quizá no jugó mucho, pero su labor como líder y mediador en el vestuario fue crucial, sobre todo durante la 05/06, año en el que el Caja rozó el descenso durante demasiadas jornadas, y en el que los problemas internos se multiplicaron. Casi nadie del público apreció sus esfuerzos desde la sombra, pero, desde mi privilegiada posición de redactor de Estadio Deportivo, sí pude darme cuenta de lo vital que fue para el equipo, y no dudé en defenderle en cada ocasión que alguien le criticaba. Se lo merecía. No había un capitán mejor para la nave cajista en esos oscuros momentos.
     
    Por desgracia, como ya he indicado, ya no estaba físicamente para jugar en ACB, así que el club le enseñó "amablemente" la puerta, por segunda vez en su carrera. Me dio mucha rabia que la noticia de su marcha me pillara de vacaciones. Me habría encantado despedirle de la forma en la que se merecía, pero, de todos modos, aquella no sería la última vez que nos pusiéramos en contacto. Con anterioridad, ya me había ayudado en mi serie de reportajes sobre el décimo aniversario del primer subcampeonato de Liga del Caja; y, en verano de 2007, hizo lo propio con mi serial sobre los 20 años de existencia del club hispalense, con fotos especiales junto a sus amigos José Alberto Pesquera y Carlos Montes en la redacción de ED.
     
    Me habría encantado haber puesto punto final a mi trayectoria profesional con una entrevista a su persona, como ocurrió cuando me marché de ABC, pero, lamentablemente, no pudo ser. Sin embargo, para eso existe este espacio, ¿verdad? Por eso mismo, quiero, desde aquí, agradecerle a Raúl todos los excelentes momentos que me ha hecho vivir, tanto deportivos como personales; el magnífico trato que siempre me ha dispensado; la amabilidad con la que me atendió en cada llamada de teléfono, en cada entrevista, en cada entrenamiento; las veces que me salvó la vida con sus declaraciones... Son tantas cosas que ya casi ni me acuerdo de ellas. Has sido un gran compañero, e incluso, pese a la diferencia de edad y demás, un amigo. Siempre te llevaré en mi corazón, como una de las mejores personas con las que traté durante mis días de periodista. Muchas gracias por todo, y que tengas la mejor de las suertes, allá donde vayas.
     
    Un saludo a todos mis lectores.
    September 21

    ANIVERSARIO DE DOS POLOS

    "Una vida bien escrita es casi tan rara como una vida bien vivida"
    Thomas Carlyle


    A lo largo de esta semana se van a cumplir dos aniversarios de sendos acontecimientos que, en buena medida, cambiaron mi vida. Uno tuvo lugar hace ya diez años (Dios, qué mayor me siento al pensarlo ^^u), y el otro hace nada, un año tan sólo. Siempre he dicho y he pensado que septiembre es el mes de los cambios, aquel en el que todo comienza de nuevo y, en mi caso, no podría tener más razón. No en vano, el primer suceso dio un giro de 180 grados a toda mi existencia, y el otro ha hecho que enfoque mi futuro con un horizonte muy distinto al que siempre había tenido en mente.

    Pero no adelantemos acontecimientos, y destapemos el velo del misterio de ese primer suceso. Se trata de mi entrada en el Bachillerato. Quizá esta etapa de la vida, para cualquier otra persona, no tuvo significado alguno, pero, para mí, abandonar al fin la ESO y enfocar mis dos últimos años de Instituto supusieron una auténtica liberación. ¿Por qué? Muchos de mis lectores ya lo sabéis, pero todavía hay varios que no, así que toca retrospectiva autobiográfica XD. Cuando salí del colegio, dejé atrás demasiadas cosas. Ya no solo amigos y un "reino" -a fin de cuentas, mi voz tenía mucha presencia en mi escuela, tanto entre los profesores como entre los alumnos de octavo y séptimo-, sino todo un estilo de vida (para el que quiera saber más, que me pregunte por otros medios, que no tengo ganas de relatar tanto Lengua fuera). Entraba en el Velázquez, instituto impuesto por mis padres, con algo de miedo, pero con el objetivo de empezar de cero, conocer gente nueva, encontrar personas que fueran importantes y no me fallaran...

    Por desgracia, la suerte no corrió de mi lado. Las dos clases de la ESO que tuve fueron, como poco, terribles. Burlas, ofensas, quemaduras, humillaciones, hurtos... Sin embargo, lo peor de todo, con diferencia, fue que no tuve, durante dos años, ni un solo amigo. Ni un solo hombro sobre el que apoyarme, o sobre el que llorar. Ni una sola persona con la que charlar de las cosas que me gustaban o desagradaban, con la que ir a ver partidos o al cine. Nadie. Durante dos años, viví en un ostracismo bestial, soportando incluso el vacío entero de mi clase de 4º de ESO. ¿Por qué? Simplemente por ser diferente y sacar buenas notas. Ese fue todo mi pecado. Y no, no era el típico empollón repelente que mira a todos por encima del hombro, con superioridad y soberbia. Los que me conocéis, sabéis perfectamente que ese no es mi estilo. La gente, al final (muy tarde en la mayoría de las ocasiones), se daba cuenta, y trataba, en la medida de lo posible, de subsanar todo el mal que me hubieran podido hacer, pero nunca me terminaban de tender la mano. Siempre estaba solo, y mi única compañía eran los libros, mis videojuegos y mis escritos. Y los recuerdos de un pasado feliz y glorioso, que jamás regresaría...

    Por estas fechas, se acercaba el nuevo curso, y estaba muy asustado. Ya había pasado dos años de auténtico infierno, saboreando todos los significados posibles de la palabra soledad (salvo el de la orfandad plena, afortunadamente), y no quería un tercero. Mis ruegos a mis padres para que me cambiaran de centro siempre caían en saco roto, así que me disponía a pasarlo mal otros nueve meses cuando, una tarde, llamó a mi casa un conocido de mis clases de optativas y francés: José María. Me telefoneaba para decirme que, en aquel Primero de Bachillerato, estaríamos juntos en clase, una noticia que le dio un vuelco de alegría a mi corazón. Chema había sido el único que me había tratado bien hasta entonces, pero nunca habíamos tenido la suerte de coincidir en la misma clase (salvo el par de horas a la semana de las asignaturas que he mencionado). Ahora, él iba a estar allí, conmigo. Por fin veía la luz al final del túnel. Tenía un amigo.

    Y la alegría no vino sola. Cuando me senté al lado de José María en clase, por la puerta entró otro conocido mío, con el que jamás había compartido aula, pero que era amigo de otro conocido. Siempre nos veíamos en los recreos, y nos gastábamos bromas de todo tipo, siempre de buen rollo. Nada más entrar, me dijo: "¡Coño! ¡No me digas que tú también estás aquí!". Se sentó inmediatamente a mi derecha, y no dudó en brindarme su amistad. Manolo era su nombre. Ya no tenía solo un amigo; eran dos los que me iban a acompañar en este curso. A ellos se unió otro chaval más, Miguel, con el que no forjé tantos lazos, pero que fue un buen compañero y colega durante el curso. Manolo, él y yo, de hecho, conformamos un frente muy unido, que protagonizó varias de las coñas de la clase de aquel año, como lo de "la amistad es otra forma de amor"; "oye, dejad de sacar fuerte"; la teoría del T.P.M.; y mil tonterías más.

    Y ya no sólo me divertía en clase. Chema me empezó a llamar para ir al cine, y comenzó a fraguarse un grupo de amigos que duraría bastante tiempo, con Josema, Manolo, Laura, sus amigas o Noelia y su novio, a los que, posteriormente, se unieron Mariela, José Carlos, Milka, Lidia... Ir al Instituto ya no era una tortura, un infierno. Ya no deseaba salir del Velázquez. Era feliz, una palabra que, durante dos años, me había sido completamente ajena. Desde entonces, y aunque han existido momentos mejores y otros peores, nunca me he sentido tan solo como en aquellos horribles días de mi adolescencia. Gracias a Dios, siempre he estado rodeado de buena gente. Algunos, con el paso del tiempo, se fueron cayendo gradualmente, a veces por las circunstancias de la vida, otras veces por deméritos propios; pero también han ido llegando otros que han ido rellenando esos huecos. Desde entonces, pude crecer como persona y ser yo mismo; fui venciendo mis miedos y mis pesares; fui convirtiéndome en el hombre que soy hoy día. Uno capaz de todo, que no se deja amedrentar por la adversidad con facilidad.

    Precisamente, hace un año, ese espíritu fraguado contra los reveses tuvo que afrontar una durísima prueba. En mi antigua empresa, Estadio Deportivo, me quitaban del trabajo de mis sueños (dirigir las secciones de Baloncesto y Polideportivo) para colocarme en una papelera de reciclaje llamada Fútbol Sevillano. Un destino atroz, que nadie en ese periódico quiere por la extenuante carga de trabajo que supone, a la que, en esa temporada, se unían varios extras más, como todos los suplementos de cantera (todos los partidos sevillanos desde benjamínes hasta juveniles), que elaboraba esa sección en completa soledad. Para colmo, yo ya sabía, por esas alturas, que me iban a echar en enero de este año, por lo que cualquier esfuerzo o sacrificio que hiciese, no iba a tener reconocimiento alguno en el futuro, ni iba a servir para nada.

    El 26 de septiembre de 2007 se producía definitivamente mi cambio de destino. Ni que decir tiene que lo encaraba con muy pocas ganas, asqueado por cómo me habían boicoteado durante el Eurobasket, y cómo habían provocado mi caída, sin ningún miramiento ni compasión. Durante varias semanas, ir a trabajar se convirtió en una tortura casi tan insufrible como lo era acudir a clase durante la ESO (eso sí, con la diferencia de que, esta vez, me pagaban por pasarlo mal Risa). Las horas se me pasaban eternas en la redacción, no disfrutaba en absoluto de lo que hacía y, encima, el trabajo siempre se acumulaba y nunca parecía tener fin. No obstante, y pese a que no me encontraba con fuerzas para nada, aguanté el tipo y me propuse, al menos, despedirme de ED con la cabeza alta. Ya que me iban a echar, por lo menos que no les diera ninguna excusa para ello.

    Y efectivamente, no se la di. Durante cuatro larguísimos meses, me enfrenté a todos los avatares y obstáculos, fueran del tipo que fueran, y no di mi brazo a torcer. De hecho, en la redacción alucinaron con mi adaptación a una sección tan dura y exigente como esa. Trabajaba a destajo, e incluso llegaba a dirigir a gente que, sabiendo más que yo de fútbol regional, no tenían mi capacidad de organización y distribución de las labores (momento pegote, lo siento ^^u). Empecé a recibir halagos y, pese a que, efectivamente, no me renovaron el contrato, me pude marchar muy orgulloso de mí mismo, no tanto por aguantar el tipo (que era mi deber y obligación), sino por devolverle la jugada a los que me la habían intentado 'colar', dejándoles sin excusas para mi despido y sacándoles los colores a todos ellos.

    Sin embargo, durante ese tiempo, me percaté de que no estaba dispuesto a que mi vida siguiera por ese camino de inestabilidad y razones baratas. Aquel 26 de septiembre marcó el comienzo del fin de mi carrera periodística profesional. Decidí que, con 25 años, no me podía permitir más pérdidas de tiempo, y tomé la determinación, no sin pesar y tristeza, de dejar el periodismo hasta que no me llegara una oferta laboral realmente buena, que compensara mis esfuerzos y me diera la posibilidad de progresar y mejorar, sin quedarme, ya rondando la treintena, con el culo al aire. No fue fácil, pero también me di cuenta de que, primero, no puedo estar toda la vida dando tumbos de un medio a otro, simplemente porque los gerentes no quieran soltar dinero; y, segundo, que el periodismo se puede disfrutar de muchas otras maneras, y que podría dedicarme a lo que me gustaba de verdad de manera amateur, buscando mi futuro en otro lugar. Y así fue. Elegí el camino de las Oposiciones. Lo demás, ya es historia, y merece ser contada en otra ocasión (como en mis resúmenes del año ^_^).

    Y que queréis que os diga, celebro los dos aniversarios con mucha alegría. El primero, por razones obvias, ya que me trae excelentes recuerdos de una de las mejores épocas de mi vida, de la que todavía conservo 
    muchas amistades; y el segundo, porque, la verdad, no me arrepiento de mi decisión de colgar el teclado (es que decir "colgar la pluma" quedaba demasiado gay Lengua fuera). Ahora mismo, soy muy feliz, y aunque sé que los caminos que he escogido no serán fáciles ni cómodos, no me importa. Y es que sé que, al igual que hace diez años, las sombras se disiparán y, alguna tarde, me llamarán por teléfono para decirme que tengo trabajo para toda mi vida.

    Un saludo a todos mis lectores.
    September 09

    UNA DE SUPERHÉROES

    "Lo que no te mata, te hace... diferente"
     
    Llevaba mucho tiempo esperando el estreno de El Caballero Oscuro, la segunda parte de las aventuras de Batman protagonizada por Christian Bale y dirigida por Christopher Nolan. Batman Begins, el filme que dio origen a esta dinastía, me gustó muchísimo, ya que me pareció un retrato muy realista de la figura de este superhéroe y todo su mundo, que tampoco es tan diferente del nuestro. Me encantaron la puesta en escena, los personajes secundarios (espectaculares Michael Caine y Morgan Freeman), el tratamiento de los distintos temas expuestos (la venganza, el sentido de la justicia, el miedo) y, muy especialmente, el soberbio trabajo con la evolución de un Bruce Wayne obsesionado con la venganza, a un Batman heróico, que sólo piensa en salvar a Gotham, al igual que sus padres.
     
    Miedo me daba que esta segunda entrega no diese la talla con tal predecesora. No han sido pocas las secuelas que, recientemente, me han defraudado de manera supina (Indiana Jones, por no ir más lejos), y rezaba para que esta no fuese una más en esa lista negra de decepciones. Sin embargo, Nolan está dispuesto a hacer que me enamore de nuevo de las aventuras de Batman. El Caballero Oscuro es, con diferencia, la mejor película de superhéroes que he visto hasta la fecha, a años luz de cualquier otra. La fórmula de la primera se renueva en este filme con mucha más oscuridad y un villano de los que hacen época. Como todos pudisteis leer por estos lares hace un tiempo, la elección de Heath Ledger no me convencía en absoluto para el personaje del Joker, al que considero como el mejor malvado de la historia. Sin embargo, me tengo que retractar de todo lo que dije en su día. Ledger está espectacular, soberbio. Es locura y caos en estado puro. Es EL JOKER, en mayúsculas, superando, por increíble que parezca, al de Jack Nicholson.
     
    A partir de ahora, voy a poner más de un spoiler de la película, así que, si no la habéis visto, ID A VERLA. Me lo agradeceréis. Y después opinad por aquí, que esto está más vacío que un solar XD Que conste que, además de Batman, también voy a hablar de Hellboy II y la nueva versión de Superman que se quiere rodar, siguiendo el estilo de este Batman de Nolan. Comencemos con el análisis en profundidad pues. Ante todo, insisto, le debo una señora disculpa a Don Heath Ledger. Porque después del Joker que ha hecho, ya sólo se merece el calificativo de Don. Impresionante recreación la suya de un villano muy complejo, que se encuentra entre la locura más caótica, y la inteligencia psicópata más temible que este planeta jamás haya visto. Cada uno de esos aspectos los ha recogido Ledger, dando a luz un Joker muy oscuro, promotor del caos y la anarquía, por el mero placer de verlo todo revuelto y destrozado; forzando los límites de la cordura de sus rivales, y de todos los ciudadanos de Gotham con pruebas que rozan la crueldad; manejando con maestría el diálogo y la retórica, con las que consigue que hasta la más insana de sus locuras tenga sentido; batiendo, en el fondo, a todos sus enemigos, ya que Batman, por su culpa, acaba perseguido y humillado públicamente, y Harvey Dent, desfigurado y convertido en un Dos Caras que el propio Joker pare con su genialidad para darle la vuelta a todo.
     
    Todo sea dicho: Ledger tiene por detrás un guión magistral, todavía mejor que el de Batman Begins, que le permite lucirse. Sin embargo, estas oportunidades se pueden aprovechar o no, y él no la malgastó. Al igual que supo asombrar al mundo con su interpretación en Brokeback Mountain, el planeta entero se ha quedado de piedra al ver al verdadero Joker, capaz de resolver los conflictos con un "bobo truco de magia" (mira el lápiz, mira el lápiz... ¡YA NO HAY LÁPIZ! XD), y de arrastrar a toda la ciudad de Gotham a sus locuras más profundas a base de destrucción, atentados, asesinatos y robos. Ya no es el histriónico Joker de Nicholson; ni siquiera sabemos por qué está loco (probablemente ni él mismo lo sepa ya, puesto que cuenta historias diferentes sobre ello a dos personajes distintos). Simplemente lo está, y en toda su majestuosa oscuridad. Su risa ya no es graciosa, como en el Batman de Tim Burton; es macabra, psicópata, te hiela la sangre nada más oirla. Y es que hay momentos en que, realmente, llega a dar miedo tanta locura descontrolada.
     
    Y, en verdad, es el propio Joker el que lleva adelante la película. Él solo. Batman, Dent y los demás hacen, en todo momento, justo lo que el Joker quiere que hagan. Sólo hay un instante en el que sus expectativas se ven frustradas, y es cuándo los habitantes de Gotham y los presidiarios de la cárcel de dicha ciudad no deciden volar por los aires sus barcos, tal como Ledger espera que suceda. Eso sí, dudo muchísimo que la situación se desenvuelva tan calmadamente como se muestra en el filme. No hay ni una muestra de pánico, ni una lucha por la supervivencia... Nada. También es cierto que yo, sinceramente, no creo que alguien en sus cabales haga explotar un barco lleno de personas así, en frío, sin más, pero ese contexto no es en absoluto tranquilo y relajado. Tendría que haber algo de caos en esos barcos, incluso peleas a muerte... Quizá ese sea el único punto flojo de la película, aunque, claro, el Joker tenía que perder al final, y la dosis de 'moralina' no podía faltar tampoco...
     
    Con todo, insisto, es el bufón el que gana al final, al contaminar con su locura la mente de un Harvey Dent que pasa de ser un afamado fiscal, al malvado Dos Caras. Esta transformación también me pareció fantástica. Desde el principio, se percibe con claridad que Dent, interpretado de manera magistral por Aaron Eckhart, no es tan honrado ni benevolente como parece. En su interior, como en el de todos nosotros, hay una pizca de maldad deseando salir, y lo demuestra en varias ocasiones (cuando amenaza con asesinar a sangre fría a un sicario, por ejemplo). De cara a la galería, quiere ser lo que Gotham necesita, pero, por dentro, no posee un corazón recto y justo. Es partidario de hacer lo que sea necesario para castigar al crimen, del eslogan "el fin justifica los medios". En el fondo, no tiene escrúpulos y, cuando ya no tiene nada que perder y sólo su "justicia" importa, hace todo lo preciso para saldar sus cuentas. Y, por supuesto, ahí está el Joker para darle el empujoncito necesario para que desate todo lo que lleva dentro. Es Ledger el que le convence de que siga su propio camino, sin rendirle cuentas a nadie. Y, dado que ha perdido todo lo que le importaba (su mujer, su futuro, su vida, incluso su rostro), ¿qué más da ya? Sencillamente genial.
     
    Entre medias, Batman es sólo un mero peón, necesario para hacer de contrapunto, pero que, en verdad, poco puede hacer frente a un Joker que le sobrepasa con su imprevisible conducta; y un Dos Caras al que aprecia de veras. Al final, decide cargar con la "muerte" (y lo entrecomillo, porque no queda nada claro) de Dent, para que, precisamente, la victoria del Joker no sea rotunda. Y en el fondo lo es. Las dos grandes figuras de la justicia de Gotham acaban mal por su culpa, si bien Batman no tiene problemas en asumirlo. Sabe que podrá seguir haciendo lo que debe, aunque la ciudad no le apoye. Un giro interesante, copiado de Spiderman claramente, y que habrá que ver cómo se trata en futuras películas. Bale vuelve a cuajar un papel decente y correcto, esta vez con menos peso en la cinta, y lo mismo se puede decir de Freeman y Caine, que están inconmensurables, actuando como sendas conciencias de Bruce Wayne. Mucho peor está el personaje de Rachel Dowes, bastante fuerte e independiente en Batman Begins, y que ahora sólo es un mero acompañamiento femenino, sin ningún protagonismo más allá del de su fallecimiento, que lo desata todo. Me gustó esa decisión, la verdad. Era un personaje que no aportaba ya nada, y lo mejor era quitarlo de en medio. Confío en que la próxima mujer que aparezca en estos filmes, tenga algo más de personalidad (¿Angelina Jolie de Catwoman, y Johnny Depp de Enigma? Veremos).
     
    Frente a este película, cualquiera de superhéroes queda en mal lugar, y eso es lo que podría pasarle a Hellboy II si esta no tuviera ya también su propio estilo, y un buen realizador como Guillermo del Toro orquestándolo todo. Ahora bien, hay que reconocer que no está tan bien como la primera, principalmente porque no aporta nada nuevo y, sobre todo, porque, salvo Hellboy y Krauss, el ectoplasma, el resto de personajes está muy desaprovechado, sobre todo el Príncipe Nuada, el malvado de esta segunda entrega. En ningún momento llega a calar al público. Sus movimientos de combate son espectaculares, sin lugar a dudas, pero poco más. No en vano, ¿qué príncipe regresa del exilio tras miles de años a su reino, proclama una rebelión contra los humanos y NADIE le sigue? Es justo lo que ocurre. Nuada se presenta en mitad del Consejo de los elfos, solicitando apoyos, y ni un solo ser, elfo, troll o duende, sale en su apoyo o defensa. ¿Es que nadie compartía su opinión? ¿Nadie estaba tan resentido con los humanos, como para no estar a su lado y rebelarse también, más allá de un único troll? Queda claro que el Príncipe Nuada tiene la capacidad de convocatoria de un congrio :P
     
    Aparte del Príncipe, tampoco me gusta el personaje de su hermana que, en un alarde de originalidad, se llama igual que él. No en vano, son gemelos, y claro, como os estaréis imaginando, lo que uno siente, lo nota el otro; si uno se esconde, el otro sabe dónde; y si a uno le golpeas, al otro también le duele. Por supuesto, esto queda claro muy pronto en el filme, dándote a entender lo obvio: que la princesa va a morir. Y efectivamente, esta da la vida para que Nuada no mate por la espalda a Hellboy. Un acto muy previsible en una figura plana como ella sola, que no aporta nada de interés a la película, fuera aparte de ser el primer amor de Abe Sapiens, un personaje (mal doblado por José Mota) que demuestra no sólo ser inútil, sino completamente imbécil. Lo primero queda claro cuándo le dice a la princesa que escape mientras que el troll amigo de Nuada le da una paliza de órdago; y lo segundo, cuando le da el último trozo de la corona que controla el Ejército Dorado para que no haga daño a la princesa. Pero macho, ¿no te has dado cuenta ya de que Nuada no se puede permitir el lujo de que le pase algo a su hermana? Tan decepcionante es su papel en el filme, como el de la novia de Hellboy, al que se le saca todavía menos partido que en la primera.
     
    Sin embargo, y pese a todo esto, hay que reconocer que se trata de una película entretenida, con un final incomprensiblemente mal elegido, pero con la que te diviertes mucho. Hellboy, como siempre, tiene unos puntos estupendos (¡Allá voy mundo!), y se convierte en el héroe indispensable de la cinta, incluso pese a sufrir el rechazo total del mundo que él mismo defiende. Nuada intenta demostrárselo, y provocar en él la duda y el conflicto. Sin embargo, no lo consigue, aunque no me queda claro si es por el buen corazón de 'Rojo', o por un guión poco acertado. Sea como fuere, Hellboy, como tal, no decepciona, con sus cigarros, sus idas de pinza, su fuerte carisma y sus ganas de partir caras. Él solo le da todo el ritmo y acción necesarias a una película en la que también me encantó el personaje de Krauss, el ectoplasma, el único que no es un inútil redomado de todos los secundarios. Con sus poderes, derrota a Hellboy, a buena parte del Ejército Dorado, averigua aspectos cruciales de la trama... La verdad es que no desentona en ningún momento, y es el contrapunto magnífico para Hellboy. La madurez frente a la locura.
     
    La trama, en sí, resulta interesante, y no llega a aburrir en ningún momento, aunque sea predecible en demasiados instantes. La acción, por su parte, está bastante bien llevada, tanto en la escena de las minúsculas hadas de los dientes, como en la de la pelea con el Elemental del Bosque; y la recreación del mundo mágico está conseguida, con muchas evocaciones y estéticas extraídas del Laberinto del Fauno, que se notan especialmente en la ciudad donde descansa el Ejército Dorado, y en particular con el personaje de la Muerte, que me recordó en exceso al del demonio sin ojos. Esta Muerte me encantó. Era tan abrumadoramente superior... Daba la sensación de tenerlo todo controlado, de saberse vencedora aunque no ganase hoy, o mañana. Por ello, salva a Hellboy. Le da igual. Sabe que, al final, le derrotará y, de paso, puede que, con su ayuda, destruya el mundo... Un mensaje descorazonador para un personaje adorable, que parece condenado a sufrir, quiera o no.
     
    De una película sobresaliente y otra bastante decente, a una sumamente decepcionante: Superman returns. Aquella cinta fue tan mala y desastrosa, que la Warner no la tendrá en cuenta en su próxima película del Hombre de Acero. Nada de lo que ocurrió en ella será retomado en la nueva secuela, cuyo título se desconoce, y que podría no protagonizar Brandon Routh, que no convenció en absoluto como Superman. De hecho, quizá ni Bryan Singer esté detrás de las cámaras, lo que supondría, en definitiva, una ruptura total con el horrible filme de 2006. La estela de Batman es la deseada por la Warner para las nuevas cintas de Superman, de las que se encargará Mark Millar, uno de los guionistas de cómic más afamados del mundo, y que conoce de primera mano tanto al personaje como al mundo del kryptoniano. Millar pretende, de hecho, filmar una trilogía, mucho más realista y, sobre todo, más oscura que sus predecesoras, en un proyecto que lleva 10 años preparando. La primera cinta de esta saga se empezará a rodar en verano de 2009, y se proyectarán del mismo modo que las del Señor de los Anillos, una detrás de la otra. A ver qué tal les queda el producto, porque, la verdad, Superman returns daba bastante pena. 
    September 06

    ANÁLISIS DE LOS JUEGOS (Y IV)

    "¿Qué cojones hacen los croatas navegando?"
    Iker Martínez

    - TIRO: La situación de este deporte es contradictoria. El nivel medio ha subido mucho en los últimos años, pero ninguno de nuestros tiradores termina de dar el salto y consolidarse entre los mejores de su especialidad, como ocurrió con María Quintanal (una lástima su enfrentamiento con la Federación). Juan José Aramburu, Alberto Fernández, Mario Núñez y Jesús Serrano tienen potencial, pero les falta un poquito para alcanzar las medallas. No obstante, hay motivos para la esperanza con todos ellos: son jóvenes, tienen mucho recorrido por delante y sus resultados en los Juegos no han sido del todo malos. Habrá que estar pendientes de su evolución estos años.

    - TRIATLÓN: Como siempre, el triatlón siguió la estela del taekwondo y fracasó miserablemente en Pekín. España acudía a esta disciplina con el número uno mundial, Gómez Noya, y un Iván Raña en plena forma y con opciones de podio. Las últimas grandes carreras, en las que ellos dos se habían repartido las victorias, invitaban al optimismo, la medalla parecía garantizada… Y al igual que en Atenas, nuestros triatletas regresaron de vacío. ¿La razón? Que en vez de trabajar juntos, aparcando egos (tal como ocurrió en ciclismo en ruta), Raña atacó a Noya varias veces a lo largo de la prueba, desfondándole y permitiendo a sus rivales llegar en  mejores condiciones al final. Noya no pudo escaparse y, en los últimos metros, perdió no sólo el oro, sino cualquier metal. El campeón del mundo se tuvo que conformar con el cuarto puesto, mientras que un exultante Raña acababa quinto, una clasificación que le hizo sentirse muy orgulloso…

    Sinceramente, espero que la Federación haya tomado cartas en el asunto. Indudablemente, el deseo de cualquier atleta es ganar, pero hacerlo a costa de un compañero de equipo, de una manera tan egoísta, me resulta deleznable. Raña se portó fatal y le costó una medalla a España. Que sí, que él tenía tanto derecho como Noya a subirse al podio, pero eso hay que ganárselo en la pista y, a ser posible, sin boicotear a los de tu país. Que trates de fastidiar a los de los demás, puede resultar comprensible, ¿pero también a tus compatriotas? Afortunadamente, a Noya le queda todavía recorrido, no así a Raña, al que espero no ver en Londres. Y a ver si es posible que el soberbio trabajo que se está haciendo en hombres, pueda reeditarse en mujeres, porque ya va siendo hora de que tengamos buenas triatletas.

    - VELA: ¡Maldito campo de Qingdao! Si sus condiciones no hubieran sido tan malas, quizá habríamos arrasado en este deporte. Gente como Rafa Trujillo pagó muy caro la falta de viento y otros problemas de las aguas chinas, que mermaron mucho nuestras opciones. Aun así, el botín no fue nada malo: oro en clase Tornado de la mano de Fernando Echávarri y Antón Paz, y plata en clase 49er para Iker Martínez y Xabier Fernández, si bien esta última no supo nada bien.

    Y es que esa plata tuvo que haber sido oro. Dinamarca se saltó hasta cinco reglas para auparse, de manera fraudulenta y con un barco que no era el suyo (sino el de Croacia), con el triunfo final en 49er. España protestó incluso ante el propio Tribunal de Arbitraje Deportivo, pero todos desoyeron tanto nuestras quejas como las de Italia y Estados Unidos, también perjudicados por esta trampa danesa. No obstante, el metal de Iker y Xabi fue muy meritorio, ya que lo lograron en la última jornada y con una remontada espectacular, superando incluso a la tormenta que se desató en Qingdao.

    Iker y Xabi, de momento, no piensan en Londres, aunque podrían llegar a esa cita con seguridad, como también lo hará la sevillana Marina Alabau, que finalizó cuarta en RS:X. La campeona de Europa mostró esa irregularidad que, en ocasiones, acaba lastrando sus opciones de podio, y se tuvo que conformar con la medalla de chocolate. No obstante, su juventud le permite todavía seguir soñando con los Juegos. En Londres, eso sí, no tendrá margen de error (siempre que Blanca Manchón no le arrebate antes la plaza). Y, junto a ellos, la cantera española en vela sigue produciendo talentos. En 49er, por ejemplo, ya está listo el relevo para Iker y Xabi si estos no siguieran. Javier Hernández también apunta maneras, y habrá que ver si se consolida la pareja Vía Dufresne-Tutzó en 470. En Londres, las medallas no estarán lejos.

    - VOLEY PLAYA: Herrera y Mesa no pudieron reeditar, tal como se esperaba, la plata alcanzada en 2004 por Bosma y el propio Herrera, al caer en octavos de final. Como ya dije en mis análisis, era lo previsible. Esta pareja no había conseguido resultados reseñables hasta Pekín, por lo que una presea era poco más que una utopía. Aun así, habrá que estar muy atentos a ellos en este ciclo olímpico. No en vano, el pasado fin de semana se impusieron en su primer Open del Circuito Mundial, el de Noruega, derrotando a la pareja brasileña, los números uno de este deporte. Potencial siempre han tenido. No hay que olvidar que fueron campeones del mundo sub 21 en 2002. Ojalá su fórmula acabe por funcionar en estos próximos cuatro años.

    - WATERPOLO: Ay, esos cruces… También fue mala suerte. España, que siempre le había ‘mojado’ la oreja a Serbia en las últimas grandes citas, y tras derrotar con contundencia a Montenegro y Grecia en la fase previa, no pudo hacer nada en cuartos de final ante los 'plavi', que pasaron por encima de los nuestros en todos los sentidos. Una auténtica pena, porque los chicos de Rafa Aguilar estaban completando un torneo bastante decente, y su candidatura al podio parecía firme… Bueno, no pasa nada. Con un par de excepciones, la selección es muy joven y llegará a Londres, de hecho, en plenitud de facultades, como le ha pasado a la de baloncesto en Pekín. Y lo mismo ocurre en chicas. Aunque la no clasificación para Pekín fue un varapalo, las chicas de Vicenç Tarrés pronto se resarcieron, alcanzando la plata en el último Europeo. Se trata, también, de una escuadra joven, por lo que, en Londres, quién sabe, quizá hagamos doblete en waterpolo.

    En cuanto a los deportes en los que hemos estados ausentes, el béisbol y el softbol en poco nos afectan, ya que van a ser retirados del calendario olímpico. Lo del béisbol, aun así, es una auténtica lástima, ya que España empezaba a tener bastante potencial en este deporte… Todo lo contrario que en fútbol femenino, donde la falta de apoyos, la carencia de recursos y la inexistencia de profesionalidad nos siguen relegando a los niveles más bajos del balompié mundial. Y si encima los chicos no consiguen clasificarse ni de broma por culpa de las bajas que les produce el primer equipo…

     Menos mal que tenemos el voleibol… ¡Ah no! Que aquí tampoco. Por lo menos en chicas, porque en hombres sí hemos alcanzado grandes cotas, como el Campeonato de Europa de 2007. Sin embargo, en cuanto se ha ido Andrea Anastasi del banquillo de la selección masculina, España ha vuelto por sus derroteros de irregularidad, perdiéndose una cita olímpica en la que a lo mejor podrían haber tenido sus posibilidades de podio. Confío en que la RFEV haya tomado nota, despida al actual técnico nacional y recupere a un Anastasi que puso a nuestro país en la elite del voleibol.

    Bueno, pues creo que esto es todo. Sí, soy un 'flipado', pero no me he podido resistir a analizarlo todo punto por punto ^_^U. Espero que os haya gustado todo, y tranquilos, que en breve retomaré otras temáticas en mi blog, que ya va siendo hora. Un saludo a todos mis lectores.

    ANÁLISIS DE LOS JUEGOS (III)

    "El oro es un premio a cuatro años de sacrificios"
    Carlos Pérez Rial

    - NATACIÓN: Aunque las críticas contra la Federación Española de Natación han sido múltiples (por marcharse otra vez de vacío), esta vez, para variar, no me voy a unir a ellas. ¿La razón? Creo en el trabajo de Mauricio Coconi, el técnico jefe de la FEN. En estos cuatro años el italiano ha tratado de sentar las bases de la natación española, un trabajo arduo y sumamente desagradecido, sobre todo si se tiene en cuenta que esta disciplina carece de pilar alguno en nuestro país. De hecho, Ashwin Wildeboer, nuestro único finalista, se va a tener que marchar a Australia para poder entrenar en condiciones, sin compartir su piscina con los cursos de la Tercera Edad.

    No obstante, y pese a esta noticia, la labor de Coconi está siendo encomiable. No en vano, ha sacado a mucha gente joven, que está rindiendo ya a buen nivel. Mireia Belmonte, campeona de Europa de los 200 estilos con sus 17 años, es sólo la punta del iceberg de la Armada que está conformando: Rafael Muñoz (doble bronce en mariposa con 20 años), Melquíades Álvarez (20), Sergio García (19), Aschwin Wildeboer (22), Marcos Rivera (25), Arantxa Ramos (20), Melani Costa (19), Escarlata Bernard (19), Lydia Morant (18)… Y así sucesivamente.

    Toda esta sangre nueva ha llegado con bastante inexperiencia a estos Juegos (salvo casos como el de Wildeboer), pero, en los de Londres de 2012, la historia será bien diferente. O, al menos, eso es lo que todos esperamos. No sería la primera vez que un talento en la natación española se echa a perder de la manera más absurda, como ha sucedido con Érika Villaécija, que no ha progresado nada desde Atenas. Si Muñoz y Belmonte, nuestras principales esperanzas, son capaces de alcanzar el nivel que se espera de ellos, podremos darnos por satisfechos. Y si España logra al fin un equipo de natación en condiciones, mejor todavía.

    La natación en aguas abiertas y los saltos en trampolín son una historia bien distinta. Sin apenas juventud ni talento, el panorama es desolador. En trampolín jamás hemos tenido saltadores de categoría, y no parece que eso vaya a cambiar. Ya no es una cuestión de instalaciones, que también, sino quizá de los métodos de entrenamiento. En el Reino Unido, de cara a Londres 2012, han apostado muy fuerte por esta disciplina, y no van por mal camino; Grecia y Australia, para sus Juegos, también se la jugaron con los saltos, y les fue de maravilla en Atenas y Sydney, respectivamente. ¿Qué hay que hacer? Pues lo mismo que griegos y oceánicos: fichar técnicos chinos, los mejores del mundo, para que entrenen a los nuestros. Es la única solución posible.

    Eso es justo lo que se hizo con la natación sincronizada. Anna Tarrés firmó a dos entrenadoras, una rusa y otra japonesa, para que ayudaran a mejorar el nivel de las nuestras en ‘sincro’, ¡y vaya si lo han conseguido! En lo que va de año, cuatro oros europeos y sendas platas olímpicas, tan sólo por detrás del todopoderoso conjunto ruso de las Anastasias. Ahora sólo toca apuntalar el equipo de cara al futuro, ya que, en este ciclo olímpico, se retirarán Gemma Mengual y un par de sirenas, cuyas ausencias hay que procurar que no se noten en Londres. En dúos, tenemos a Andrea Fuentes y Paola Tirados, así que no hay motivo para inquietarse, pero, en conjuntos, necesitamos nuevos talentos cuanto antes. Habrá que confiar en que Tarrés ya haya pensado en todo, como siempre.

    - PENTATLÓN: Discretísima actuación de Jaime López, que acabó en un paupérrimo 36º y último puesto. Bueno, no todo es malo. El chico es joven (22 años), no ha conseguido resultados tan discretos en otros torneos y, no lo olvidemos, es el primer pentatleta que tiene España en 16 años en unos Juegos. López, que fue internacional por primera vez con 16 años, tiene mucho recorrido todavía por delante, y creo firmemente que habría que apostar por él. Esta prueba combinada es un buen filón de medallas, y se le debería dar la confianza de cara tanto a este ciclo olímpico, como al siguiente.

    - PIRAGÜISMO: Otro de los pilares de nuestro buen hacer en Pekín. David Cal cumplió con creces y, pese a no llevarse ningún oro, se hizo con dos platas muy meritorias, superando a su rival de siempre, el alemán Andreas Dittmer, que se marchó de China sin metales. Algunos se sintieron decepcionados por no ver al gallego en lo más alto de sus dos podios, pero no hay que olvidar que, en canoa de un tripulante, es el único que ha sumado presea en las dos distancias (500 y 1.000 metros). Y eso tiene muchísimo valor. Asimismo, Cal acumula ya un oro y tres platas en solo dos Olimpiadas, un palmarés envidiable y que, en Londres, podría convertirse en histórico e inigualable.

    Y las alegrías no sólo llegaron de la mano de Cal. Carlos Pérez Rial y Saúl Craviotto dieron una de las sorpresas agradables de estos Juegos a España, sumando un sorprendente oro en K-2 500 metros al derrotar a los grandes dominadores de esta modalidad, los alemanes Rauhe y Wieskotter. Ya sabía yo que estos dos policías nacionales, que entrenan en unas condiciones lamentables, darían que hablar en Pekín. Llevan menos de un año juntos, y ya han sido subcampeones de Europa y campeones olímpicos, demostrando una capacidad competitiva sublime. Su concurso en Londres será trascendental.

    En chicas el futuro se plantea algo peor. Los resultados siguen sin llegar y, para 2012, Sonia Molanes, Teresa Portela y Jana Smidakova ya serán bastante veteranas, eso sin olvidar que la sevillana Beatriz Manchón, probablemente, lo deje en estos próximos años. Resumiendo, faltan palistas jóvenes que tomen el relevo y empiecen a darnos alegrías. No obstante, y pese a la escasez de recursos, la Federación sabe trabajar bastante bien, así que habrá que confiar en que siga produciendo talentos, como ha logrado en aguas bravas. En esta modalidad, en la que España jamás había despuntado, hemos producido a un futuro medallista mundial, europeo y olímpico: Ander Elosegui, cuarto y a muy poca distancia de los puestos de podio en Beijing. El vasco será, sin lugar a dudas, una de nuestras grandes esperanzas en 2012.

    - REMO: Poco hay que contar en esta disciplina. Acudió tan solo la sevillana Nuria Domínguez, y con invitación, y esta, como era de esperar, cuajó una actuación discreta. Su decimocuarta posición en la general invita a una profunda reflexión en el remo español, que necesita renovarse y encontrar sangre nueva cuanto antes. Al menos, parece que cantera hay. María Teresa Más y el cuatro sin timonel conformado por Rubén Álvarez-Pedrosa, Andreu Castellá, Juan Luis Fernández y Ramón Llosa (campeones del mundo sub-23 este año), conforman un futuro prometedor para un deporte que, en el pasado, nos dio muchas alegrías. Esperemos que, en Londres, volvamos a aquella antigua senda de éxitos.

    - TAEKWONDO: Mucho ruido y pocas nueces. No hay mejor manera de calificar la actuación española en este deporte en China. Como siempre, España acudía a unos Juegos con plenas opciones de medalla y, al final, todos nuestros luchadores decepcionaron. Juan Antonio Ramos volvió a ser cuarto, aunque esta vez no puedo achacarle nada. Peleó por el bronce con una pierna herida y un brazo roto, y tuvo posibilidades de metal hasta el final. Por desgracia, los jueces nunca apreciaron sus golpes, y sí los de sus rivales, lo que, unido a su estado físico, propició la decepción para Ramos, actual campeón del mundo.

    Sinceramente, y visto lo visto en Pekín, creo que este deporte debería desaparecer del calendario olímpico. Los criterios de puntuación son extremadamente arbitrarios, y no responden al rendimiento real del deportista sobre el tatami. Si hubiera un sistema electrónico para detectar los golpes, como ocurre en la esgrima, podría plantearse su supervivencia en los Juegos, pero, si no… Y mira que en Londres tendríamos a Rosana Simón como candidata incluso a oro, pero, analizándolo fríamente, lo mejor sería que pasase a mejor vida. Y ya no sólo por las injusticias que se llegan a cometer, sino por las consecuencias que traen consigo, como las lágrimas de Ramos, o la escena del taekwondista cubano pegándole a un árbitro. Cosas así no tienen cabida en una Olimpiada.

    - TENIS: Lleva desde Seúl sin fallarnos, y Pekín no ha sido una excepción. Plata de Vivi Ruano y Anabel Medina, tal como predije, y un sorprendente y meritorio oro de Rafael Nadal, que se confirmó en la pista china como el auténtico número uno del mundo. No en vano, pasó por encima de prácticamente todos sus rivales, incluido Novak Djokovic, una de sus bestias negras. El manacorí, intratable este año, conquistó así el primer oro oficial de la historia del tenis español y, por supuesto, habrá que contar con él en las quinielas de 2012.

    Además, es muy probable que no sea nuestra única opción en Londres, ya que nuestra cantera masculina es muy amplia y notable. Habrá que ver si, en chicas, podemos mejorar nuestras prestaciones actuales, porque, con la notable excepción de Ruano y Medina, no hay mucho dónde rascar. Carla Suárez, si acaso, pero su evolución es una incógnita. Parece que tiene talento, así que estaremos atentos. La final de la Copa Federación, que se disputa dentro de nada, será una buena piedra de toque para calibrar sus posibilidades futuras. Por cierto, confío en que la Federación sepa encontrarle a Medina una buena sustituta para Ruano cuando esta se retire, porque si no, adiós a nuestras opciones en el doble.

    - TENIS DE MESA: Al igual que en bádminton, nuestro nivel en este deporte va progresando adecuadamente, aunque con algo de lentitud, lo que tampoco debe sorprendernos. A fin de cuentas, se trata de una disciplina que estaba completamente abandonada en España desde hacía años. La llegada de jugadores chinos a nuestra Liga ha sido lo mejor que nos ha podido pasar, ya que han aumentado la competitividad de nuestro campeonato y, por ende, mejorado el nivel de los nuestros. En Pekín, eso se ha notado, con cinco representantes y cuatro victorias, lo que no está nada mal… para lo que era antes España, claro. La línea de trabajo que se está siguiendo es muy positiva, y hay que seguir así. Aunque las medallas sean una utopía, poco a poco estamos mejorando y, quién sabe, quizá en el futuro podamos tener alguna opción de podio.

    - TIRO CON ARCO: Lamentable la situación de este deporte en España. Resulta inexplicable la involución del arco en un país que, en 1992, llegó a tener campeones olímpicos. Por lo menos parece que el rumbo ya se está enderezando un poco. Daniel Morillo se está entrenando con un técnico coreano (Corea, principal potencia de esta disciplina, con dos oros y otras tantas platas en Beijing) y apunta maneras, así que habrá que confiar en su trabajo y progresión. Esperemos que le vaya bien y siente ejemplo en un país que tiene completamente abandonada esta disciplina, tan hermosa como productiva a nivel olímpico.

    ANÁLISIS DE LOS JUEGOS (II)

    "La plata es una pasada"
    Gervasio Deferr

    - ESGRIMA: ¡Ya sabía yo que España cazaba aquí un metal! En mis previas a punto estuve de mencionar a José Luis Abajo como candidato al podio, pero su rendimiento en grandes citas, hasta ahora, no había sido muy destacable (al menos en el plano individual). Sin embargo, en estos Juegos ha dado un importante paso al frente con ese soberbio bronce, la primera medalla hispana en la historia de la esgrima olímpica. Una auténtica lástima que Jorge Pina no le siguiera los pasos y se quedara a las puertas con ese quinto puesto… No obstante, la lectura es inmensamente positiva. Nuestra esgrima vive el mejor momento de su historia, y tenemos Abajo y Pina para rato… O al menos hasta Londres. Veremos qué tal evolucionan los tiradores más jóvenes.

    - GIMNASIA: Las conclusiones españolas en este deporte son contradictorias. Mientras que, a nivel masculino, el papel cuajado ha sido muy positivo, y el futuro parece prometedor; en féminas, el panorama es devastador. Y es que, tras llevar a Atenas a nuestro mejor equipo femenino de artística de la historia, con Elena Gómez y Patricia Moreno, a Pekín sólo han acudido Lénika de Simone y Laura Campos, quienes, como se preveía, no han hecho nada de nada.

    Me sorprende que Carballo, nuestro seleccionador, no haya sacado ningún talento en este ciclo olímpico, ni uno solo. Se ha trabajado muchísimo con Lénika, pero esta nunca ha pasado de ser una gimnasta corriente, y en Pekín eso no ha cambiado. No me explico por qué se ha invertido tanto en ella, cuando ha probado una y otra vez que no vale para esto, no dándosele, para colmo, ninguna oportunidad a chicas más jóvenes. ¿O es que no hay nadie en los escalafones inferiores de la gimnasia española que sea mejor que Lénika? La verdad es que no lo parece, al menos por el momento. La nacionalizada Alexandra Popa es nuestro único atisbo de esperanza.

    Mejor han estado las cosas en hombres. Gervasio Deferr por fin se llevó su medalla en la prueba de suelo, una plata criticada por algunos sectores de la prensa. Y no porque no se aprecie el esfuerzo de ‘Gervi’, sino porque se consideró que los jueces fueron sumamente benévolos con el chino Kai Zou, a la postre campeón. Si bien es cierto que le pasaron un poco la mano, su ejercicio fue mucho mejor que el de Deferr, que cometió un ligero fallo en la parte de fuerza. Eso sí, sus diagonales fueron sencillamente espectaculares, y le bastaron para sumar su tercer metal consecutivo en unos Juegos. Y promete también guerra para Londres… No sé si aguantará un ciclo olímpico más con tantas lesiones como ha sufrido, pero, si llega a 2012 en forma, creo que todavía podremos contar con él.

    De todos modos, el futuro de nuestra artística masculina es Rafael Martínez, que por fin va a abandonar el concurso completo (donde difícilmente iba a obtener metales, pese a sus excelentes resultados) para centrarse en los aparatos. En suelo tiene unas puntuaciones excelentes, por lo que podría coger el relevo perfectamente de Deferr si este se tuviese que retirar. Y creo que tiene también sus opciones en barra, paralelas y caballo con arcos, aunque debe trabajar un poco más en estos últimos. Mucha atención también a Isaac Botella, octavo en la final de salto y principal promesa de nuestra gimnasia artística. Habrá que estar pendientes de su evolución, porque el chaval promete.

    En cuanto a la rítmica, Pekín supuso la despedida de un dinosaurio de este deporte como Almudena Cid, que sumó otro octavo puesto en su cuarta final olímpica consecutiva. Aunque valoro mucho los esfuerzos de la vitoriana, hay que reconocer que ya iba siendo hora de que se jubilara. Desde que debutó en Atlanta hace 12 años, su evolución ha sido mínima, prácticamente inexistente, sin dar ni una mísera medalla a nuestra delegación. Obviamente, los podios no lo son todo, pero duele ver luego cómo la gente la considera una de nuestras mejores gimnastas, e incluso deportistas, olvidándose de niñas como Carolina Pascual, el equipo de rítmica de 1996, Esther Moya, Patricia Moreno, Elena Gómez… Sin desmerecer sus esfuerzos, sinceramente, nunca he entendido cómo está tan endiosada. No obstante, ya ha dicho adiós, y ahora toca ver quién la relevará. Y, por favor, que no sea otra chica que no evolucione nada en cuatro ciclos olímpicos.

    A nivel de equipos, las retiradas en el futuro próximo de los equipos de Bulgaria, Italia o Rusia abren las puertas de las medallas a un conjunto español bastante joven, que necesitará algunos retoques, pero no tantos como los que precisarán sus rivales. Aunque en Pekín nuestras niñas no han estado muy allá, hasta ahora habían mostrado una progresión bastante interesante. Habrá que ver si el buen trabajo realizado en estos cuatro años se mantiene en este nuevo ciclo olímpico. Si fuera así, quizá podamos soñar con medallas en Londres.

    - HALTEROFILIA: Si la esgrima ha estado de sobresaliente, esta disciplina ha alcanzado, como poco, el notable. No es para menos. Un quinto puesto para Lidia Valentín y un décimo para José Navarro, unos resultados impensables hace cuatro años, y que demuestran que las cosas se están haciendo bien en la Federación de halterofilia. Especialmente brillante está siendo su trabajo en categoría femenina: plata europea para Rebeca Sires en 2005; dos oros continentales para Estefanía Juan en 2006 y 2007; bronce europeo para Lidia Valentín el año pasado; y sendas platas continentales para Valentín y María de la Puente en 2008. Por poner un pero, creo que no se consiguen afianzar estos talentos, ya que Sires ha desaparecido misteriosamente en combate, y Juan no logró el billete para Pekín contra pronóstico… Confiemos en que no pase lo mismo con Valentín.

    - HÍPICA: Se veía venir. El relevo generacional de monturas que se produjo tras Atenas ha llevado a nuestro magnífico equipo de doma a desaparecer casi por completo. Ignacio Rambla, Rafael Soto y Juan Antonio Jiménez no consiguieron su pase para la cita olímpica de China, y Beatriz Ferrer-Salat, una de nuestras figuras en 2004, ni siquiera pudo competir por enfermedad de su nuevo caballo, Fabergé, que hasta ahora no ha sido capaz de darle alegrías. Mucho trabajo le queda a Ferrer-Salat con este animal, y también al resto de nuestros jinetes. El 16º puesto del astigitano Juan Manuel Muñoz sabe a muy poco tras lo logrado en Atenas. Hay que recuperar el nivel de la doma española, e intentar el asalto al resto de pruebas, el concurso completo y los saltos, en donde no competimos desde Sydney.

    - HOCKEY HIERBA: Tal como predije, ¡plata en chicos! Muchos analistas desconfiaban del potencial de nuestra selección masculina, pero esta no nos ha decepcionado en absoluto. Cuajó una fase preliminar con algunos altibajos, pero cumpliendo; batió en semifinales a Australia, campeona del Champions Trophy de este año, remontándole un 0-2; y sólo hincó la rodilla en la final ante una Alemania que se encerró atrás tras marcar un único tanto. La labor de Maurit Hendriks por fin se ha visto recompensada en los Juegos, tras muchos metales mundialistas y europeos con España, y su continuidad se plantea, ya no sólo necesaria, sino casi obligatoria, para mantener el nivel de un combinado nacional con mucho hockey en sus piernas (apenas va a haber cambios en estos cuatro años, ya que se trata de un equipo muy joven).

    Las que sí necesitan una buena renovación son las chicas. Quizá no tanto la escuadra en sí como la dirección desde el banquillo. Pablo Usoz no es un mal técnico, pero sigue sin llevar a las nuestras al nivel de las medallas. Se sufrió mucho para conseguir el billete para los Juegos y, una vez allí, sólo se ha obtenido un séptimo puesto que, siendo meritorio, sabe a poco en comparación con el cuarto alcanzado en Sydney, por ejemplo. Y con un 1-6 ante Australia y un 0-3 frente a China de regalo… La verdad es que Usoz no ha hecho un mal trabajo, pero es necesario que otro entrenador, con más experiencia internacional, coja las riendas para enderezar nuestro rumbo. ¿Otro preparador holandés? Con Hendriks ha funcionado la fórmula, así que no habría que descartarlo.

    - JUDO: Poco hay que decir al respecto. Nueva decepción (y van dos) de la expedición española a China, de donde se marcha con sólo dos cuartos puestos, los de Esther San Miguel y Leire Iglesias. Al igual que ocurrió en Sydney y Atenas, nuestros luchadores parecen incapaces de afrontar una pelea por el bronce con ganas e intensidad. Les falta garra, carácter, espíritu competitivo. Quizá se deba a la tristeza de no llegar a una final, pero, a fin de cuentas, ¿no es también importante una presea cobriza? No muchos la tienen en nuestro país, después de todo. La Federación tiene, pues, ante sí dos importantes retos: el de mejorar la fortaleza mental de los nuestros y, muy especialmente, el de llenar huecos. Esther San Miguel, Óscar Peñas y, sobre todo, Isabel Fernández han dicho en Pekín adiós a la competición, y no parece que haya mucho futuro en nuestra cantera, con la honrosa excepción de Ana Carrascosa. De ser potencia mundial, a tener sólo una aspirante a podios en este próximo ciclo olímpico… Se impone una profunda reflexión en el judo español.

    - LUCHA: Otro deporte que se lleva un notable de Pekín. Si bien es cierto que tampoco hemos conquistado medalla en sus pruebas, hemos estado muy cerca, lo que hace cuatro años era completamente impensable. Maider Unda lo tuvo en sus manos, pero su pésima estrategia en la pelea por el bronce le impidió subirse a un podio que habría sido histórico. Con todo, lo que ha hecho la vasca es de muchísimo mérito, ya que la idea de que una luchadora española peleara por los metales era poco más que una utopía no hace demasiado. El problema de Unda, amén de su edad (31 años), es su dedicación. La vasca no soporta entrenar en los CAR, y precisamente eso le ha llevado a explotar tan tarde. ¿Aguantará un ciclo olímpico más? Esa es la incógnita, ya que María Teresa Méndez seguro que lo hará, y promete mucho de cara a Londres. En chicos, la cosa sigue más o menos igual, pero el ejemplo de las féminas debería alentarles en estos cuatro años.

    ANÁLISIS DE LOS JUEGOS (I)

    "He ganado por Isáac"
    Joan Llaneras

    Siento el retraso en poneros estos textos, pero, por desgracia, los estudios de las Oposiciones me roban demasiado tiempo, y he tenido que ir escribiendo poco a poco en mis ratos libre. En fin, a lo que iba, aquí os dejo el primero de una serie de análisis sobre el papel español en los Juegos Olímpicos de Pekín en todos los deportes en los que hemos participado. En cada uno de ellos, hago una reflexión sobre nuestra labor en tierras chinas, los problemas que hayan tenido lugar, posibles soluciones y perspectivas de futuro. Espero que os gusten. ¡Allá vamos!

    - ATLETISMO: DESASTRE. Las previsiones de José María Odriozola (quien auguraba cuatro metales) sólo han servido para humillar al todavía presidente de la Federación Española de Atletismo, un deporte que nos daba medallas desde Barcelona 92, y que se ha marchado de Pekín con las manos vacías. Todas nuestras candidaturas a podio han tropezado de una manera u otra, ya fuera por problemas físicos (Paquillo), mala fortuna (Marta Domínguez) o falta de espíritu competitivo (Higuero, Natalia Rodríguez, Pestano, Castrejana, Aguirre, Montaner…).

    Especialmente doloroso para nuestro deporte fue ver a Paquillo fuera del podio de los 20 kilómetros marcha. Las condiciones climáticas pasaron factura a nuestro gran campeón, que llevaba desde 2001 cosechando preseas para España. Su decepcionante séptimo puesto fue sólo el preludio del desastre que se avecinaba, y que tendría como episodio más triste la caída de Marta Domínguez en la final de los 3.000 obstáculos. La palentina demostró que es una fuera de serie, entrando en los últimos 300 metros con opciones de metal. Sin embargo, no midió bien sus fuerzas y tropezó en la penúltima valla, diciendo adiós al podio. Eso es lo que ocurre por tentar a la suerte. En vez de conformarse con correr los 5.000, se arriesgó con una prueba que no sólo es garra y resistencia, sino también técnica, y en la que apenas tenía experiencia. Y si no estás acostumbrada a los obstáculos, un sobreesfuerzo puede ser (y fue) letal.

    Por lo menos, ellos dos batallaron, que ya es mucho más de lo que hicieron casi todos nuestros atletas. Mario Pestano volvió a hacer el ridículo en la final de disco, quedándose fuera hasta de los puestos de diploma con tres lanzamientos pésimos; Naroa Aguirre, Carlota Castrejana y Concha Montaner dejaron claro, una vez más, que nunca han estado en la elite de sus disciplinas, al no tener ninguna opción de meterse en sus respectivas finales; Natalia Rodríguez fue incapaz de arañar un metal en la final de los 1.500 más sencilla de los últimos años; Juan Carlos Higuero demostró de nuevo que plantea las carreras de un modo terrible, al quedar quinto en la media milla cuando pudo haber sido bronce; Ruth Beitia decepcionó una vez más con su nula sangre fría en los momentos de la verdad…

    Y lo peor es que las pocas “alegrías” nos las han dado atletas veteranos, que ya no seguirán en Londres (Jesús Ángel García Bragado), o que si están en 2012, no será en plenitud de facultades (María Vasco, Frank Casañas, Marta Domínguez)… Y, por supuesto, ni un atisbo de futuro, de esperanza más allá de los nacionalizados Josephine Onya (inexplicable su tropiezo en la semifinal de vallas) y Alemayehu Bezabeh. Tal como dije hace un año, es preciso que el atletismo español se renueve, entierre a tanto dinosaurio de una vez, y empiece a apostar en serio por disciplinas que tenemos muy abandonadas, como las pruebas combinadas, los saltos y, muy especialmente, los lanzamientos. Asimismo, habría que revisar a fondo el trabajo psicológico que se está haciendo con nuestros atletas. La falta de garra y ambición de Beitia o Pestano son muy sangrantes, y no deben reeditarse.

    Y, sobre todo, Paquillo, no te metas en los 50 kilómetros marcha. Si no aguantas 20, ¿cómo piensas soportar más del doble? Seamos sensatos, por favor, y no cometamos los mismos errores que Marta Domínguez.

    - BÁDMINTON: Aunque los resultados puedan parecer ridículos (una sola victoria en tres partidos para nuestros dos representantes), hay que analizarlos con cierta perspectiva. España, en este deporte, es poco menos que una ‘maría’. En clubes –y con extranjeros a porrillo-, los éxitos están empezando a llegar ahora, así que el triunfo logrado por Yoana Martínez, el primero de nuestro bádminton en la historia olímpica, es muy positivo. En esta disciplina se está mejorando poco a poco, por lo que sólo hace falta tener un poco de paciencia. Estoy convencido de que, dentro de unos años, aparecerán españoles con capacidad competitiva real en el plano internacional. Eso sí, las medallas, a medio-largo plazo, son una utopía.

    - BALONCESTO: Una plata que sabe a oro. Así calificaron todos los medios de comunicación a la presea alcanzada por nuestro combinado masculino de baloncesto. Y razón no les faltó. España ha sido la única capaz de plantar cara al Redeem Team (Equipo de la Redención), que pasó por encima de conjuntos tan potentes como Argentina, Grecia o la mismísma ‘Roja’ en la fase previa. Sin embargo, los nuestros no cometieron los mismos errores en la final, disputaron su mejor partido (no sólo del torneo, sino de la historia de la selección), y pusieron muy nerviosos a los estadounidenses, que ni con ayudas arbitrales (esos pasos de salida…) podían despegarse en el marcador. La victoria norteamericana no empañó en absoluto el esfuerzo de una España a la que vitoreó todo el pueblo chino, mientras silbaba a las estrellas de la NBA. Y esa sensación sabe mejor que cualquier oro.

    Con todo, creo que España ha hecho un torneo sumamente discreto, del que sólo se pueden destacar el primer partido frente a Grecia, y la final contra EE.UU. En la fase de grupos, nuestro nivel fue bastante flojo, pasando apuros contra China o Alemania; en cuartos, sólo el mal día de Croacia desde los 6,25 impidió que España sufriera; y en semifinales, Lituania a punto estuvo de darnos un buen susto, con Javtokas y Jasaitis haciéndonos verdaderos rotos. Aíto no supo imprimirle su estilo a esta selección, que ha cosechado la plata jugando mucho peor que bajo la dirección de Pepu Hernández. Afortunadamente, tenemos talento a raudales, por lo que no hizo falta ninguna demostración de fuerza.

    Por todo ello, la marcha de Aíto no me parece una tragedia, sino lo mejor que puede pasar. El ya técnico del Unicaja ha cumplido, y punto. Ahora es el momento de que otro coja el relevo y mantenga el nivel de este soberbio equipo. Eso sí, la misión no va a ser nada fácil, sobre todo tras la retirada de nuestro capitán, Carlos Jiménez, del combinado nacional (Muchas gracias por todo, crack); o la noticia de que Pau Gasol, muy probablemente, no acudirá a los próximos Europeos para centrarse en la NBA… Sin embargo, hay mucha calidad en el basket español, con San Emeterio, Claver, Sada, Triguero, Montcasi o Rey como aspirantes a formar parte de una 'Roja' que necesitará sangre nueva dentro de poco. Ricky Rubio ha marcado el camino. Esperemos que muchos lo sigan.

    En cuanto a las chicas, nada que echarles en cara. Vendieron cara su piel frente a Rusia y trataron, por todos los medios, de alcanzar las semifinales. Esta vez tampoco pudo ser, pero no hay que perder la paciencia. En la selección femenina hay mucha sangre joven, habituada al éxito en las categorías inferiores, por lo que hay muchas razones para el optimismo. En Londres, veremos qué son capaces de hacer.

    - BALONMANO: Sorpresa de las grandes con los chicos de Juan Carlos Pastor, que se hicieron con un bronce inesperado al derrotar a la todopoderosa Croacia en la lucha por el podio. Inesperado no porque España no tenga talento, sino por el pésimo juego desplegado por una selección hispana que ha llegado a dar verdadera lástima en demasiados momentos (Brasil, Islandia…). La fórmula Pastor ha demostrado estar definitivamente agotada, si bien el enorme potencial de nuestro combinado (unido a las milagrosas paradas de David Barrufet) y la suerte en cuartos (con Corea del Sur como rival, en vez de las Rusia, Alemania, Dinamarca…) bastaron para abrirnos las puertas del tercer podio de la historia del balonmano en unos Juegos.

    A diferencia de lo que ocurrió en el waterpolo, los cruces no pudieron sernos más favorables, con dos regalos como Corea e Islandia. Ante los asiáticos aprovechamos la ocasión, pero frente a los nórdicos, la lamentable defensa hispana reapareció de nuevo para tirar por tierra nuestras esperanzas de una plata que habría sido histórica. Al final, España conquistó con merecimiento un bronce espléndido ante la gran favorita, Croacia, pero quedó claro en China que hace falta una renovación a fondo del equipo nacional.

    Y, por supuesto, hay que empezar por el banquillo. Pastor ha acabado ya su ciclo y debería dar paso a otro técnico, que afronte esta próxima Olimpiada con nuevos bríos. Los nacionalizados Sterbik y Rutenka deberían entrar en las futuras listas, así como gente de la talla de Ruesga, Aguinagalde, Morros o Sarmiento, que deberían cubrir las más que probables bajas de Lozano, Davis y, sobre todo, David Barrufet, que se despidió de la selección del mejor modo posible, con otro metal. Moltes gràcies, capitán.
     
    Una última nota: en chicas la progresión también está siendo notable. Esta vez nos hemos quedado fuera de los Juegos por un “tecnicismo” absurdo, pero, en Londres, seguro que volveremos a la cita olímpica. A ver si, en unos años, podemos llegar al nivel del balonmano masculino.

    - BOXEO: No pintan bien las cosas para un deporte en el que, tradicionalmente, España siempre ha dispuesto de buenos competidores. Las escuelas madrileña y andaluza, las más prolíficas de nuestro país, han dejado de dar sus frutos, y no parece que eso vaya a cambiar a corto plazo. En los Preolímpicos, únicamente Kelvin de las Nieves logró su pase, y no sin dificultades; y ya en Pekín su papel ha sido discreto, cayendo en su primer combate. Las esperanzas están puestas ahora en que Rafa Lozano, bimedallista en los Juegos, produzca para España alguna perla en su escuela de Córdoba. Ocho años sin boxeadores de nivel olímpico es demasiado.

    - CICLISMO: Al igual que en Atenas, el ciclismo ha sido el pilar de los éxitos de nuestra expedición. Y, de entre todos nuestros ciclistas, ha sobresalido un nombre propio, el del deportista español más laureado de la historia de los Juegos. Se trata de Joan Llaneras. Su Olimpiada ha sido ejemplar: oro en puntuación, su prueba favorita, y plata en la americana, pese a que Toni Tauler y él apenas habían entrenado juntos (no en vano, Tauler sustituyó a última hora a Carles Torrent, lesionado). La inteligencia demostrada por Llaneras en la pista, su capacidad estratégica y su entrega le convierten en un grande, no ya del ciclismo, sino del deporte español en general.

    Junto a los dos metales de Llaneras, ha destacado especialmente el oro de Samuel Sánchez en ruta, tan inesperado como meritorio. Y no sólo por el trabajo de ‘Samu’, merecido campeón, sino sobre todo por el de todo el combinado español, que ha sido capaz, al fin, de aparcar egos para beneficiar a los verdaderos especialistas de estas pruebas. Valverde y Freire pincharon, pero ahí estuvo Sánchez, que no desaprovechó la excelente labor de sus compañeros. Una lástima que Contador no estuviera también en el podio de la contrarreloj, aunque lo tuvo bien cerca. Lo bueno es que el equipo, con la salvedad de Freire, es bastante joven, por lo que aguantará sin problemas para Londres.

    Peor están las cosas en el velódromo. Llaneras se retira, y Sergi Escobar, Toni Tauler y, en menor medida, Asier Maeztu llegarían a la próxima cita olímpica con demasiada edad para considerarles una opción real de medalla (Escobar, de hecho, está pagando ya los estragos de la edad). Eso sí, Elorriaga, Miguel y Muntaner se deberían mantener en la elite sin problemas, e incluso mejorar sus actuales prestaciones, al igual que Leire Olaberría, el gran descubrimiento de estos Juegos con su bronce en puntuación. La vasca, que ha comenzado a despuntar este año, será un importante baluarte de nuestro velódromo en el futuro. No es que sea joven, pero su prueba es la menos exigente y la que permite una mayor longevidad deportiva. Ahí está Llaneras para demostrarlo.

    Los únicos que no han cumplido han sido los ciclistas del mountain bike, que llevaban ya dos Juegos dándonos alegrías (bronce de Fullana en 2000, plata de Hermida en 2004). Esta vez, pese a que muchos pronósticos nos eran favorables, no se ha 'mojado' ni en mujeres ni en hombres. Fullana, de nuevo nuestra única representante, fracasó una vez más. Pese a ser campeona del mundo, no logró ni terminar la carrera, y lo más normal es que se retire, dejando el BTT español como un solar en categoría femenina. En chicos, las cosas no han marchado bien en esta ocasión, pero hay esperanzas para el futuro. Iñaki Lejarreta, octavo en Pekín, parece dispuesto a coger el testigo de Hermida, quien ya ha entrado en declive, por desgracia.