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    October 29

    ¡Feliz cumpleaños, por Tutatis!

    "En un cuarto de hora tuvimos la idea (de Astérix)"
    Albert Uderzo

    "Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia esta ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor". Todos mis lectores habréis reconocido esta popular introducción, ¿verdad? Sí, amigos, es la de Astérix y Obélix, cuyas aventuras cumplen hoy 50 años. Una cifra nada desdeñable a la que me gustaría brindar un humilde homenaje desde este rincón. No en vano, mi infancia estuvo marcada por las simpáticas peripecias de los irreductibles galos y su poción mágica, sus fantásticos viajes por el mundo clásico, sus continuas palizas al ejército romano... Y todavía siguen siendo una de mis lecturas favoritas cuando tengo ganas de relajarme y desconectar.

    Remontémonos atrás en el tiempo. No, no al 50 a.C., sino a 1959, año en el que veía la luz por primera vez Pilote, una revista periódica de cómics fundada por dos de los genios más reconocidos de la historieta europea: Jean-Michel Charlier, padre del Teniente Blueberry; y René Goscinny. Les acompañaban dos prometedores dibujantes, Jean Hébrard y Albert Uderzo, con quienes ya habían hecho equipo en otros proyectos de éxito, como Le Supplément Illustré o Radio-Télé, todos ellos magacines dirigidos a niños. Pilote, cuna de dibujantes de la talla de Moebius, Greg o Jijé, tuvo conquistado al público francés durante 30 años, si bien su número más celebrado siempre será el primero, del que se vendieron 300.000 ejemplares solo en un día. En esa edición, nacerían los personajes más famosos del cómic francés. Ese 29 de octubre de 1959, en Bobigny, nacían Astérix y Obélix.

    "Nos pidieron hacer una serie de cómics infantiles que tuvieran como protagonistas a unos antihéroes relacionados con la Historia francesa. En aquella época, sólo existían los cómics americanos y los del joven reportero Tintín. Recuerdo que en un cuarto de hora tuvimos la idea. Nos inspiraríamos en una parte de la Historia de Francia muy conocida, en la de los galos", rememora Uderzo, uno de los progenitores de un Astérix al que, en un principio, quería convertir en un guerrero alto y fuerte. Afortunadamente, Goscinny tenía otra idea, la de un galo astuto e inteligente, pero bajito. Uderzo, con todo, apuntaba a que Astérix tendría que estar acompañado por alguien realmente fuerte, pero más 'torpe' que su compañero. A Goscinny le pareció bien y, así, surgió Obélix.

    La primera historia que protagonizaría esta singular pareja se llamó Astérix el galo, que se publicó en Pilote de manera serial. Aquí aparecerían casi todos los compañeros de aventuras de los intrépidos galos, como el druida Panorámix, el bardo Asurancetúrix o el jefe de la aldea, Abraracurcix (cuyo nombre en español, por cierto, cambió en bastantes ocasiones -Abrazopartidix llegó a llamarse-). En 1961, esto es, tan solo dos años después, la editorial francesa Dargaud (que se había hecho con Pilote debido a sus problemas financieros) se animó a publicar el cómic en un solo tomo; y, debido a su inmenso éxito (tanto en Francia como en el resto de Europa), en 1967 se estrenaría su versión cinematográfica animada. Por desgracia, esta no tuvo tan buena acogida y la película de Astérix y la hoz de oro nunca se llegó a realizar, aunque sí pudimos disfrutar de la magnífica Astérix y Cleopatra.

    Los años 60 fueron muy prolíficos para Goscinny y Uderzo, que sacaron 13 álbumes en solo una década. Astérix y Obélix conocieron, en ese tiempo, a su tercer inseparable, el perro Ideáfix (su primera aparición tuvo lugar en La vuelta a la Galia, en 1963); sirvieron a la reina Cleopatra; visitaron Germania, Roma, Hispania o Britania; participaron, con éxito, en los Juegos Olímpicos... Y, en los 70, la gallina ofreció al mundo nuevos huevos de oro, como La Cizaña, La Mansión de los Dioses, El Adivino... Hasta se atrevieron a cruzar el Atlántico y descubrir América antes que Colón (e incluso que los vikingos). En 1976, Las Doce pruebas de Astérix recuperaron al entrañable galo para el Séptimo Arte, encumbrándolo como dueño y señor de Roma... Un final fantástico para este cómic, debió pensar Goscinny, pues nos dejó solo un año después.

    Uderzo, a pesar de que ya no estaba su amigo y guionista, decidió seguir él solo con las aventuras de Astérix, aunque el ritmo de producción de cómics bajó considerablemente. De la mano del dibujante francés (que fundó su propia compañía, Les Editions Albert-René) "únicamente" han aparecido 11 tomos más, frente a los 24 que ideó junto a Goscinny. Los primeros sí fueron bien recibidos por los seguidores de Astérix, al continuar la estela dejada por Goscinny. Por desgracia, a medida que ha ido pasando el tiempo, los álbumes han ido perdiendo frescura, y el último de ellos, que acaba de ser publicado en Francia (con el nombre Astérix y Obélix: El Libro de Oro), ya ha sido destrozado por la crítica. No en vano, Uderzo nos muestra ya a unos Astérix y Obélix ancianos, con los romanos como triunfadores de su larga lucha... Un tono demasiado deprimente para una obra siempre simpática y divertida.

    De todos modos, y pese al escaso nivel de sus últimas apariciones, Astérix y Obélix continúan siendo un filón para Uderzo, que, en los años 90 (y tras un intenso juicio con Dargaud), se hizo con todos los derechos de su obra. Esa buena salud queda demostrada con el rotundo éxito de las tres películas reales que han salido en los últimos diez años, con un Gerard DePardieu soberbio como Obélix. En 2007, al cumplir Uderzo 80 años, un buen número de dibujantes le dedicaron un nuevo libro de Astérix, llamado Astérix y sus amigos, donde se homenajeó su legado con una serie de historias cortas. Tal ha sido su importancia que sus tomos se han traducido a 33 idiomas diferentes, algunos tan peculiares como el esperanto, el griego clásico, el vietnamita, el alsaciano, el bretón, el mirandés... Hasta el primer satélite francés de la historia, lanzado en 1965, se llamó Astérix-1.

    Videojuegos, art-books, juguetes, juegos de mesa, patatas fritas... El negocio en torno a las figuras de Astérix y Obélix no tiene límites. Incluso se fundó, en 1989, un parque temático en su honor, el Parc Astérix (a 35 kilómetros de Paris), que registra 1,6 millones de visitantes al año. Ni Google se ha olvidado de un aniversario que ya están celebrando en Paris con una exposición conmemorativa, en la que se pueden disfrutar de unos 50 dibujos originales, manuscritos y objetos relacionados con el universo de Astérix y compañía
    . Aunque ahora la polémica está servida entre Albert Uderzo y su hija Sylvie (dueña de un notable montante de acciones de Les Editions Albert-René) por el deseo expreso del artista de que Astérix no muera con él, los seguidores, como yo, del inefable galo obviamos todas esas tonterías y nos centramos en lo que de verdad nos importa: las aventuras de un galo bajito y mal hecho y de otro bajo de tórax, acompañados de un pequeño perrito, que serán, por siempre, la pesadilla de Julio César. ¡Feliz cumpleaños, por Tutatis!
    October 27

    Quentin, un 10; Alejandro...

    "Esta película significa tanto para mí"
     
    Como muchos de mis lectores sabéis, Quentin Tarantino nunca ha sido uno de mis directores favoritos, si bien siempre he respetado su trabajo (excelente, por otra parte); por el contrario, las películas de Alejandro Amenábar siempre me han encantado, y he hablado maravillas de ellas. Sin embargo, en este mes de octubre, las tornas han cambiado radicalmente. Así, el realizador estadounidense me ha conquistado de pleno con sus Malditos Bastardos, mientras que el español me ha decepcionado, en cierta medida, con su Ágora. Con este texto no pretendo, ni mucho menos, comparar ambos filmes, o los estilos narrativos de sus creadores, pero quería valerme de ambas para resaltar cómo, en muchas ocasiones, el exceso de recursos no da como resultado una buena película.
     
    Eso es justo lo que le ha ocurrido a Ágora. Tal como me temía, el proyecto le ha venido excesivamente grande a Amenábar, quien no consigue una película fluída y atractiva. El español se pierde entre las muchas historias que pretende contar, desaprovecha el personaje de Hypatia y abusa de determinados recursos hasta convertirlos en pretenciosos. Por el contrario, Tarantino, a pesar de manejar multitud de tramas (Los Bastardos, Shosanna, el coronel Landa...) y situaciones, sabe hacerlas confluir hacia un desenlace común y concreto, con un ritmo alto que nunca te aburre y un desarrollo intachable de los protagonistas (sobresaliendo el del ya mencionado coronel Landa, del que hablaré largo y tendido más adelante).

    ¿Cuáles son, concretamente, los problemas de
    Ágora? Fundamentalmente, que, cuando sales de la sala de cine, te queda la sensación de que apenas ha ocurrido algo: los personajes no han evolucionado (salvo los bruscos cambios de humor por parte de Davo, el esclavo -Alejandro, si este chiste fue a propósito, será mejor que nunca te dediques al humor-); la trama de Hypatia sobre el descubrimiento de la órbita elíptica no pasa de ser anecdótica (y totalmente prescindible, si me apuráis), mientras que la de su peso político en Alejandría (razón real por la que fue asesinada) pasa completamente de puntillas... Eso sí, la recreación de la época (vestuario y escenarios) es extraordinaria, la destrucción de la Biblioteca está magníficamente desarrollada (la mejor parte del filme, sin duda) y las conjuras cristianas para hacerse con el poder resultan interesantes. No obstante, cabe decir, en este último punto, que Amenábar ha obviado algunas cosas (como que el Obispo Sinesio sí apoyaba abiertamente a Hypatia, entre otras) y exagerado otras. Ni los cristianos eran tan horribles ni los demás habitantes de Alejandría tan avanzados o progresistas. Obviamente, la Iglesia llevó a cabo verdaderas barrabasadas durante toda esa era (y los siglos venideros), asesinando a una cantidad ingente de inocentes por herejía o brujería. Negarlo sería un absurdo descomunal. Con todo, la demonización que sufre en esta película me parece excesiva y, por qué no decirlo, demasiado propagandística.
     
    Entiendo que Amenábar ha deseado hacer una crítica al fanatismo religioso, pero la realidad es que dicho mensaje está tan mal expresado que se presta fácilmente a malinterpretaciones (como, por desgracia, está ocurriendo). Todo esto se habría arreglado reflejando más (y mejor) el peso que tenía Hypatia en el Gobierno de Alejandría y en otras figuras importantes de la zona, pero, ya sea por un descuido en el guión o por la incapacidad de Rachel Weisz, al final se da a entender que a la filósofa la mataron por pagana, y no por otras causas. Esto es, Hypatia se convierte en una simple excusa para narrar el ascenso de Cirilo y los radicales cristianos al poder, y poco más. Tampoco es de extrañar este fenómeno. No en vano, Amenábar no es un director de personajes (como Almodóvar, por ejemplo), sino de historias. Obviamente, sus protagonistas siempre han estado muy cuidados y trabajados, pero el peso de sus filmes no recaía sobre ellos, sino sobre lo que acontecía a su alrededor. Mar Adentro fue la primera que se alejaba un poco de esa tónica, si bien, en el fondo, el entorno de Ramón Sampedro absorbía tanta atención como el tetrapléjico gallego.

    Con Ágora, Amenábar ha tratado de dar un paso más hacia ese otro estilo que pocos realizadores manejan con acierto y, lamentablemente, se ha quedado a medio camino; una indefinición que ha 'matado' a sus personajes, que pecan de imprecisos, difuminados, poco atractivos. Hypatia, como protagonista, no engancha al espectador en ningún momento (y eso que se supone que era una mujer luchadora y con carácter); Orestes y Davo (sobre todo este último) se muestran muy volubles, pasando de un extremo a otro (del amor al odio, del valor a la cobardía) en tan solo un segundo...¡Cuánto tiene que aprender de Tarantino! El estadounidense es justo uno de esos directores que sabe basar sus películas en la personalidad de sus héroes o antagonistas, y eso se nota. Por ello, no resulta de extrañar que Malditos Bastardos sea una verdadera lección de cómo hay que tratar a los protagonistas de una narración, incluso una que tergiversa tanto la Historia como esta.

    Y es que Quentin, al igual que Amenábar, deja a un lado la precisión en favor de su trama, dando un giro completamente bizarro a la II Guerra Mundial; sin embargo, consigue que te creas, que 'compres' lo que te está contando, por irreal o exagerado que sea. ¿Y por qué? Porque sus personajes son creíbles, incluso los más extravagantes. Están construídos al milímetro, actúan de manera congruente a su forma de ser (perfectamente definida), e incluso evolucionan con el paso de la película. En este sentido, cabe destacar la que, a mi gusto, es la mejor actuación de toda la cinta, la del austríaco Christoph Waltz con su Coronel Landa. Para el que no la haya visto, se trata de un mando nazi encargado de cazar judíos, sumamente inteligente, sagaz (Tarantino, de hecho, hace alguna que otra comparativa entre Landa y Holmes) y cruel. Bajo una fachada de amabilidad, se esconde una persona que siempre sabe lo que está ocurriendo, a la que no es posible engañar y capaz de cualquier cosa por lograr sus objetivos. Su escena con el granjero LaPadite es una magnífica muestra de esto y, de paso, un inmejorable modo de comenzar el filme.

    También me gustó la francesa Mélanie Laurent, espléndida en su rol de la judía fugada Shosanna Dreyfus. Durante todo el filme, su odio hacia los nazis la empuja a maquinar una venganza tan contundente como feroz contra sus enemigos; sin embargo, cuando, en mitad de una película propagandística alemana, está a punto de llevarla a cabo, algo falla.
    Fredrick Zöller, un oficial germano metido a actor del Regimen (y protagonista de esa cinta), hace que tenga un momento de duda, y eso le acaba costando muy caro. Algunos críticos han postulado que, en ese instante de vacilación, Dreyfus se enamora de la imagen fílmica de Zöller y, la verdad, estoy bastante de acuerdo. El 'film' logra que Dreyfus vea más allá del uniforme o la ideología de Zöller y le aprecie, no como un héroe (que es lo que la propaganda nazi desea), pero sí como un ser humano que ha sufrido y lo ha pasado mal (igual que ella). Esa rabia contra los alemanes se disipa, se difumina por un segundo, y todo porque el cine ha conseguido que ella se identifique con el protagonista. He ahí el poder del (Séptimo) Arte, capaz de alterar las emociones humanas, incluso las más profundas, hasta unos límites insospechados.  

    Si queréis saber cómo acaba la historia de Shosanna, os recomiendo encarecidamente que veáis Malditos Bastardos, la cual, por cierto, recoge una de las mejores actuaciones de Brad Pitt de los últimos años (casi a la altura de su papel en Quemar después de leer). El Teniente Aldo Raine, al que encarna Pitt, mezcla perfectamente el cinismo típico de Tarantino con unos golpes de humor soberbios. De hecho, junto a Waltz protagoniza la que, quizá, sea la escena más divertida de toda la cinta, que recomiendo ver en versión original. Ya sabéis que siempre apoyo a los dobladores españoles, pero, en esta ocasión, quiero hacer una excepción. Y es que, en
    Malditos Bastardos, se habla en francés, alemán, inglés y hasta italiano, entendiéndose mucho mejor los giros de la película (sobre todo los cómicos) en V.O.S.

    No me voy a meter en temas de fotografía, montaje o vestuario, pues ambas películas están bastante igualadas en ese apartado. Solo pongo en el 'debe' de Amenábar los excesivos planos del planeta Tierra a lo Google Earth. Una vez puede quedar bien; a la segunda ya escama; y cuando se repite una y otra vez, resulta sobrecargado. Me gusta la idea que transmite con esas vistas panorámicas del mundo (la abrumadora realidad -razón- frente a la superstición y el fanatismo religioso), así como la sensación omnisciente (o demiúrgica) que produce en el espectador, pero los efectos de dicho recurso quedan mitigados al emplearlos tan 'machaconamente'. Tampoco me terminan de convencer los créditos en mitad del filme para pasar de un contexto a otro (demasiado simple para un realizador de la talla de Amenábar).

    ¿Y no hay pegas para Tarantino? Quizá algunas escenas son más largas de lo recomendable, pero ya sabemos que este director es así y que le encanta recrearse en los diálogos, más si estos implican a varios personajes (y si son completamente dispares, como ocurre en Malditos Bastardos en la bodega francesa, mejor que mejor), así que no me pilló desprevenido. Con todo, y a pesar de que a sus incondicionales no les ha entusiasmado, considero que
    Malditos Bastardos es un trabajo soberbio, posiblemente de los mejores de Tarantino, en contraposición con Ágora, que, sin duda, es la peor de todas las que ha dirigido Alejandro Amenábar. A ver si el español aprende un poco del estadounidense acerca de desarrollo de personajes, y retoma de mejor modo su carrera en la próxima cinta, porque esta ha dejado a su público frío como el cadáver de un nazi en manos de los Bastardos.
    August 28

    Pan para hoy, hambre para mañana

    "La actuación ha sido peor de lo previsto"
    José María Odriozola


    Resulta curioso cómo evoluciona el deporte. En 1999, España finalizaba los Mundiales de atletismo en Sevilla con cuatro medallas en su haber, dos de ellas de oro, y multitud de buenos resultados; por su parte, la natación nos ofrecía los éxitos de la nacionalizada Nina Zhivaneskaia... Y nada más. Tan solo una década después, las tornas han cambiado radicalmente. Nuestros nadadores regresaron este verano de los Campeonatos del Mundo con excelentes marcas y varios metales en sus cuellos, mientras que nuestros atletas completaron este pasado fin de semana un torneo mundialista decepcionante, con pocas alegrías (muchas de ellas de la mano de veteranos), alguna que otra actuación lamentable (Olmedo, Pestano) y, sobre todo, una incertidumbre creciente por saber qué futuro le espera a España en esta disciplina.

    Si bien la cosecha ha sido mayor que en los Juegos Olímpicos de Pekín (dos preseas en Berlín frente al 'rosco' con el que abandonamos el Nido hace ya un año), las sensaciones son igual de malas. O incluso peores. No en vano, de 51 competidores que se han enviado a tierras alemanas, solo siete han logrado puesto de finalista, y únicamente dos lo han rozado (esto es, un 17%, siendo la primera vez desde 1995 que no llegamos a la decena); de todos ellos, solo una baja de la treintena (Beatriz Pascual); uno de los dos medallistas, Jesús Ángel García Bragado, está al borde de la retirada a sus 39 años, y la otra, Marta Domínguez, presenta en su DNI una edad más que respetable (33); ninguno de nuestros nacionalizados ha alcanzado su respectiva final en su modalidad y, de hecho, muchos ni siquiera superaron la primera ronda eliminatoria; seis atletas no acabaron sus pruebas, y hasta sufrimos una descalificación...

    Posiblemente lo peor de todo sea la escasa perspectiva de futuro de nuestro atletismo. Solo los veteranos han dado la cara, y muchos de los "jóvenes" valores parecen negarse a explotar. Un claro ejemplo se encuentra en Manuel Olmedo o Arturo Casado, dos deportistas que apuntaban buenas maneras hace pocos años, y cuya actuación en Berlín ha sido, como poco, pésima. De momento, la excelente hornada de los 70 nos mantiene en una situación aceptable, pero va haciendo falta que entre sangre nueva cuanto antes, para que no nos encontremos, en pocos años, con un panorama todavía más desolador que el actual. Y un buen primer paso sería jubilar a muchos de los 'dinosaurios' e "incompetentes" que hay en nuestro atletismo, y que acaparan recursos sin ofrecer, a cambio, resultados. Por supuesto, hablo de gente como Manolo Martínez y Mario Pestano, cuya continuidad en el equipo nacional se me antoja innecesaria.

    Muy clamoroso es el caso de Pestano. E
    l discóbolo canario llegaba a todos los grandes torneos con marcas importantes, pero siempre fracasaba a la hora de la verdad; este año, sus registros habían sido discretos, acudía al Mundial sin presión alguna, conseguía la clasificación para la final a la primera... Y ahí no fue capaz de lanzar más allá de los 62 metros. Esto es, la enésima decepción de Pestano, quien confesaba a TVE que se planteaba dejarlo. Y yo me pregunto, ¿por qué no retirarlo? Al canario se le han dado muchas oportunidades para demostrar su valía y, en vez de progresar, involuciona: cuarto en los Europeos de 2006; quinto en los Mundiales de 2007; noveno en los Juegos de Pekín; 10º en Berlín. Queda claro que no va a darnos ninguna alegría, y hasta él mismo ya lo ha reconocido. Su escaso carácter, su falta de competitividad, no debería permitirse a nivel profesional. Ciertamente, el deporte no consiste solo en ganar, pero sí en pelear, luchar, ofrecer lo mejor de tí mismo en los momentos serios. Y Pestano, en este sentido, no da la talla. Y cuando me refiero a este discóbolo, hago extensible su situación a otros muchos atletas similares, como Juan Carlos Higuero, Reyes Estévez, Manuel Ángel Penas, Naroa Aguirre...

    Otros, sencillamente, deberían asumir que poco o nada más pueden aportar, y dejar su sitio a gente joven, con mayor proyección. En este grupo, nos encontraríamos a Manolo Martínez, Carles Castillejo, José Luis Blanco, Alejandro Cambil, Mikel Odriozola, Judith Plá, María Vasco... E incluso, si me apuráis, Eliseo Martín, quien, pese a su noveno puesto en la final de 3.000 obstáculos, presenta ya una edad (36 años) que le impide estar en igualdad de condiciones con los mejores de su prueba. El oscense ya ha ofrecido todo lo que podía, y en los Europeos de Barcelona del año que viene, podría tener la retirada soñada, con un último metal al cuello ante su público (ha sido el tercer mejor europeo de la distancia). Lo mismo se le puede aplicar a Chema Martínez, quien finalizó la maratón en una meritoria octava posición (lo que le valdría, en 2010, un oro continental con el que podría cerrar su carrera a los 39 años); o a Nuria Fernández, cuarta en los 1.500 metros.

    Precisamente esa es la forma de pensar de uno de nuestros medallistas, el marchador Jesús Ángel García Bragado. Nada más cosechar el bronce en los 50 kilómetros, el madrileño (que, en este mes de octubre, llega ya a los 40) apuntó que sí acudirá a los Europeos, pero que su presencia en los Mundiales de 2011 es poco probable. Aunque es una auténtica lástima que un competidor así nos deje, también la edad va pasando factura y su relevo parece garantizado con Paquillo Fernández (del que ahora hablaré largo y tendido), por lo que no habría mejor manera de despedirle que hacerlo en casa y, a ser posible, con una última presea. Sería el broche ideal a un palmarés soberbio, con un oro, dos platas y un bronce mundialistas a sus espaldas, faltándole solo un metal olímpico para que fuera perfecto. El año pasado estuvo cerca de conseguirlo (cuarto en Pekín), pero su estrategia, basada en la paciencia e ir recogiendo 'cadáveres' en los últimos 15 kilómetros, no le funcionó en tierras asiáticas. En Berlín, por el contrario, sí dio resultado. Confiemos en que eso también ocurra en Barcelona.

    Ya hemos hablado de los "incompetentes" y los 'dinosaurios', pero todavía nos faltan dos categorías más. Y una de ellas serían los fiascos. Esto es, competidores todavía en edad de ofrecer grandes cosas, pero cuya progresión, por H o por B, no termina de concretarse. Se trata de gente como los ya mencionados Casado u Olmedo, Juanma Molina, Berta Castells o Mercedes Chilla. Algunos de estos casos son realmente desconcertantes. Molina, por ejemplo, fue bronce mundialista en 2005 y luchó por el podio en el Europeo de 2006 (una descalificación se lo impidió), pero, desde entonces, no ha vuelto a acercarse a los puestos de cabeza. Así, el murciano fue 16º en 2007, 12º en los Juegos y 24º en Berlín, una extraña trayectoria que no se puede explicar si se tiene en cuenta el punto de origen. Algo parecido ocurre con Chilla, quien, tras ser bronce en los Europeos de 2006, no ha regresado a la elite de la jabalina. Esta vez ha tenido la excusa de las lesiones, pero tanto en los Mundiales de 2007 como en Pekín'08 estaba en forma, y ni siquiera se hizo con un diploma olímpico. Sin duda, da que pensar sobre la forma de trabajar de la Federación, que ha sido completamente incapaz de explotar el talento de estos atletas.

    El último sector de análisis lo compondrían los nacionalizados, a los que destaco en un punto y aparte por una razón muy obvia. Yo siempre he estado a favor de las naturalizaciones de extranjeros. Entiendo que, cuando un foráneo llega a España, pueda sentirse aquí más a gusto que en su país, por los motivos que sean (políticos, económicos, sociales...), y que eso le lleve a solicitar la ciudadanía hispana. En el caso particular de los deportistas, existe la denominada carta de naturaleza, que concede el Consejo de Ministros en circunstancias excepcionales, cuando dicha persona puede ofrecer a nuestro deporte algo de lo que este carece. Sin embargo, en atletismo no dejamos de ver asimilados que apenas aportan algo. Ayad Lamdassem, por ejemplo, quien se retiró durante la disputa de los 10.000 metros; Luis Felipe Méliz, incapaz de pasar la eliminatoria de longitud; Alemayehu Bezabeh, que no se metió en la final de los 5.000... Este último caso me tiene intrigado. Bezabeh se postulaba como un fuera de serie en 2008, y ciertamente todavía tiene mucho futuro (apenas cuenta con 23 años), pero en las carreras se le ve siempre sufriendo, dolido, impotente e imposibilitado de hacer algo grande. Todo lo contrario que sus ex compatriotas etíopes, que dominan junto a Kenia el fondo mundial sin inmutarse. Al parecer, las lesiones se han cebado a base de bien con él, pero, si es así, ¿no sería mejor dejarle descansar, antes de que se termine de romper?

    Visto lo visto, ¿realmente era necesario mandar 51 personas a un Mundial? ¿O mantenerlas en la elite? Sinceramente, creo que no. Ya he comentado alguna que otra vez que yo abogo por un modelo parecido al sueco, a saber, mucha cantera y solos unos pocos profesionales, pero todos ellos candidatos a medalla. Ciertamente, es un riesgo si la hornada de atletas te sale mala (como le está pasando justo ahora al país nórdico), pero estimo que todo el dinero que nos gastamos en mandar a 51 deportistas para que solo nos rindan nueve, estaría mejor invertido en campañas de promoción del atletismo en colegios e institutos, escuelas atléticas para los más jóvenes, preparadores, instalaciones, etc., etc. Es decir, en fomentar esta disciplina entre los niños y adolescentes para, de esta manera, crear los suficientes valores que nos permitan tener, en categoría sénior, gente verdaderamente competitiva, aunque solo sean una veintena. Asimismo, resulta imprescindible abandonar el fondo y la velocidad de una vez (africanos y caribeños, respectivamente, monopolizan los éxitos en estas modalidades) y apostar definitivamente por los saltos y los lanzamientos. Alemania y Polonia lo han visto claro y, gracias a eso, han acabado sexta y quinta en el medallero.
     
    No obstante, no todo ha sido malo en Berlín. De hecho, nuestras féminas nos han dado múltiples alegrías en este Mundial, acumulando cinco de los siete puestos de finalistas logrados en tierras germanas. Y de entre todas ellas, destaca un nombre, el de la mejor atleta española de todos los tiempos: Marta Domínguez. Tras el fiasco de los Juegos, con aquella inesperada caída en el penúltimo obstáculo, la palentina ha sido capaz de resarcirse del mejor modo posible, con las dos mejores marcas del año en su distancia y, por supuesto, un oro mundial que cierra su década prodigiosa. No en vano, en este comienzo de siglo, Marta ha cosechado, amén de esta última presea, dos platas en los Mundiales de Edmonton 2001 y París 2003, y otros tantos oros continentales en Munich 2002 y Gotemburgo 2006, así como otros títulos internacionales. Los fantasmas de Pekín han dado paso a un éxito que no se repetía en nuestro atletismo desde 1999, cuando Niurka Montalvo y Abel Antón sumaban los dos últimos oros hispanos en un Campeonato del Mundo. Ahora Marta ha inscrito su nombre de manera definitiva en la historia de nuestro deporte… Y lo mejor todavía está por venir, puesto que, si mantiene la forma (ni siquiera las lesiones han podido con ella), su candidatura a metal olímpico es casi segura.

     

    De Marta tendrá que aprender una de nuestras representantes, que nos hizo pasar de la alegría a la decepción en cuestión de segundos. Se trata de Natalia Rodríguez. La tarraconense estuvo durante bastante tiempo peleando por podios, sin conseguirlo. Este año tenía una oportunidad única, sabía que no podía desaprovecharla y fue a por todas en la final de los 1.500. Tan centrada estaba en cazar un metal que cometió un error a la hora de adelantar, en los últimos 400 metros, a la etíope Gelete Burka, que se acabó desequilibrando y cayendo al suelo ante el contacto con la española. Lógicamente, la IAAF la descalificó y le arrebató el oro que había conquistado, pero eso no es óbice para la caza de brujas a la que está siendo sometida. Natalia se equivocó, indudablemente, y ese fallo lo ha pagado ya con creces; pero de ahí a "acusarla" en la web oficial de los Mundiales de tramposa, o retirarle la invitación a 'meetings' internacionales (como acaba de hacer el de Zúrich), me parece injusto y excesivo. Rodríguez no celebró su victoria, fue a comprobar cómo estaba Burka, se fue llorando a los vestuarios... Sí, hizo lo que no debía, pero es evidente que no fue adrede, o a mala fe. Aunque esté de acuerdo con su eliminación (por más que me pese), desde aquí quiero manifestarle todo mi apoyo, porque no se merece todo el desprecio que está recibiendo del atletismo mundial.

     

    Esperemos que Natalia no se hunda anímicamente, pues, tras Marta Domínguez, podría ser nuestra opción a medalla más clara, merced a su potencial (por fin explotado) y su edad (tan solo 29 años). No obstante, esto podría cambiar en breve si Beatriz Pascual sigue evolucionando como hasta la fecha. Y es que, tras su sexto puesto en los Juegos Olímpicos, la marchadora ha repetido posición en los Mundiales de Berlín, por lo que solo le hace falta dar un último paso para consolidarse entre las candidatas al podio. Tiempo tiene, desde luego, ya que sus 27 años dan para mucho. También se augura un buen futuro para Ruth Beitia, quien, tras proclamarse este año subcampeona de Europa en pista cubierta, finalizó quinta en la final de altura, rozando su récord de España. El metal estaba demasiado caro por la excesiva competencia existente, pero Beitia, a diferencia de otras ocasiones, dio la cara en todo momento y luchó por el podio. No lo consiguió en esta ocasión, pero parece claro que, en algún momento, podrá dar ese salto que la lleve a la historia. Menos horizonte le queda a Mayte Martínez, otra de las triunfadoras españolas en la capital alemana. Pese a venir de una lesión importante, la castellana se metió por méritos propios en la final de 800 metros, donde terminó séptima. Un logro modesto (en comparación, al menos, con su bronce mundial en 2007), pero no por ellos menos importante. Ahora solo queda saber si, finalmente, se retirará en Barcelona, tal como se venía especulando, o si aguantará hasta Londres. Su ausencia en Pekín podría ser, en este sentido, determinante.

     

    Sea como fuere, ni Martínez ni Domínguez, ni siquiera Natalia, deberían ser nuestros pilares en las próximas citas. De hecho, considero vital que apostemos en los Europeos de 2010 por nuestras jóvenes perlas, como David Bustos, Javier Cienfuegos, Eusebio Cáceres, Kevin López, Julia Tacaks, Mohamed Elbendir… Y, por supuesto, darles serios toques de atención a gente como Chilla, Molina, y muy especialmente, Paquillo Fernández, quien volvió a fracasar en los 20 kilómetros marcha. Su salto a los 50 parece confirmado, aunque me inspira serias dudas. Si ya le cuesta terminar la distancia más corta, ¿cómo lo hará para aguantar más del doble de kilómetros? Confiemos en que la ruptura con Korzeniowski sirva de algo. Desde luego, su sociedad con el polaco no le ha traído nada bueno, así que, a peor dudo que pueda ir.

     

    España se marchó decepcionada de Berlín, pero muchos otros regresaron a sus casas como verdaderos héroes. Ese fue el caso de Usain Bolt, cuyas marcas ya rozan lo increíble: 9.58 en los 100 metros (once centésimas menos que su anterior récord del mundo) y 19.19 en los 200 (recortando otras 11 a su plusmarca mundial). Unos tiempos impensables para cualquier mortal, pero no para este Hermes caribeño, capaz de hacer real lo imposible. También voló otro dios en Alemania, el etíope Kenenisa Bekele, quien, como en Pekín, conquistó sendos oros en 5.000 y 10.000. Dwight Phillips, Valerie Vili, Blanka Vlasic o Phillips Idowu fueron otras de las estrellas de un Mundial que también vio cómo se estrellaban astros como Ysinbayeva o Robles, o cómo surgían nuevos luceros en el firmamento, como la surafricana Caster Semenya, cuya feminidad siempre estará en duda.

     

    Parece mentira que la natación, el piragüismo o incluso el judo nos hayan dado más alegrías mundiales que el atletismo, pero ahora no es tiempo de lamentarse, sino de trabajar. Odriozola tiene que ponerse las pilas cuanto antes, porque un fracaso en los Europeos de Barcelona sería inaceptable. Ya veremos qué nos depara el futuro. Un saludo a todos.

    August 08

    El mejor Mundial de la Historia

    "La Federación ha mejorado mucho su estilo de trabajo"
     
    España cerró hace justo una semana uno de los capítulos más reseñables de su historia deportiva reciente. No es para menos. Nuestro país ha conseguido, por primera vez, pasar de las diez medallas en unos Mundiales de Natación. Un oro, siete platas y tres bronces han conformado el inédito botín de nuestros nadadores en Roma, esto es, cuatro preseas más que en la última cita mundialista, la de Melbourne 2007, la más laureada para España hasta este año. No obstante, la mejor noticia no ha estado tanto en los metales que se han cosechado, como en comprobar en aguas italianas que el futuro de la piscina hispana es muy prometedor. Hasta ocho récords nacionales se han batido en la Ciudad Eterna, en la que, además, se ha alcanzado la notable cifra de nueve finalistas, siete más que en Melbourne. Rafa Muñoz, Aschwin Wildeboer, Juan Miguel Rando, Marco Rivera o el sevillano Melquíades Álvarez han demostrado en Roma que la natación española va a dar mucho que hablar en Shangai 2011 y, por supuesto, en los Juegos Olímpicos de Londres de 2012.
     
    Rafa Muñoz ha sido, con diferencia, el que más ha brillado en la piscina romana. El cordobés, del que ya hablé largo y tendido por estos lares, se convirtió en el primer nadador nacido y criado en España que cosecha un metal mundialista en toda nuestra trayectoria. Hasta la fecha, solo lo habían conseguido Martín López-Zubero, oriundo de los Estados Unidos (aunque de padres españoles), y Nina Zhivanevskaya, rusa nacionalizada. Y no solo ahí estriba el mérito de Muñoz, quien regresa a casa con dos preseas bajo el brazo, ambas de bronce y en su especialidad, la mariposa. Especialmente reseñable fue su actuación en los 100 metros, distancia en la que compartió un histórico podio con el mítico Michael Phelps, a la postre campeón, y al serbio Mirolad Cavic. No en vano, los tres nadaron la carrera de 100 mariposa más rápida de todos los tiempos. Obviamente, esto le permitió a Muñoz batir su segundo récord nacional, tras haber hecho lo propio en 50 metros, en los que incluso llegó a ostentar la mejor plusmarca de los campeonatos, la cual, por desgracia, le arrebató Cavic en la final.
     
    Sin lugar a dudas, los entrenamientos en Marsella, a las órdenes del francés Romain Barnier, le han venido de perlas a Muñoz, al igual que a Aschwin Wildeboer su marcha a las piscinas de Dinamarca. El espaldista, quien el año pasado alcanzara un séptimo puesto en la final de 100 metros en Beijing, ha probado en Italia que su exilio a tierras nórdicas ha estado más que justificado, con tres récords de España, un quinto puesto en 200 metros, un cuarto en 50 (a 14 centésimas del podio) y una medalla de bronce en su distancia favorita, el hectómetro; esto es, ha pasado de estar presente en una sola final en los Juegos Olímpicos, a competir en tres, no bajando de las cinco primeras posiciones en ninguna de ellas. Una progresión que se ha producido, curiosamente, al entrenarse fuera de nuestras fronteras, en unas instalaciones mucho mejores, con mayor competencia. Antes, Wildeboer tenía que nadar con señoras mayores y niños a su lado; ahora, lo hace con la selección nacional de Dinamarca, y la diferencia es abismal.
     
    Esto plantea un interesante debate sobre los métodos de trabajo que sigue la Federación Española con sus internacionales. Tanto Muñoz como Wildeboer, los dos únicos medallistas nacionales en piscina, han tenido que emigrar para llegar al nivel exhibido en Roma, y ambos se quejan de lo mismo: falta de equipamientos, rutinas de trabajo inadecuadas... Si bien es cierto que otros nadadores hispanos han competido de manera aceptable (como ahora veremos), ninguno ha estado cerca de sus respectivos podios, lo que deja claro que nuestro país, a día de hoy, es incapaz de fabricar por sí sola medallistas. Quizá sería el momento de replantearse todas las pautas de entrenamientos y preparación, sobre todo para que el inmenso talento que hay en España no se pierda. Una colaboración con otras Federaciones (Francia, Italia...), el fichaje de técnicos extranjeros (Barnier, sobre todo), seguimientos más detenidos, instalaciones exclusivas... Son muchas las maneras de mejorar nuestra natación, que está preparada para darnos muchas más alegrías.
     
    La prueba más evidente de esta última aseveración la tenemos en los resultados obtenidos por el resto de nuestros competidores. Así, Marco Rivera alcanzó dos séptimos puestos en las finales de 800 y 1.500 metros libres, con sendas plusmarcas nacionales (siendo, además, el primer español en bajar de los 15 minutos en 1.500); Érika Villaécija continuó en su línea y finalizó quinta y sexta en 1.500 y 800 metros, respectivamente, con sendos récords de España; Juan Miguel Rando, en su gran debut internacional, sorprendió a propios y extraños al colarse en las semifinales de 50 y 100 metros espalda; Mercedes Peris hizo lo propio en los 50 espalda; el relevo 4x100, con Muñoz y Wildeboer, batió el récord nacional... Un balance excelente para la natación española, que solo ha tenido un punto negro: Mireia Belmonte. La que fuera el año pasado campeona de Europa de los 200 estilos no fue capaz de meterse en ninguna semifinal, ni en 200 mariposa, ni en 200 y 400 estilos, siendo descalificada en esta última prueba. Su pésima actuación, escudada en la ausencia de su entrenador, deja entrever serios problemas entre la RFEN y Belmonte, un joven valor que, por desgracia, se está convirtiendo en una estrella fugaz.
     
    Justo todo lo contrario le está ocurriendo a Yurema Requena en Aguas Abiertas. La de Villarreal parece más que dispuesta a recoger el testigo de David Meca en esta especialidad y, tras conformarse con la 13ª plaza en los Juegos de Pekín, este año ha estado a punto de subirse al podio en la distancia de 5 kilómetros, quedando finalmente cuarta, a tan solo cinco segundos de la medalla de bronce. También estuvo muy cerca de darnos una alegría Margarita Domínguez, otro de los valores en alza de nuestra natación. A la cartagenera, vigente campeona de Europa en los 25 kilómetros, le faltó muy poco para hacerse con el bronce en su prueba favorita, pero en el 'sprint' final sus rivales se mostraron más enteras, debiendo contentarse con la cuarta posición. Un resultado que, pese a todo, es muy prometedor, sobre todo si se tiene en cuenta que la murciana ha cumplido los 21 años en este 2009. En chicos, las medallas estuvieron bastante lejos, aunque se alcanzaron sendos puestos de finalistas en cinco (Diego Nogueira, octavo) y 10 kilómetros (Kiko Hervás, séptimo), respectivamente, lo que cierra un balance, quizá no satisfactorio, pero sí muy interesante de cara al futuro.
     
    Mucho porvenir también tienen nuestras dos selecciones de waterpolo, que han brillado con luz propia en Roma. Especialmente reseñable ha sido el papel del combinado masculino, que se ha proclamado subcampeón del mundo y que tuvo el oro al alcance de su mano. Los discípulos de Rafa Aguilar, quienes no perdieron ni un solo encuentro en el torneo, solo cedieron el cetro mundial en la tanda de penaltis, después de haber forzado dos prórrogas ante la todopoderosa Serbia, a la que incluso se le remontaron dos goles de desventaja. Por desgracia, España fue incapaz de aprovechar sus superioridades en el tiempo añadido, e incluso malgastó un contragolpe que habría colocado una distancia insalvable para los 'plavi' en el marcador. Desafortunadamente, David Martín erró esa magnífica ocasión y, en el siguiente ataque, Serbia nos llevaba a unos penaltis que no hicieron justicia con los méritos hispanos. Con todo, esa plata tuvo, más que nunca, sabor a oro. No en vano, pusimos en serios aprietos a los balcánicos, bronce en Pekín'08, a los que sí doblegamos en la fase previa (9-11); dejamos en la cuneta a los Estados Unidos, subcampeones olímpicos; colocamos a Xavi García (máximo goleador de la final, con cinco tantos) en el Equipo de las Estrellas del Mundial... Y todo con un bloque muy joven, con una media de 26 años y solo tres de sus 13 componentes en la treintena.
     
    En cuanto a las chicas, solo la falta de suerte en los cruces les impidió luchar por las medallas. Tras cuajar una primera ronda impecable, con un empate a 15 ante Holanda (campeona olímpica), y meterse directamente en cuartos, las de Joan Jané parecían serias candidatas a podio... Hasta que se toparon con los Estados Unidos, las actuales campeonas del mundo, que fueron muy superiores a las nuestras (6-9). Si las 'yankees' no hubieran perdido en la fase de grupos frente a Rusia, quizá ahora estaríamos hablando de un doblete histórico del waterpolo español. De todas maneras, el conjunto de Jané también destaca por su juventud, por lo que todavía tienen tiempo para darnos muchas alegrías. Ya el año pasado fueron subcampeonas de Europa, así que todo es posible. Por cierto, Blanca Gil, nuestra máxima estrella, también logró meterse en el Equipo Femenino de las Estrellas, incluso pese al octavo puesto de España en el Mundial. Un reconocimiento merecido, sin duda.
     
    Gil no fue la única mujer que consiguió una mención particular en Roma. Así, el equipo español de natación sincronizada fue premiado por la FINA como el mejor conjunto de todos los Mundiales. No era para menos. Aunque Rusia se hizo con seis oros, derrotando siempre a las chicas de Anna Tarrés, estas derrocharon simpatía, originalidad, riesgo y técnica, méritos que, pese a no ser justamente valorados por los jueces, sí fueron apreciados por el máximo órgano de la natación mundial y, sobre todo, por el público italiano, que llegó incluso a abuchear a la mesa arbitral por sus bajas puntuaciones a las nuestras. Ese cariño es el que debe reconfortar a Gemma Mengual y sus compañeras, que cuajaron un Mundial brillante, con seis platas y un oro, el único español en estos Campeonatos. Fue en la modalidad de 'combo', una de las especialidades de España, que cosechó, de este modo, el primer título global de su historia en esta disciplina. La ausencia de Rusia, cierto es, ayudó mucho a este éxito, ya que dejó a los jueces sin excusa para colocar a las de Tarrés en lo más alto del podio, si bien eso no le resta valor a este logro. Por fin Mengual se colgó un oro mundial, lo único que le faltaba en su ya extenso palmarés, y aunque se retire (lo que todavía no está confirmado), el futuro de nuestra 'sincro' está más que garantizado con Andrea Fuentes, Ona Carbonell, Paula Klamburg, Margalida Crespi...
     
    Para terminar, no nos podemos olvidar de Javier Illana, cuya progresión en saltos de trampolín no parece tener límites. El de Leganés logró clasificarse para tres finales en este torneo mundialista, con un sexto puesto en la de un metro y un séptimo en la de tres metros, unos resultados que le permitirán disputar las World Series la temporada que viene, la competición internacional más importante de saltos. Asimismo, junto a Carlos Calvo terminó en duodécima posición en la final de tres metros sincronizados. Una soberbia actuación en uno de los puntos negros del deporte español, que poco a poco va dejando de serlo.
     
    Sin lugar a dudas, estos Mundiales de Roma no se podrán olvidar fácilmente en España... Ni tampoco en el resto del planeta, aunque sus recuerdos no serán tan positivos como los nuestros. Y es que la polémica con los bañadores de última generación (los famosos Jaked) ha salpicado todas y cada una de las finales de este torneo, en el que, merced a dichos ropajes, se han batido 43 récords, 28 de ellos en la lucha por las medallas. Hasta el insigne Michael Phelps se quejó amargamente de los Jaked, que permitieron al alemán Paul Biedermann arrebatarle el oro y la plusmarca mundial en 200 metros libres. En España, las posturas han sido contrapuestas, al igual que en todo el mundo, que el año que viene ya no verá dichos bañadores, al haberlos prohibido la FINA. Y, sinceramente, no puedo entenderlo. Si existe una manera de hacer las carreras más rápidas y atractivas, y esta se encuentra a libre disposición de todos los nadadores, ¿por qué retirarlos? A fin de cuentas, los bañadores no nadan solos, necesitan buenos competidores que les saquen el jugo. Asimismo, con tanto récord mundial se ha ofrecido un buen espectáculo. ¿Qué más se puede pedir? Pero claro, como los Jaked (de manufactura italiana) han perjudicado a Phelps y a sus amigos 'yankees', pues...
     
    Sea como fuere, este Campeonato Mundial ha sido memorable. Confiemos en que las buenas sensaciones que nos han dejado los nuestros en Roma, se trasladen ahora a Berlín, donde la semana que viene comenzarán los Mundiales de Atletismo. ¿Podrán los corredores españoles emular a sus compatriotas nadadores? En breve saldremos de dudas. Un saludo a todos.
    July 30

    La Leyenda del Merlín Rojo

    "Resulta casi impensable que se produzca en España una serie sobre un superhéroe"
    David Janer


    ¿Desconcertados con el título del 'post'? Bueno, seguro que alguien perspicaz se habrá dado cuenta de que voy a escribir un poco sobre otras tres nuevas series, las cuales tienen un nexo de unión: la fantasía. Y es que tanto La Leyenda del Buscador, como Merlín o Águila Roja han recobrado para la pequeña pantalla este género, completamente abandonado desde que Xena hiciera estragos en el mismo la pasada década. Es más, Águila Roja se ha convertido en la primera ficción española con temática no realista desde Historias para no dormir, un hito que, lógicamente, no ha pasado desapercibido para el público de nuestro país, quien ha respondido a la llamada del justiciero enmascarado.

    No en vano,
    Águila Roja ha logrado un share del 25% de media, superando en tres de sus 13 capítulos los cinco millones de espectadores; unos datos que la han convertido en la mejor serie 'novata' de la temporada. Y su éxito no es, en absoluto, inmerecido. Obviando los continuos 'pateos' a la Historia que se realizan, hay que reconocer que esta ficción combina perfectamente la acción (que siempre ha brillado por su ausencia en nuestras producciones), la intriga y el humor, convirtiéndose en un producto muy entretenido. La ambientación está muy bien lograda, tanto en los decorados del barrio como en las localizaciones escogidas (como el Monasterio de Uclés, que algunos de mis lectores conocen a la perfección) o en el vestuario; y la trama principal de la conspiración contra el Rey me ha resultado apasionante, sobre todo en los tres capítulos con los que ha terminado la temporada (los mejores, desde mi punto de vista).

    Eso sí, debo admitir que el episodio piloto era malo con narices. Los acontecimientos se sucedían de manera atropellada, algunas actuaciones dejaban mucho que desear (menos mal que moriste, Cristina) y la serie carecía de consistencia interna. Afortunadamente, todo esto se superó con el segundo capítulo, el cual marcó un decisivo punto de inflexión en la calidad de esta producción. Con el paso del tiempo, las tramas eran más redondas, los personajes secundarios apoyaban en vez de entorpecer la acción, e incluso ha habido interpretaciones que han ido ganando solidez. En este sentido, cabe destacar a Guillermo Campra, el hijo de Águila Roja, quien me despertó muchas dudas al principio de la serie, y que, poco a poco, me ha ido convenciendo pese a su bisoñez y juventud.

    No obstante, si hubiera que resaltar a un actor, ese sería, con diferencia, Javier Gutiérrez, que está magistral en el papel del pícaro Sátur, a la postre escudero de Águila Roja. Y es que Gutiérrez no solo sabe romper las tensiones con golpes de humor excepcionales, sino que es capaz de mostrar un abanico de emociones tan diverso como destacable, desde el terror a la muerte segura (2º episodio) hasta el duelo, la impotencia, la lealtad, la amistad... En cierto sentido, me recuerda, salvando las distancias, a Sancho Panza, pues es la voz de la conciencia del protagonista y, a la vez, su mejor amigo, su mayor confidente. Su reflejo, además, del típico vivo español de la época es brillante, sacando a sus amigos de más de un apuro gracias a sus tretas (impagable el cortejo a la panadera, oiga XD).
     
    El resto del reparto está bastante correcto, pero sin alardes. La labor de 'casting' ha sido, sin duda, encomiable, pues han acertado con casi todos los actores. David Janer resulta muy creíble como Águila Roja, el típico héroe justo, valiente, decidido, aunque con un pequeño lado oscuro. También es destacable el trabajo de Pepa Aniorte como Catalina, la ama de llaves de la Marquesa de Santillana (a la que definió a la perfección de la siguiente manera: "si las putas fueran barcos, esta sería la Armada Invencible"); el de Adolfo Fernández como el padre Agustín, confidente del Rey y guardián del Águila (y de alguien más...); y el de Juan Carlos López Agustino, quien me ha encantado como el carcelero de la villa. En cuanto a los dos "villanos", la Marquesa y el Comisario Hernán, no lo hacen nada mal, si bien no me han terminado de convencer. Me han gustado más, por ejemplo, Felipe de Valois y los demás conspiradores contra la Corona (impresionante el torrente de voz de Joan Massotkleiner). Si a todo esto le añadimos las espectaculares escenas de batalla, perfectamente coreografiadas, nos queda una serie muy entretenida, y que, a Dios gracias, regresará a nuestras pantallas en otoño.
     
    También volverá tras casi un año de descanso Merlín, la gran revelación de la BBC la campaña anterior. Casi nadie apostaba por esta revisión de la leyenda artúrica, pero una soberbia escenografía (un 10 al que escogió el castillo francés de Pierrefonds como el nuevo Camelot), unos guiones entretenidos, un excelente vestuario y unas convincentes actuaciones la convirtieron en un rotundo éxito, con todos sus 'shares' por encima del 20%, esto es, una media de más de seis millones de espectadores los sábados por la tarde. Y no solo ha brillado con luz propia en Inglaterra. En España, Antena 3 ha conseguido un promedio de 1.200.000 televidentes con esta apuesta de la BBC, cuyo sello inconfundible de calidad vuelve a quedar más que patente.
     
    Eso sí, si hay entre mis lectores algún purista de la leyenda de Arturo y Merlín, le aconsejo que no vea la serie, porque va a echar bilis por la boca Lengua fuera No en vano, Merlín ya no es el maestro de Arturo, sino que tiene la misma edad que él (18 años) y es su criado; Ginebra no es una princesa, sino la asistenta de Morgana, le tira los tejos a Merlín y es negra; Igraine, la madre de Arturo, nunca estuvo casada con Gorlois; Uther es rey de Camelot, y tiene prohibida, bajo pena capital, la práctica de la magia; Mordred no es hijo de Morgana... Y así sucesivamente. Sin embargo, la explicación de este desbarajuste es sencilla. Los productores sabían que el público no iba a responder ante una ficción que, otra vez, contara la misma historia de siempre (Merlín adiestrando a Arturo hasta que este sacara la espada de la piedra y se convirtiera en rey); de ahí que decidieran darle un giro al asunto y convertir a Arturo y Merlín en amigos de la misma edad, con los consiguientes malentendidos y situaciones cómicas. Y la fórmula, como ya habéis visto, no les ha podido dar mejor resultado.

    Lo cierto es que, una vez que se obvian las licencias, se puede disfrutar de un producto muy divertido y, sobre todo, realizado con la clásica excelencia de la BBC. Como ya he comentado, la elección del castillo
    de Pierrefonds no pudo ser más acertada, ya que da credibilidad a la narración (no son los típicos escenarios cutres de Xena, por ejemplo) y, si me apuráis, un cierto aire regio, que consigue que te creas el poder de Camelot; el vestuario es, asimismo, excelente, destacando especialmente las armaduras de Arturo y sus caballeros, así como el guardarropa de Lady Morgana y Nimué; la música y el sonido te envuelven y te meten de lleno en la historia, acompañando a los acontecimientos a la perfección... ¡Y qué decir de los guiones! Cada una de las tramas (son capítulos autoconclusivos) se desarrolla a buen ritmo, con las dosis justas de acción e intriga, acertados toques de humor y nada de pasteleo adolescente (obviamente, hay devaneos amorosos, pero nada insoportable).

    Destacan en el reparto dos nombres muy conocidos, los de John Hurt (V de Vendetta, Los Crímenes de Oxford), quien le presta su voz al Dragón de Camelot; y Anthony Head (Giles en Buffy), quien resulta muy creíble como Rey Uther. No obstante, el personaje que más me ha gustado no ha sido ninguno de estos, sino el de Gaius (Richard Wilson), médico de la corte y tutor de Merlín, a quien se han sacado de la manga los guionistas para aportar esa pizca de sensatez, experiencia y sabiduría que Merlín todavía no posee por su corta edad. También sobresale por méritos propios Michelle Ryan, quien encarna a una Nimué malévola, despiadada, capaz de todo con tal de vengarse de Uther (y del propio Merlín, todo sea dicho). Su carisma y su presencia la convirtieron en el secundario más recurrente de esta ficción, cuyos protagonistas tampoco deslucen. Así, el irlandés Colin Morgan lo borda como el típico adolescente torpe, descuidado, inocente y algo impulsivo, aunque se llame Merlín y posea unos poderes mágicos increíbles; mientras que Bradley James le imprime a Arturo ese carácter chulesco, arrogante y soberbio que se le puede presuponer a cualquier noble medieval adolescente, pese a que su corazón esté lleno de justicia y bondad. La relación entre ambos, de hecho, es uno de los principales atractivos de la serie, con malentendidos, ayudas, sacrificios, bromas...
     
    Y no solo la BBC se ha apuntado a las revisiones libres, sino que también ha hecho lo propio la televisión estadounidense con la saga literaria de La Espada de la Verdad, de Terry Goodkind, a la cual ha dado vida en la ficción La Leyenda del Buscador. El responsable ha sido un viejo conocido de la pequeña y gran pantalla, Sam Raimi, creador de Hércules, Xena y la trilogía de Spiderman, quien regresa a la televisión con un producto que en nada se parece a las ficciones protagonizadas por Kevin Sorbo o Lucy Lawless. No en vano, La Leyenda del Buscador es una serie mucho más madura, con una fotografía excelente (de nuevo, muchas gracias, Nueva Zelanda), unos guiones redondos (cortesía de la imaginación del señor Goodkind) y unos personajes que, siendo demasiado arquetípicos, cumplen a la perfección con sus respectivos cometidos.
     
    La ficción, eso sí, ha estado cubierta de polémica. Los seguidores de La Espada de la Verdad han cargado duramente contra Raimi por las excesivas licencias que se ha tomado en la primera temporada de La Leyenda del Buscador. Si bien la trama base sigue siendo la misma, los guionistas, forzados a escribir (en la medida de lo posible) capítulos autoconclusivos para no agotar la producción, han tenido que inventarse personajes y acontecimientos, lo que, unido a la ausencia del humor socarrón de Xena, ha servido de excusa a los críticos para poner a caldo esta nueva apuesta de Raimi. Con todo, la respuesta del público general ha sido más que positiva (3,6 millones de espectadores en EE.UU. en su primer mes de emisión), lo que le ha valido ganarse su continuidad por una campaña más.
     
    Resulta sorprendente que la crítica 'yankee' no valore la seriedad de esta producción, cuyo vestuario, fotografía o montaje superan con creces a los de Xena, a la que, curiosamente, consideran mejor ficción. Ya no se repiten una y otra vez los mismos decorados hechos con cartón-piedra, sino que cada poblado tiene su propia ideosincrasia arquitectónica, con casas y palacios mejor confeccionados; los ropajes están más cuidados, no resultando anacrónicos o chocantes (como los de Xena); no se nota tanto la coreografía de las escenas de batalla, a las cuales, por cierto, se les ha aplicado las técnicas de 'slow motion' que introdujo 300, haciéndolas más espectaculares; no se pierde el tiempo con chistes fáciles o personajes absurdos (Joxer...), sino que las tramas van directas al grano, con mucha acción y las dosis necesarias de intriga para que entretengan al espectador... Es más, hay un par de capítulos cuya trama parece extraída de un cuento de hadas, tanto por su estructura como por su moraleja final, a saber, El Titiritero y Santuario, posiblemente los mejores episodios de la temporada junto con el final.
     
    Precisamente, en El Titiritero es dónde se extrae más jugo a uno de los personajes con mayor carisma de esta ficción, el mago Zeddicus Zu'l Zorander, a quien encarna con gran maestría Bruce Spence. El neozelandés, con su profunda voz (por la que merece la pena ver La Leyenda del Buscador en inglés), le otorga a Zeddicus una presencia, una majestuosidad, una personalidad que lo convierten en uno de los grandes valores de la apuesta de Raimi. Asimismo, es uno de los elementos encargados de romper la tensión dramática con bromas de buen gusto (pese a su primera aparición en la serie, demasiado excéntrica quizá :P) y comentarios en los momentos más oportunos. Junto a él, también me han convencido las Morth Siths, cuya crueldad y sadismo me han resultado curiosas (no en vano, esta extraña Hermandad se desvía bastante de los estereotipos comunes de "malvado fantástico"), y las Confesoras (me encanta su poder de conversión), si bien el mérito de esto último hay que atribuírselo a Goodkind.
     
    En cuanto a los protagonistas (Richard Cypher -Craig Horner- y Kahlan Amnell -Bridget Regan-), no están nada mal, aunque tampoco es que se les pueda sacar mucho jugo. La tensión sexual entre ambos es tan evidente que pronto se desvela, y sus personalidades apenas evolucionan en 22 episodios. Tampoco es que les haga falta, ya que los dos son perfectos: sacrificados, fieles (hasta en la muerte), generosos, compasivos... No tienen ni una mácula. Quizá esa "perfección" los hace poco interesantes, al menos en comparación con otros héroes de sagas fantásticas. El villano, a su vez, es demasiado idiota. No es tanto un problema del actor (un sobrio Craig Parker, al que todos recordaréis como el elfo Haldir, en la trilogía del Señor de los Anillos), como de lo mal que emplea todo su poder y sus recursos. No es para menos. Rahl el Oscuro posee un ejército inmenso, bien armado; magos de gran poder, incluyendo el único capaz de hacer sombra a Zeddicus; las Morth Sith; gran cantidad de espías y aliados... Y, sin embargo, es completamente incapaz de derrotar al Buscador, incluso en las situaciones más ventajosas.
     
    Pese a esto, hay que reconocer que la ficción está bien realizada y resulta muy distraída. Habrá que ver cómo la retoman este próximo otoño, que va a estar bien cargado entre un regreso y otro. Esperemos que ninguno nos decepcione. Un saludo a todos mis lectores.
    July 10

    Historias del mundo: Nikola Tesla

    "Before I put a sketch on paper, the whole idea is worked out mentally"
     
    "Querido Edison: conozco a dos grandes hombres y usted es uno de ellos. El otro es este joven". Con esta carta de presentación, llegó Nikola Tesla al despacho de Thomas Edison en Nueva York en 1884. Contaba con tan solo 28 años, pero pronto este joven croata, de aspecto reservado, despertaría la admiración del mundo entero, y la envidia de todo un genio como Edison. La razón era simple: el talento de Tesla era muy superior al suyo. No en vano, frente a sus instalaciones de corriente continua, el ingeniero europeo ofrecía motores de corriente alterna, esto es, el sistema que hoy día se emplea para iluminar calles, hogares, fábricas... Una auténtica amenaza para el "reinado" del científico estadounidense, quien trataría de destruir a su rival de todos los modos posibles.

    No obstante, Edison no sabía que se enfrentaba a todo un luchador. Ya de niño, Tesla había derrotado al cólera y doblegado la voluntad de su padre, quien deseaba que su hijo siguiera sus pasos como Pastor ortodoxo, en vez de dedicarse a la ciencia. Sin embargo, la convicción de Tesla era firme. Deseaba ser ingeniero para así desplegar todo su potencial (de pequeño ya probaba ser un verdadero genio para las matemáticas, superando a cada uno de sus profesores) y crear aparatos de diversa índole, como hacía su madre (la cual, pese a ser analfabeta, poseía una capacidad de inventiva muy superior a la media). Finalmente, su padre accedió a costearle la carrera de Ingenieria mecánica y eléctrica en la Escuela Politécnica de Graz (Austria), y posteriormente la de física en Praga.

    Europa pronto se le quedó pequeña a Tesla, quien ya llevaba varios años ideando un sistema alternativo a la corriente continua de Edison, por entonces su ídolo. Y cuando surgió la oportunidad de partir hacia los Estados Unidos (país que le fascinó durante toda su infancia), no lo dudó ni un segundo. Con una carta de recomendación de Charles Batchelor, socio de Edison en el 'Viejo Continente', Tesla marchó hacia Nueva York, donde las cosas, por desgracia, no le fueron nada bien. Nada más llegar, le robaron todos sus efectos personales y, posteriormente, el mismísimo Edison, para el que había mejorado sus dispositivos de corriente continua, se negó a pagarle una recompensa de 50.000 dólares por la consecución de objetivos ("Una broma americana", aseguró Edison), y a subirle el sueldo (cobraba tan solo 18 dólares semanales). Además, el científico estadounidense había empleado su corriente alterna para crear la silla eléctrica, dando muy mala fama a su idea. Decepcionado y desilusionado, Tesla plantó su dimisión y, durante un tiempo, tuvo que dedicarse a cavar zanjas para sobrevivir...

    Afortunadamente, su suerte cambió rápida y radicalmente. La comunidad científica estadounidense, al saber de su situación, empezó a darle fondos para que continuara con sus investigaciones y, gracias a esas ayudas, Tesla pudo ofrecer varias conferencias y demostraciones en las que probó la superioridad de sus sistemas de corriente alterna. Y tras una conferencia en Nueva York sobre su corriente alterna en 1888, George Westinghouse, que había hecho una fortuna en Pittsburgh fabricando frenos neumáticos para trenes, le ofrece un millón de dólares por todas sus patentes de A.C., así como un contrato en Pittsburgh para que aplicase su idea a los muchos proyectos que su empresa ya manejaba.
     
    Aunque la unión entre la Westinghouse y Tesla no duró mucho (por desavenencias entre el genio europeo y los ingenieros de la compañía), sí resultó muy fructífera. Así, mientras que la Westinghouse se convertía en la primera potencia eléctrica de los Estados Unidos con sus generadores de A.C. en las cataratas del Niágara, el científico disponía ya de todo el capital que necesitaba para poner en marcha los cientos de experimentos que se le pasaban por la cabeza. Primero, investigó en el campo de los Rayos X; después, desarrolló la electricidad de alta frecuencia, con las conocidas bobinas Tesla, y sentó las bases de la lámpara fluorescente; comenzó a idear la transmisión de energía eléctrica sin cables, haciendo múltiples presentaciones y conferencias al respecto... Su actividad fue frenética, así como accidentada. No en vano, en 1895 su transmisor sin cables a corta distancia provocó un incendio que arrasó con todo su laboratorio. Afortundamente, su fama era tal en esa época, que no le faltaron fondos para reconstruirlo.
     
    Dos años después, Tesla reanudó sus experimentos con la transmisión inalámbrica, la cual logró demostrar sin problemas en el río Hudson. Había nacido la radio. Curiosamente, este descubrimiento fue uno de los menos reconocidos del científico croata, que vio cómo, siete años después, el italiano Marconi se adjudicaba todo el mérito de su invención, empleando muchos de los aparatos desarrollados por Tesla para dar a conocer exactamente los mismos principios que él ya había expuesto. El Nobel que el transalpino ganó en 1909 enfureció tanto al científico croata, que demandó a la compañía Marconi de manera infructuosa. Eso sí, en 1943, la Corte Suprema de los Estados Unidos hizo justicia, al establecer que el trabajo de Tesla anticipó el de Marconi, cuya patente se declaró inválida.
     
    Gracias a la transmisión inalámbrica, Tesla pudo crear el primer control remoto de la historia, que presentó en una exhibición en el Madison Square Garden, dirigiendo a distancia un bote. Sus actividades eran ya verdaderos hitos sociales en Nueva York, su fama se disparaba, no paraban de llegarle peticiones de conferencias desde todos los rincones de EE.UU. y Europa... Pero también crecían sus críticos, sobre todo en la prensa, que empezó a recelar de las sensacionalistas y fantasiosas declaraciones del científico balcánico, a quien se le quedó pequeña Nueva York para llevar a cabo sus experimentos. Necesitaba más espacio para desplegar todo el potencial de sus ingenios. Y fue entonces cuándo le llegó la llamada de Colorado Springs.
     
    Leonard E. Curtis, un ex-abogado de Westinghouse asociado con la Colorado Springs Electric Company, lo invitó a trasladarse a esta región estadounidense, prometiéndole el uso de un amplio terreno y toda la electricidad necesaria. Tesla arribó en mayo de 1899 y, en tres meses, construyó un laboratorio completo con una torre y mástil cubierta por una esfera de cobre que medía 200 pies de altura. También erigió un oscilador de alta-frecuencia gigante, que Tesla bautizó como el transmisor de potencia. Todo un despliegue tecnológico, cuyo objetivo era claro: causar ondas resonantes en la tierra con sus descargas de alto-voltaje para suministrar grandes cantidades de energía eléctrica, que podría ser distribuida y conectada por todo el mundo. El experimento, por desgracia, no salió bien (dejó a oscuras a todo Colorado Springs, destruyendo su generador), lo que, unido a sus declaraciones de que había captado señales de radio extraterrestres, acabó con el crédito del croata, y también con su capital.
     
    El proyecto Wardenclyffe remató la moral y el prestigio de Tesla. Su extravagante (y cara) apuesta para enviar mensajes sin cables por todo el mundo fue rápidamente ensombrecida por los sistemas desarrollados por Marconi, iniciándose la rivalidad entre el italiano y el balcánico. Los acreedores rápidamente dispusieron de la torre creada por Tesla en Wardenclyffe, cuya destrucción puso el punto final a una carrera científica brillante. Tesla acabó encerrado en hoteles, acosado por las deudas (que el Gobierno de Yugoslavia pagó sin problemas), desconfiado y solo, cuidando de sus palomas. Sus ideas sobre vida extraterrestre y la violación de las Leyes de la naturaleza (como sus ideas sobre el viaje en el tiempo) le convirtieron en un loco para la prensa y la sociedad que tanto lo había admirado en el pasado. Eso sí, su inteligencia le permitió dejarnos un sistema de despegue vertical para aviones, y el velocímetro para los coches.
     
    Su genio solo es comparable a su leyenda negra. No en vano, se asegura que muchas de las ideas excéntricas del croata sí se pudieron hacer realidad, como su Rayo de la Muerte. Tesla apuntó a principios del siglo XX que era capaz de mandar un rayo electromagnético a centenares de kilómetros y arrasar grandes extensiones de tierra. En 1908, Tesla mandó un mensaje a su amigo Peary, anunciándole que le iba a alumbrar el cielo del Polo Norte. A los pocos días, una gran bola de fuego arrasaba la región siberiana de Tunguska, creando un fogonazo de luz incluso mayor que el de una bomba atómica. Obviamente, no hay datos confirmados de que dicha explosión fuera provocada por Tesla, pero lo cierto es que, en aquel 1908, el Rayo de la Muerte desapareció de la mesa de trabajo de Tesla, cuyas patentes siguen, a día de hoy, a buen recaudo en los archivos de los servicios de Inteligencia estadounidenses.
     
    Padre de la radio (y también de la televisión, pues afirmaba que era capaz de transmitir imágenes con la electricidad) y la electricidad moderna, políglota (dominaba ocho lenguas), genio incomprendido, excéntrico... La figura de Tesla sigue fascinando aún en nuestros días, en los que muchas de sus ideas siguen sin poder desarrollarse plenamente. Y hoy, 150 años después de su nacimiento, le rindo este merecido homenaje, para que su nombre no se pierda en el olvido de la historia.
     
    Un saludo a todos mis lectores.
    June 22

    España golpea de nuevo

    "Aquí cada vez se hace mejor ficción"
    Antonio Garrido

    A mediados de los 90, la ficción televisiva española vivía un 'boom' sin precedentes. Con la debida excepción de Expediente X, ni una sola serie estadounidense era capaz de arrebatar el 'prime time' a nuestras producciones, que ya no solo ganaban en calidad técnica, sino también en excelencia argumental. Periodistas, Todos los hombres sois iguales o Siete Vidas, por poner algunos ejemplos, alcanzaban cotas de audiencia muy importantes, enganchando a los espectadores con tramas interesantes o un sentido del humor inteligente y de buen gusto. Por desgracia, los 'realitys' de principios de esta década pusieron fin a esta época dorada. Las series dejaron su sitio a Grandes Hermanos y Operaciones Triunfo y, con el único afán de recuperar al público, bajaron su calidad, apostando por el 'culebroneo', especialmente el adolescente. La fórmula funcionó, sin duda, pero al televidente exigente (como es mi caso) no nos quedaba ninguna salida en condiciones en la pequeña pantalla. Nada salvo las producciones estadounidenses, claro, cuyo nivel aumentó de manera exponencial en los últimos tiempos.

    Sin embargo, en este 2009 parece que los guionistas españoles se han puesto las pilas, ofreciendo, a lo largo de estos últimos meses, varias series que han elevado considerablemente el listón de la ficción nacional. Un claro ejemplo se encuentra en La chica de ayer, la versión española de Life on Mars, una aclamada producción de la BBC. Para quien no la conozca todavía, cuenta la historia de Samuel Santos, un policía de 2009 que, tras un accidente de tráfico, acaba misteriosamente en 1977. Santos debe entonces averiguar cómo ha llegado hasta allí, qué debe hacer para volver a casa y, sobre todo, sobrevivir en una España en plena Transición, a las órdenes de un comisario poco convencional.

    Y la verdad es que no ha decepcionado en absoluto. En tan solo ocho capítulos, ha desplegado una historia apasionante, con unos personajes secundarios atractivos (incluso más que los propios protagonistas -no me ha terminado de convencer Ernesto Alterio-) y una recreación excelente y nada dulcificada (como en Cuéntame) de la realidad española de 1977. Me ha gustado especialmente cómo Samuel Santos ha tratado de ayudar a su familia, y la excelente manera de resolver las paradojas temporales que habría provocado. De sobresaliente también ha sido la actuación del sevillano Antonio Garrido, que ha bordado el personaje del Inspector Jefe Gallardo, al que ha sabido dar acertados toques de humor. Una pena que, por culpa de la 'catetada' de Aída, la audiencia no haya respondido, lo que nos impedirá disfrutar de esta fantástica serie en el futuro...

    Mejor le han ido las cosas a ¿Hay alguien ahí?, una de las grandes apuestas de Cuatro para esta temporada. Tras mantener unos aceptables 'shares' en sus 13 capítulos de existencia, la ficción regresará en septiembre con nuevos interrogantes y grandes dosis de intriga. Esas han sido las claves del éxito de esta producción (una de las primeras experiencias españolas televisivas en el campo del 'thriller' y el miedo psicológico), que narra las desventuras de la familia Pardo en su nuevo hogar, en el que, por desgracia, no están solos. No revelaré nada más del argumento, por si alguien no ha seguido la serie, pues su principal atractivo ha sido, precisamente, averiguar por qué en la casa de los Pardo tenían lugar fenómenos paranormales. Si bien es cierto que todavía quedan muchas incógnitas por resolver, ya se han desgranado las líneas maestras de todo lo que va a acontecer este próximo otoño.

    Amén de la historia, hay que resaltar también el magnífico montaje, en el cual se han apoyado casi todas las apariciones de los fantasmas. De hecho, la serie está elaborada de una manera artesanal, muy básica, pero mucho más efectista que si se hubieran empleado técnicas de ordenador o similares. Ese detalle proporciona, sin duda, más realismo a los acontecimientos, que se han llevado a un ritmo narrativo adecuado, ni demasiado rápido ni excesivamente lento, de manera que la trama no se ha desgastado, ni tampoco ha perdido interés. Quizá lo menos destacable han sido las actuaciones de sus protagonistas, aunque me han gustado bastante William Miller, al que todos recordaréis como el novio inglés de Inés en Cuéntame; Montse Mostaza, quien, gradualmente, se ha convertido en un personaje crucial para esta serie (y el que haya visto el último capítulo de la temporada me entenderá); y, en ciertos momentos, Marina Salas, quien al final de la serie borda su papel de niñata pija engreída. ¿Un 'pero'? El excesivo 'pasteleo' en torno a Iñigo, uno de los principales intérpretes, para el que, no obstante, parece que hay preparado un giro argumental curioso para la próxima campaña...

    Y no solo volverá ¿Hay alguien ahí? a nuestras pantallas en septiembre. No en vano, Antena 3 recuperará tras el verano a uno de sus mayores aciertos de este año, Doctor Mateo, una simpática serie que nos ha contado las aventuras de Mateo Sancristóbal, un prestigioso médico que abandona su lujosa vida en Nueva York para volver contra pronóstico al pueblo de su infancia. Su adaptación a San Martín del Sella y sus peculiares vecinos se antoja, al principio, complicada, pero finalmente consigue amoldarse y convertirse en uno de las figuras más respetadas de la villa, la que, por supuesto, no deja de cotillear sobre su persona. Al igual que La Chica de ayer, se trata de un 're-make' de una ficción británica (Doc Martin, de la privada ITV), que, a diferencia de su hermana de cadena, sí ha convencido al público español, con unos 'shares' superiores al 20 por ciento.

    En esta ocasión, su principal atractivo no se encuentra tanto en sus personajes o en su trama, sino, más bien, en la excelente manera de mezclar el humor con situaciones de la vida cotidiana, todas ellas tratadas con cierto realismo y drama, pero sin llegar a ser lacrimógenas. El resultado es una ficción divertida, amena, sin pretensiones, pero de bastante categoría y buen gusto. A todo esto, además, hay que unirle la belleza de los parajes de la localidad asturiana de Lastres, el (inmejorable) escenario escogido para recrear la ficticia San Martín del Sella (la cual, por cierto, está hermanada con Portween, la villa en la que se desarrolla Doc Martin), cuyos habitantes no son los típicos catetos cerrados (el dueño del bar, por ejemplo, es un antiguo rockero argentino), si bien el recurso al tópico es inevitable y "necesario" (el médico como figura de autoridad en el pueblo, los cotilleos -incluso por la radio oficial-...).

    Una vez más, son los secundarios los que llevan, para mi gusto, la voz cantante de esta producción. Brillante, como siempre, Esperanza Pedreño (la Cañizares de Camera Café), quien interpreta a la anárquica secretaria de Mateo Sancristóbal. También destacan por méritos propios Daniel Freire, el mencionado músico suramericano; Lulú Palomares, la divertidísima cotilla oficial del pueblo; y
    Álex O'Dogherty, quien cambia su rol del tosco Cañas de Camera Café para hacer de policía bonachón. No obstante, sería injusto no alabar el trabajo de Gonzalo de Castro encarnando al doctor Mateo, al que le da mucha presencia; o el de Natalia Verbeke, si bien debo admitir que la hispano-argentina ha tenido mejores papeles.

    Oye, ¿y Águila Roja? Tranquilos, no me olvido de esta superproducción original de TVE, aunque, por desgracia, no puedo analizarla, ya que todavía no he visto ni un capítulo (sí, lo sé, merezco veinte latigazos por esta herejía ^^U). No obstante, grosso modo, puedo decir sobre ella un par de cosas. La primera es obvia: la televisión pública española se la jugó. Nadie sabía cómo iba a reaccionar
    el público ante esta historia de ninjas en la España del siglo XVII, pero el riesgo mereció la pena: una media del 30 por ciento de la cuota de pantalla los jueves por la noche. Un rotundo éxito de audiencia que ha venido acompañado de excelentes críticas y una acogida internacional (especialmente en Latinoamérica) tan inesperada como reconfortante, que viene a demostrar la buena salud de nuestra creatividad televisiva. Cuando haya visto un par de capítulos, me animaré a escribir algo más, pero, de momento, me limito a destacar estos datos, así como el vestuario y las escenas de acción, que me han parecido espectaculares y muy bien trabajadas.

    Policías, ciencia ficción, miedo, suspense, fantasmas, humor, acción... Nuestra pequeña pantalla se ha portado francamente bien este año, aunque todavía tengamos que aguantar Físicas o Químicas, o los devaneos amorosos de Sarita. Confiemos en que las agradables sorpresas sigan llegando la próxima temporada. De momento, nos queda un largo verano, en el que, al menos, espero que Cuatro rescate Dexter y Medium. Así estaremos entretenidos hasta el regreso de los Pardo, el doctor Mateo y el justiciero Águila Roja. Por mi parte, espero regresar por estos lares un poquito antes. Un saludo a todos mis lectores.
    June 06

    La gran mentira europea

    "Que no se dé al voto a quienes añoran la España del pasado"
    José Luis Rodríguez Zapatero

    Mañana la democracia vuelve a llamar a nuestras puertas. Y lo hace desde Bruselas, o más bien desde Estrasburgo, sede del Parlamento Europeo, cuya composición determinarán este domingo los ciudadanos de la UE. Como ya sabéis, soy un reconocido europeísta y, precisamente por eso, iré este domingo a votar, si bien los grandes partidos políticos de nuestro país me han quitado muchas ganas. ¿Por qué? Porque han engañado al electorado sobre el objetivo de estos comicios. Y es que, desde el PSOE y el PP, se han vendido estas Elecciones Europeas como una cita crucial para el destino de España, del Viejo Continente y hasta del mundo. Nada más lejos de la realidad.

    ¿Qué es lo que se elige hoy? Muy simple: la estructura del Parlamento, cuya influencia en la UE es relativa. Quiero decir con esto que ningún partido político español podrá destinar fondos continentales para combatir la crisis desde los escaños de la Eurocámara, ni mejorar las cifras del paro, ni establecer reformas que nos beneficien. Y es que el poder de la Unión no descansa en los hombros del Parlamento, sino en los de la Comisión y el Consejo de la Unión Europea (el cual, por cierto, presidimos en el primer semestre de 2010). ¿Qué hace, pues, la Asamblea? Sencillamente dar el visto bueno a las propuestas normativas que ha elaborado la Comisión y aprobado el CUE, si bien dicha "autorización" no es, en absoluto, crucial (al menos, no tanto como en los Parlamentos nacionales). Ni que decir tiene que la Cámara no posee iniciativa legislativa.

    Por consiguiente, que nadie espere que el PP o el PSOE mejoren nada desde Estrasburgo. No pueden. De hecho, ni siquiera por sí solos serían grupos parlamentarios de pleno derecho (lo que les permitiría decidir los órdenes del día de la Cámara), pues, para ello, deberían tener 20 escaños y representar a un quinto de los Estados miembros. Eso sí, uniéndose a coaliciones de su corte ideológico podrían llegar a cumplir con esos requisitos, pero claro, entonces ya no se defenderán los intereses de España en Europa, sino los de la agrupación socialista, conservadora... Asimismo, nuestro país únicamente posee 50 asientos en el Parlamento de un total de 736. Huelga decir que es una cantidad irrisoria, que pocas balanzas puede decantar a nuestro favor dentro de la Asamblea. Si a esto le unimos que la Eurocámara solo funciona una semana al mes (descontando enero, febrero y agosto), os podéis hacer una idea de lo que van a trabajar nuestros Eurodiputados.

    ¿Dónde se encuentra el poder real de la UE? En la Comisión y en el CUE, como ya he mencionado, y la presidencia de uno de ellos será nuestra el año próximo. Será entonces cuándo España podrá trabajar para procurarse un horizonte más diáfano, y lo hará, por supuesto, el PSOE como cabeza del Gobierno nacional. Por tanto, todas las promesas de Mayor Oreja y López Aguilar no son más que patrañas, insultos a la inteligencia de un electorado que no sabe de qué van estos comicios, y ni le interesa. Esta ha sido la tónica general de una campaña electoral deleznable, que demuestra con creces la pésima clase política que poseemos en nuestras fronteras.

    En vez de trabajar en el Congreso (tienen que asistir a las reuniones de la Cámara hasta finales de este mes) o en el Consejo de Ministros proponiendo soluciones al paro y la crisis, nuestros políticos se han dedicado a dilapidar sus recursos (y los nuestros) y su tiempo en mítines absurdos, donde, para variar, solo han cargado los unos contra los otros, sin plantear soluciones, medidas, alternativas... Esto es, la rutina de siempre. Están empleando estas Elecciones Europeas como un pequeño caballo de batalla de cara a los comicios de ¡dentro de tres años! Pero señores, ¿no se están dando cuenta de que hay cosas más importantes que disputarse absurdamente la Moncloa? Y si todavía fueran las Generales, pero leche, ¡que son las Europeas!

    Por lo menos, estas elecciones nos han servido para reírnos un rato. Primero, con la denuncia de la SGAE a Izquierda Unida por usar el "A por ellos" en sus anuncios televisivos; y después, con muchas de las publicidades que hemos podido ver en la pequeña pantalla, como la de Frente Nacional (impagable el dibujo de la consulta médica, oiga), Falange Española (a la que Macaco ha denunciado por uso indebido de su canción Moving) y tantos otros partidos que estarán dando gracias al señor que inventó el PowerPoint por darles una herramienta barata para promocionarse en televisión. ¿Los más "cutres"? Sin duda alguna, los anuncios de los partidos andalucistas, catetos como ellos solos (para variar también). ¿El más lamentable? Este del PSOE, donde se postula que votar al PP es más grave que pensar de manera radical.

    Los sondeos conceden una victoria exigua del Partido Popular, y curiosamente, me alegro. Creo que el PSOE necesita un buen toque de atención, ya que no están haciendo bien su trabajo, y estos comicios son la excusa ideal para ello. Confío en que los malos resultados electorales hagan despabilar al Ejecutivo de un Zapatero cuya valoración cae en picado. Si al menos tuviéramos una alternativa en condiciones... Bueno, siempre nos quedará Rosa Díez, aunque mucho me temo que UPyD ha perdido últimamente el rumbo, volcándose con los votantes descontentos de la derecha y olvidando por completo su mensaje conciliador original. Seguramente mi voto se lo queden ellos esta vez, si bien su crédito para conmigo está desvaneciéndose de manera gradual.

    En fin, nada nuevo bajo el sol, como en Eurovisión...
    May 17

    Nada nuevo bajo el sol

    "Me quedo con la experiencia que he vivido"
    Soraya

    Eurovisión está empezando a ser excesivamente predecible. Como en los días previos se diga que un país es el ganador, seguro que lo será. Da igual que lleve a un mono tocando la pandereta, que se alzará con la victoria sí o sí. Solo así se puede explicar el triunfo del noruego Alexander Rybak, cuya canción, Fairytale, ha arrasado totalmente en la final de esta noche. De hecho, ha logrado la puntuación más alta de la historia del Festival, rozando los 400 tantos (se quedó en 387) y superando en 169 a la segunda clasificada, Islandia, y en 180 a la tercera, Azerbayán. Precisamente en esos otros dos puestos es dónde estuvo la emoción, ya que, hasta el último país, no se sabía quién acompañaría a los noruegos en el podio, o mejor dicho, en qué orden. Turquía y el Reino Unido cerraron un 'top-five' muy reñido en una gala espectacular y muy trabajada, con mucho colorido desde el principio hasta el final.

    Y España... Menuda decepción. Soraya no se merecía acabar penúltima. La canción no pasará a la historia, estamos de acuerdo, pero tampoco era tan mala como para recibir únicamente 23 puntos. No me esperaba que el boicot por lo de las semifinales nos pasara tanta factura. Solo Andorra y Portugal han respondido a la llamada de Soraya, con 12 y 7 tantos, respectivamente. El resto de Europa se ha olvidado de nosotros por completo. Suiza nos dio 3 y Grecia 1, y punto final. No hay más que hablar. El Viejo Continente nos ha dado la espalda en este Festival, y ya va siendo hora de que hagamos lo propio.

    Si Rodolfo Chikilicuatre se hizo con 55 puntos, ¿qué no se hubiera merecido Soraya? La extremeña defendió apropiadamente su obra, luciéndose sobre todo en el final. También me resultó muy curioso el truco de la desaparición, que pareció encantar al público asistente al Olimpisky de Moscú, y creo que los acompañamientos no fueron del todo malos (aunque mejorables). ¿Cuáles fueron, pues, los fallos? Para empezar, la puesta en escena y el vestuario, demasiado pobres. No podemos pensar que con dos fuegos artificiales al final nos va a bastar para alcanzar un buen puesto; segundo, la coreografía, nada trabajada. Los bailarines rusos eran buenos, pero, en comparación con las danzas preparadas por Grecia o Turquía, lo nuestro ha sido de patio de colegio; tercero, salir los últimos, que siempre es un arma de doble filo; y finalmente, que a Soraya se la vio bastante nerviosa en los primeros compases, y eso también pesó. Por supuesto, no me olvido del boicot ya mencionado por nuestro desplante en las semifinales. Que Portugal solo nos dé siete puntos es sinónimo de que algo se ha hecho muy mal.

    ¿Y ahora qué? Pues yo lo veo claro: marcharnos. Si llevamos algo en condiciones a Eurovisión, nos gastamos un dineral en promoción internacional y, aun así, quedamos penúltimos, me parece evidente que toca retirada, como hizo Italia en su momento. No podemos estar costeando un Festival que nos maltrata de esta manera. Insisto, la canción no era algo maravilloso, pero, ¿realmente era peor que la de Rusia? ¿O que la de Moldavia? ¿O que la de Croacia? ¿O que la de Noruega? Porque seamos serios: la tonada nórdica era bastante regular. Como ya he dicho mil veces, armónicamente puede pasar, pero Alexander Rybak no canta nada. Que sí, la puesta en escena ha estado francamente bien (con esas proyecciones de juguetes y cuentos de hadas), y sus compañeras le han ayudado a paliar sus defectos, pero, aun así, no la veo tan superior como los marcadores han reflejado.

    Por todo ello, yo creo que RTVE tendría, primero, que 'pasar' olímpicamente de abonar cualquier multa por lo de no emitir en directo su semifinal; bastante estamos poniendo los españoles de nuestros bolsillos para, encima, pagar más. Y después, mandar a paseo Eurovisión. Gastar el dinero en algo que no nos reporta ningún beneficio es absurdo, y más en la situación económica actual. Si hubiera alguna fórmula para agradar a los europeos, pues todavía podríamos planteárnoslo, pero sinceramente, creo que ese capital estaría mejor invertido de otra manera. Que otros sufraguen el espectáculo. A España ya no le interesa en absoluto, ni a nivel de audiencias, ni a ningún otro. ¿Otro Chikilicuatre? Pues mira, ahora sí me lo llevaba, aunque insisto, para eso, mejor nos gastamos esos millones de euros en educación, sanidad o infraestructuras. O en generar trabajo.

    Decepciones aparte, hay que reconocer que el Festival ha estado más que a la altura este año. De entrada, el escenario ha sido el más espectacular que he visto en mi vida. Los 31 millones de euros que ha invertido Rusia se han notado, y para bien. Los múltiples monitores gigantes (muchos de ellos móviles), las luces, el colorido... Todo ha sido grandioso. El comienzo también ha brillado con luz propia, con el Circo del Sol apoyando en escena al ganador de la ya penúltima edición, Diman Bilan, quien entró, literalmente, destrozando tabiques. Una curiosa manera de dar la bienvenida a Europa a una gala dinámica, que en ningún caso se hizo lenta y que no estuvo mal presentada (si bien la pareja escogida por los rusos no ha sido lo mejor de la noche).

    En cuanto a las actuaciones de hoy, me encantó la escenografía escogida por Grecia para apoyar al legendario Sakis Rouvas, con una plataforma móvil a la que dieron mucho uso. Por desgracia para Rouvas, eso no le sirvió ni para estar entre los cinco primeros (se tuvo que conformar con un séptimo lugar), donde sí acabó el Reino Unido. No es para menos. A la potente voz de Jade Ewen hubo que unirle el talento de un compositor excelente como es Andrew Lloyd Webber, autor de musicales tan importantes como Cats o Jesucristo Superstar; una auténtica apuesta de calidad, que esta vez sí se vio recompensada con un quinto puesto. Por delante, amén de la mencionada Noruega, quedaron Turquía (una de las favoritas), Azerbayán (hito histórico el de este país, que en dos participaciones ya ha conseguido un tercer puesto) e Islandia, que sorprendió a propios y extraños merced a la personalidad y encanto que desplegó Yohanna, la representante islandesa.

    Tampoco le fueron mal las cosas a Francia, cuya apuesta por la archiconocida Patricia Kaas le ha valido acabar octava. Y eso que se trataba de una balada bastante corriente, pero las tablas y la popularidad de Kaas en Europa del Este (tiene hasta 850 establecimientos de cosmética en Rusia) fueron más que suficientes para arañar un puesto en el 'Top 10', que cerraron Bosnia y Armenia. De esta última hay que destacar su inteligencia a la hora de plantear su canción. Primero, por cambiar el armenio por el inglés, salvo en un pequeño trozo del estribillo; y segundo, y más importante, por los vestidos tradicionales que emplearon las hermanas Arshakyan, realmente curiosos.

    Por la cola, cabe destacar el último puesto de Finlandia, a la que el cambio del 'heavy' por la música disco no le ha ido nada bien. Y la culpa no fue de la pieza en sí, sino de la cantante, Karima, que destrozó a chillido limpio la canción. También le fue mal a Chiara, toda una veterana del Festival a la que, para sorpresa de todos, se le rompió la voz en más de una ocasión por culpa de los nervios. La 'mezzo-soprano' sueca tampoco logró convencer, pese a su excelente voz, al igual que le ocurrió a Dita von Teese, cuyo espectáculo de 'strip-tease' fue censurado por los realizadores. Las cámaras solo la enfocaron justo al final, cuando ya demostró que no iba a enseñar los pechos (tal como le exigió la UER). En Alemania también deberían plantearse su continuidad en este evento. Ni gastándose un dineral en una 'star' han conseguido el reconocimiento del público europeo.

    Otra sorpresa ha sido el undécimo puesto de Rusia, cuya oferta, aparte de mala, ha estado pésimamente presentada. Poner cómo la imagen de la cantante envejecía en todos los monitores no ha sido una buena idea. Curiosa e impactante, desde luego, pero bastante desacertada. Con todo, la política de bloques ha impedido el fiasco anfitrión, aunque ya no nos podemos escudar mucho en eso. No en vano, a la folklórica Portugal le han dado 57 (merecidos) puntos. Otra agradable noticia la ha protagonizado Estonia, cuya propuesta de violínes y violonchellos ha convencido, y de qué modo: sexto lugar, con 129 tantos.Ciertamente, en líneas generales, este Festival ha sido bastante justo, con las excepciones de Noruega, Alemania y, por supuesto, España.

    En fin, termina un Festival más, una decepción más. Si en su día no entendí el triunfo de la Serifovic, este año me ha resultado inexplicable lo de Rybak, pero ya sabemos cuán caprichoso es Eurovisión. Una pena que eso jamás nos haya beneficiado, solo perjudicado...
    May 16

    ¡Vamos Soraya!

    "I think that I do this better for everytime"
     
    ¡Ya queda menos de una hora para la gran final! Nervios, tensión, ilusión... Mil y una sensaciones se viven en el 'backstage' del Olimpisky de Moscú en estas horas previas a la ronda decisiva de Eurovisión, en la que se decidirá quién sucederá a Diman Bilan como rey o reina del Festival de la canción europea. ¿Los favoritos? El griego Sakis Rouvas, el noruego Alexander Rybak y la turca Hadise. ¿Y la española Soraya? Las apuestas indican que acabará en mitad de la tabla, muy cerca del 'top-ten'... Un resultado que, sin ser negativo, no haría justicia a los méritos de la extremeña, que presenta una canción llena de ritmo y muy adecuada para este evento.
     
    ¿Y por qué un puesto tan bajo para nuestra representante? Los motivos son diversos. Aunque La Noche es para mí ha gustado muchísimo, RTVE la ha boicoteado de la manera más absurda posible estas dos últimas semanas. Primero, retirándose del turno de voto de la primera semifinal por coincidir esta con el Debate del Estado de la Nación, una circunstancia que debió preverse y que ha perjudicado a muchos países, entre ellos a nuestros vecinos Andorra (ausente en esta final) y Portugal (que sí estará, gracias al jurado). La consecuencia ha sido lógica: esas naciones han llamado al boicot contra Soraya. La UER tomó una decisión salomónica: España emitiría la segunda 'semi' y votaría en ella. Pero héte tú aquí que, en otra maniobra incomprensible, TVE transmitía dicha gala en diferido. Esto es, España no votó en ninguna de las dos rondas clasificatorias, para enfado monumental de todos los países europeos, quienes ahora se cobrarán justa venganza con nuestra representante. Así, en un tiempo récord, TVE ha echado por tierra la excelente labor de promoción que había realizado por toda Europa, reduciendo nuestras opciones de triunfo a la nada.
     
    Posibilidades que no eran remotas ni mucho menos. A pesar de la notable igualdad que hay este año en Eurovisión, realmente ni un país destacaba por encima de los demás, y eso nos beneficiaba. Como remate, la UER, organizadora del concurso, había cambiado las reglas de votación para evitar que las políticas de bloques resultaran decisivas, como había ocurrido desde la implantación del televoto. La noche es para mí había recorrido los platós de medio continente, con una Soraya desplegando todo su encanto y convenciendo a ese público que hoy decidirá su destino... Sin embargo, la estupidez de TVE nos han relegado a la mitad de la tabla. Ya podrían haber hecho esto el año pasado, con la abominación Chikilicuatre, y no con Soraya, que lleva la mejor canción española desde el Europe's living a celebration de Rosa. Por supuesto, habrá sanción de la UER, probablemente económica, como si no pagáramos ya suficiente por este Festival (aportamos un tercio del presupuesto)....
     
    Así pues, con Soraya descartada por deméritos de su valedora, la lista de posibles triunfadores queda reducida a los ya mencionados Rouvas, Rybak y Hadise, si bien ninguna de sus propuestas me termina de convencer. Si acaso, la que más me gusta es la de la cantante turca, y tampoco es que me entusiasme. Al menos, tiene algo más de gracia que la helena (más de lo mismo, amigo Rouvas), y es considerablemente mejor que la noruega, cuyo éxito me resulta inexplicable. Como ya dije en mis análisis, musicalmente hablando me parece una pieza curiosa, pero Rybak NO SABE CANTAR. No tiene voz alguna, y su pronunciación del inglés es ridícula y ñoña. Con todo, más que Turquía, me encantaría que se llevara el título o Suecia, con la impresionante voz de Malena Ernman, o Finlandia, la cual, pese a no llevar algo 'heavy', ofrece una de las composiciones más atractivas de la final. Mis esperanzas van en que el público europeo tenga algo de oído y apueste por la sueca, porque como gane Rybak, reniego de este Festival (hasta el año que viene, claro XD).
     
    Los fineses actuarán justo antes que nuestra Soraya, a la que le ha tocado la siempre peligrosa última posición (la canción permanece más en la retentiva del espectador, pero también este se encuentra más cansado). Mejor le ha ido en el sorteo al resto de miembros del 'Big Four'. Francia actuará, por ejemplo, tercera, lo cual puede beneficiarla mucho. No en vano, esta será una final con muchas baladas y, dado que los galos vuelven a traer su típica canción eurovisiva (a saber, una canción lenta en francés), cuanto antes salga, menos aburrido estará el personal y mejor la acogerá. También apuesta por este estilo el Reino Unido, si bien nada tiene que ver la propuesta británica con la francesa. La voz de la isleña Jade Ewen es, sencillamente, espectacular, y nada más por eso se merece quedar en esos diez primeros puestos que se le auguran.
     
    Alemania, por su parte, trae una composición que mezcla el swing, el jazz y el estilo 'croonie' de manera más que acertada. Una pieza de mucha categoría a la que no le hacía falta el espectáculo de la 'stripper' Dita von Teese (a la que la UER le ha prohibido enseñar los pechos, como ella deseaba) para llamar la atención. Por último, Rusia, la anfitriona, tratará de repetir el éxito del año pasado con la jovencísima Anastasia Prikhodko, si bien se antoja complicado, ya que Mamo no se aproxima ni por asomo al nivel exhibido por Diman Bilan en Belgrado.
     
    ¿Quién ganará? Personalmente, creo que lo hará Turquía, seguida de Grecia y Noruega. A su vez, Reino Unido, Malta, Suecia, Finlandia y Azerbayán me parecen claras en el 'top ten' de este año. En cuanto al resto, resulta difícil de predecir. Me encantaría decir que España tiene sus opciones de finalizar entre las diez primeras, pero, por los motivos ya expuestos, no lo veo ya factible. Solo espero que Europa no sea muy mala con Soraya, quien lleva una canción mucho mejor que la de algunos teóricos favoritos, y la deje en buen lugar. Y, sobre todo, que no quede por debajo del 16º lugar, porque si no, me veo llevando en 2010 a Estambul a otro Chikilicuatre cualquiera. Y, la verdad, para hacer eso, mejor nos quitamos de en medio y dejamos el Festival para aquellos países que se lo toman en serio.
     
    Un saludo eurovisivo a todos mis lectores. En los próximos días, ya os haré un resumen de mis impresiones sobre la gran final. ¡Hasta entonces!
    May 14

    El regreso de Rouvas... y Eslovaquia

    "I can't wait to rock Russia"
     
    Siete de diez. No está nada mal. De mis pronósticos de la primera semifinal, solo me he confundido con Bielorrusia (inexplicable su eliminación), Suiza (tampoco he entendido su ausencia de la final) y Bulgaria, las cuales han sido derrotadas por Portugal (¡BRAVO!), Bosnia (esos bloques haciendo de las suyas) e Islandia (sorprendente que una balada tan sosa haya superado a Suiza o Bélgica). ¿Cuántas acertaré en la segunda semifinal? Veamos, primero, qué países participarán en ella esta noche.
     
    1.- Croacia: Los croatas, tras su tango de 2008, prueban suerte este año con unos sonidos más cercanos a sus fronteras. Lijepa Tena nada tiene que ver con la Romanca que tan mala acogida tuvo en su vecina Belgrado (21º en la final), y apuesta por una pieza de ritmo lento, pero intensa, claramente basada en la música balcánica y helena, con ciertos tintes árabescos (no muchos, en verdad, pero alguna referencia hay). Asimismo, Igor Crukov, el representante de la Arlequinada, posee una voz con mucha presencia y carácter, que le imprime personalidad a la obra. Pero como todas las canciones lentas, la reacción del público europeo es una verdadera incógnita. Quizá la acojan bien, o es posible que no. No obstante, la política de bloques podría rescatarla para la final.
     
    2.- Irlanda: Se acabaron las bromas. Eso tuvieron que decir los irlandeses el año pasado tras el descalabro del pavo Dustin en semifinales. Por eso mismo, en Moscú se han dejado de experimentos bizarros y han apostado por la calidad, encarnada en el grupo Black Daisy. ¿Su oferta? Et Cetera, un claro ejemplo del 'girl-pop' que puso de moda hace unos años Meredith Brooks. Las irlandesas apuestan por ese rock-pop alegre, desenfadado y pegadizo, más propio de una banda del otro lado del charco que de las islas británicas. Una bocanada de aire fresco para la Isla Esmeralda, que, con la salvedad del pavo Dustin, solía llevar o música folk-celta o baladas. Este cambio, sin duda positivo, debería dejarse notar y permitir a Irlanda disputar su segunda final en los últimos cinco años, un objetivo que, aunque se presume humilde (sobre todo si tenemos en cuenta los siete triunfos de Eire en el pasado), bastaría para contentar a la parroquia británica, una de las grandes damnificadas por la política de bloques.
     
    3.- Letonia: Probka es una de las propuestas, posiblemente, más extrañas de las que se escucharán en toda esta edición del Festival. Y no porque esté escrita en ruso, lo que, con toda seguridad, le hará ganar muchísimos puntos en la semifinal (y en la final, para qué negarlo), sino por cómo es la propia canción en sí. Se trata de un completo caos de armonías y sonidos, la mayoría extraídos del rock y el pop, que no terminan de combinar adecuadamente. Parece más un experimento musical que una composición propiamente dicha para un concurso. Sin duda alguna, es muy original, ya que nadie había apostado antes por este estilo, y resulta impactante, aunque el resultado final no me termina de convencer. Con todo, casi seguro que pasa de ronda, nada más por estar en ruso.
     
    4.- Serbia: Otro país que rompe por completo con lo que venía ofreciendo en sus dos primeros años de vida en el Festival. Frente a las intensas baladas de Serifovic (que le valió su primer título) o Tomasevic (sexto puesto), los balcánicos presentan a Marko Kon y Milaan con Cipela, una pieza que combina la música tradicional de acordeón con el pop "electrónico" occidental. ¿Sus puntos fuertes? La voz de Marko Kon, autor e intérprete de esta obra, la cual recuerda en buena medida a la del italiano Zucchero; y algunos aspectos de la puesta en escena, muy teatral, divertida y original; ¿los débiles? Quizá la misma puesta en escena, que a veces queda un poco esperpéntica (mucha atención a los pelos de Kon, que nada tienen que envidiar a los de Carlos Valderrama), y que la canción en sí no está mal, pero no es nada del otro mundo. Por supuesto, está en perfecto serbio, lo que, aun así, no es novedad (y no le restó puntos en el pasado). Yo creo que pasará de ronda, aunque no veo tan claro que lo haga tan bien como sus predecesoras.
     
    5.- Polonia: La que sigue fiel a su trayectoria es Polonia, que no se decanta por las piezas folklóricas o étnicas (o cantadas en polaco), sino por la música más convencional. De este modo, a Moscú lleva una preciosa balada pop en inglés titulada I don't wanna leave, que defenderá Lidia Kopania, una prometedora perla del país centroeuropeo. No en vano, ha trabajado ya con los mismos productores que convirtieron en estrellas a Christina Aguilera, Sheryl Crow, Phil Collins... De ahí que esta composición tenga unas claras reminiscencias de la típica música lenta norteamericana. De hecho, podría ser perfectamente parte de un disco de Mariah Carey o de la mencionada Aguilera. Obviamente, Kopania no tiene el timbre de Carey, pero tampoco le hace falta. Su voz tiene mucha fuerza, dulzura y pasión por sí sola y, si defiende bien la pieza, debería estar sí o sí en la final.
     
    6.- Noruega: He aquí un caso desconcertante. Todos apuestan, ya no solo por que el Fairytale de Alexander Rybak se lleve el billete para la ronda decisiva del sábado, sino por su triunfo final en tierras moscovitas. Y, francamente, no veo que esta canción sea para tanto. No se puede negar que, a nivel armónico, es una obra de categoría, con unos acertados toques de violín a lo largo de sus casi tres minutos y medio. De hecho, hay que reconocerle a Rybak su talento como compositor y violinista. Sin embargo, de cantar tiene poca idea. Su voz y su pronunciación del inglés dejan bastante que desear. No es algo sangrante o inaudible, pero desde luego se pueden escuchar en este Festival voces mucho más bonitas que la suya. Francamente, no creo que debiera pasar, y si lo hace, no debería estar entre las tres primeras.
     
    7.- Chipre: La isla mediterránea nos ofrece (¿y cuántas van ya?) una nueva balada pop-rock, bastante corriente, aunque igualmente emotiva. Y todo gracias a Christina Metaxa, la solista chipriota, que consigue imprimirle a Firefly un toque muy personal y cercano. Por desgracia, la pieza es demasiado monótona, y hasta repetitiva. se deja escuchar, pero le falta algo más de chispa para cautivar al exigente público europeo. Una auténtica lástima, pues Metaxa podría haber defendido cualquier otro tipo de canción sin ningún tipo de problema... Por voz, que no por experiencia. Es más, se dice que la chica es algo tímida y, a sus 17 años, la responsabilidad de representar a su país le puede pasar factura (que se lo digan a Lydia...).
     
    8.- Eslovaquia: Aquí tenemos uno de los regresos más esperados, el de Eslovaquia, la cual no concursaba en Eurovisión desde 1998. Una prolongada ausencia que termina hoy con Let' Tmou, una... ¿Lo adivináis? Sí señores, OTRA BALADA, por si no tuviéramos suficientes Lengua fuera Eso sí, la canción que interpretan Kamil Mikulčík y Nela Pociskova está un peldaño por encima de la de Chipre, sobre todo por la espectacular voz de Pociskova y su excelente química con Mikulčík. Con todo, no deja de ser la típica balada, algo lenta, aunque muy íntima, cuyo futuro en el Festival es toda una incógnita. Si Islandia pudo clasificarse, Eslovaquia debería hacerlo, pero, como siempre digo, las reacciones europeas a una canción así son difíciles de predecir.
     
    9.- Dinamarca: No, Ronan Keating no se presenta por Dinamarca este año, aunque casi casi. No en vano, el irlandés ha compuesto esta pieza, llamada Believe again, que defiende con presteza el nórdico Brinck, cuyo timbre recuerda bastante al de Keating. Por supuesto, la obra es calcada a otras del británico, que mezcla la balada con el rock-pop de las Islas, en una composición rítmica, que no se hace pesada (no como sus predecesoras) y que engancha con rapidez desde el primer acorde. Realmente no se le puede sacar ni una pega a la fuerte apuesta danesa, la cual apunta muy alto en la final de este próximo sábado.
     
    10.- Eslovenia: ¡Por fin! ¡Una no-balada! Es más, tenemos aquí una de las propuestas de mayor categoría de toda la semifinal. Y eso que ¡apenas tiene letra cantada! Sí, como léeis. En sus 2:45 primeros minutos, Love Symphony no tendrá ni cuatro estrofas. Al final, por supuesto, Martina, la solista de Quartissimo, se luce algo más, pero no es en absoluto la protagonista de una pieza donde los violínes y el violonchello de sus compañeros llevan la voz cantante (y nunca mejor dicho). Una auténtica experiencia sonora, y también visual. No en vano, la puesta en escena está bastante trabajada, con unos biombos de papel que ocultan a los cinco miembros del grupo, en especial a Martina, quien apenas sale 30 segundos al final. Una innovación de calidad, la cual, por desgracia, no sé si apreciará el público europeo. Debería estar, no obstante, en la gran final.
     
    11.- Hungría: Zoli Ádok trae a Rusia una composición realmente interesante. Dance with me es una combinación de pop y dance muy bailable, divertida y que Ádok interpreta de manera más que adecuada. De hecho, el magiar promete una coreografía muy cuidada sobre el escenario de Moscú, así que habrá que estar atentos. Desde luego, tampoco le hace falta mucha parafernalia, ya que es la típica canción que suele funcionar en Eurovisión, sobre todo merced a su estribillo potente y pegadizo, que se te queda fácilmente en la cabeza. Si sabe venderse bien esta noche, no debería tener ningún problema para certificar su pase a la siguiente ronda, y una vez allí, creo que optará por estar entre las diez primeras.
     
    12.- Azerbayán: Tras su triunfal debut el año pasado en Eurovisión (octavos con el demonio y el ángel de Day after Day), esta pequeña república caucásica aspira a repetir éxito con otro dúo: AySel y Arash, quienes defenderán Always. Se trata de otra pieza que invita a bailar, muy del gusto de los países orientales al mezclar sonidos folklóricos del Este con la música de discoteca, los sonidos latinos e incluso el reaggeton (disimulado, por supuesto). No se puede negar que Azerbayán le ha cogido el punto al Festival. La obra no podría ser más apropiada para este concurso por su ritmo y su tono desenfadado (sin olvidar que está escrita en inglés). Su presencia en la gala del sábado me parece evidente, y creo que reeditar el octavo puesto es más que posible.
     
    13.- Grecia: ¡Y Sakis Rouvas vuelve a intentarlo! Junto al de Chiara, este era uno de los regresos más esperados de Eurovisión. En su primer asalto al Festival, el heleno finalizó en una meritoria tercera posición (la misma que consiguió Kallomira en 2008), y este año desea llegar un poco más alto. ¿Lo logrará? Bueno, es difícil de decir. Su propuesta, This is our night es un calco de Shake it, la canción que lo encumbró en su país en 2004. Esto es, dance, música electrónica y algunos acordes de música griega y latina (los menos esta vez) para dar forma a una pieza bailable como pocas y con un estribillo que engancha. La única pega es, precisamente, que es más de lo mismo. No innova ni varía en absoluto, y eso puede pagarlo caro. Que se lo digan a Charlotte Perrelli, que se estrelló el año pasado pese a ser la última ganadora sueca de Eurovisión. Por tanto, la duda está en saber si el público europeo hará lo propio con Rouvas, o le premiará por su insistencia. Por cierto, ¿volverá a dar su famosa voltereta? ¿O los años le habrán pasado factura?
     
    14.- Lituania: Y tras la 'marcha' de Sakis Rouvas, pasamos a una propuesta algo más relajada, la del lituano Sasha Son y su Love. Aunque pueda parecer una balada, no, no os asustéis, no lo es. Simplemente es una canción de ritmo lento, marcada por el sonido del piano que toca el propio Sasha Son, con el acompañamiento de un bajo, una guitarra y una batería solo en el estribillo. Pese a que no es muy dinámica, no se hace pesada o repetitiva, sino que es capaz de mantener la atención del espectador en todo momento. Una apuesta de calidad por parte de Lituania, que confía en que, esta vez, el público europeo la respete como se merece. No en vano, siempre que han mandado algo de categoría, se han quedado a las puertas de la final. Solo hubo una excepción, la de LT United con We are the winners, una tonada de broma que, para sorpresa de todos, quedó sexta en 2006. ¿Podrá acabar Sasha con esta mala racha?
     
    15.- Moldavia: Los moldavos tienen una curiosa costumbre con Eurovisión desde que arribaron al Festival en 2005. Un año cuajan un buen papel, y al otro meten la pata. Siguiendo ese razonamiento, en Moscú'09 tendría que irles bien, aunque yo no lo veo del todo claro. Y no porque Nelly Ciobanu y su Hora din Moldova no tengan nivel para este concurso, ni mucho menos. La verdad es que su composición es realmente curiosa y atractiva, tanto por sus sonidos como por la probable puesta en escena (con vestidos folklóricos moldavos), pero quizá es demasiado étnica. El comienzo, de hecho, es digno del 'opening' de Xena, y después toda la canción tiene un marcado acento eslavo. Obviamente, eso le granjeará muchos votos de simpatía del bloque ruso, pero es difícil decir cómo la acogerán en la zona báltica y en Occidente. Con todo, resulta una pieza divertida, que no pasa desapercibida. Creo que tiene serias opciones de estar en la final.
     
    16.- Albania: Recuperamos la música de discoteca y el dance con la modesta Albania, la cual, tras su soberbio debut en 2004 (séptima), nunca más ha logrado acabar entre las diez primeras, con dos ausencias en finales incluidas. ¿Será este año su punto de inflexión? Hay que reconocer que Carry me in your dreams tiene mucho a su favor: un estribillo pegadizo, una música muy bailable, una buena combinación de sonidos occidentales y folklóricos... Quizá lo único que falla sea la voz de su intérprete, Kejsi Tola, quien no presenta un timbre destacable. No obstante, defiende con solvencia su canción, bastante adecuada para el Festival. No sería de extrañar que lograra su billete para el sábado, aunque si pasa, no creo que alcance allí una buena posición.
     
    17.- Ucrania: Los eslavos siempre se han caracterizado por llamar la atención, de una manera u otra. Desde la Xena Ruslana al travesti Verka Serduchka, Ucrania se decanta cada año por puestas en escena muy curiosas y canciones con una alta carga rítmica, y en Moscú no va a ser la excepción. De entrada, veremos a Svetlana Loboda, la representante ucraniana, y sus bailarines colgados de unos engranajes metálicos gigantes, y después todos ellos han preparado una coreografía con mucha energía, que a buen seguro cautivará al público europeo. Y la tonada en sí, titulada Be my Valentine, responde a los parámetros clásicos eurovisivos, con mezclas de estilos... De todos modos, esta puede que sea la pieza ucraniana más floja de los últimos años, si bien creo que su presencia en la final del sábado es casi segura.
     
    18.- Estonia: Otra que ha abandonado el camino de las payasadas tras el desastre de 2008, y apuesta por algo de mayor nivel. Rändajad destaca por su soberbia utilización de los violínes y los violonchellos, los cuales se lucen especialmente en los 'bridges', acompañados de algunos toques de percusión. Sin duda alguna, no se trata de una canción al uso. No apuesta por lo llamativo o lo emotivo, como muchas de sus rivales, sino que marca un punto de novedad que quizá pueda funcionarle. Y falta le hace a una Estonia que no se mete en una final desde 2003. Muy lejos queda ya el éxito de Everybody de 2001, y los bálticos desean reverdecer sus laureles con esta interesante pieza que, aun así, adolece de una voz con presencia que la ayude a destacar.
     
    19.- Holanda: Y cierra la semifinal otro país que hace mucho que no huele una final. Para los holandeses, al igual que para sus vecinos belgas, Eurovisión se ha convertido en una auténtica misión imposible. No hay manera de convencer al público europeo para que les conceda un billete para la ronda decisiva, la cual no pisan desde 2004. Lo han intentado absolutamente todo, y sin resultado. Y, la verdad, creo que en 2009 volverá a repetirse la historia. No es que el Shine de The Toppers no sea curiosa o interesante, solo que es un sonido del pasado. Esto es, quizá hace diez años habría incluso ganado Eurovisión, pero ahora esta pieza queda algo desfasada, pese a que tenga ritmo y un estribillo en condiciones. Han cometido justo el mismo error que Charlotte Perrelli. Sin embargo, no es descartable que lleguen a la final, ya que, pese a todo, es muy eurovisiva.
     
    Bien, terminadas las presentaciones, hagamos los pronósticos. Desde mi modesto punto de vista, creo que pasarán a la siguiente fase Polonia, Ucrania, Grecia, Azerbayán, Hungría, Dinamarca, Eslovenia, Serbia, Moldavia y, para rematar, me gustaría que se metiera Irlanda, pero al final lo hará Noruega. A ver cuánto acierto en esta ocasión.
     
    Y el próximo sábado, recordad, ¡LA GRAN FINAL! Ya os pondré este fin de semana un completo análisis sobre la misma, así como de las opciones de triunfo de Soraya, nuestra representante. Un saludo a todos mis lectores.
    May 12

    ¡Priv'et, Eurovisión!

    "I expect to please the audience and myself"
    Petr Elfimov


    ¡Ya está aquí Eurovisión! Y, la verdad, espero este evento con mucha impaciencia. No en vano, y a diferencia de años anteriores, España lleva al fin una canción en condiciones, una voz espectacular... Esto es, una candidatura clara a hacerse con uno de los tres primeros puestos en el Festival, sobre todo ahora que han cambiado el sistema de votación, con la recuperación obligatoria de la figura de los jurados. No soy tan iluso como para pensar que vamos a ganar, pero estoy convencido de que, tras casi un lustro de ostracismo, nuestro país volverá a la elite de este concurso.

    Como es habitual en este blog, me dispongo a analizaros todos los participantes de esta edición que se celebrará en Moscú, aunque, antes de empezar, quiero hacer un apunte. Yo no soy profesor de Conservatorio, ni una persona que viva de la música. Soy alguien que tiene una cultura musical razonable, ni amplia ni reducida. Eso sí, de Eurovisión sé bastante, debido a los muchos años que llevo viendo el Festival, por lo que, en muchas ocasiones, no valoraré las composiciones por su calidad, sino por cómo puedan funcionar en la capital rusa. Asimismo, tampoco pretendo sentar cátedra con mis análisis. Es una opinión, y punto. Deseo dejar esto bien claro para evitar malentendidos o malinterpretaciones.

    Bien, dicho esto, procedamos a comentar cómo llegan los 18 países que van a participar en la primera semifinal:

    1.- Montenegro: En su tercera participación en Eurovisión, la pequeña república balcánica pretende continuar con su escalada particular de puestos (22º y 14º en las semifinales de 2007 y 2008, respectivamente) y meterse en su primer final con Just get out of my life,
    una canción movida, alegre y desenfadada que defenderá la joven Andrea Demirovic. No se trata de una composición sobresaliente, todo sea dicho, pero lo cierto es que tiene ritmo, que Demirovic posee una voz bastante decente... Así que, si nada falla, la veremos en la final del próximo sábado. Una vez allí, no creo que llegue al 'top ten', aunque lo estará rondando. Si la puesta en escena fuera un poco más espectacular, quizá sí estaría entre las diez mejores, pero el duelo Demirovic-bailarín, pese a la química existente entre ambos, no me parece suficiente, por mucho que encaje con la letra de la canción.

    2.- República Checa: Nuestros amigos checos lo intentaron con 'heavys' en su primer año, y se la pegaron; en 2008, llevaron algo más convencional, y aunque rozaron las finales, nuevamente se quedaron atrás... Imagino que esa impotencia es la que les ha "forzado" a traer a Rusia a la propuesta más 'friki' de todo el Festival. Gipsy.cz ofrece con Aven Romale un espectáculo que en nada se parece al de España o Bosnia del año pasado, pero que rompe completamente con la normalidad de Eurovisión. Su solista, el rapero Radoslav 'Gipsy' Banga, subirá al escenario disfrazado de superhéroe para interpretar una canción llena de humor (en perfecto checo, por desgracia), con claros tintes zíngaros en homenaje a su origen gitano. Es difícil predecir cómo reaccionará el público europeo a su apuesta, que no es surrealista o absurda, sino bastante divertida. Con todo, veo complicado que pase de ronda.

    3.- Bélgica: Interesante propuesta la que traen los belgas este año, recuperando el viejo rock'n'roll de los años 50. Ya no solo en la estética, sino en toda la canción, llamada igual que el grupo que la interpreta, Copycat. Se trata de un homenaje de verdadera categoría al rockabilly estadounidense y a la figura de Elvis Presley, a la cual trata de imitar el cantante de la banda, Patrick Ouchène, tanto en sus gestos como en su voz. Él ha sido el principal artífice de esta composición, muy bailable (dentro de lo que es el rock clásico, claro), con mucho ritmo, divertida... Posiblemente sea una de las canciones de mayor nivel de este concurso, y debería estar en la siguiente ronda, aunque ya sabemos cómo le suele ir a Bélgica desde que aparecieron las semifinales en 2004. Ni siquiera Kate Ryan pudo con esta infranqueable barrera para los flamencos. ¿Lo conseguirá Copycat?

    4.- Bielorrusia: Los bálticos viajan a su vecina Rusia con, quizá, una de las voces más potentes de todo el Festival. Petr Elfimov presentará en la semifinal una balada rock-pop de mucha fuerza, Eyes that never lie, con la que Bielorrusia tratará de regresar a una final tras el descalabro del año anterior. Y, la verdad, lo tiene todo a su favor, ya no solo para estar presente en la última ronda, sino también incluso para mejorar el sexto puesto alcanzado Dmitry Koldun en 2007. No es para menos. Elfimov canta de maravilla y la composición no es lenta en ningún tramo (como suele ocurrir con las baladas). Todo lo contrario. Es dinámica, pegadiza y con un estribillo que engancha. Por si esto fuera poco, la puesta en escena, con una persona envuelta en un "velo de fuego", es creativa y curiosa. No me sorprendería en absoluto que incluso se llevara Eurovisión.

    5.- Suecia: Y si Elfimov os pareció poca cosa, esperad a escuchar la voz de la representante sueca. Sí, queridos lectores, es una 'mezzo-soprano', y no del estilo de Tarja Turunen. Malena Ernman es una auténtica profesional del canto, que ha trabajado en las casas de la Ópera de Viena o París (entre otras), y cuyo talento gusta de trasladar a otros estilos, como se puede apreciar en la apuesta de Suecia para este Festival. La Voix (no podría estar mejor traído el título) recuerda en muchos sentidos a la música de discoteca de los años 90, convenientemente actualizada para este concurso. Aunque los tramos en inglés no son nada del otro mundo, el estribillo, en perfecto francés (guiño claro a los votos de Francia y Bélgica), es una completa apoteósis de música y voz. Ernman, de hecho, no se 'corta' nada y realiza, casi al final, una exhibición asombrosa. Si Bielorrusia tiene opciones de quedar bien, Suecia puede incluso vencer.

    6.- Armenia: Octavos, octavos y cuartos. Armenia parece imparable en estos últimos años en Eurovisión. Y, sin embargo, no tengo muy claro que este año vayan a seguir en esa estela. Jan Jan, la canción que defenderán las hermanas Inga y Anush Arshakyan, no está mal, pero le falta algo. Desde luego ritmo tiene, es bastante pegadiza, los toques orientales le dan mucho exotismo a la pieza... Y, aun así, no la veo quedando bien. Quizá sea porque no me gustan en exceso las voces de las hermanas Arshakyan, o porque es demasiado étnica, no sabría decirlo. Supongo que llegarán a la final, aunque solo sea por el apoyo vecinal, pero no las veo repitiendo los excelentes puestos alcanzados por sus compatriotas en el pasado.

    7.- Andorra: Tras el batacazo de Gisela, nuestros vecinos han vuelto a su estilo, a saber, música pop normal, corriente y moliente en catalán, aunque con estribillo en inglés. Susanne Georgi (danesa nacionalizada andorrana) ofrece una canción bastante buena a nivel general, pero nada eurovisiva. La teva decisió se deja escuchar y, probablemente, sería la típica que tendríamos puesta en la radio del coche mientras viajamos, pero, por desgracia, eso no es suficiente para este Festival. Para colmo de males, España, país en el que se volcaron durante la etapa de promoción, no votará en esta primera semifinal (a petición de RTVE, y para enfado colosal de los pirenaicos), por lo que lo tiene muy complicado para pasar de ronda. Sería una lástima, ya que merece mucho más la pena que otras composiciones (la armenia, por no ir más lejos), pero es lo que ocurre cuando mandas a Moscú algo que apenas se puede vender en un Festival de esta índole.

    8.- Suiza: Apuesta muy fuerte de los helvéticos, que llevan a Eurovisión a una de sus bandas más conocidas, Lovebugs, quienes cantarán The highest heights, una composición de rock-pop de nivel, que recuerda en varios puntos al 'brit-pop' de Coldplay (salvando las distancias, por supuesto). El bajo es el que toma el protagonismo en esta pieza, donde también escuchamos mucho teclado, el cual se emplea en el 'bridge' final con ciertas reminiscencias a Depeche Mode. Richard Rainey, productor de U2, es el padrino de este grupo con más de 15 años de experiencia, y que tiene en este Festival la oportunidad única de darse a conocer definitivamente por toda Europa. Dichas tablas, amén de la calidad musical de su obra, deberían bastar para darles el pase a las finales.

    9.- Turquía: Los turcos siguen fiel a su estilo y mandan a Rusia una canción muy bailable, que mezcla los sonidos occidentales con los árabes y que, para variar, está en inglés, a lo que hay que unirle el atractivo de su representante, Hadise (fruto del OT turco), que a buen seguro atraerá muchos votos con sus movimientos de cadera. Por tanto, parece claro que Düm Tek Tek estará el próximo sábado en el escenario de Moscú, para así cumplir con su objetivo de acabar, como mínimo, entre los diez primeros. Aunque es bastante típica y realmente no tiene mucho nivel (como son los casos de Suiza, Bielorrusia o Suecia), es la canción habitual que nunca queda mal en el Festival, por lo que es muy probable que logre sus metas sin problemas.

    10.- Israel: Que nos os engañe el título. There must be another way apenas tiene un par de frases en inglés. El resto está cantado en unos excelentes hebreo y árabe. Sí, como oís, las dos lenguas oficiales de Israel. Y es que el país asiático manda a la archiconocida Noa y a la palestina Mira Awad para conmover los corazones europeos con una muestra de unión racial y cultural en una canción pop bastante básica, cuyo mensaje, por desgracia, no llega por culpa de los idiomas. Con todo, hay que aplaudir a Israel por apostar, primero, por algo tan 'emotivo' (aunque ya podrían hacer lo mismo en lo que realmente importa...); y segundo, por dos voces que se complementan tan bien como las de Noa y Awad. Más o menos se ha seguido, por tanto, con el estilo que marcó el año pasado Boaz, y que tan bien les funcionó a los israelíes (noveno puesto). Las veo en la final, aunque no me atrevería a decir qué tal les irá el próximo sábado.

    11.- Bulgaria: El caso de este país centroeuropeo es muy curioso. Solo ha pasado una vez de semifinales, y lo hizo con una canción horrorosa que, para colmo, quedó quinta en la final. El resto de sus propuestas, claramente mejores, se estrellaron una tras otra. ¿Ocurrirá lo mismo con Illusion? Nunca se sabe, pero la verdad es que la apuesta búlgara es bastante acertada. La canción, completamente disco-pop (con ciertos toques étnicos), tiene mucho ritmo y su única pega es que el estribillo no es todo lo pegadizo que podría ser. Un defecto que, de todos modos, compensa Krassimir Avramov, el representante eslavo, merced a su espectacular voz de 'tenor-altino', la cual despliega en todo su potencial. Estos factores, unidos a la puesta en escena (trajes medievales y fuego -simulado, claro-), prácticamente le garantizan un puesto en la final, en la que podría cuajar un buen papel.

    12.- Islandia: El país nórdico confía en no repetir su maldición particular de los últimos cinco años, en los que solo ha logrado alcanzar la final en una ocasión, y estar presente en la ronda definitiva del sábado gracias a una balada pop titulada Is it true? Y sus opciones tendrá, sin lugar a dudas, ya que, a diferencia de las canciones típicas de este estilo (como la de Francia), no se hace excesivamente lenta ni pesada en ningún momento. No llega, eso sí, al nivel de Bielorrusia, pero se encuentra en esa línea. Su intérprete, la danesa nacionalizada Yohanna, no posee una mala voz, quizá algo monocorde, pero bastante correcta, defendiendo la composición con presteza. No obstante, como cualquier balada, su supervivencia dependerá totalmente de cómo la acepte el público europeo, muy voluble con este tipo de piezas.

    13.- Macedonia: Y tras Armenia, aquí tenemos a otra pareja de hermanos, los gemelos Filipovski, quienes conforman el pilar de la banda de rock Next Time, los heraldos macedonios en Moscú. No tienen ni un año de vida, y ya han conseguido convencer a sus compatriotas para asumir la responsabilidad de regresar a una final tras el fiasco de 2008. Su propuesta, Neshto Shto Ke Ostane, es la típica canción rock-pop, sin nada realmente particular que la destaque. Es una composición que se deja escuchar bastante bien y que resulta pegadiza, aunque es posible que pase algo desapercibida entre el resto de sus rivales. Podría pasar el corte, ya que tiene calidad, pero si lo hace, será de manera apurada.

    14.- Rumanía: Es raro que los rumanos no manden una canción competitiva, y este año no ha sido una excepción. The Balkan Girls mezcla la música dance, el pop y los ritmos folklóricos de tambor para dar a luz a una pieza muy adecuada para el Festival de Eurovisión, con mucho ritmo, un estribillo potente, escrita en inglés...
    Recuerda en buena medida al Secret combination de la griega Kalomira del año pasado, la cual quedó en una soberbia tercera posición. ¿Logrará tal hazaña Elena Gheorghe? No sería descartable, puesto que la rumana y su grupo de bailarinas prometen, además, una coreografía trabajada y original, lo cual reforzará notablemente sus opciones. No creo, de todos modos, que iguale a Kalomira, pero estoy convencido de que podría ser un 'top-ten'.

    15.- Finlandia: Ruptura total de Waldo's People con el estilo que ha predominado en Finlandia desde Lordi, abandonando el rock y el heavy para dar paso al dance más clásico que se podrá escuchar en esta semifinal. Y, como buena composición de este estilo, engancha desde el primer segundo, es pegadiza, muy bailable... No me sorprendería incluso que fuera uno de los éxitos de este verano en las discotecas. Lose control sería, de hecho, favorita al título hace pocos años, aunque quizá ahora los gustos europeos hayan cambiado y no convenza tanto. Con todo, su presencia en la final me parece obvia, ya que es la canción que siempre queda bien en el Festival. Y ya en la final, pues quién sabe...

    16.- Portugal: Vânia Fernandes hizo historia en Belgrado'08. La solista lusa consiguió, después de cinco años de ausencia, que Portugal estuviera presente en una final de Eurovisión. ¿Podrá reeditar el éxito Flor-de-lis? Francamente, lo veo complicado. Y no porque la canción no merezca la pena. Todas as ruas do amor es una muestra maravillosa de la música folklórica de nuestros vecinos, una pieza de nivel que te llega al alma... Si entiendes el portugués, claro. Y ese va a ser su principal problema: el idioma. Frente a tantas canciones rítmicas en inglés, una composición 'folk' en portugués tiene poco o nada que hacer. Por categoría, debería estar sí o sí en la final, pero lo más seguro es que, de nuevo, Portugal se quede a las puertas.

    17.- Malta: Aquí tenemos uno de los regresos de esta edición del Festival. Tras su soberbio subcampeonato en 2005, Chiara vuelve al ruedo de Eurovisión con What if we, una canción que se asemeja bastante a aquel Angel que la encumbró en la final de Kiev. La maltesa sigue fiel a su estilo y presenta una balada en la que demuestra todo su potencial sonoro, especialmente en un estribillo emotivo que, en ciertos sentidos, rememora a la Celine Dion de hace varios años. Al igual que en 2005, ese estribillo es el que lleva todo el peso de una pieza que no se hace tampoco lenta y que logra encandilar desde el primer momento. Apuesta muy fuerte la de Malta, que desea regresar a una final tras dos años fuera.
     
    18.- Bosnia: Tras la mamarrachada surrealista del año pasado, los bosnios recuperan la cordura (el año que viene la volverán a perder, descuidad) y mandan una composición que también va dirigida a conmover los corazones europeos. Bistra Voda, sin embargo, tiene un fallo importante, y es que no sabe pasar adecuadamente del folklore balcánico a la "balada pop", quedando unos cambios algo bruscos que restan credibilidad a la pieza. Con todo, la voz de Davor Ebner, vocalista del grupo Regina, compensa ese error y le da más presencia. Si pasó a la final el año pasado Laka, Regina debería hacerlo también, pero la competencia es muy dura, y no veo clara su presencia en Moscú este sábado.

    Y ahora, mis predicciones. A la final del sábado pasarán Bielorrusia, Suecia, Malta, Finlandia, Rumanía, Bulgaria, Turquía, Israel, Suiza y una décima que me gustaría que fuera Bélgica, pero que acabará siendo Armenia (los bloques, ya sabéis...). A ver cuánto me equivoco ^_^

    Un saludo a todos mis lectores. El jueves, el análisis de la segunda semifinal.
    May 11

    Menudo añito, Cajasol

    "La temporada, evidentemente, no ha sido buena"
    Pedro Martínez

    Desastre. Con esta sencilla palabra se podría definir la temporada de un Cajasol que se ha salvado de milagro, y gracias, sobre todo, a la providencial llegada a Sevilla de Clay Tucker a modo de Séptimo de Caballería. No voy a irme con rodeos. Si el club de San Pablo no se hubiera hecho con los servicios del escolta estadounidense, muy probablemente ahora estaríais leyendo que el Cajasol se despide de la ACB hasta dentro de un año por lo menos. Y es que, antes de que Tucker arribara a tierras andaluzas, el equipo marchaba último, y con pocos visos de recuperación.

    Afortunadamente, Tucker firmó por el Caja y todo se resolvió. Resulta muy triste resumir una campaña entera en esa sencilla frase, pero es que es la realidad tal cual. El conjunto sevillano estuvo casi todo el año coqueteando con el descenso a la LEB, y por méritos completamente propios. Hasta la jornada 21, era la segunda peor defensa de la ACB, con 77,4 puntos en contra de media, así como el segundo ataque menos productivo de la Liga (69,3 tantos por partido), lo que le colocaba como 'farolillo rojo' de la tabla y solo cuatro victorias en su haber. Un balance catastrófico que nadie parecía capaz de recuperar. El cambio de Pedro Martínez por Manel Comas en el banquillo apenas había servido para algo, y los múltiples fichajes (un total de cinco) no habían resultado muy productivos, con la salvedad de Nick Caner-Medley.

    La entidad de San Pablo pagaba, de esta manera, una gestión deportiva sencillamente nefasta. Oriol Humet (cuyo futuro, por suerte, ya no estará vinculado al Caja) desmantelaba el equipo que tan bien lo había hecho en la segunda vuelta de la 07/08, y no solo no lo reforzaba, sino que lo empeoraba. Así, el club hispalense se desprendía de valores seguros como Kakiouzis o Betts para traer, en cambio, a Dejan Savanovic, sin ninguna experiencia internacional; Mile Ilic, un pívot rocoso que nada había demostrado hasta la fecha en casi ningún sitio; y Warren Carter, un interior con ínfulas de alero, cuyo único contacto con el baloncesto europeo habían sido unos pocos partidos en un equipo de segunda fila de Turquía. Para remate, se ficha por una cantidad ingente de dinero a Juanjo Triguero, un pívot de unas excelentes condiciones físicas y técnicas, pero con una debilidad psicológica que ya le había pasado factura en años anteriores.

    Y eso solo fue el juego interior, que en el puesto de base se cometieron todavía más errores. Se renueva a un Elmer Bennett que ronda la cuarentena (y con evidentes molestias físicas) y, para darle descansos de calidad, se traen a Andrea Pecile (que no es base, sino escolta) y a Pedro Rivero, quien nunca había jugado ni en la ACB ni en ninguna otra Liga de nivel. Es decir, un base muy veterano iba a tener que tirar del carro en una campaña excesivamente larga, con Liga y competiciones europeas. Obviamente, Bennett, uno de los artífices de la salvación cajista en la 07/08, no lo resistió y, poco después de que empezara la competición, anunció su salida del Caja (en cierta medida, "forzada" por el propio club) y su retirada definitiva. ¿Consecuencia? Que el Cajasol estuvo sin base definitivo durante casi toda la segunda vuelta. ¿Por qué? Tyus Edney, el primer recambio, no duró ni dos partidos; su sustituto, DeJuan Collins, nunca estuvo a la altura de las circunstancias (3,8 puntos y 2,4 asistencias en cinco choques)... Esto es, hasta el mes de enero, el Caja no tuvo ni un director de juego en condiciones.

    Por supuesto, la falta de referencias interiores y la ausencia de un base catapultaron al equipo negro al fondo de la clasificación. El club cortó entonces la cabeza a mi querido Manel Comas, pero Pedro Martínez no lo hizo mucho mejor: una victoria y ocho derrotas hasta el fichaje de un '1' puro, el del serbio Branko Milisavljevic. Su presencia en el Caja supuso todo un soplo de aire fresco para el plantel andaluz, que rápidamente encadenó, bajo su mando, dos triunfos consecutivos que a punto estuvieron de ser tres (el Real Madrid se escapó por solo tres puntos). Sin embargo, todavía faltaba algo. Un verdadero líder que sacara las castañas del fuego en los momentos peliagudos de los partidos, que asumiera la responsabilidad anotadora y diera al Cajasol el empuje definitivo hasta la salvación. Y entonces llegó 'Jesucristo' Tucker.

    ¿Por qué le llamó así? Porque resucitó a un muerto. Tras debutar con un tropiezo ante el TAU (cosa lógica por otra parte), Tucker se desató como una máquina de anotar, con una media de 20 tantos, y lideró al Cajasol en una reacción sin precedentes, cosechando seis triunfos consecutivos, tanto ante rivales por la permanencia (CAI Zaragoza, Murcia) como frente a equipos que luchaban por los 'play offs' (Joventut, Pamesa, Gran Canaria, Bilbao). En ese 'repóker más uno', los sevillanos promediaron, a su vez, 86,5 puntos, esto es, 17,2 más de lo que habían logrado hasta esa fecha. Eso sí, las prestaciones defensivas del equipo no mejoraron (78,5 tantos en contra), pero sí lo hizo su carácter, sus ganas de lucha por seguir en la ACB, un espíritu que se encarnó en las figuras de los dos refuerzos de mitad de temporada para el juego interior: Nick Caner-Medley y Xavi Rey.

    Resulta curioso el caso de estos dos pívots. Ambos llegaron por la puerta de atrás, sin hacer mucho ruido, pero, poco a poco, se fueron consolidando en los esquemas de Pedro Martínez y, al final de esta campaña, se han consolidado como dos de los pilares fundamentales de la resurrección sevillana. Por un lado, Caner-Medley (nominado para formar parte del Quinteto Ideal de la ACB) se convirtió en uno de los mejores reboteadores de la Liga, con sus 7,9 rechaces, amén de uno de los puntales ofensivos del bloque de San Pablo (10,7 tantos); mientras que Rey, cedido por el Barcelona, demostraba que la falta de experiencia, a veces, no está reñida con el talento, destapándose como uno de los 'centers' con más futuro de España. No es para menos. En las últimas siete jornadas del campeonato, el catalán ha presentado unos números excelentes, con 7,8 puntos, 5,1 capturas y 13,1 de valoración.

    La salvación parecía estar al alcance de la mano. Sin embargo, esta no llegó tampoco por merecimientos cajistas, sino de rebote. Tras esa espectacular racha de victorias, el Cajasol regresó al camino de la apatía y la desidia, dejándose avasallar por el Barcelona, el Fuenlabrada, el Estudiantes y hasta el Menorca. Tuvo que ser Javi Salgado, base del iurbentia Bilbao, el que, con un triple postrero ante el CAI, certificara la permanencia en la ACB de un equipo andaluz que solo hizo méritos para quedarse en seis jornadas. Fue suficiente, sin lugar a dudas, pero, tras haber visto muy cerca la LEB, va siendo ya hora de que se imponga una profunda reflexión sobre el futuro del baloncesto en nuestra ciudad.

    El primer paso es reconocer que la gestión deportiva ha sido deplorable, y cobrarse responsabilidades. En este sentido, estimo primordial la salida de Oriol Humet y todo su equipo de colaboradores, quienes no han sabido en ningún momento encauzar el rumbo del club en la mejor Liga europea. Encontrarse de casualidad con Clay Tucker no me parece mérito suficiente para que mantengan sus puestos de trabajo. La Caja tiene, en este sentido, una ardua labor, pues
    el club está plagado de amigos y conocidos de Humet. Ignoro a quién elegirán como recambio en la dirección deportiva del club, pero, francamente, espero que sea un hombre con experiencia contrastada y que de verdad sepa sondear los mercados nacionales e internacionales en busca de lo mejor.

    Y, después, me parece fundamental un buen lavado de cara en la plantilla. Aunque siempre he abogado por la continuidad de los proyectos, el vergonzoso papel cuajado por el actual plantel en sus últimos compromisos demuestran a las claras que, a día de hoy, este Cajasol no puede hacer más de lo que se ha visto este año. Y esta vez hemos tenido suerte, pero puede que, a la próxima, no veamos a la Virgen en forma de ametralladora estadounidense y acabemos descendiendo a la LEB. Para evitarlo, considero fundamental reforzar todo el juego exterior, empezando por el puesto de base. Milisavljevic ha probado que es un director de juego de garantías, pero la edad ya le está pasando factura y deberíamos contar con un relevo que le dé descansos de calidad. Rivero, obviamente, no es ese hombre, y debe salir. ¿Mis candidatos? Sergio Sánchez, un viejo conocido del club, y sobre todo el brasileño Marcelinho Huertas, quien se queda libre tras el descenso en Italia de la mítica Fortitudo.

    La rotación exterior también debe variar. Miso no ha hecho absolutamente nada en dos años y los rumores le colocan en Fuenlabrada el año próximo. Que se lo lleven. Es muy probable que la salida del escolta madrileño esté seguida del fichaje del sevillano Rafa Martínez, quien se marcharía del Pamesa tras la llegada a Valencia de Saúl Blanco procedente del mismísimo 'Fuenla'. Una jugada a tres bandas que podría beneficiarnos considerablemente. Como compañero de Martínez, yo apostaría por el argentino Paolo Quinteros, que se ha destapado como un soberbio '1-2' en las filas del ya descendido CAI. La permanencia de Ignerski y la llegada de Mario Stojic (o de algún estadounidense de nivel) complementarían un juego exterior de auténtico lujo.

    Finalmente, yo trataría de mantener más o menos el bloque interior cajista. Xavi Rey regresa al Barça, pero estoy convencido de que los blaugranas aceptarán cederlo un año más a Sevilla, por lo que le veo vistiendo la zamarra negra el año próximo. Dejan Savanovic y Juanjo Triguero tienen contrato, así que se quedarán, si bien yo trataría de charlar con el Barcelona para ver, si ya de paso, se quieren quedar con Triguero a cambio de Jordi Trías, quien no cuenta para Xavi Pascual. También me parece clave la permanencia de Nick Caner-Medley, a pesar incluso de su trifulca con el canterano Diouf. Un desliz en la vida privada no puede condicionar una decisión deportiva, sobre todo después del coraje demostrado por el estadounidense, clave en nuestra salvación.

    No tendrían la misma suerte Tyronne Ellis y Clay Tucker. El primero ha trabajado duro y con profesionalidad, pero me parece un jugador demasiado errático, que no mantiene ninguna regularidad en la parcela anotadora (su punto fuerte). Se le deben agradecer los servicios prestados, sin duda, pero yo no le renovaría. Tampoco me quedaba con 'Jesucristo' Tucker, quien, tras un comienzo arrollador, se ha ido desinflando gradualmente, demostrando que solo desata a la bestia que lleva dentro cuando le interesa. No es que sea un mal profesional, pero estimo que Quinteros o Rafa Martínez lo harían bien en su lugar, y no le echaríamos de menos en absoluto (o eso espero). Eso sin contar su elevada ficha... Pedro Martínez, por el contrario, debe seguir. No creo que haya hecho méritos para quedarse en Sevilla, pero necesitamos una continuidad en la línea de trabajo. Y, en el fondo, tampoco lo ha hecho tan mal... A fin de cuentas, no tenía mimbres al principio con los que trabajar...

    Termina otro año de sufrimiento, y ya he perdido la cuenta de todos los que van. La afición del Cajasol no se merece esto, ni mucho menos. Es preciso que la Caja tome cartas en el asunto y ponga al frente del club a gente comprometida con el mundo de la canasta, que sepa de este deporte y que llegue con mucha ilusión. No es normal que el octavo mayor presupuesto de la ACB acabe 14º, a dos triunfos del descenso. Los sufrimientos se han de acabar a la voz de ya. Es imperativo para la buena salud del 'basket' y el polideportivo en Sevilla. Así que, por favor, señores rectores de Cajasol, si leen esto, ¡manos a la obra! Hay que empezar a trabajar cuanto antes y no dormirse en los laureles, que hemos perdido mucho el tiempo y va siendo hora de reaccionar.
    May 01

    Au revoir...

    "La muerte es el menor de todos los males"
    Sir Francis Bacon


    No te pude decir adiós. Te marchaste sin avisar, en un caluroso uno de mayo, el día del trabajador. Un curioso homenaje que la vida te ha brindado a tí, posiblemente uno de los hombres más entregados que jamás haya conocido. Quisiera haberte abrazado por última vez, haber charlado contigo en francés (como te gustaba hacer), haber escuchado tu voz, aunque ya te costara reconocerme... Sin embargo, has decidido irte de nuestro lado sin más, sin una sonrisa final con la que recordarte para siempre.

    Te fuiste sin dolor, poco a poco. La Muerte fue compasiva, y te acogió en su regazo antes de que te sometieras a una arriesgada operación, a un post-operatorio insufrible, a una vejez sin memoria y dignidad por culpa del demonio del Alzheimer. Y solo ese pensamiento me consuela en estos momentos de duelo, en los que las palabras salen con cuentagotas de mi mente y mis labios.

    Ignoro si esto ha sido designio de Dios o tuyo, aunque conociéndote, seguro que la decisión última la has tenido tú. Pues eras un hombre recio y sacrificado
    , que nunca pensó en sí mismo. Quiero creer que, con tu último aliento, has querido realizar el mayor de los sacrificios: el de tu propia vida en favor de las nuestras. Y, aun así, no puedo alegrarme de ninguna de las maneras. Y es que todos te amábamos, desde tu mujer a tus nietos, y deseábamos tenerte a nuestro lado un poco más. Solo un rato más...

    Tu nombre no pasará a los libros de historia, pero yo siempre te recordaré como el hombre que acompañaba a mi madre al cine cuando las zorras de sus amigas la dejaban tirada; como la persona que me llevaba en su moto cuando era pequeño; como el ser humano que despertó mi pasión por los idiomas y la música clásica... Sé que no es mucho. Me encantaría darte el homenaje que te mereces, que el país entero estuviera de luto para rendir pleitesia a tu memoria... Aunque supongo que eso no te habría gustado. No eras un hombre excéntrico, o al que le agradaran la suntuosidad o la ostentación. Eras un ser humano humilde, y así espero que sea este escrito con el que quiero despedirme.

    Ojalá estuvieras aquí para leer esto. Ojalá sepas lo mucho que todos te quisimos, aunque no fueras un hombre perfecto. Ojalá sepas lo orgulloso que me sentía de que fueras mi abuelo, mi padrino, mi amigo. Te marchaste sin que te pudiera decir todo esto por última vez y, por eso, nunca me perdonaré. Podría haberte ido a ver ayer mismo, pero no creí que esto fuera a ocurrir. Pensaba que estarías a mi lado todavía para verme colocado, trabajando honradamente y dispuesto a encarar los retos que me llegaran de la vida. Tenía la esperanza de verte sentado a la mesa de mis padres estas próximas Navidades... Pero ya no podrá ser... Me has dejado. Nos has dejado.

    Puede que ahora estés disfrutando de una hermosa alcoba en el Paraíso. O quizá reencontrándote con tus hermanas, tus tías, tus padres. O a lo mejor tu alma esté visitando en este instante el Louvre o el Ermitage, conociendo tu amada París, disfrutando de un gran concierto de música clásica en Viena... Ignoro dónde estarás y qué estarás haciendo, pero sea lo que sea, seguro que eres feliz y estás en paz, pues esa debería ser la recompensa de los hombres buenos y honrados como tú al final de sus vidas.

    No sé qué más decir. Podría hablar de tu vida, tu entrega, tu amor por tus hijas... Pero diga lo que diga, no te haré justicia. Tú te merecerías mucho más que unas simples líneas en un blog de Internet, pero es todo cuánto te puedo ofrecer, así como la promesa de que cuidaré de la abuela en tu nombre. Solo te pido que me des fuerza para brindarte mi último adiós en persona, y que me guíes con tu sabiduría desde allá dónde estés, para así convertirme en el nieto que hubieras deseado que fuera.

    Hasta siempre, abuelo padrino. Au revoir, mon ami. Je ne te oublierais pas, Jerónimo. Te quiero...
    April 30

    ¡Pues grande es la mereth de Númenor!

    "El único deber es el deber de divertirse terriblemente"
    Oscar Wilde


    Tras muchas peticiones (bueno, en realidad no, pero siempre queda bien decirlo :P), aquí la tenéis, mi crónica de la Mereth Eruquiéreme de Númenor, en la que me lo he pasado realmente bien. He disfrutado de cada una de sus actividades, del maravilloso entorno, de la comida y, por supuesto, de la compañía. Y no solo la de Rocío, cuya belleza me dejó de nuevo sin palabras durante la cena de gala; o la de mi smial, del que me sentí sumamente orgulloso en ese fin de semana; sino también la de mucha otra gente, tanto conocida como no, con la que me he reído, he llorado (de la risa), he bailado... Ciertamente, ha sido un evento fantástico, al que me alegro muchísimo de haber acudido.
     
    Después de jugar al Tetris más complicado de nuestras vidas en el coche de Delia, la expedición de Pelargir partió rumbo hacia Elenna (esto es, a un centro juvenil en Ávila) con la única intención de divertirnos como nunca. Ya el viaje estuvo cargado de anécdotas, como la sesión de canciones infantiles (¿A que mola mi versión de Willy Fogg? XD), el viejo Gandalf pitando cada vez que le venía en gana, la pasión ovejil de Diana... Sin embargo, todo eso sería tan solo el preludio de lo que nos esperaba en Númenor, a la que arribamos tarde, pero a tiempo para descargar y ver la primera de sus pequeñas representaciones. Sinceramente, el sitio me encantó. La pequeña ermita le daba un toque peculiar y encantador al jardín, muy bien decorado por nuestros amigos de la Isla del Don; el paraje era espectacular (cómo me gustan los campos verdes...) y ayudaba mucho a la ambientación de la mereth; las habitaciones eran amplias y confortables (aunque me decepcionó notablemente que no hubiera hidromasaje ¬¬); y la comida... ¡Qué decir de la comida! Nos pusimos "púos", sobre todo con las deliciosas natillas y la espectacular barbacoa con la que nos obsequiaron al día siguiente.
     
    Pero no vayamos tan rápido, que nos saltamos muchas cosas. Tras los saludos, abrazos y reencuentros de rigor, y la "tudoriana" presentación de la mereth, pasamos a la Sala del Trono para asistir a la primera conferencia del fin de semana, con la seducción en la obra de Tolkien como 'leit motiv'. Un tema que Míriel supo tratar con mucho acierto en una exposición realmente interesante, sobre todo desde un punto de vista psicológico. Me gustaron bastante esos cuatro perfiles básicos de personalidad que ella nos enseñó (sí, lo admito, soy un bebé melancólico, aunque no un tristón, ¡que conste!), así como la aplicación de los distintos tipos de seductor a los personajes de Tolkien (¿Cuál le habría correspondido a Tom Bombadil, que es el que se me vino a la cabeza?). Fue una conferencia divertida y amena, como también lo fue la de Valandil sobre Sir Gawain y el caballero verde (pese a que no hubiera chicas en minifalda :P). Me parecieron interesantes sus reflexiones sobre la moral cristiana como pilar maestro (e incorruptible) de la conducta de Sir Gawain, si bien yo estimo que el caballero artúrico tampoco vulnera su código de honor durante las pruebas a la que le someten. Pero bueno, eso es otro tema, y merece ser tratado en otra ocasión.
     
    La suculenta cena dio paso, posteriormente, al Concurso de Relatos Románticos y Sensuales, en los que Pelargir arrasó literalmente. No en vano, Delia, mi presidenta, se hizo con la victoria en la categoría romántica, y Rocío en la sensual, con dos relatos excepcionales que se merecieron ganar sin lugar a dudas. El de mi nena causó verdadera sensación, lo cual no es de extrañar. Pese al "erotismo" que rezumaba, se trataba de un texto de muy buen gusto, en el que se usaban las palabras precisas para sorprender sin escandalizar. Cuando ella me dijo la idea que tenía en mente, sabía que se llevaría el primer premio, pero, la verdad, jamás me habría esperado que Ro supiera escribir así. Por mucho que ella diga que es literatura de mala calidad, yo creo que hizo un trabajo brillante, y así también lo estimó el jurado, que no dudó en galardonar, a su vez, a Delia por su excelente historia sobre Denethor. Mi más sincera enhorabuena a ambas, y si no habéis leído sus historias, ¡ya estáis tardando!
     
    En cuanto a mí, El último beso, mi propuesta para este certamen (la cual podéis leer en el Zeality de blogspot), no pudo llevarse ningún reconocimiento, si bien me alegró mucho que uno de los miembros del jurado me comentara, al día siguiente, que mi texto había agradado, ya que, en poco espacio, había sido capaz de desarrollar perfectamente una historia redonda y hermosa. De hecho, al parecer quedé segundo en categoría romántica, solo por detrás de Delia. Por todo ello, me siento muy orgulloso de mi esfuerzo, a pesar de no haber ganado. Ha sido un triunfo moral, que valen también lo suyo. No puedo decir lo mismo de la taza que decoré en el Taller de Ajuar, pero leches, ¡tendría que haber existido algún patrón de ayuda! Si lo llego a saber, me traigo mi librito de símbolos celtas, que habrían quedado algo mejor que las "flores" que hice ^_^U Pero oye, la verdad es que estuvo divertido y, bueno, tampoco estuvo tan mal mi trabajo (eso sí, si no lo comparo con el de Rocío o el de Rosa, que fueron impresionantes). Desde aquí, y aunque no lo lea, quisiera dar a Ranandil las gracias por su dedicación y paciencia con un alumno tan poco hábil como un servidor.
     
    Mucho mejor me fue en el Taller de bailes. Pillé rápidamente los pasos y no se me dieron nada mal. Tampoco eran muy complicados, todo hay que decirlo, pero oye, que uno no es Fred Astaire :P Hasta Gildanel me dijo que sabía llevar bien a una mujer en las dos danzas que pudimos ensayar. Claro que ella era mi "mama", y me ve con muy buenos ojos. Sí, habéis leído bien, he vuelto de Númenor con una madre y un padre bajo el brazo. Y todo gracias al rol en vivo que jugamos tras la barbacoa, y en el que sufrí, como otros muchos, la 'maldición del candelabro'. Mi objetivo era casarme con el personaje que interpretaba Rocío y, para ello, tenía que ayudar a sus padres a encontrar unas lámparas que les habían robado. Al principio, pensé que era una trampa para desacreditar a mi familia (no en vano, se supone que estaban enfrentadas), pero luego terminé desesperado buscando los 'joíos' candelabros, que no había Dios que los hallara. Y, de mientras, no sé cuánta gente intentando asesinarme... Ro y yo nos planteamos seriamente una fuga para casarnos en secreto, porque llegó un momento en que la historia no avanzaba y estábamos ya hasta el gorro, pero finalmente no hizo falta, cumplimos con nuestra misión y nos dieron muchos 'míriels' que fueron claves muy poco rato después...
     
    No en vano, gracias a ese dinero (y al conseguido por mi 'presi'), Pelargir volvió a dar la nota en la Subasta de esclavos que se celebró a continuación. Primero, nos hicimos con Antonio Galthor, al que le pusimos un collar de perro y una cadenita (idea suya, que conste) para regalárselo a su Diana; y luego con la mismísima reina de Númenor, Míriel. Y encima nos sobró dinero para comprar a la mitad de Arthedain (Insertar risa malvada aquí). La monarca de Elenna y su tesorero... ¡Qué poco falta para que todo Númenor sea nuestro! (Nueva risa malvada por aquí). Dentro de nada, el mundo temblará ante el poder y el glamour de ¡PELARMENOR! (Risa malvada definitiva :P).
     
    Eso sí, creo que conquistamos muchos más corazones, tanto numeroneanos como de otras tierras, merced a nuestro mathom, una Surprise Box rosa con un templete de cristal decorado, y una serie de objetos románticos. La verdad es que el regalo que hicimos a la organización fue simpático, original y muy trabajado (mis felicitaciones a Delia y Jessica, las principales artífices), aunque no fue el único 'mathom' de mucha categoría, ya que los que ofrecieron Frodo Gamyi y sus acompañantes (una preciosa pintura) o Minas Tirith (cuya presentación resultó brillante) también estuvieron geniales. No creo que Númenor pueda quejarse en ese sentido.
     
    No obstante, y siempre desde mi punto de vista, el mejor regalo que pudimos dar a todos los asistentes a la mereth fue nuestra comedia Arda Salvaje. No sé de qué me alegré más, si de lo mucho que se rió la gente con nuestros 'sketchs', o de cómo disfrutamos todo Pelargir interpretando los papeles que redactamos en su día (Ilúvatar, Bradpittel, Miss Moria, los orcos...). Ni que decir tiene que nuestra representación tuvo una acogida soberbia, que todos se lo pasaron bomba con nuestras bromas y que cada uno de nosotros recibimos las correspondientes felicitaciones de los que allí estaban presentes. De todo corazón, muchísimas gracias. Sinceramente, jamás me lo había pasado tan bien como actor, y me enorgullece que, desde nuestra modestia, consigamos arrancar tantas sonrisas a la gente de la STE.
     
    Eso sí, no acabo aquí mi labor como intérprete en la Mereth, ya que, a la mañana siguiente, Númenor me concedió el honor de darme un papel en su musical ¿Quién os lo ha contado?, basado en las canciones de Abba. Si bien mi rol fue bastante secundario, me encantó participar en una obra de teatro de nuestros amigos de Elenna, la cual, por cierto, fue brillante (como siempre, vamos). Especialmente geniales estuvieron Ranandil y Saruman como Rey de Gondor y su Consejero. ¡Qué me pude reir con ellos desde los bastidores! También me gustó la pelea que tuvimos los soldados de Gondor y Arnor (que para algo era mi escena), la trama de Gildanel y Cachorro, las intervenciones de Galthor, o el You can dance de Míriel, Gildanel y Erendis, que estuvo muy propio. En verdad, toda la obra estuvo fantástica. Se notó la cantidad de horas de ensayos y trabajo que tuvieron a sus espaldas para sacarlo adelante.
     
    De todas maneras, si hubo algo que me conquistó de pleno en esta mereth, no fueron ni los teatros, ni la comida, ni las actividades. Fue una espectacular mujer, que desplegó toda su belleza durante la cena de gala. Una mujer que, ataviada con su fabuloso vestido rojo, me cautivó por enésima vez. Una mujer que, incluso recién levantada, despierta en mí toda clase de emociones. Una mujer a la que echo de menos cada mañana, cuando me levanto solo en mi dormitorio. Una mujer a la que no dudo en decirle que la quiero y en demostrárselo, incluso en esta mereth, donde se llevó más de una sorpresa gracias a mi ingenio moña. Muchas gracias, Rocío, porque tú has hecho de verdad que esta sea una mereth del amor y el romanticismo. Al menos para mí. Te quiero, mi amor.
     
    Me dejo muchas cosas en el tintero, como los desayunos en pijama, los "flirteos" con Arthedain y Elessar Telcontar, el taller de chocolate, el 'lover', el concurso de sobrevestas mojadas... Pero, como no ponga fin a mi relato ya, puedo pasarme todo el día escribiendo, y no es plan. Así que, sin más que añadir que un fuerte abrazo a todos mis lectores, se despide este reportero. Muchas gracias a todos por leerme.
    April 08

    Perlas de hoy, estrellas de mañana

    "Ya estoy en el libro de los récords y esto es lo que quería. Quedará para siempre"
     
    Este fin de semana el deporte español ha visto cómo dos de sus jóvenes perlas han dado un importante paso adelante en su camino para convertirse en estrellas. Una de ellas ha alcanzado cotas impensables, y solo al alcance de los dioses de su disciplina; la otra, en su primera competición internacional y llegando como una completa desconocida, ha rozado dos podios. Y todo ello en dos de los pilares angulares de los Juegos Olímpicos, en los cuales poca o ninguna tradición tenemos, a saber, la natación y la gimnasia. ¿Sus nombres? Rafael Muñoz y Ana María Izurieta.
     
    Muñoz, un nadador que ya apuntaba buenas maneras en el pasado, ha asombrado a propios y extraños en los Campeonatos de España de natación, celebrados en Málaga estos días previos a la Semana Santa. El cordobés, primero, igualó la marca con la que Michael Phelps ganó el oro en Pekín en los 100 metros mariposa, a solo 18 centésimas del récord mundial; y, al día siguiente, batía la plusmarca global (y, por ende, la europea) en 50 metros, con un registro de 22.43, esto es, medio segundo menos que el tiempo que realizó en su día el ya ex 'recordman' de la distancia, el surafricano Ronald Schoeman. Unas auténticas proezas, y ya no solo por el hecho de estar a la altura de una leyenda viva de la piscina como Phelps, sino por que sea un español formado en nuestra tierra el que lo consiga.
     
    La natación hispana siempre ha sido un desastre. De hecho, nuestros grandes éxitos en la piscina han llegado de las manos de nacionalizados (Nina Zhivaneskaia) o de hijos de inmigrantes españoles en países más desarrollados en esta disciplina (Martín López-Zubero). Rafa Muñoz es un producto genuino español. Nacido y criado deportivamente en Córdoba, se proclamó contra pronóstico campeón de Europa júnior en 2005, batiendo a chavales mayores que él. Un éxito que, unido a los oros nacionales que había ganado en los Campeonatos de España de la categoría, le valieron una beca y la tutela del insigne Paul Wildeboer, quien completó su formación. Gracias a este entrenador, el andaluz perfeccionó su estilo, lo que le permitió revalidar su título continental júnior en 2006 y hacerse con el primero a nivel absoluto nacional en su mágico 2005.
     
    Su imparable progresión continuó sin interrupción hasta que, en los Europeos de Eindhoven de 2008, sorprendió a todos con la conquista de dos bronces y sendos récords nacionales en 50 y 100 metros mariposa. No obstante, no todo marchaba bien. Maurizio Coconi, director técnico de la Federación Española de natación, le invitó a marcharse del programa de ayudas de la RFEN, y solo el apoyo de la Andaluza le permitió acudir a los Juegos de Pekín, en los que un proceso febril le impidió pasar a las semifinales de sus distancias. Todo un descalabro que le hundió anímicamente, y que casi le llevó a la retirada... Sin embargo, Muñoz no se rindió y tomó una drástica decisión: marcharse a Francia para que lo entrenara Romain Bernier, quien ya había producido a los mejores talentos de la natación gala.
     
    Los resultados fueron inmediatos. En el Europeo de piscina corta de 2008 alcanzó una plata y un bronce, y a día de hoy ya es 'récordman' mundial de los 50 metros mariposa. Todo un ejemplo de superación y lucha, que demuestra que el problema de la natación española no es la falta de talento, sino de buenos entrenadores y dirigentes que encaucen ese potencial. Y es que no solo tenemos a Muñoz dando guerra. Por detrás suya viene una camada de gente muy prometedora, como el sevillano Melquiades Álvarez (plusmarquista nacional en 100 y 200 braza, batiendo el récord de Sergi López de 1990), Mireia Belmonte, Brenton Cabello, Alex Villaécija, Claudia Dasca, Sergio Luján, Rufino Regueira... Solo habrá que esperar que, tras el tiempo perdido con Coconi, las cosas empiecen a marchar y estas perlas en bruto no se echen a perder. 
     
    Si el rey del fin de semana deportivo fue Rafa Muñoz, la reina, sin duda alguna, fue Ana María Izurieta, una gimnasta completamente desconocida hasta que, en los recientes Europeos de Milán, brilló con luz propia con dos cuartos puestos en el concurso general y en la prueba de suelo. Y todo en su primera competición internacional. A sus 16 años, y sin ninguna experiencia en grandes eventos, Izurieta rozó primero el bronce en categoría individual, quedándose a 0'9 puntos de la tercera clasificada, la suiza Ariella Kaeslin, y a 1,3 de la plata, cosechada por la rusa Ksenia Afanaseva; y en suelo, se quedó a poco más de medio tanto para subirse al cajón, al superarla la eslava Xenia Semenova (campeona actual de Europa) por únicamente 0,55. Unos resultados excelentes para una debutante a nivel internacional, y que prueban que la gimnasia española femenina se mantiene con vida.
     
    La aparición de Izurieta ha supuesto toda una bocanada de oxígeno para esta disciplina en España, en la que se había perdido fuelle de manera inexplicable desde 2004. Tras la retirada de Elena Gómez, la primera campeona mundial española en gimnasia de la historia, ninguna niña había sido capaz de recoger el testigo. Patricia Moreno, bronce en Atenas, no terminó de explotar por culpa de las lesiones y nunca pudo desplegar todo su potencial, mientras que Lénika de Simone se convirtió en el mayor fiasco de la factoría de Jesús Carballo, seleccionador nacional. Laura Campos, en la que había depositada muchas esperanzas, también se diluyó como sal en el agua... Parecía que, como ocurrió con la rítmica tras el 'boom' de mediados de los 90, la artística femenina acabaría relegada al olvido... Sin embargo, Carballo lo ha vuelto a hacer. Cogió a una niña de 8 años de Guayaquil (Ecuador) y la ha convertido en nuestra gran esperanza en esta disciplina.
     
    Vuelvo a repetir lo mismo de siempre: el deporte es la mejor manera de integración posible para los inmigrantes. A esta niña se la dejó utilizar todas las instalaciones del C.A.R. de Madrid sin ningún tipo de interés oculto, simplemente por permitirle seguir con su adorado deporte. Y a día de hoy, ahí está, compitiendo por España, dando pinceladas del que puede ser un futuro muy brillante, mientras sus padres pueden disfrutar de una buena vida (o algo parecido, porque con la crisis, vaya usted a saber...) en nuestras fronteras. Es algo que ya comenté en su día por estos lares, y que hoy recalco, porque ya se está viendo el beneficio del que hablaba hace casi un año.
     
    Izurieta y Muñoz. Dos nombres que sonarán mucho en los medios de comunicación en los próximos años. Ojalá su progresión no se trunque y podamos disfrutar de tan espléndidos deportistas en los Juegos de Londres, dentro de tres años tan solo. Un saludo a todos.
    March 31

    ¡Tres puntos para Pelargir!

    "Se alcanza el éxito convirtiendo cada paso en una meta y cada meta en un paso"
     
    La semana pasada, más concretamente el miércoles 25, se celebró en todo el mundo el Día Tolkien, en el que, para los que no lo sepáis, todos los aficionados a la obra del autor británico celebran simbólicamente la destrucción del Anillo Único y la caída de Sauron. Y, cómo no, el smial de Pelargir, la delegación de la STE en Sevilla (y a la que tengo el privilegio de pertenecer), no dejó pasar esta ocasión para volver a encandilar a los que no conocían a Tolkien con una actividad muy trabajada y original, que cuajó un notable éxito, ya no solo de público, sino también mediático. No en vano, gracias a mi campaña comunicativa, el Día Tolkien de Pelargir ha salido en las páginas de los tres periódicos más importantes de nuestra ciudad, a saber, ABC, Diario de Sevilla y el Correo de Andalucía.
     
    Pero vayamos por partes. Todas las historias tienen un comienzo, y el de ésta se encuentra en un día perdido del año pasado. Nada más entrar en Pelargir, y dada mi experiencia como periodista, ofrecí al smial la posibilidad de elaborarles un dossier de prensa y, de paso, diseñarles una estrategia comunicativa para que sus actividades tuvieran el eco social que se merecían. Para mi regocijo, todos los miembros mostraron mucho interés en mis ideas, así que me puse manos a la obra. En junio del año pasado, con las Oposiciones ya en la lontananza (Dios, qué 'cool' me ha quedado esto :P), les presentaba a todos en una reunión tanto el dossier como la campaña, a las que dieron el visto bueno. Ya estaban sentadas las bases. Ahora solo quedaba poner la maquinaria en marcha.
     
    El primero paso era obvio: acrecentar nuestra presencia en la prensa escrita. ¿Por qué? Primero, porque es el medio que podía tratarnos con mayor rigurosidad; segundo, porque las radios y las televisiones no nos abrirán sus puertas hasta que no tengamos conquistados los periódicos; y tercero, porque es la vía idónea para aumentar nuestro crédito social frente a las instituciones. Al principio, quise presentarme de inmediato a los diarios con el dossier de prensa para ver si les llamábamos la atención, pero Rocío me convenció de que lo mejor era esperar a alguna actividad pública que pudiera interesarles. Y tenía razón. Así pues, eché el freno de mano y esperé pacientemente hasta que, hace dos semanas, con la excusa del Día Tolkien, por fin tuve mi oportunidad.
     
    Mis objetivos estaban perfectamente definidos. Con siete días de antelación, llamaría a las puertas de los cuatro periódicos sevillanos para presentarles a la asociación y la actividad que íbamos a realizar en el I.E.S. Heliópolis el pasado 25 de marzo. La Razón fue mi primer destino y, aunque no mostró especial interés, no me desanimé y marché a Diario de Sevilla, ABC y Correo convencido de que, en esos medios, sí tendríamos una mejor acogida. Y así fue. DS no me garantizó que saliéramos, pero sí pareció intrigado por la actividad; ABC, mi alma máter periodística, me recibió de buen grado y me apuntó que haría todo lo posible para que nuestro evento se publicitara; y Correo, sorprendentemente, se volcó de lleno con nosotros, asegurando de inmediato que el Día Tolkien saldría con toda probabilidad en sus páginas.
     
    Tras estas visitas, la verdad es que me sentí bastante satisfecho por lo conseguido. Pero esto tan solo sería el principio. No habían pasado ni 24 horas cuando recibía en mi móvil una llamada del Correo de Andalucía. No solo iba a darnos un espacio para el Día Tolkien, sino que, además, nos iba a dedicar toda una doble página. La noticia fue, para mí, como una bomba. ¡Tanto espacio para nosotros solos! Era todo un 'pelotazo', un paso muy firme en mi estrategia comunicativa. Por supuesto, ofrecí al periodista toda la ayuda necesaria, e informé a los miembros del smial de esta magnífica nueva, que no vendría sola. No en vano, ABC, al día siguiente, me confirmaba que también se haría eco (y en grande) de nuestra actividad, la cual, por último, logró su cabida en las páginas de Diario de Sevilla, al confirmarme el insigne Manuel Conradi que trataría de pasarse por el instituto para ver 'in situ' lo que hacíamos (con fotógrafo, por supuesto).
     
    La noche anterior al Día Tolkien apenas pude dormir. Estaba muy emocionado con la idea de actuar como jefe de prensa ante redactores y 'foteros'. Además, esa misma mañana saldría la doble página del Correo y me moría por ver cómo sería el tratamiento que nos dispensaría. ¿Sería adecuado y serio? ¿O tiraría de tópicos manidos y nada reales sobre lo que somos y hacemos? Nada más salir de casa, me dirigí al kiosco más cercano, compré el periódico, lo abrí... Y ahí estaba: una señora doble página, con un reportaje muy respetuoso y fidedigno. No era para menos. El 85 por ciento del mismo era la misma nota de prensa que yo había redactado y mandado a los periódicos el día antes. El periodista no cambió ni una coma. Parafraseando a Nacho Delgado, jefe de prensa del Cajasol de baloncesto, eso solo podía significar que la nota estaba a la altura de las exigencias de los medios (o eso, o que el redactor es un flojo de cuidado XD). Sea como fuere, yo me sentí muy honrado, ya que aquello significaba que mi trabajo, por el momento, estaba bien hecho.

    Durante el evento, mi labor no fue tan frenética como los días anteriores (con notas de prensa, fotos, llamadas...), pero fue muy reconfortante atender a la gente de ABC y Diario de Sevilla, explicándole a la periodista del primer diario todo lo que íbamos a hacer, nuestra filosofía, nuestro deseo de realizar más actividades como aquella, etc., etc. Gracias a esas orientaciones, la redactora de ABC también publicó una noticia muy coqueta (una apertura de página con foto) y seria, al igual que DS, si bien Manuel Conradi, por avatares del destino, no pudo finalmente personarse en el instituto y tuvo que gestionar todo por teléfono. Aun así, eso no le impidió escribir un artículo interesante y completo de nuestro evento, poniendo un broche de oro al primer paso de mi estrategia comunicativa.

    No obstante, lo que más me alegró de todo no fue la repercusión mediática del Día Tolkien, ni lo respetuosos que fueron con nosotros los medios de comunicación (tal como yo deseaba), sino lo bien que marchó todo en el I.E.S. Heliópolis. Los alumnos de ese centro se volcaron de lleno con nuestros talleres de caligrafía y peluches, y llegó un momento en el que acabamos completamente desbordados. ¡Hasta los profesores se animaron a escribir en élfico! Y no solo eso. Todos los chavales terminaron preguntándonos muchas cosas sobre Tolkien, El Señor de los Anillos, El Silmarillion... En este sentido, me encantó explicarle, desde mi modesta sabiduría tolkieniana, a una chica un montón de cosas sobre el autor británico y sus obras, consiguiendo que abriera su mente y se diera cuenta de que Tolkien no es solo "cosa de frikis", como ella pensaba.

    Eso fue, quizá, lo más alentador. A los chicos les encantó todo lo que hicimos, aprendieron multitud de cosas sobre Tolkien y todo gracias a la labor de Delia, Jessica, Rocío y, especialmente, Rosa, madre de esta actividad y principal responsable de un éxito colectivo sin precedentes. El Día Tolkien, tal como dijo mi presidenta, fue un magnífico ejemplo de trabajo en equipo, coordinación y seriedad, y solo por eso valió la pena el esfuerzo. Y me siento orgulloso de que los medios se hicieran eco de un evento tan interesante como divertido y 'currado', y trataran a Pelargir con la rigurosidad que se merece, gracias a mi labor como jefe de prensa. Me alegra ver que mi experiencia periodística puede ser útil a alguien y beneficiar a un proyecto, el de Pelargir, tan apasionante como admirable, acallando así a las voces críticas que consideraban innecesaria mi estrategia comunicativa.

    Un saludo a todos mis lectores. Trataré de prodigarme un poquito más a partir de ahora, lo prometo ^_^
    February 17

    Carta al Destino

    "Créeme, en tu corazón brilla la estrella de tu destino"
     
    Querido Destino,
     
    Durante años he maldecido tu nombre. Tu presencia en mi vida era sinónimo de dolor y hastío. Desde que era un muchacho, cargabas contra mí con toda la crueldad de la que eras capaz. En ocasiones, podía rechazar tus golpes; en otras, me golpeabas con tanta fuerza que me costaba un mundo volver a levantarme. Y ni siquiera eso te bastaba. Volvías una y otra vez a ponerme a prueba, cada vez con mayor dureza, y nunca entendía la razón.
     
    Sin embargo, tal día como hoy, hace dos años, por fin comprendí tu plan. Y por eso te quiero dar las gracias. Te agradezco que me mandaras a mi colegio, aquél en el que tuve que sobrevivir bajo la ley del puño y la sangre, porque, de esa manera, me diste un origen en común con ella. Y solo por eso, merecieron la pena todos los ojos morados, toda la sangre derramada de mis labios, todos los momentos de dolor físico, todos los largos años de batallas diarias dentro y fuera de mi escuela...
     
    Te agradezco también por enviarme lejos de todo lo que yo conocía, una vez alcanzada mi felicidad, para arribar a un Instituto donde sufrí dos años de completa soledad, sin un solo día de tregua. Dos años en los que las burlas y los desprecios machacaron mi mente, mi ánimo y mi espíritu, y que ahora, al fin, tienen sentido para mí. Y es que, gracias a estar en ese Instituto, me permitiste conocer a las personas que, más tarde, harían que mi camino se uniera al de ella. Y solo por eso, merecieron la pena todas las torturas que padecí en aquellos tiempos.
     
    Destino, te odié con todo mi corazón cuando ciertas amistades empezaron a darme de lado por motivos diversos, hace tan solo tres años. Los fantasmas pasados de la soledad volvieron a mi vida, que se basaba en trabajar y quedarme encerrado en casa. Sentía que mi juventud se malgastaba, que mi existencia se disipaba sin que a nadie le importase en absoluto. Pero ahora solo puedo estarte agradecido por aquella prueba, porque, merced a ella, me animé a salir con nuevas amistades, las cuales trajeron definitivamente a mi vera a la mujer más maravillosa del planeta. Y solo por eso, merecieron la pena esos meses de largo hastío y decepción.
     
    Sino, tu nombre iba acompañado de hiel durante los cuatro años en los que no conocí el cariño de ninguna mujer. Me hiciste pensar que acabaría vistiendo santos, resignado a una existencia sin amor, sin la compañía de una persona que me hiciera sentirme vivo cada vez que me despertaba por las mañanas. Me torturabas con sueños en los que veía a esa mujer especial, y me la arrebatabas cuando abría los ojos a un nuevo día. Pero tu objetivo no era torturarme, sino prepararme para darle todo mi amor a un mujer sin igual en este mundo, que iba a conseguir que esos años fueran tan solo un mal recuerdo, que se desvanece como polvo en el viento. Y solo por eso, mereció la pena esperar cuatro sencillos años. Habría aguardado por siglos, si ese era el requisito necesario para disfrutar de sus labios y su amor.
     
    Ahora lo comprendo todo. No eras cruel. Todo lo contrario. Me preparabas para darme el mejor regalo que se me podía entregar en esta vida. El cariño, la compañía y el tacto de una mujer capaz de hacer que te agradezca por todo ese sufrimiento, aunque en aquel entonces me sirviera para abjurar de tí. Querido Destino, perdona a este simple mortal, que no supo entender que lo llevabas a los brazos de la mujer más bella de cuantas existen. Y, de todo corazón, gracias. Muchas gracias por darme esta felicidad que apenas se puede describir con palabras. Gracias por traer a mi vida a Rocío.
     
    Se despide, con toda la gratitud de la que su corazón (profundamente enamorado desde hace dos años) es capaz,
     
    Alberto
     
    P.D.: Feliz Aniversario, preciosa. Te quiero.
    February 01

    La belleza de una leyenda

    "I always wanted to make a wuxia movie"
     
    A veces la gente se pregunta por qué el cine está considerado como la séptima de las artes. Teniendo en cuenta las bazofias que últimamente se ven en la gran pantalla, la verdad es que no me sorprende que la gente se lo cuestione. Sin embargo, el pasado viernes contemplé una cinta que volvió a demostrarme lo maravilloso que puede llegar a ser el cine, y por qué tiene una consideración similar a la pintura o la música. Rocío (cómo no) me enseñó una película que aúna la belleza fílmica con la estética, en una narración nada pretenciosa y sumamente entretenida. Se trataba de un filme chino muy famoso, que hasta esta semana no había tenido la ocasión de ver, lo que lamento de veras, porque jamás había asistido a un espectáculo semejante de luz, color y fotografía. ¿Su nombre? Ying Xiong, más conocida en España como Hero.
     
    Como siempre, voy a incluir muchos detalles de la trama en este análisis, así que, si no habéis visto la película, os sugiero que dejéis de leerme y busquéis la cinta en www.peliculasyonkis.com, porque os estáis perdiendo un filme mágico. Cuando lo hayáis hecho, volved, por favor, para ver si coincidimos en nuestras conclusiones. Advertidos quedáis pues. Sinceramente, no sabría bien cómo empezar esta crítica a esta maravilla hecha en 35 milímetros. A mí, y ya lo sabéis los que me conocéis, no me suelen gustar las películas chinas. La acción me parece siempre absurda y poco creíble; las tramas, mal hilvanadas; los personajes, excesivamente hieráticos (poco expresivos); y sumamente petulantes. Mucho me temía que Hero fuese más de lo mismo, y eso hizo que, hasta hace dos días, no decidiera darle una oportunidad. Y, por primera vez, tuve que admitir mi error y rendirme ante el impresionante despliegue de recursos, tanto narrativos como estéticos, del que hace gala Zhang Yimou.
     
    No en vano, el director chino sabe cómo combinar todos esos ingredientes a la perfección, de manera que cada elemento no se emplea de manera gratuita, sino que todos tienen su significado, su peso dentro de la narración. En este sentido, no puedo más que aplaudir el excelente uso que realiza Yimou del color, el cual se convierte en el hilo conductor de la historia. Dada la enorme cantidad de 'flash-backs' que hay a lo largo de la película, los colores ayudan a seguir el curso de los acontecimientos, separando la parte real (negro) de las mentiras (rojo), las interpretaciones (azul), las confesiones (blanco) y los recuerdos (verde). De esta manera, el espectador nunca se pierde y siempre sabe lo que está ocurriendo, y cómo debe interpretarlo. De hecho, hay varias escenas en las que esta gama cromática se mezcla, lo que te permite entender qué partes de lo que se está contando son verdad, y cuáles no.
     
    Teniendo en cuenta que la película presenta hasta cuatro versiones diferentes de un mismo relato, esta solución es tan inteligente como original, sin olvidar que dota a la cinta de una belleza única, muy básica, pero realmente impactante. Lo mismo podría decirse de la fotografía. En pocas películas he visto una iluminación tan cuidada, perfilada hasta el último detalle (según descubrimos Ro y yo, una escena tardó tres semanas en rodarse porque Yimou quería unas condiciones muy concretas de luz y transparencia del agua). Los parajes en los que se rueda el filme contribuyen decisivamente en este factor. Desde los desiertos hasta los lagos, pasando por los bosques (e incluso los mismos escenarios recreados), Yimou nos ofrece una soberbia colección de estampas de China, unos paisajes hermosos que también ayudan en la narración, al otorgar un mayor dramatismo a las escenas de lucha. La BSO, también espectacular, y el sonido acompañan perfectamente a las imágenes y a la acción, a las que no les resta ni un ápice de protagonismo.
     
    No obstante, Hero no es únicamente un brillante ejercicio visual y sonoro, sino también una película muy entretenida. La trama es simple: un héroe sin nombre es llevado a presencia del rey de Qin (quien, posteriormente, se convertirá en el primer Emperador de China) para que obtenga su recompensa por dar muerte a tres asesinos que habían tratado de atentar contra él. El Sin Nombre narra cómo los derrotó, pero el monarca no le cree y, a partir de entonces, se van desarrollando diferentes versiones de la misma historia hasta que el héroe se descubre como un cuarto asesino, demostrando al rey que nada es lo que parece a primera vista. Ese es, sin lugar a dudas, el leit motiv de esta película. Absolutamente nada se puede interpretar de manera literal, todo tiene dobles e incluso triples lecturas. Esto queda perfectamente simbolizado en el momento en el que el rey de Qin comprende el significado de un pictograma escrito por uno de los asesinos. Al principio, desprecia la obra y no le presta ninguna atención, pero, al mirarla detenidamente, comienza a entender lo que implica ese símbolo, la fuerza y el poder que posee. Es justo lo mismo que le ocurrirá al Sin Nombre al final de la película. Este, pese a que cuenta con una oportunidad inmejorable de matar al rey, comprende que la vida del soberano puede valer mucho más que su venganza personal (e incluso que su propia existencia), y le deja en paz... Aunque eso le valga la muerte.
     
    Esa misma lección es la que, previamente, comprendió Espada Rota, uno de los tres asesinos, e incluso el mismo rey de Qin, quien aprende a valorar la vida humana en general, y no solo la suya propia. Esto es, Hero se convierte en un canto al sacrificio por el bien mayor, un valor muy implantado en la cultura china y que decanta el destino de cada uno de los personajes. Así, el Sin Nombre fallece, pero se convierte en un héroe de la nueva China; el rey cumple con su destino y unifica el país, acabando con décadas de sangre y guerras; Espada Rota también muere como un valiente, defendiendo sus ideales frente a Nieve, su mujer, quien, cegada por sus egoístas propósitos y la sed de venganza, acaba en mal lugar (suicidándose al ver que el odio le ha hecho perder todo lo que amaba). Realmente interesante es la escena en que se resuelve la trama entre Espada Rota y Nieve, en la que, tras un intenso combate, el primero es capaz de hacer el mayor sacrificio por ver su sueño de paz realizado. Al mismo tiempo, Sin Nombre también acepta su destino final, el cual ni el mismo rey de Qin puede evitar. Me pareció muy curioso cómo el soberano duda antes de condenar a muerte al que iba a ser su asesino. Su respeto por el espadachín y su conciencia pelean contra su deber, representado por la horda de consejeros sin rostro que le instan a que castigue a Sin Nombre. La cabeza frente al corazón. Así podría resumirse la historia.
     
    Creo que resulta evidente que la actuación de Espada Rota, encarnado por Tony Leung Chiu Wai, me pareció soberbia. De hecho, el actor da una clase magistral de expresividad, desplegando de manera extraordinaria un abanico amplísimo de emociones: odio, celos, dolor, duelo, serenidad, sabiduría... Hace creíble al personaje tanto en su versión rencorosa (la mentira del Sin Nombre), como en la trágica (la interpretación del Emperador) o en la sabia (la real y definitiva), amén de que protagoniza dos de los combates más hermosos de la película: contra el rey de Qin en una sala de gasas verdes, y sobre la superficie de un lago junto con Jet Li, el protagonista del filme. Este actor nunca me ha gustado, la verdad, pero en esta cinta está más que correcto. Su actuación no estaría, ni mucho menos, entre las diez cosas más destacables de Hero, pero, a diferencia de otros proyectos suyos, hay que reconocer que aquí cumple bastante bien.
     
    Aun así, la fama de Li (quien, por cierto, rebajó su caché para participar en esta película) no es suficiente para eclipsar al excelente Chiu Wai, o a la soberbia Maggie Cheung, quien también brilla con luz propia como la asesina Nieve. Al igual que Espada Rota, Cheung, quien parece una mujer muy fría al principio, es capaz de transmitir al espectador todo tipo de sentimientos, desde amor a sacrificio, pasando por decepción, suficiencia, desesperación... De hecho, posiblemente sea el personaje más rico de todos los de la cinta, ya que es el más humano de todos. Aunque me gustó mucho Espada Rota, este, en ocasiones, es demasiado perfecto. Nieve, por el contrario, tiene unas reacciones más lógicas en todas las versiones del relato. Además, es el centro de las dos escenas de lucha más espectaculares, parando ella sola la gran mayoría de las flechas del ejército chino y derrotando a Ziyi Zhang en un bosque otoñal de una hermosura singular.
     
    Este es otro punto a favor de la película. Las peleas en el cine chino, generalmente, suelen ser demasiado irreales, y no casan nada bien con lo que se está narrando. En Hero, eso no ocurre en absoluto. Las espectaculares artes marciales desplegadas por todos los protagonistas no resultan antiestéticas o exageradas en casi ningún momento. Todo lo contrario. Las coreografías contribuyen a la belleza de la narración, siendo tan vistosas como elegantes. Quisiera destacar, sobre todo, el manejo de Cielo, el tercer asesino, de la lanza, y la ya mencionada batalla entre Cheung y Zhang, en la que la primera derriba a su contrincante con el simple movimiento de las hojas y el viento, sin desenvainar la espada hasta casi el final del combate.
     
    Queridos lectores, esta es, y no exagero, una de las mejores películas que jamás he visto. Bella, emocionante, vistosa, colorida... Desde el primero momento te atrae con su espectacular despliegue de 'extras' (más de 18.000 personas participan en la película) y escenarios, para luego cautivarte con su estética, su música, su fotografía y unos personajes llenos de profundidad y emociones, en una historia mucho más universal de lo que pueda parecer a simple vista. Insisto, si no la habéis visto, hacedlo cuanto antes, porque os estáis perdiendo, si no, uno de los mejores filmes de los últimos diez años.
     
    Un saludo a todos.
    January 30

    La muerte de un mito

    "Superman estaba ahí, y vosotros no"
     
    De entre todos los personajes del mundo del cómic, hay uno en especial que siempre ha significado mucho para mí desde mi más tierna infancia. Pese a que es sumamente estereotípico, y en ocasiones demasiado perfecto, nunca he dejado de sentir admiración por él y, sobre todo, por lo que simboliza: justicia, paz, valor, fuerza, bondad... Imagino que ya habréis adivinado que se trata de Superman, uno de los emblemas del noveno arte estadounidense y cuyas aventuras me bebía de pequeño (amén de sus series y películas). Por eso mismo, me hizo especial ilusión que, para estos Reyes, mis padres tuvieran el detalle de regalarme un cómic histórico de Superman, que cambió por completo la imagen de este personaje y conmocionó a todo el planeta en su día. Después de muchos años, por fin tenía en mis manos La Muerte de Superman.

    Advierto a mis lectores que, a partir de este punto, voy a desvelar buena parte de la trama de esta emblemática saga, así que, si alguno tiene un especial interés por leerla y no quiere que se la destripe, no sigáis adelante ^_^ Bien, allá vamos. Para los que no seáis muy doctos en la materia, os pongo en situación. En 1991, las ventas de Superman, sin ser en absoluto malas, no eran las que DC, editorial que publica las aventuras de 'El Hombre de Acero', deseaba. Asimismo, el rodaje de la serie Lois y Clark ya estaba en marcha, y todos los relacionados con el proyecto querían que, cuando se produjera la boda entre Lois Lane y Clark Kent en la pequeña pantalla (dentro de varios años), también tuviera lugar en el cómic, convirtiéndolo, de este modo, en un acontecimiento mediático en los Estados Unidos.

    El problema parecía simple, pero no lo era. A principios de los 90, los 'anti-héroes' ya estaban de moda y, por consiguiente, la figura de Superman comenzaba a quedarse desfasada. Había que llamar la atención con algo realmente espectacular e inesperado, que hiciera que el público recuperase el interés por Kal-El y sus aventuras. Y, en cierta reunión de directivos y creativos de DC, surgió una idea nada novedosa, pero que nunca se había planteado en serio: "¿Y si le matamos?". La idea era perfecta. Superman había pasado por multitud de vicisitudes, e incluso había rozado la muerte, pero nunca se había marchado del todo. Ahora se enfocaba en serio un universo DC sin su principal cruzado, que parecía invencible, inmortal...

    Era justo lo que el cómic y DC necesitaban. Poco a poco, se fueron configurando la muerte del Hombre de Acero, sus diferentes homenajes póstumos y, por supuesto, su triunfal regreso de la muerte. Y en cuanto el proyecto estuvo listo, las reacciones no se hicieron esperar. DC, en menos de un día, ya había tenido que atender a más periodistas de lo que lo había hecho en los últimos meses. Todos ellos criticaron esta maniobra de la editorial y clamaron al cielo por la muerte del Último Hijo de Krypton, ¡y eso que todavía no había salido ni un número!. La respuesta de DC fue clara: "Superman siempre estaba ahí, pero vosotros no".

    Mientras tanto, en España, la noticia no pasó desapercibida. Periódicos, revistas y noticiarios de televisión se hicieron eco de este singular hecho, que, a mí, con mis escasos nueve años, me traumatizó profundamente. ¿Cómo era posible que mi mayor superhéroe muriese? Nunca tuve ocasión de leer el cómic, pero sí me fui enterando, con el paso del tiempo, de toda la historia: la misteriosa aparición de Doomsday, la batalla titánica entre Superman y la bestia extraterrestre, la muerte de Kal-El en brazos de su amada Lois, el reino de los cuatro Supermanes falsos y el regreso definitivo del Más Allá del 'Hombre de Acero'. Sin embargo, hasta este mes, no fui capaz de leer todos los entresijos de la trama, ni apreciar lo realmente impactante que es este cómic.

    La pelea entre Superman y Doomsday es espectacular en todos los sentidos. Acostumbrado a verle parar las balas con su pecho, resulta extraño contemplar cómo Kal-El muerde el polvo una y otra y otra vez ante los golpes de la bestia, que ni se inmuta ante la decena de golpes del kryptoniano. Por primera vez, se aprecia a un Superman vulnerable, dubitativo, que no sabe bien qué hacer y se desespera mientras Doomsday se va acercando a su querida Metrópolis. Todas estas sensaciones, y muchas más, son las que transmiten las últimas páginas de La Muerte de Superman, en las que poco a poco el Hombre de Acero va asumiendo, gradualmente, su destino. Los primeros planos de dolor y sufrimiento de Kal-El y Doomsday terminan en un apoteósico último golpe, en el que ambos contendientes pierden la vida. La imagen de Lois llorando sobre el cuerpo abatido de Superman, con su capa destrozada ondeando al viento, es de las mejores escenas, sin duda, de la historia del noveno arte.

    La saga continúa con Un mundo sin Superman, en el que se narran todos los homenajes que se le brindan al Hombre de Acero. Aunque la gran mayoría recuerda la escena en la que todos los superhéroes del universo DC acompañan al féretro de Kal-El, yo prefiero quedarme con otra muy distinta. Mientras que el mundo entero llora a su gran héroe en su funeral, una pareja de ancianos de Kansas está destrozada porque no puede despedirse de su hijo muerto. Y lo hace a su manera, enterrando una caja con diversas cosas de la infancia de Clark Kent. Es completamente desgarrador y, aún sabiendo lo que va a ocurrir (que Superman volverá de entre los muertos), uno no pudo evitar derramar una lágrima ante esa imagen tan emotiva y humana.

    Realmente la narración consigue que te creas que Superman ha muerto, y no va a regresar. No me puedo imaginar lo mal que lo tuvieron que pasar en su día los aficionados a las aventuras del kryptoniano. Sin embargo, tras muchos llantos y conmovedoras escenas, se atisba un rayo de esperanza. Jonathan Kent, padre de Clark, entra en una especie de coma y viaja al Purgatorio, donde rescata al espíritu de su hijo de la muerte definitiva, a la que unos extraños demonios desean mandarlo. Este es uno de los momentos más extraños y surrealistas (en el sentido literal de la palabra) de la saga, aunque también de los más interesantes, puesto que Jonathan se ha de enfrentar él solo a demonios de toda índole y a sus propios miedos para salvar a Superman. Es una ruptura total con lo que, habitualmente, se puede leer en un cómic. El héroe rescatado por un simple mortal en un mundo entre la realidad y el Más Allá. Una idea bastante curiosa.

    El alma de Superman vuelve a la Tierra, pero no así el propio Hombre de Acero. Sin embargo, sí que lo hacen cuatro seres que portan su logotipo y, de hecho, dos de ellos aseguran que son el verdadero Kal-El. Uno de ellos, que se hace llamar El último Hijo de Krypton, tiene la misma apariencia física que el fallecido héroe, aunque tapa sus ojos con una extraña visera; el otro es mitad Superman, mitad cyborg, y, al principio, se comporta como el mismo Superman, desterrando a Doomsday al vacío del espacio y actuando de manera heróica en varios conflictos. Los otros dos son un ingeniero que porta una armadura de acero, y un clon de Superman, aunque con apariencia de adolescente.

    La historia es evidente desde el principio. Ninguno de ellos es el auténtico Superman. En ese caso, ¿cuál es la identidad de los que sí reclaman su nombre y legado? Estos misterios son, quizá, demasiado complicados de resumir, pero lo voy a intentar. El Último Hijo de Krypton es, en realidad, una criatura creada en Krypton, El Erradicador, que simplemente se ha hecho pasar por Superman; el otro, El Cyborg, es solo eso, un robot que, aprovechándose de la nave en la que Kal-El llegó a la Tierra, ha creado un cuerpo completamente kryptoniano, engañando así a todos. En realidad, su objetivo no es suplir al Hombre de Acero, sino destruir el planeta en su nombre, ya que, en el pasado, Superman "le derrotó" y desea vengarse. De este modo, aliado con Mongul (un tirano extraterrestre), destruye con una bomba atómica Los Ángeles (Coast City) y planea convertir la Tierra en su dominio.

    La destrucción de Coast City es otro de los momentos emblemáticos de la historia, un ejercicio de fuerza visual espectacular, y que da paso a lo que todo el mundo esperaba con ansias: la vuelta de Superman al reino de los vivos. ¿Cómo lo consigue? El Erradicador rescató el cadáver de Kal-El y lo insertó en una matriz kryptoniana, donde, gracias a la energía solar y la tecnología de su planeta natal, fue recuperando la vida, aunque no sus poderes. Al enfrentarse al Cyborg, El Erradicador sacrifica su existencia para salvar el pellejo a Superman, al que cede su fuerza para que así recobre sus habilidades. Superman vuelve en todo su esplendor, machaca al Cyborg y parte hacia Metrópolis para ver a Lois, con quien se funde en un emotivo beso final.

    Así termina la mayor saga de Superman de todos los tiempos, en la que hasta interviene el mismísimo Bill Clinton. La verdad es que merece mucho la pena leerla (obviamente, si eres fan de Kal-El), ya que está repleta de giros argumentales inesperados y momentos realmente dramáticos, que de verdad llegan al corazón. Ver morir a Superman es algo indescriptible, y su vuelta se hace eterna, sobre todo porque te pasas páginas y páginas sin averiguar dónde está su cuerpo, y quiénes son los dos impostores que dicen ser él. Una lectura muy recomendable para cualquier amante del cómic, ya le guste o no la propia figura de Superman.

    Un saludo a todos mis lectores.